Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Génesis 27: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
4. La bendición de los hijos de Isaac
Jacob ya había comprado la primogenitura de Esaú, asegurándole una doble herencia, pero la bendición aún no se había distribuido (cf. 1 Crónicas 5:1-2). Debido a que los patriarcas estaban legando las promesas de Abraham, se les dio la autoridad y la visión profética para pronunciar una bendición/maldición especial sobre sus hijos que establecería sus posiciones relativas y fortunas futuras. En 27:1-4, Isaac se propuso bendecir a su hijo favorito Esaú (cf. 25:28), un acto que claramente estaba en contra de la voluntad de Dios (cf. 25:23). Con el desenlace de la historia colgando en la balanza, pero con el resultado totalmente asegurado de antemano, Rebeca intervino rápidamente. Ella llamó a Jacob y diseñó un plan para disfrazarlo como su hermano ante su padre ciego para que pudiera recibir la bendición antes de que llegara Esaú (27:5-17). Isaac fue engañado y bendijo a Jacob, transmitiéndole las promesas que le fueron dadas a su padre Abraham (27:18-29). Jacob acababa de escapar de la presencia de su padre cuando entró su hermano Esaú. Desde una perspectiva humana, esto parece como un faltó poco, pero Dios había ordenado que Jacob recibiera la bendición antes de que él naciera (cf. 25:23; Romanos 9:11-12). Esaú presionó a su padre para revertir la bendición, pero en lugar de eso se confirmó su condición de subordinado (27:30-40).
5. La huida de Jacob a Padán-aram
Después del otorgamiento de la bendición superior sobre Jacob, Esaú reveló que tenía el corazón de un asesino al planear matar a Jacob después de la muerte de su padre, algo que pensó que estaba a punto de ocurrir (27:41). En respuesta, Rebeca le dijo a Jacob que huyera a sus familiares en el lejano Padán-aram hasta que la ira de Esaú se hubiera calmado (27:42-45). Rebeca convenció a Isaac de concederle su bendición para el viaje al motivarlo a enviar a Jacob a la familia de su madre para que tomara una esposa (27:46–28:5). Aquí Isaac finalmente reconoce a Jacob como el hijo elegido, el que heredaría las bendiciones prometidas a Abraham (28:3-4). Mientras Jacob mostró su justicia con su obediencia a sus padres, Esaú manifestó su maldad una vez más mediante un acto de puro rencor, que sin duda ofendería a su padre amoroso, al casarse con una mujer que era descendiente de Ismael, el rival de Isaac (28:6-9). Mientras Jacob viajaba a Padán-aram, en el punto más bajo de su vida desde la perspectiva humana, Dios se le apareció por primera vez y le entregó formalmente las promesas del Pacto Abrahámico (28:10-17). Jacob respondió en adoración, dando gracias a Dios y prometiendo con fe lo que haría cuando Dios lo trajera de regreso a la tierra en paz (28:18-22).
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.