Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Salmo 95: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
Salmo 95
Tema: Descripción de la alabanza de Yahvé y Su reinado en el reino mesiánico, seguida por un llamado a entrar en el reino.
Autor: No declarado; Hebreos 4:7 lo atribuye a David, probablemente basándose en el sobrescrito en la Septuaginta que nombra a David como el autor. Sin embargo, el argumento de Hebreos seguiría siendo válido si el Salmo 95 fue compuesto después de la época de David, tal vez por Isaías en el siglo VII. En realidad, una fecha posterior sólo serviría para reforzar el argumento de Hebreos 4, ya que el punto que se señala en ese capítulo es que hubo un largo lapso de tiempo entre el mensaje original a la generación del desierto y la composición del Salmo 95.
Esquema:
- A. Llamado a adorar a Yahvé en el reino (vv. 1-7b)
- B. Llamado a entrar en el reino (vv. 7c-11)
Los versículos 1-7b están escritos desde la perspectiva de alguien que está viviendo en el reino, mientras que los versículos 7c-11 son una exhortación a ser salvo para entrar en el reino.
Históricamente, los comentaristas judíos interpretaron los Salmos 95–100 como mesiánicos.⁶⁹ No cabe duda de que esta interpretación es correcta. El salmista ve proféticamente el reino mesiánico y lo describe en estos salmos. (Ver los comentarios sobre estos salmos individuales para más detalles.) Sin embargo, no es de extrañar que la interpretación mesiánica de estos salmos nunca haya sido popular en la iglesia. A lo largo de la Edad Media y el período temprano de la Reforma, casi toda la iglesia rechazó el concepto de un milenio literal. En los tiempos modernos, los autores evangélicos han sido fuertemente influenciados por la afirmación antisobrenatural de que no hay tal cosa como una profecía directa, y como resultado, los eruditos intentan encontrar en estos salmos un escenario en la propia época del autor. Por lo tanto, estos salmos básicamente nunca han sido entendidos correctamente por la iglesia.
⁶⁹ C. J. Elliot, “Psalms”, 387.
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.