Comentario conciso de toda la Biblia · Matthew Henry
Ezequiel 9: comentario de Matthew Henry
Ezequiel 9:1-4
- Una visión que anuncia la destrucción de los habitantes de Jerusalén y la partida del símbolo de la presencia divina.
Es un gran consuelo para los creyentes que, en medio de destructores y destrucciones, haya un Mediador, un gran Sumo Sacerdote que tiene influencia en el cielo, y en quien los santos de la tierra tienen parte. Que la manifestación de la gloria divina se trasladara de encima del arca al umbral indicaba que el Señor estaba a punto de dejar su propiciatorio y pronunciar juicio sobre el pueblo. El rasgo que distingue a este remanente que ha de ser salvado es que gimen y claman a Dios en oración a causa de las abominaciones de Jerusalén. A los que se mantienen puros en tiempos de maldad general, Dios los guardará a salvo en tiempos de angustia y aflicción general.
Ezequiel 9:5-11
La matanza debía comenzar por el santuario, para que todos vieran y supieran que el Señor aborrece el pecado sobre todo en los que están más cerca de él. El que había sido encargado de proteger dio cuenta del asunto. Cristo es fiel a lo que se le ha confiado. ¿Le manda su Padre asegurar la vida eterna al remanente escogido? Él dice: «De los que me diste, no perdí ninguno». Si otros perecen y nosotros somos salvos, debemos atribuir la diferencia enteramente a la misericordia de nuestro Dios, porque también nosotros hemos merecido la ira. Sigamos intercediendo por los demás. Pero donde el Señor no muestra misericordia no comete injusticia: solo da a los hombres el pago de sus caminos.
Traducción del inglés hecha con IA (Claude) para Berea.