Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Josué 13: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
D. División de la tierra
Tras la finalización de la conquista, Josué repartió la tierra a cada tribu por su heredad, un proceso que es registrado en los capítulos 13–21. Estos capítulos funcionaron como un documento legal para la nación de Israel que estableció las fronteras oficiales de cada tribu. Para los eruditos de la Biblia modernos, son una gran ayuda para comprender la situación geográfica de la nación de Israel en la tierra durante los períodos de los jueces y los reyes. La sección comienza con el mandato de Josué de repartir la tierra (13:1-7). La heredad de las dos tribus y media en Transjordania aparece en primer lugar, en 13:8-33, ya que fueron los primeros en recibir sus porciones.
La heredad de las nueve tribus y media que se asentaron en Canaán es presentada en 14:1-5. La primera heredad señalada es la de Judá, que se convirtió en la tribu más prominente (14:6–15:63). Judá recibió su heredad primero debido al celo de Caleb (14:6-15). Las poderosas tribus de José, Efraín y la mitad de Manasés, fueron las siguientes en heredar, estableciéndose en la región montañosa central (16:1–17:18).⁹ Luego, Josué ordenó a las siete tribus restantes dividir el resto de Canaán en siete porciones, y echar suertes para determinar qué tribu recibiría cada porción (18:1-10). La heredad de estas tribus se describe en 18:11–19:48. Finalmente, la heredad personal de Josué se describe en 19:49-50. Una declaración resumida de la heredad en Canaán se da en 19:51.
Después de la repartición de la tierra según las fronteras tribales, el siguiente asunto fue asignar las ciudades de refugio, las cuales son identificadas en 20:1-9. La heredad final que se distribuyó fue la de los levitas, quienes heredaron ciudades entre las otras doce tribus (21:1-42). Tras la distribución de la heredad de los levitas, la Tierra Prometida fue completamente poseída por Israel de acuerdo con las promesas de Yahvé a los patriarcas (21:43-45).
⁹ Probablemente a estas tres tribus se les permitió elegir su heredad por sí mismas, en lugar de que se les diera por sorteo, debido a circunstancias especiales en los tres casos. Caleb, que era de la tribu de Judá, solicitó específicamente a Hebrón como heredad, debido a su significado personal para él como resultado de la misión de espionaje de Cades-barnea y sus consecuencias (14:6-15). Por lo tanto, a la tribu de Judá se le debía dar la tierra alrededor de Hebrón, que era la parte más al sur de Canaán. Josué, que era de la tribu de Efraín, también solicitó una heredad (19:49-50), aunque esto pudo haber sido después de que la tierra ya se había dividido. Las dos tribus josefitas, sin embargo, tuvieron que recibir Siquem, que su antepasado José había heredado de su padre Jacob (24:32; cf. Juan 4:5). Además, Efraín y Manasés tenían que estar uno al lado del otro, como tribus hermanas, y los manaseitas transjordanos debieron tener un territorio contiguo a los manaseitas cananeos. Las otras tribus no tenían tales circunstancias especiales, y por lo tanto se les dio su heredad por sorteo.
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.