Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Eclesiastés 9: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
F. Resumen de la búsqueda de la explicación definitiva de la experiencia humana
En 8:16–9:10, Salomón resume los resultados de su búsqueda de la explicación definitiva de la experiencia humana. Él concluye que es absolutamente imposible para el hombre descubrir la explicación de toda la realidad en el mundo, aunque alguna explicación debe existir; Dios simplemente ha puesto un velo sobre el mañana (8:16–9:1). La vida del hombre es a fin de cuentas fútil porque se termina (9:2-6). La respuesta sabia a la futilidad de la vida es disfrutarla y vivirla plenamente, maximizando el potencial que Dios ha dado (9:7-10). No debemos desesperanzarnos de la vida, sino que debemos proseguir y maximizarla, debemos vivir en el presente y disfrutar de la vida mientras dure.
G. Instrucción basada en la investigación de Salomón sobre la vida
En 9:11–12:8, Salomón ofrece instrucción sobre la vida sabia, como una reflexión sobre su búsqueda de la explicación definitivo de la experiencia humana. Primero, en 9:11-12, observa cómo la vida es incierta, y poseer una habilidad superior no garantiza el éxito. La sabiduría es extremadamente provechosa para el éxito en la vida, sin embargo, no garantiza la prosperidad mundana (9:13-16). La necedad, por otro lado, destruye mucho de lo bueno y también destruye al necio (9:17–10:4). La vida tiene muchas incongruencias e impropiedades, que Salomón observa en 10:5-7. Luego Salomón observa cómo el trabajo de un hombre, sea cual sea, a menudo terminará perjudicándolo o destruyéndolo a través de la desgracia (10:8-11). Observa el discurso sabio y necio en 10:12-15, y el liderazgo sabio y necio en 10:16-20.
Después de las observaciones en 9:11–10:20, Salomón finalmente da instrucción en el capítulo 11 sobre el uso de las dotes humanas. En 11:1-6, Salomón aconseja a sus oyentes que distribuyan ampliamente sus recursos financieros, a fin de que se les devuelva la bendición al final, independientemente de las calamidades de la vida. La vida es una bendición, no una maldición; es bueno experimentar la vida, y cuanto más mejor, manteniendo una perspectiva realista (11:7-8). La juventud en particular es una bendición, y debe usarse para deleitarse en la novedad de las cosas y en el pleno uso de las facultades naturales, antes de que todo se pierda en la vejez y la muerte, que pone fin a la vida y, por lo tanto, la hace fútil (11:9–12:8).
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.