Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson

Génesis 1: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)

Introducción

I. Introducción

Génesis es un libro de orígenes. Génesis, en un sentido muy real, es el fundamento para el resto de la Biblia, por lo que es el fundamento de toda subsiguiente historia bíblica y teología. Génesis enseña que todo el universo, incluyendo toda persona y toda cosa, debe su origen a la actividad creativa de Dios a través de Su Palabra. Esto significa que todos dependen del Ser de Dios, que todos están sujetos a Su autoridad/regla soberana y que todos son responsables ante Él como el legítimo Legislador y Juez. Dios es el Creador, el Soberano quien actúa en la historia de acuerdo con Su plan y propósitos, el Dios cuya Palabra es inherentemente viva y poderosa y capaz de salvar, y quién destruirá el mundo con la misma Palabra con la que lo creó (cf. Isaías 11:4; 2 Pedro 3:5-7; Apocalipsis 1:16; 19:15). La evolución darwiniana, que es la teoría científica que intenta explicar nuestros orígenes sin Dios, intenta reemplazar la revelación bíblica de Dios con un mito de la naturaleza como dios.¹ La base de la fe premilenial (o sea, la creencia en un futuro reino de Cristo en la tierra) es que Dios originalmente le dio al hombre la autoridad de gobernar la tierra, el evento registrado en Génesis 1:26-28. Génesis 2:25 es la base para el matrimonio. Génesis 3 enseña que casi inmediatamente después de la creación del hombre, cayó al pecado, y el resto de la Biblia muestra cómo y por qué Dios va a venir para rescatar a la raza humana. La profecía de Génesis 3:15 provee el principio organizador esencial para la historia después de la caída de la humanidad (historia postlapsaria), revelándolo en términos del conflicto entre la serpiente y su simiente y la mujer y su simiente, con los eventos fundamentales de este conflicto también siendo los eventos fundamentales de la historia humana. El juicio de Dios al mundo por medio de un diluvio universal, el cual dejó cicatrices asombrosas en todas partes del mundo, es un testimonio del juicio de Dios contra el pecado del pasado y verifica la promesa de Dios de juzgar al mundo con fuego en un día futuro (Génesis 6–9; cf. 2 Pedro 3:3-7). La historia de la construcción de Babilonia (Babel) es otro testimonio del juicio de Dios contra la rebelión del hombre, produciendo un juicio universal que no se puede ignorar: la multiplicidad de lenguas y naciones humanas (Génesis 11:1-9). La historia de Babilonia muestra que Dios es absolutamente intolerante con el pecado, y que el hombre es absolutamente incapaz de frustrar el plan de Dios para la raza humana. Pero, al mismo tiempo, revela la misericordia de Dios al prolongar la longevidad de la historia humana a través de la frustración de los intentos del hombre de unirse en oposición contra Él. Además, la historia del origen de las naciones y sus lenguas en Babilonia ofrece la única explicación plausible de la existencia y diversidad de las lenguas humanas y debilita toda la historia secular del hombre antiguo, que toma como punto de partida la evolución darwiniana. El desarrollo de la línea de la promesa junto con el fracaso espiritual del mundo en general revelado en Génesis 1–11 conduce al llamado de Dios a Abraham y el pacto con Abraham, que es la base por la cual Dios redimirá al hombre y establecerá su reino en la tierra (Génesis 11:10–23:20). El resto de Génesis muestra cómo la elección de Dios y Sus promesas se refinan y desarrollan por la simiente de Abraham, en última instancia, en preparación para la venida del Mesías y el reemplazo de los reinos de este mundo con el reino del Dios-hombre en una creación redimida (Génesis 24–50). La cosmovisión cristiana bíblica está arraigada en Génesis, y es imposible que exista sin ella. Sin Génesis, el resto de la Biblia colapsaría en un instante. Sin la verdad de cómo empezó todo, ninguno de los eventos posteriores de la historia tendría sentido, incluyendo los eventos centrales de la Encarnación, la Crucifixión, y la Segunda Venida de Jesucristo. El concepto del pecado quedaría sin explicación, y no habría Dios si no hubiera un Creador. Innumerables versículos a lo largo de la Ley, los Salmos, los Profetas, los Evangelios, las Epístolas, y el libro de Apocalipsis se refieren a Génesis directa o indirectamente; y en cada caso, los contenidos de Génesis son interpretados como historia literal. Es importante notar que el argumento que hace Pablo en Romanos 5:12-21 para la representación de Cristo de la raza humana (también conocido como autoridad federal) depende directamente de la representación de Adán de la raza humana, a través de la cual el pecado y la muerte entraron originalmente al mundo.

El hecho es que Génesis en todas partes revela a los patriarcas como individuos reales y vivos, sin ser Adán diferente a ellos. El hombre, como el orden supremo de las criaturas de Dios, es presentado como una criatura completamente moral y racional, capaz de entrar en un pacto con el Dios santo por su propia voluntad… No se puede negar la credibilidad de Génesis como un documento histórico y mantener al mismo tiempo la realidad de la expiación literal que fue cumplida una vez para siempre en la cruz del Calvario. Y negar la expiación es negar la esperanza de la resurrección, la esperanza de Abraham que “vio” el día de Cristo y se regocijó; y es quitar la base de aquellos después de él cuya esperanza se ha fundamentado en la resurrección. Debido a que el resto de Génesis sigue como un efecto fuerte a su causa, el que lo lea puede creer que lo que lee es un hecho redentor, el establecimiento de una base para nosotros, para que podamos ser contados como parte del pueblo de Dios. Los patriarcas invitan a su inspección y aceptación de sus testimonios.²

II. Autor y fecha

El libro de Génesis es parte de un libro más extenso originalmente escrito por Moisés en un único rollo de la Torá, el cual incluía lo que ahora se conoce como los cinco libros del Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio).³ Este rollo se completó el día de la muerte de Moisés en 1405 a. C. (Deuteronomio 31:9, 22, 24). Si bien la evidencia bíblica para la paternidad mosaica del Pentateuco es muy fuerte, existen algunos factores que la complican. Uno es el problema de la “actualización textual”, mediante la cual fueron hechas pequeñas adiciones o modificaciones editoriales al texto original de Moisés en algún momento posterior. Otro problema es la Hipótesis Documental y otras objeciones a la autoría mosaica del Pentateuco por parte de críticos académicos. Para este tipo de cuestiones generales relacionadas con la autoría de todo el Pentateuco, puede consultar la Introducción al Pentateuco. Sin embargo, hay temas específicos relacionados con la autoría de Génesis que se tratarán aquí.

El libro de Génesis tiene la historia compositiva más compleja de cualquier parte de la Biblia. Cubre 2370 años de historia, un período de tiempo mucho más largo del que cualquier persona podría haber vivido o recordado. Ciertamente el mismo Moisés no fue testigo ocular de ninguno de los acontecimientos, habiendo nacido 281 años después de que concluye el libro de Génesis.⁴ Es extremadamente improbable que Dios haya dictado todo el Génesis directamente a Moisés. En otras partes de las Escrituras no es el patrón que Dios dicte la historia directamente al escritor; una forma de dictado es solo la norma para la ley y la profecía. La tradición oral es un medio más plausible para Moisés obtener la información registrada en Génesis, pero la tradición oral tiende a perder precisión con el paso del tiempo, particularmente con una cantidad tan grande de material y tantos detalles. La hipótesis de la tradición oral también tendría dificultades para explicar los distintos nombres para Dios usados en varias unidades de toledot, y explicar por qué, por ejemplo, 6:10 repite 5:32. Tampoco hay algún ejemplo de corolario en la Biblia en el que un escrito histórico fue compilado a partir de tradiciones orales. Sin embargo, existen casos en que los escritores de historia bíblica hicieron uso de material escrito previamente, bajo la guía del Espíritu Santo. Los escritores de Reyes y Crónicas, por ejemplo, parecen haberse basado parcialmente en fuentes escritas confiables para compilar sus historias. Por lo tanto, la mejor propuesta para la autoría de Génesis es que Moisés compiló y editó una serie de escritos transmitidos por los patriarcas, los cuales habían sido conservados por los ancianos de Israel. Uno de estos es explícitamente llamado סֵפֶר (libro) in 5:1, lo que indica que fue una fuente escrita, no una fuente oral.⁵ Morris hace las siguientes observaciones:

Es significativo que, aunque el Libro de Génesis es citado o aludido por lo menos doscientas veces en el Nuevo Testamento, como ya hemos señalado, en ninguna de estas referencias se afirma jamás que Moisés fue el autor real. Esto es especialmente significativo en vista del hecho de que Moisés es mencionado por su nombre al menos ochenta veces en el Nuevo Testamento, aproximadamente veinticinco de las cuales se refieren a pasajes específicos atribuidos a Moisés en otros libros del Pentateuco.

Aunque esta evidencia no es concluyente, si favorece la explicación de que, mientras

Moisés en realidad escribió los libros de Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, él sirvió como un compilador y editor del material en el Libro de Génesis […]. Esta explicación brinda un testimonio adicional a la autenticidad de los eventos registrados en Génesis, ya que ahora podemos reconocerlos a todos como testimonio de primera mano.⁶

Las unidades de composición originales están evidentemente marcadas por las denominadas declaraciones de toledot (תּוֹלֵדוֹת, “generaciones de”). Las declaraciones de toledot son encabezados de lo que sigue, no subíndices de lo que precede. Por lo tanto, Números 3:1, Rut 4:18 y Mateo 1:1 usan la expresión “estas son las generaciones” como un encabezado de contenido.⁷ La frase “estas son las generaciones de…” transmite más

6F naturalmente la idea de un registro genealógico, y también la historia asociada con ese registro. “Estas son las generaciones de Jacob” significa: “Esta es la historia familiar de Jacob”. Los numerosos autores de Génesis pueden entonces identificarse de la siguiente manera:

Si bien la mayoría de los autores sugeridos son inciertos, el punto es que todo Génesis pudo haber sido, y casi con toda seguridad fue, registrado por testigos oculares o por aquellos que tuvieron acceso a fuentes primarias. Quedan algunas preguntas sobre cómo Moisés compiló el material de origen, lo editó y actualizó el idioma, pero lo importante es saber que el texto tal como lo tenemos es inspirado, inerrante y digno de nuestra completa confianza. Ninguna otra historia antigua ha sido tratada con tanto cuidado para una preservación precisa de los detalles históricos u objetividad. Además, Génesis no es simplemente un registro de hechos escuetos; su selección y presentación de los hechos está diseñada para comunicar un mensaje teológico específico que está preocupado por la verdad.

La mayor objeción a esta teoría de la paternidad literaria es el argumento de que la escritura se inventó en el antiguo Sumer y no existía antes del Diluvio. Es cierto que los sumerios inventaron un sistema de escritura, pero no la escritura alfabética. La escritura sumeria fue originalmente pictográfica, y más tarde se estilizó como cuneiforme. Hubo muchas otras culturas antiguas que desarrollaron la escritura pictográfica independientemente de los sumerios (por ejemplo, Egipto, Harappa y China). La presencia de tantos sistemas de escritura no alfabéticos en las primeras civilizaciones indica que estos pueblos habían perdido recientemente la capacidad de escribir (después de que sus lenguas habían sido cambiadas en Babel), y estaban buscando un medio para recuperar esa capacidad.

A diferencia de la invención de la escritura pictográfica, no hay una prueba arqueológica clara de cuándo y dónde se originó la escritura alfabética, ya que este tipo de escritura fue hecha típicamente en medios perecederos. No hay evidencia de la invención humana de la escritura alfabética “desde cero”,¹⁰ ya que cada alfabeto en el mundo remonta sus orígenes a un alfabeto protosemítico. Los nombres de las letras, las formas y el orden del alfabeto son básicamente los mismos en todas las lenguas semíticas, lo que demuestra que debe haber un alfabeto semítico general antes de la separación de los dialectos semíticos en distintas lenguas.¹¹ Por implicación, este alfabeto también debió haber existido antes de que los semitas se separaran de sus asentamientos originales cerca del lugar de desembarque del arca y formaran distintos grupos de personas.¹² También es llamativo que no haya un desarrollo observable en la formación del alfabeto semítico. Es decir, no hubo una etapa donde se escribió por primera vez como pictogramas, luego se movió a los silabogramas, luego a una mezcla de silabogramas y letras, luego solo a las letras, y finalmente a las consonantes solamente. El alfabeto semítico simplemente aparece como una escritura consonántica. Esto contrasta con el sumerio y el acadio, en los que es observada una clara trayectoria de desarrollo, ya que el sistema se simplifica con el tiempo para que sea más utilizable. Todo esto indica que el alfabeto semítico ya existía como una escritura consonántica antes del Diluvio, ya sea como creación divina o como una invención humana muy temprana.¹³

Prácticamente todos los sistemas de escritura que no están originados en protosemítico no son alfabéticos, como los jeroglíficos mesoamericanos, los jeroglíficos egipcios, los ideogramas chinos, los cuneiformes sumerios y acadios, y la escritura del valle del Indo (Harappa).¹⁴ Por lo tanto, parece que cuando Dios cambió el lenguaje humano en Babel, solo le dio a cada grupo familiar una nueva lengua hablada y no les dio un sistema de escritura que coincidiera. La gente recordaba que solían poder escribir, pero no recordaban cómo. La historia ha demostrado que la fabricación de una escritura alfabética, como inventar el cero y un sistema numérico, es sorprendentemente difícil sin precursores. No hay ningún ejemplo de que esto haya ocurrido jamás. En el caso de los sumerios, se dieron cuenta de que la escritura era esencial para la administración de un reino y para el mantenimiento de una sociedad educada. Por lo tanto, los sumerios y otras culturas antiguas inventaron un sistema de escritura en lo que parecía la forma más lógica, dibujando imágenes para representar palabras (logogramas), y luego para representar sílabas, aunque los caracteres pictográficos han demostrado ser torpes y difíciles de aprender. Estos caracteres estaban compuestos principalmente de símbolos culturales tomados del entorno de quienes los inventaron. Incluso cuando los sumerios y los egipcios encontraron la escritura semítica, les habría resultado difícil adaptar la escritura alfabética a un lenguaje no semítico, ya que el alfabeto semítico no incluía las vocales. No fue sino hasta un período considerablemente después que pueblos como los griegos descubrieron cómo escribir su lengua alfabéticamente usando letras para representar tanto vocales como consonantes.

La Biblia presenta a Adán y Eva como teniendo un cierto nivel de conocimiento, cultura y sofisticación desde el principio. Ellos debieron peinarse, bañarse, cortarse las uñas y cuidarse por sí mismos. Los antediluvianos fueron lo suficientemente avanzados para contar cada año de vida y para mantener registros genealógicos precisos. Crearon instrumentos musicales y trabajaron con hierro y bronce (Gen 4: 21-22). No hay razón para pensar que, si Adán y Eva tuvieron alguna forma de peine, afeitadora, cortaúñas, y cosas así, desde el principio, no tenían también la capacidad para escribir, o que no pudieron haber creado un sistema de escritura. Los escritos en papiro solo pueden sobrevivir desde la antigüedad en las condiciones más ideales, por lo que no es de extrañar que no existan registros escritos de protosemítico. Solo los escritos en medios imperecederos han sido preservados durante 4000 años, a saber, arcilla cocida y piedra. Sin embargo, incluso la mayoría de los escritos antiguos de arcilla y piedra que encontramos están mal conservados. Solo porque no hayamos encontrado la escritura protosemítica del período postdiluviano temprano no significa que no existiera. Puede que solo signifique que la mayoría de las personas escribían en papiros o algo así, no en tablillas de arcilla o rocas. O quizás escribían en tablas de arcilla y piedras, pero aún no hemos descubierto nada de lo que escribieron.¹⁵ De todos modos, Génesis 5:1 parece indicar que hubo escritos semíticos muy tempranos (ver Job 19:23-24), y las leyendas mesopotámicas aseguran explícitamente que los registros escritos existían antes del Diluvio.¹⁶

Hay abundantes evidencias en el Antiguo Testamento de que la historia de Génesis era bien conocida antes de que Moisés escribiera el Pentateuco. El libro de Job contiene muchas referencias a la historia de la creación (por ejemplo, Job 9:8; 26:7-10; 37:18; 38:4-11), aunque los eventos de Job probablemente ocurrieron durante el tiempo de los patriarcas. Cuando Moisés entregó el Decálogo a Israel en Sinaí, la base del quinto mandamiento fue que Yahvé creó todo en seis días y descansó en el séptimo (Éxodo 20:11). Esto no se presenta como información nueva, sino más bien como un razonamiento que el pueblo de Israel entendería y aceptaría. Ciertamente, Moisés y los israelitas conocían bien el linaje y la historia de sus patriarcas antes de la composición del Pentateuco. Aunque las tradiciones pudieron haber sido transmitidas con precisión de boca en boca, y la mayoría de las personas probablemente las aprendieron oralmente, los registros detallados deben haberse conservado en forma escrita. Éxodo 13:19 muestra que los israelitas fueron cuidadosos para conservar intacto lo que les había sido transmitido por sus patriarcas, ya que se llevaron fielmente los huesos de José cuando salieron de Egipto para regresar a la tierra de Canaán. No debería sorprender que también llevaran consigo los escritos que les entregaron sus patriarcas, incluido el texto base (¿o el libro canónico?) de Job.¹⁷

También debe recordarse que debido a que los hombres vivieron mucho más tiempo antes de la época de Abraham, los registros y las historias podrían haber sido transmitidos más o menos directamente de Adán. Por ejemplo, Adán podría haber transmitido la historia de la creación directamente a Matusalén o Lamec, quien podría haberla transmitido directamente a Sem. (Adán murió cuando Matusalén tenía 243 y Lamec tenía 56; Lamec murió cuando Sem tenía 93 años, y Matusalén murió cuando Sem tenía 98.) Sem podría haberle contado la historia directamente a Abraham o Isaac. (Sem murió cuando Abraham tenía 150 años e Isaac tenía 50). Así que la historia de la creación solo podría haber pasado por dos intermediarios antes de que los patriarcas de Israel la recibieran. La historia del Diluvio y Babel podría haberse pasado a Abraham o Isaac directamente de Sem.¹⁸ Esta conexión cercana sería importante tanto para los registros escritos como para los orales.

La pregunta final se refiere al estado canónico de los escritos patriarcales previos a la época de Moisés. El Espíritu Santo ciertamente guio a Moisés mientras compilaba y editaba el Pentateuco, pero también Él debe haber guiado a los escritores anteriores. ¿Fueron ellos inspirados de alguna manera? Probablemente. Hay buenas razones teológicas para creer que el hombre siempre ha tenido alguna forma de revelación especial de parte de Dios, porque no podría conocer a Dios de una manera personal sin una revelación especial. Las historias de la creación, la caída, la maldición, la promesa y el Diluvio son fundamentales para la comprensión humana y la salvación individual. Sin duda, los escritos de Adán, Noé y otros patriarcas deben haber servido en parte a esta necesidad. Por otro lado, los antediluvianos disfrutaron de acceso directo a la manifestación de la Presencia divina en la entrada al Edén, y la tradición oral habría sido mucho más fuerte con la larga longevidad antes del Diluvio. Además, el libro de Job parece revelar considerablemente más conocimiento sobre Dios y Su plan en la historia que lo que se expresa claramente en Génesis (cf. Job 19: 25-27), lo que indica que Job tuvo acceso a otra fuente de información. Más aún, si los escritos patriarcales fueron Escrituras esto implicaría que parte de la Biblia se ha perdido en su forma y lenguaje original. Una visión mejor es que estos escritos eran un registro válido de la revelación divina y de las relaciones de Dios con el hombre, pero no constituían las Escrituras en un sentido canónico antes de que Moisés escribiera el Pentateuco. Los escritos de Adán pudieron haber tenido un estatus similar al de “el libro de las crónicas de los reyes de Israel / Judá”. El escritor de Reyes tomó parte de su material de esa fuente, posiblemente de manera literal y, sin embargo, esa fuente nunca fue una Escritura canónica, aun cuando fue escrita por profetas bajo la dirección del Espíritu Santo. Asimismo, el libro de Crónicas se escribió mucho después de los eventos que registra y, por lo tanto, se basó en documentos de origen confiables, pero (en su mayoría) no-canónicos. Por la misma analogía, los documentos que Moisés compiló y editó para escribir el libro de Génesis no fueron Escrituras canónicas en su forma original, sino solo al ser compiladas por Moisés. Moisés hizo comentarios y cambios editoriales mientras era guiado por el Espíritu Santo. Incluso los libros que Moisés mismo escribió no eran oficialmente Escrituras hasta que se completó todo el Pentateuco y se entregó a los sacerdotes (Deuteronomio 31:26; cf. Josué 1:7-8). Así, cuando a Moisés se le ordena en Éxodo 17:14 que escriba en “el libro” (según lo señalado en el Texto Masorético) la destrucción de Amalec prometida por Dios, posiblemente la agregó a los escritos patriarcales anteriores, aunque finalmente no completó todo el libro de la Ley sino hasta poco antes de su muerte. También se debe tener en cuenta que ninguna de las unidades de toledot en Génesis tiene sentido por sí misma; cada una asume lo que precede y anticipa lo que sigue. De ninguna manera los escritos patriarcales que se transmitieron a Moisés podrían verse como un libro completo de la Escritura.

Por lo tanto, la historia textual de Génesis es bastante única entre los libros del mundo. A diferencia del resto del Pentateuco, no fue escrito por primera vez en el tiempo de Moisés, sino que simplemente fue compilado y editado por Moisés. El texto de los capítulos 1–4 debe haber sido transmitido durante casi 2000 años antes del tiempo de Moisés, incluso los capítulos 37–50 deben haber sido compuestos unos 400 años antes de que Moisés los editara e incorporara en una obra literaria más grande. Por lo tanto, partes de Génesis fueron probablemente el primer libro del mundo, y Génesis es, de lejos, el libro preservado por más tiempo en el mundo. También es un libro que consta de testimonios de fuentes primarias y versiones de testigos oculares, lo que lo convierte en un documento histórico confiable.

III. Propósito y mensaje

El propósito del libro de Génesis es describir la historia de los tratos de Dios con el hombre desde el principio hasta el fallecimiento de los patriarcas de Israel, siendo el enfoque central de esta historia el desarrollo del plan redentor de Dios para la raza humana.¹⁹ Génesis muestra las etapas iniciales por las cuales pasó el plan de redención antes de, y conduciendo a, la definición de Israel como entidad nacional. El mensaje de Génesis es el siguiente: en el principio, Dios creó un mundo perfecto en donde el hombre era el foco central y el gobernador. El hombre estropeó este mundo a través del pecado y su consecuencia —la muerte— cuando cedió a la tentación de la serpiente. En respuesta, Dios prometió traer la redención a la raza humana a través de la Simiente-Redentora que destruiría a la serpiente y su obra. La promesa se mantuvo a través de Noé cuando el resto del mundo fue destruido en el juicio. Después de que las naciones del mundo se rebelaron contra Dios en Babilonia, Dios llamó a un hombre fiel, Abraham, cuyos descendientes Dios apartó para Sí mismo, y a través de cuya simiente surgiría el Redentor. Las promesas de Abraham fueron pasados a su hijo Isaac, luego a Jacob, el hijo de Isaac, y luego a los doce hijos de Jacob. Finalmente se revela que el Redentor será un descendiente de Judá, hijo de Jacob, pero solo después de un proceso por el cual la nación de Israel es formada en Egipto, se define y se desarrolla a lo largo de la historia.

IV. Nombre “Génesis”

El nombre “Génesis” es el nombre usado en la Septuaginta, la cual es una traducción griega del Antiguo Testamento. En griego, Génesis (Γένεσις) significa “generación”, un término que es usado para marcar los encabezados de las secciones en el libro. Aunque el nombre “Génesis” es una transliteración del griego, la palabra “génesis” también existe como un sustantivo común en español. Esta palabra tiene un significado similar al griego original, que se refiere a algo que “viene a ser”, lo que hace que sea un título muy apropiado para este libro de orígenes. El título hebreo de Génesis es simplemente la primera palabra del libro, Bereshith (בְּרֵאשִׁית), que significa “en el principio” (en hebreo, “en el principio” es solo una palabra).

V. Cronología de la Biblia y Génesis

La cronología ha sido llamada la columna vertebral de la historia. Sin una cronología fija, es imposible relacionar los eventos históricos conocidos entre sí en una narrativa coherente. Por esta razón, las narrativas históricas de la Biblia contienen marcadores cronológicos, y estos marcadores pueden ser usados para calcular una cronología fija desde la creación hasta Salomón. Es decir, sabemos el número exacto de años desde la creación hasta el final del reinado de Salomón, y dentro de este período, sabemos el número exacto de años entre los eventos principales. Después de esto, o sea, desde Salomón hasta el exilio, la Biblia proporciona referencias de tiempo generales, pero una cronología exacta no se puede calcular sin hacer referencia a fuentes extrabíblicas. Después de los 70 años de cautiverio babilónico, las fechas son dadas solo con referencia a los reyes persas. Esto no es casualidad, ya que la cronología de los eventos extrabíblicos anteriores al 1000 a. C. no puede ser determinada con precisión, mientras que la cronología después de 1000 a. C. es mucho más confiable. Por ejemplo, la fecha de la caída de Jerusalén se puede establecer dentro de un margen de error razonable (586 a. C.), y también el lapso de tiempo entre Salomón y Sedequías. Así podemos llegar a la fecha de 966 o 965 a. C. para el cuarto año del reinado de Salomón (1 Reyes 6:1). Luego, podemos trabajar hacia atrás usando los marcadores cronológicos dados en las Escrituras para determinar las fechas a. C. para los eventos de Génesis.

Aunque Dios se propuso darnos una cronología exacta desde la creación hasta Salomón, desafortunadamente no es generalmente aceptada antes del tiempo de Abraham, aun por los eruditos que se clasifican a sí mismos como “evangélicos conservadores” que profesan una creencia en la inerrancia (posición teológica de que todo lo que afirman las Escrituras es verdad). Por lo tanto, las fechas dadas en las Biblias de estudio y comentarios a menudo varían mucho, dependiendo de cual teoría extrabíblica de cronología está siguiendo el comentarista.

VI. Esquema de Génesis

Por mucho tiempo se ha observado que Génesis 1–11 describe la historia temprana del mundo, mientras que Génesis 12–50 describe la historia de los patriarcas de Israel. Por lo tanto, es posible dividir el libro en dos mitades en un esquema.²⁰ Sin embargo, hay un sentido en el que todo el libro de Génesis es una historia de eventos primordiales, y también un sentido en el que todo el libro es una historia de los patriarcas de Israel. Por lo tanto, es mejor estructurar el libro conforme a sus unidades originales de composición que están marcadas por lo que es conocido como declaraciones de toledot (תּוֹלֵדוֹת, “generaciones”).

Esquema general

Esquema detallado

VII. El argumento de Génesis

El libro de Génesis describe las etapas históricas más tempranas en el desarrollo del plan de Dios para el hombre. Se enfoca en particular en el plan de Dios para traer la salvación hacia la raza humana, describiendo primero la necesidad de la salvación, y luego mostrando cómo este plan de salvación fue desarrollado a través de la elección de Abraham y su simiente. El libro concluye en anticipación al resto de la historia.

La historia registrada en Génesis abarca una extraordinaria cantidad de tiempo: 2370 años, para ser exactos.²¹ Comparativamente poco se dice acerca de los 1656 años de historia antes del diluvio. Probablemente había poco para registrar, ya que la Biblia indica que el gobierno humano no se estableció hasta después del diluvio (cf. Génesis 6:3; 9:6). No había naciones o reyes antes del diluvio, y por lo tanto no había historias nacionales y guerras para mencionar. Las características importantes de la época antediluviana son sus cualidades espirituales, que están bien documentadas. Un remanente santo se contrasta con un mundo cada vez más pagano y demonizado. Una línea de promesa es preservada por Noé. En los 352 años entre el diluvio y Abraham, el hombre falla una vez más, lo que resulta en el juicio de Dios sobre las naciones en Babilonia (Babel) y el nacimiento de Abraham como un nuevo canal de salvación inmediatamente después de la muerte de Noé. Los últimos treinta y nueve capítulos de Génesis se enfocan en la historia de una familia, la línea escogida para ser los herederos de las promesas de Abraham, culminando con los inicios de la nación de Israel en su cuna egipcia.

VIII. Comentarios sugeridos

A. Comentario en español

B. Comentarios en inglés

1. Comentarios clásicos excelentes

2. Buenos comentarios homiléticos/aplicación

3. Comentarios muy conservadores

4. Comentarios moderadamente conservadores

6. Comentarios liberales más útiles

¹ La idolatría de los antiguos, o sea, la adoración del sol, la luna, las estrellas, el mar, la tierra, el hombre, y los animales, es simplemente una forma religiosa de naturalismo, de la cual la teoría de la evolución es la forma científica. Ambas formas creen que los objetos y fuerzas naturales son las fuentes y los determinantes autoexistentes y autosuficientes de todas las cosas, y ambas creen que estas fuerzas pueden ser, de alguna manera, manipuladas por el hombre. Panteísmo y panenteísmo son formas variantes de la misma filosofía.

² Traducido de Harold G. Stigers, A Commentary on Genesis (Grand Rapids: Zondervan, 1976), 4.

³ Ver Éxodo 17:14; 24:4-7; 34:27; Números 33:1-2; Josué 8:32-35; Juan 5:46-47; Romanos 10:5, 19; ver también Marcos 7:10; Lucas 16:29-31; 20:37; 24:27, 44.

⁴ Moisés nació 80 años antes del éxodo, e Israel estuvo en Egipto exactamente 430 años. José tenía 39 años cuando entró en Egipto, y el libro de Génesis termina con la muerte de José a los 110 años.

⁵ Es posible que el material en este libro fue transmitido originalmente de forma oral, y solo se haya escrito más tarde. Sin embargo, Génesis 5:1 parece indicar que esta sección fue originalmente un rollo separado, en lugar de simplemente una historia oral separada.

⁶ Traducido de Henry M. Morris, The Genesis Record (Grand Rapids: Baker, 1976), 26.

⁷ Morris interpreta las declaraciones de toledot como una firma de cierre, indicando el autor de la sección anterior. Sin embargo, la frase real “estas son las generaciones de…” no significa un autor, sino el contenido de la sección que se está registrando. “Estas son las generaciones de Noé” no significa literalmente “esta es la sección escrita por Noé”. Se espera que una firma tome una forma tal como: “Estas son las palabras de Adán” (ver Proverbios 25:1; 30:1; 31:1), o “Hasta aquí son las palabras de Adán” (cf. Jeremías 51:64). Las declaraciones en toledot se interpretan mejor como encabezados temáticos, como en “Esta es la historia de Adán”. Incluso Morris admite que la expresión sí sirve como encabezado genealógico/histórico en 25:12 y 36:1, 9. Las frases toledot siempre introducen un cambio de tema, y siempre cambian inmediatamente al tema del hombre que acaba de nombrarse en la toledot.

⁸ Para obtener evidencia de que el idioma original de la tierra era protosemítico (la lengua origen/protolengua de la familia de las lenguas semíticas), ver mi artículo sobre este tema: Steven D. Anderson, “The Language of the World Before Babel and the Linguistic Argument against Darwinian Evolution”, artículo presentado en la Southwestern Regional Meeting of the Evangelical Theological Society, Dallas, Texas, 28 de marzo de 2009. Este artículo fue desarrollado a partir de mi tesis de Th.M.: “A Linguistic and Exegetical Analysis of the Personal Names in Genesis 4-5” (Capital Bible Seminary, mayo 2007).

⁹ 9 Estas veinte ocurrencias comprenden exactamente la mitad de los usos absolutos de יהוה אֱלֹהִים en el A.T., sin contar las formas con sufijos pronominales y las formas constructas. (Sin embargo, se debe tener en cuenta que 2 Reyes 19:19 y Jeremías 10:10 son construcciones predicativas).

¹⁰ Cabe señalar que la escritura cretense Lineal B, y presumiblemente su predecesora, Lineal A, era silábica, no alfabética. También fueron creadas por pueblos que probablemente sabían de alfabetos, y por lo tanto no del todo desde cero.

¹¹ G. R. Driver, Semitic Writing: From Pictograph to Alphabet (London: Oxford, 1948), 156.

¹² Para ver los orígenes alfabéticos tomados por la erudición general, ver la edición Marzo/Abril de 2010 de Biblical Archaeology Review. Los lingüistas modernos parecen asumir que la escritura hebrea se desarrolló mediante un proceso evolutivo independiente. Las afirmaciones de que el alfabeto hebreo fue originalmente logográfico, que originalmente se escribió verticalmente, y cosas por el estilo, se basan en presuposiciones evolutivas y evidencia extremadamente limitada. Algunas de estas características pueden ser en realidad desarrollos inversos debido a la influencia de los jeroglíficos egipcios. Moisés escribió el Pentateuco utilizando letras regulares y un rollo mucho antes de que se produjera la inscripción Qeiyafa o textos similares. Douglas Petrovich acepta las afirmaciones de la erudición general de que el alfabeto se desarrolló mediante un proceso evolutivo, pero ha hecho afirmaciones mucho más radicales sobre las conexiones específicas entre las letras semíticas y los jeroglíficos, y ha afirmado que los hebreos inventaron el alfabeto mientras estaban en Egipto. Sin embargo, las inscripciones protosinaíticas en las que se basan las teorías de Petrovich son demasiado fragmentadas para sacar conclusiones definitivas sobre su fuente, su propósito o incluso su traducción. Los expertos en el campo han rechazado universalmente las conclusiones de Petrovich en su libro, The World’s Oldest Alphabet (Jerusalem: Carta, 2017).

¹³ Una evidencia de que el alfabeto protosemítico fue una creación divina o fue creada por creyentes es que, aunque hay una formación lógica de cada sigla y su nombre en el alfabeto semítico, ninguno de ellos tiene implicaciones lujuriosas o idólatras. Con los jeroglíficos mayas y aztecas, virtualmente cada símbolo es una representación de un dios pagano. Los jeroglíficos egipcios también son altamente religiosos, junto con algunos símbolos lujuriosos. En la escritura del valle del Indo (Harappa), se sabe que algunos de sus pocos símbolos conservados representan a los dioses. La escritura pictográfica sumeria original, a partir de la cual se desarrolló la cuneiforme, también contenía al menos algunos símbolos lujuriosos. Si el alfabeto fue inventado por los fenicios, uno esperaría ver una letra que represente a Baal o algún otro símbolo de su propia cultura.

¹⁴ El alfabeto ugarítico utiliza símbolos cuneiformes, pero esto se debe únicamente a la influencia de la cultura mesopotámica en los habitantes de Ugarit. Este fue un alfabeto muy poco práctico, pero evidentemente fue elegido por razones de prestigio. Los habitantes de Ugarit habrían conocido el alfabeto fenicio, pero reemplazaron su conjunto de signos con signos dibujados de cuneiforme.

¹⁵ Lo que se ha conservado de la escritura temprana en rocas y fragmentos de cerámica es más parecido al grafiti que al trabajo de escribas profesionales, y no debe tomarse como algo normativo para el período. Los escribas, quienes escribieron libros formales, habrían usado materiales apropiados, como pergaminos. En el 2024, un equipo de eruditos de Johns Hopkins publicó una investigación sobre inscripciones alfabéticas en lengua semítica que los arqueólogos seculares datan de ca. 2400 a. C. Se considera que estas inscripciones son 500 años más tempranas que las inscripciones protosinaíticas, lo cual muestra que la falta de inscripciones alfabéticas tempranas no significa que la escritura alfabética no existiera. Véase Miryam Naddaf, “Oldest Known Alphabet Unearthed in Syrian Tomb”, Nature 636 (dic. 5, 2024): 18. Disponible en: https://doi.org/10.1038/d41586-024-03876-3.

¹⁶ Apocalipsis 13:8 y 17:8 hacen referencia a la escritura que ya existía en un libro o rollo en el cielo desde el principio de la creación. Esto parecería probar que la escritura no fue una invención humana.

¹⁷ Si Éxodo 16:32-34 ocurrió antes de la construcción del arca del pacto y la escritura de la Ley, sería un reconocimiento directo de la preexistencia de escritos sagrados. "El testimonio" en otros lugares se refiere a la Palabra de Dios escrita (Éxodo 25:16, 21; 31:18; 32:15; 34:29; 40:20; 2 Reyes 17:15; 23:3; 1 Crónicas 29: 19; 2 Crónicas 34:31; Nehemías 9:34; Salmos 19:7; 78:5; 119:14, 31, 36, 99, 111, 129, 144, 157; Jeremías 44:23; cf. 2 Reyes 11:12; 2 Crónicas 23:11; Isaías 8:20). Pero Éxodo 16:32-34 puede significar simplemente que Aarón puso el maná antes del Testimonio después de la construcción del arca.

¹⁸ Está claro que Sem habría tenido contacto con Abraham por dos razones. La primera, Sem ciertamente no participó en la rebelión en Babilonia y, por lo tanto, no habría cambiado su lenguaje o se habría visto obligado a emigrar como otros pueblos. El habría permanecido cerca de Mesopotamia, cerca del lugar de Abraham. Segunda, Sem claramente se mantuvo en contacto tanto con sus descendientes como con los de sus hermanos incluso después de Babel, ya que se mantiene una tabla de descendencia precisa en Génesis 10–11. Sem habría sabido de la línea de descendencia de Abraham, y probablemente su ubicación también. Sem incluso podría haber llevado a Abraham a convertirse del paganismo de su padre para adorar al Dios verdadero.

¹⁹ El propósito no es simplemente mostrar cómo Israel fue escogido entre las naciones del mundo, debido a que esto no explicaría mucho del contenido de los capítulos 1–11, incluyendo la historia de la creación. Tampoco es el propósito simplemente describir el plan de redención, debido a que esto tampoco explicaría la razón para incluir la historia detallada de la creación. El propósito es describir el plan de Dios hacia el hombre y Sus interacciones con él a lo largo de la historia. Esto explica todo el contenido de Génesis, y también explica las omisiones como la creación de los ángeles.

²⁰ Este esquema normalmente ve a los capítulos 1–11 centrados en cuatro eventos (la creación, la caída, el diluvio, y Babel/Babilonia), y los capítulos 12–50 centrados en cuatro personas (Abraham, Isaac, Jacob, y José). Sin embargo, algunos eventos de capítulos 1–11 no se relacionan directamente con los cuatro eventos principales en este esquema, y algunas secciones de los capítulos 12–50 no están directamente relacionados con Abraham, Isaac, Jacob, o José.

²¹ Los años son calculados como sigue: 1656 (años desde la creación hasta el diluvio) + 1 (año del diluvio) + 35(años desde el diluvio hasta el nacimiento de Abraham) + 100 (la edad de Abraham cuando nació Isaac) + 60 (la edad de Isaac cuando nació Jacob) + 130 (la edad de Jacob cuando entró a Egipto) + 71 (años desde la llegada de Jacob a Egipto hasta la muerte de José).

1. El primer día

A. La semana de la creación (1:1–2:3)

La historia bíblica del origen de la humanidad comienza, como se esperaría, con la historia de la creación (1:1–2:3). Volúmenes innumerables han sido escritos sobre esta historia, algunos intentando racionalizarla con una interpretación que no se encuentra en el texto y otros intentando mostrar que el texto se mantiene tal como está escrito. Pero, al final, el problema es simple: si el texto es aceptado como está, describe siete días literales de aproximadamente veinticuatro horas por cada día, que deben entenderse como historia real. Negar esto es negar el significado claro del texto; si los asuntos espirituales no estuvieran involucrados, ninguna persona inteligente fallaría en ver esto.

La enseñanza de Génesis 1:1–2:3 tuvo una gran influencia en la cosmovisión de los creyentes a lo largo del período del Antiguo Testamento. Mientras otras culturas adoraban al sol, la luna, las estrellas, la tierra, e incluso a los animales como divinidad, los creyentes del A.T. reconocieron que estos eran simplemente objetos naturales creados por Dios (cf. 2 Reyes 19:15; Nehemías 9:6; Job 26:7; Salmo 19:1; Isaías 40:2-23; 42:5; Jeremías 10:1-16). Hay un solo Dios, quien creó todo lo demás, y quien, por lo tanto, es soberano sobre todo lo demás, y es distinto y separado de Su creación.

Ninguna sección de las Escrituras es tan cuidosamente elaborada, tan precisamente estructurada y redactada, como Génesis 1:1–2:3. La razón es obvia: fue una sección literalmente dictada por Dios. Los eventos de cada día siguen una secuencia lógica y consistente, sin ni una palabra innecesaria.

El primer día de la creación es registrado en 1:1-5. Los eventos clave de este día incluyen la creación de una gran masa de agua, “el abismo”, a partir de la cual se formarán las estrellas y la tierra. Esto es seguido con la creación de la luz y la división entre el día y la noche.

2. El segundo día

En el segundo día (1:6-8), Dios hace una separación entre las aguas del borde exterior del abismo y las del medio, y comienza a formar los cielos (es decir, el espacio exterior, “la expansión”) entre ellos.

3. El tercer día

En el tercer día (1:9-13), Dios habla a la masa de agua sin forma en el centro del universo, creando de sus elementos los cimientos de la tierra, la tierra seca y una atmósfera (1:9-10). Luego, Él crea las plantas de la tierra, que por supuesto deben preceder a la creación de la vida animal (1:11-12).

4. El cuarto día

En el cuarto día (1:14-19), Dios creó el sistema solar y después creó/reveló las estrellas.

5. El quinto día

En el quinto día (1:20-23), Dios creó la vida marina y la vida de las aves, poblando los cielos y el mar.

6. El sexto día

En el sexto día (1:24-31), Dios puebla la tierra, y esta es la parte final de la creación. El hombre (hombre y mujer) es creado al final, después de los animales, debido a que el hombre es el pináculo de la creación, y todo lo demás en la creación fue creado para él (1:26-27). El hombre, por supuesto, fue creado para su Creador. No hubo pecado ni muerte en la creación; el hombre y todos los animales eran herbívoros (1:29-30), y todo era muy bueno (1:31)

Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.