Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Hebreos 10: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
4. Cristo, el Ofrendante del sacrificio final
En 10:1-18, el autor finalmente se concentra en el significado perdurable del sacrificio de Cristo. Ningún otro sacrificio podría quitar el pecado, y el único sacrificio de Cristo hizo el pago completo por el pecado para siempre. El autor hace un argumento lógico de la repetición anual de sacrificios ordenados en la Ley (10:1-3), luego cita el Salmo 40 (10:5-10), el Salmo 110 (10:11-14) y Jeremías 31 (10:15-18) para demostrar la insuficiencia del sistema levítico y la suficiencia total de la obra de Cristo. Los versículos 5-14 argumentan que el sistema sacrificial mosaico debe ser eliminado para que se cumpla la voluntad de Dios, ya que los sacrificios de animales ofrecidos según la Ley no podían quitar el pecado. La ofrenda del cuerpo de Cristo era necesaria para cumplir la voluntad de Dios, que es la santificación perfecta y eterna de los creyentes. Los versículos 15-18 luego argumentan que después del sacrificio de Cristo, que perdonó el pecado, los sacrificios levíticos no son válidos. Si alguien regresa al antiguo sistema mosaico, será completamente inefectivo, porque el Nuevo Pacto ahora está vigente y el Antiguo Pacto ya no tiene efecto.
5. Exhortación a aceptar la expiación de Cristo
Después de exponer la superioridad y la exclusividad de la expiación de Cristo, el autor exhorta a su audiencia a aceptarla. Los versículos 19-21 describen los grandes beneficios proporcionados por la expiación de Cristo, que conducen a la exhortación en 10:22 a aceptar estos beneficios, es decir, a ser salvos. Estos beneficios se describen en contraste con la debilidad de la Ley. Esto es seguido en 10:23-25 por una exhortación a no apostatar.
6. Advertencia de no rechazar la expiación de Cristo
Los versículos 26-31 se conectan con lo anterior por la palabra γάρ (gar, “porque”), lo que quiere decir que los que no aceptan la exhortación de 10:19-25 corren el peligro de hacer aquello contra lo que se advierte en 10:26-31. Pecar deliberadamente después de recibir el conocimiento de la verdad (10:26) indica un rechazo de la verdad, no una falta de hacer suficientes buenas obras para ser salvo.⁴⁸ Si alguien rechaza el sacrificio de Cristo por el pecado, ha rechazado todos los sacrificios por el pecado, porque los sacrificios levíticos ya no son eficaces y en realidad nunca lo fueron, y, de todas maneras, la Ley no contenía ningún sacrificio por un pecado deliberado (cf. Números 15:30-31). El versículo 29 define a la persona a la que se le está hablando en este pasaje de advertencia, que es claramente la misma persona que ha sido objeto de las advertencias a lo largo del libro. Esta es una persona que ha apostatado, alguien que alguna vez estuvo en la iglesia y conocía la verdad, pero ha rechazado a Jesucristo y renunciado al cristianismo. No es necesariamente una persona que está cometiendo pecados como el adulterio o la embriaguez; esta es una persona que abiertamente ha repudiado el cristianismo.
⁴⁸ El pecado deliberado no es simplemente un pecado cometido a pesar de saber que es pecado, sino que es el rechazo desafiante y abierto del Dios verdadero y de la religión verdadera. Esto es un pecado cometido con “soberbia” (RVR60) o “desafío” (LBLA); literalmente “con altiva mano”, como dice la Reina Valera Antigua en Números 15:30. Jeremías 44 es un ejemplo claro de este tipo de pecado. La Ley no contenía ninguna disposición para expiar el pecado deliberado —simplemente ordenaba que el infractor debía morir (Números 15:30-31)—y el autor de Hebreos dice aquí que el castigo por el pecado deliberado en la era de la iglesia es la condenación eterna. Nótese que había sacrificios provistos para el pecado cometido a sabiendas (Levítico 6:1-7; Números 5:5-7), así como también para el cometido por accidente (Levítico 5:1-6); sin embargo, no había sacrificio para alguien que rechazara la Ley.
7. Exhortación a avanzar
En 10:32-34, el autor recuerda a la congregación lo bien que comenzaron, y utiliza esto como un estímulo para avanzar hacia la madurez, dejando atrás el judaísmo. Sus lectores, que ahora temen la persecución y el ostracismo, antes aceptaban esto con gozo. Necesitan volver a su antigua mentalidad, renunciando con valentía al judaísmo, y avanzar hacia la madurez cristiana. Por tanto, después de recordarle a la congregación su valentía pasada en 10:32-34, el autor los exhorta en 10:35-39 a proseguir hacia la madurez en fe para recibir la promesa, en lugar de retroceder al judaísmo y a la perdición. Ellos, en cierto sentido, habían desechado su valentía (o “confianza”, 10:35) y necesitaban recuperarla.
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.