Comentario conciso de toda la Biblia · Matthew Henry
1 Corintios 7: comentario de Matthew Henry
Resumen del capítulo
- El apóstol responde a varias preguntas sobre el matrimonio (1-9).
- Los cristianos casados no deben procurar separarse de su cónyuge incrédulo (10-16).
- Por lo general, cada uno debe permanecer en la condición en que se encuentra (17-24).
- Por lo peligroso de aquellos días, era muy deseable vivir desprendidos de este mundo (25-35).
- Hay que obrar con gran prudencia en el matrimonio, que debe ser solo en el Señor (36-40).
1 Corintios 7:1-9
El apóstol dice a los corintios que, en aquellas circunstancias, era bueno que los cristianos permanecieran solteros. Sin embargo, afirma que el matrimonio y los consuelos de ese estado están establecidos por la sabiduría divina. Aunque nadie puede quebrantar la ley de Dios, esa regla perfecta deja a los hombres libres para servirle de la manera más adecuada a sus capacidades y circunstancias, de las cuales otros suelen ser jueces muy poco aptos. Cada uno debe decidir por sí mismo, pidiendo a Dios consejo sobre cómo debe obrar.
1 Corintios 7:10-16
El marido y la mujer no deben separarse por ninguna otra causa que la que Cristo permite. En aquel tiempo el divorcio era muy común entre judíos y gentiles, con pretextos muy livianos. El matrimonio es una institución divina y, por disposición de Dios, un compromiso para toda la vida. Estamos obligados, en cuanto dependa de nosotros, a estar en paz con todos los hombres (Ro 12:18); por tanto, también a promover la paz y el bienestar de nuestros parientes más cercanos, aunque sean incrédulos. Los casados deben esforzarse y procurar hacerse la vida el uno al otro tan llevadera y feliz como sea posible. ¿Abandonará un cristiano a su marido o a su mujer cuando tiene la oportunidad de dar la mayor prueba de amor? Quédate, y trabaja de corazón por la conversión de tu cónyuge. En todo estado y relación, el Señor nos ha llamado a paz; y debe hacerse todo lo posible por promover la armonía, hasta donde lo permitan la verdad y la santidad.
1 Corintios 7:17-24
Las normas del cristianismo alcanzan toda condición, y en cualquier estado se puede vivir de modo que sea honra para él. Es deber de todo cristiano estar contento con su suerte y conducirse en su rango y lugar como corresponde a un cristiano. Nuestro consuelo y nuestra felicidad dependen de lo que somos para Cristo, no de lo que somos en el mundo. Nadie debe pensar que su fe o su religión es un argumento para romper cualquier obligación natural o civil. Debe permanecer tranquilo y contento en la condición en que lo ha puesto la providencia divina.
1 Corintios 7:25-35
Dada la aflicción de aquellos tiempos, el estado de soltería era el mejor. No obstante, el apóstol no condena el matrimonio. ¡Qué opuestos al apóstol Pablo son los que prohíben casarse a muchos y los enredan con votos de permanecer solteros, deban hacerlo o no! Exhorta a todos los cristianos a una santa indiferencia hacia el mundo. En cuanto a las relaciones: no deben poner el corazón en los consuelos de ese estado. En cuanto a las aflicciones: no deben entregarse a la tristeza del mundo; aun en la tristeza el corazón puede estar gozoso. En cuanto a los goces del mundo: no está aquí su descanso. En cuanto a las ocupaciones del mundo: los que prosperan en los negocios y aumentan sus riquezas deben tener sus bienes como si no los poseyesen. En cuanto a todos los asuntos del mundo: deben mantener el mundo fuera de su corazón, para no abusar de él cuando lo tengan en sus manos. Todas las cosas del mundo son apariencia; nada sólido. Todo pasará pronto.
Ocuparse con sabiduría de los intereses del mundo es un deber; pero estar lleno de afanes, tener una preocupación ansiosa y angustiosa, es pecado. Con esta máxima resuelve el apóstol la cuestión de si convenía casarse. Para cada uno, la mejor condición de vida es la que es mejor para su alma y lo mantiene más libre de los afanes y los lazos del mundo. Reflexionemos sobre las ventajas y los peligros de nuestra propia condición, para aprovechar aquellas y escapar, en cuanto sea posible, de todo daño de estos. Y cualesquiera que sean los afanes que opriman la mente, reservemos siempre tiempo para las cosas del Señor.
1 Corintios 7:36-40
Se cree que aquí el apóstol da consejos acerca de cómo dar a los hijos en matrimonio. Visto así, el sentido general es claro. Los hijos deben buscar y seguir las indicaciones de sus padres en cuanto al matrimonio. Y los padres deben tener en cuenta los deseos de sus hijos, y no pensar que tienen poder para hacer con ellos y disponer a su antojo, sin razón. Todo concluye con un consejo a las viudas. Las segundas nupcias no son ilícitas, siempre que se tenga presente que hay que casarse en el Señor. Al elegir nuestras relaciones y al cambiar de estado, debemos guiarnos siempre por el temor de Dios y por las leyes de Dios, y obrar dependiendo de la providencia de Dios. Solo se debe cambiar de estado después de pensarlo con cuidado, y con motivos razonables para creer que será de provecho para nuestros intereses espirituales.
Traducción del inglés hecha con IA (Claude) para Berea.