Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Hebreos 12: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
2. Exhortación a avanzar hacia la meta por medio de la fe
En 12:1-13, el autor exhorta a la audiencia, teniendo en cuenta los ejemplos en el capítulo 11, a avanzar hacia la meta mediante la fe, centrándose en el objeto de la fe verdadera, que es Jesús (12:1-2). Los destinarios lo estuvieron haciendo bien durante un tiempo, pero habían perdido el celo y la energía (12:3). En 12:4-11, el autor da ilustraciones de la necesidad de perseverar. La idea de que los creyentes verdaderos no sufrirán en esta vida no es bíblica; de hecho, el sufrimiento de los cristianos es prueba de que son hijos de Dios. Por lo tanto, deberían estar dispuestos a aceptar la persecución, sabiendo que, aunque sea desagradable, al final les traerá buenos resultados.
3. Advertencia de no apartarse del Dios vivo en el cielo hacia una esperanza terrenal
El cuerpo principal del libro concluye con una advertencia de no apartarse del Dios vivo en el cielo hacia una esperanza terrenal (12:14-29). La primera sección advierte a los lectores que no sigan el ejemplo de Esaú (12:14-17). El punto principal es que cuando Esaú vendió su primogenitura, nunca pudo recuperarla. Luego, cuando llegó el momento de distribuir la bendición, y ya no había que esperarla por fe, Esaú la deseó desesperadamente, pero no pudo conseguirla. Fue excluido definitivamente porque había renunciado a la promesa futura por su comodidad inmediata. En la siguiente sección (12:18-29), el autor crea una analogía que se fundamenta en la observación de que Israel no había dejado atrás el Sinaí terrenal, la Ley mosaica. Los judíos no creyentes enfrentaron un juicio aterrador, mientras que la iglesia puede enfrentar al Juez de todos con gozo porque los creyentes cristianos han sido limpiados por la sangre de un sacrificio mejor. Esta sección es una advertencia de no rechazar la amonestación del cielo, que exige mucho más temor y temblor que la amonestación del Sinaí.
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.