Comentario conciso de toda la Biblia · Matthew Henry

Jeremías 37: comentario de Matthew Henry

Jeremías 37:1-10

Muchos presencian los efectos fatales de los pecados ajenos y, sin embargo, ocupan despreocupadamente el lugar de aquellos y siguen el mismo camino de destrucción. Cuando estamos en angustia, debemos desear las oraciones de los ministros y de los amigos cristianos. Es común que deseen que se ore por ellos los que no quieren recibir consejo; y los pecadores a menudo se endurecen cuando los juicios hacen una pausa. Pero si Dios no nos ayuda, ninguna criatura puede hacerlo. Sean cuales sean los instrumentos que Dios haya determinado usar, estos harán la obra, aunque parezcan poco aptos para ello.

Jeremías 37:11-21

Hay tiempos en que la sabiduría de los hombres buenos consiste en retirarse, entrar en sus aposentos y cerrar las puertas (Is 26:20). Jeremías fue apresado como desertor y llevado a la cárcel. Pero no es nada nuevo que se calumnie a los mejores amigos de la iglesia como si favorecieran a sus peores enemigos. Cuando se nos acusa falsamente de este modo, podemos negar el cargo y encomendar nuestra causa a Aquel que juzga con justicia. Jeremías había alcanzado misericordia del Señor para ser fiel, y no quiso, por alcanzar misericordia de los hombres, ser infiel a Dios ni a su príncipe: le dice al rey toda la verdad. Cuando Jeremías transmitía el mensaje de Dios, hablaba con denuedo; pero cuando presentaba su propia petición, hablaba con sumisión. Quien es un león en la causa de Dios debe ser un cordero en la suya propia. Y Dios dio a Jeremías gracia ante los ojos del rey. El Señor Dios puede hacer que aun las celdas de una cárcel sean pastos para su pueblo, y levantará amigos que provean para ellos, de modo que en los días de hambre serán saciados.

Traducción del inglés hecha con IA (Claude) para Berea.