Comentario conciso de toda la Biblia · Matthew Henry
Hechos 17: comentario de Matthew Henry
Resumen del capítulo
- Pablo en Tesalónica (1-9).
- La noble conducta de los de Berea (10-15).
- Pablo en Atenas (16-21).
- Predica allí (22-31).
- La conducta burlona de los atenienses (32-34).
Hechos 17:1-9
El propósito y el alcance de la predicación y los argumentos de Pablo eran demostrar que Jesús es el Cristo. Era necesario que padeciera por nosotros, porque de otro modo no podía adquirir nuestra redención; y era necesario que resucitara, porque de otro modo no podía aplicarnos esa redención. Debemos predicar acerca de Jesús que él es el Cristo; por tanto, podemos esperar ser salvos por él, y estamos obligados a ser gobernados por él. Los judíos incrédulos se enojaron porque los apóstoles predicaban a los gentiles para que fueran salvos. ¡Qué extraño es que los hombres envidien a otros los privilegios que ellos mismos no quieren aceptar! Ni los gobernantes ni el pueblo tienen por qué inquietarse ante el aumento de verdaderos cristianos, aunque haya espíritus turbulentos que tomen la religión como pretexto para designios malvados. Guardémonos de estos y apartémonos de ellos, para mostrar que deseamos actuar rectamente en la sociedad, mientras reclamamos nuestro derecho a adorar a Dios conforme a nuestra conciencia.
Hechos 17:10-15
Los judíos de Berea se aplicaron seriamente al estudio de la palabra que se les predicaba. No solo oyeron predicar a Pablo en el día de reposo, sino que escudriñaban cada día las Escrituras y comparaban lo que leían con los hechos que se les referían. La doctrina de Cristo no teme ser examinada; los defensores de su causa no desean más que la gente examine plena y honradamente si estas cosas son así o no. Son verdaderamente nobles, y es probable que lo sean cada vez más, quienes hacen de las Escrituras su norma y las consultan en consecuencia. Que todos los oyentes del evangelio lleguen a ser como los de Berea, recibiendo la palabra «con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas» que se les predican «eran así».
Hechos 17:16-21
Atenas era entonces famosa por su cultura refinada, su filosofía y sus bellas artes; pero nadie es más pueril y supersticioso, más impío o más crédulo que algunas personas tenidas por eminentes en saber y capacidad. La ciudad estaba entregada por completo a la idolatría. El defensor celoso de la causa de Cristo estará dispuesto a abogar por ella en toda compañía, según se presente la ocasión. La mayoría de aquellos sabios no hizo caso de Pablo; pero algunos, cuyos principios eran los más directamente contrarios al cristianismo, hicieron comentarios sobre él. El apóstol insistía siempre en dos puntos, que son en verdad las doctrinas principales del cristianismo: Cristo y el estado futuro; Cristo, nuestro camino, y el cielo, nuestro fin. Ellos consideraron esto muy distinto del saber que durante muchos siglos se había enseñado y profesado en Atenas; desearon saber más de ello, pero solo porque era nuevo y extraño. Lo llevaron al lugar donde se sentaban los jueces que examinaban tales asuntos. Preguntaron por la doctrina de Pablo, no porque fuera buena, sino porque era nueva.
Los grandes habladores son siempre entremetidos. No pasan el tiempo en ninguna otra cosa, y muy penosa será la cuenta que tendrán que dar de su tiempo los que así lo emplean. El tiempo es precioso, y nos importa emplearlo bien, porque de él depende la eternidad; pero mucho se desperdicia en conversaciones sin provecho.
Hechos 17:22-31
Aquí tenemos un sermón dirigido a paganos que adoraban dioses falsos y estaban sin el Dios verdadero en el mundo; y para ellos el enfoque del discurso fue distinto del que el apóstol predicaba a los judíos. En este último caso, su tarea era llevar a sus oyentes, por medio de las profecías y los milagros, al conocimiento del Redentor y a la fe en él; en el primero, era llevarlos, por medio de las obras comunes de la providencia, a conocer al Creador y a adorarle. El apóstol habló de un altar que había visto con la inscripción: «AL DIOS NO CONOCIDO». Este hecho lo mencionan muchos escritores. Después de multiplicar sus ídolos hasta el extremo, algunos en Atenas pensaron que había otro dios del que no tenían conocimiento. ¿Y no hay hoy muchos que se llaman cristianos, celosos en sus devociones, para quienes, sin embargo, el gran objeto de su adoración es un Dios desconocido?
Observa qué cosas gloriosas dice aquí Pablo de aquel Dios a quien él servía y a quien quería que ellos sirvieran. El Señor había soportado largo tiempo la idolatría, pero los tiempos de esta ignorancia llegaban ya a su fin, y ahora, por medio de sus siervos, mandaba a todos los hombres en todo lugar que se arrepintieran de su idolatría. Cada escuela de aquellos sabios se sentiría poderosamente afectada por el discurso del apóstol, que tendía a mostrar la vaciedad o la falsedad de sus doctrinas.
Hechos 17:32-34
En Atenas el apóstol fue tratado con más cortesía exterior que en otros lugares; pero en ninguna parte despreciaron más su doctrina ni la trataron con mayor indiferencia. De todos los temas, el que más atención merece es el que menos obtiene. Pero los que se burlan tendrán que cargar con las consecuencias, y la palabra nunca será inútil. Siempre habrá algunos que se unan al Señor y escuchen a sus siervos fieles. Considerar el juicio venidero, y a Cristo como nuestro Juez, debería impulsar a todos a arrepentirse del pecado y volverse a él. Sea cual sea el tema que se trate, todos los discursos deben conducir a él y mostrar su autoridad; nuestra salvación y nuestra resurrección vienen de él y por medio de él.
Traducción del inglés hecha con IA (Claude) para Berea.