Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson

Salmo 50: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)

Salmo 50

Tema: Salmo didáctico y profético que describe una escena de juicio en la que Dios entrega un boletín de calificaciones a Su pueblo, incluyendo a santos y pecadores.

Autor: Asaf. Mensaje: La fe que es genuina debe ir acompañada de obras; nadie será salvo simplemente por profesión o asociación, ni ningún creyente agradará a Dios simplemente por la realización de rituales.

Esquema:

Asaf era el director musical (músico principal), por lo que es natural que uno de sus salmos se incluya en el libro de salmos para el director musical (Libro II). El Salmo 50 forma una bisagra entre los salmos de los hijos de Coré (42–49) y los salmos davídicos del Libro II (51–71), como se describe en la introducción. En su contexto más cercano, el Salmo 50, que describe el juicio de Dios sobre Su pueblo, conduce directamente a la confesión de pecado de David y la petición de misericordia en el Salmo 51. Asimismo, el mensaje del Salmo 49, sobre la temporalidad del honor y del dinero en esta vida, está relacionado con la advertencia dada a los hipócritas complacientes en el Salmo 50. Aunque los Salmos 49 y 50 son ambos didácticos, el Salmo 49 tiene un carácter más de sabiduría, mientras que el Salmo 50 tiene un carácter más profético. De acuerdo con esta distinción, el Salmo 49 está dirigido a todos los pueblos, mientras que el Salmo 50 solo está dirigido al pueblo de Dios.

Este salmo único presenta una imagen muy singular, llena de profundidad y belleza. Asaf, el escritor del salmo, ve una escena de juicio —que de otro modo sería invisible— en una visión profética: Yahvé, el Dios de Israel, viene en gloria majestuosa y llama a Su pueblo a un gran tribunal en el que emitirá una evaluación de ellos (vv. 1-6). Dirigiéndose a Su pueblo como un todo, Dios reconoce que están ofreciendo sacrificios fielmente, pero declara que lo que Él realmente quiere es la alabanza de un corazón puro (vv. 7-15). Luego, Dios identifica y reprende a los hipócritas dentro de la comunidad del pacto, quienes profesaban ser parte de Su pueblo, pero lo negaban con sus obras (vv. 16-21). El salmo termina con un epílogo severo de advertencia y promesa: Dios ciertamente juzgará a los que lo ignoran, pero salvará a los que lo glorifican y ordenan sus caminos de acuerdo con Sus estatutos (vv. 22-23). El mensaje de este salmo es que nadie será salvo solo por una profesión de fe; la fe que es genuina debe ir acompañada de obras.

Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.