Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Job 9: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
5. El tercer discurso de Job
Una vez más, los amigos de Job lo habían herido en lugar de ayudarlo, empujándolo al borde de la desesperación. En respuesta a las acusaciones infundadas de sus amigos y a la teología de la prosperidad, Job se vuelve cada vez más insistente en su propia rectitud y también se decide cada vez más por la idea de que Dios lo está tratando injustamente. Los capítulos 9–10 son uno de los puntos bajos de los discursos de Job. Aunque este discurso es una reacción al discurso de Bildad, Job está realmente respondiendo a Dios en estos capítulos. Lo hace con amargura y enojo, acusando repetidamente a Dios de hacer mal. Es importante señalar, sin embargo, que la fe de Job en Dios nunca vacila, ni renuncia a su lealtad a Dios, ni duda de la Palabra de Dios o de sus actos históricos. Job comienza en 9:1-12 lamentando su impotencia ante el poder infinito de Dios. En 9:13-24, Job estalla contra Dios, afirmando que Dios no tiene derecho a causarle sufrimiento, y quejándose de que Dios destruye a los perfectos y a los malvados juntos. En 9:25-35, Job afirma erróneamente que no hay beneficio en la justicia (cf. 35:3), y exige un árbitro imparcial que juzgue entre él y Dios, implicando que el árbitro encontraría a Dios culpable de hacer el mal, y justificaría a Job. Job acusa directamente a Dios de hacer mal en 10:1-7, diciendo que Dios ha abusado de Su poder y está tratando a Job como si fuera malvado, aun cuando no lo es. Job continúa protestando por el trato que Dios le da en 10:8-17, afirmando que no hay una buena razón para lo que Dios le está haciendo. En 10:14, Job afirma erróneamente, sobre la base de la teología de la prosperidad, que Dios se ha negado a perdonar su pecado. El discurso concluye en 10:18-22 con Job solicitando un final pacífico a su corta y vana vida.
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.