Confesión de fe bautista de 1689 · Iglesias bautistas particulares de Londres
De la libertad cristiana y de la libertad de conciencia
La libertad que Cristo ha adquirido para los creyentes bajo el evangelio consiste en su libertad de la culpa del pecado, de la ira condenatoria de Dios, del rigor y la maldición de la ley; y en que son librados de este presente siglo malo, de la servidumbre a Satanás y del dominio del pecado, del mal de las aflicciones, del temor y el aguijón de la muerte, de la victoria del sepulcro y de la condenación eterna; como también en su libre acceso a Dios, y en que le prestan obediencia no por un temor servil, sino con un amor filial y un ánimo dispuesto.
Todo esto era común también a los creyentes bajo la ley en cuanto a su sustancia; pero bajo el Nuevo Testamento la libertad de los cristianos se amplía todavía más, en que están libres del yugo de la ley ceremonial, al cual estaba sujeta la Iglesia judía, y en una mayor confianza para acercarse al trono de la gracia, y en comunicaciones más plenas del libre Espíritu de Dios que aquellas de las que participaban ordinariamente los creyentes bajo la ley.
Referencias: (Gá 3:13; Gá 1:4; Hch 26:18; Ro 8:3; Ro 8:28; 1 Co 15:54-57; 2 Ts 1:10; Ro 8:15; Lc 1:73-75; 1 Jn 4:18; Gá 3:9, 14; Jn 7:38, 39; He 10:19-21)
Solo Dios es Señor de la conciencia, y la ha dejado libre de las doctrinas y mandamientos de los hombres que en algo sean contrarios a su Palabra, o que no estén contenidos en ella. De modo que creer tales doctrinas, u obedecer tales mandamientos por motivo de conciencia, es traicionar la verdadera libertad de conciencia; y requerir una fe implícita y una obediencia absoluta y ciega es destruir la libertad de conciencia, y también la razón.
Referencias: (Stg 4:12; Ro 14:4; Hch 4:19, 29; 1 Co 7:23; Mt 15:9; Col 2:20, 22, 23; 1 Co 3:5; 2 Co 1:24)
Los que, con el pretexto de la libertad cristiana, practican algún pecado o abrigan alguna concupiscencia, así como pervierten con ello el designio principal de la gracia del evangelio para su propia destrucción, así también destruyen por completo el fin de la libertad cristiana, que es que, librados de las manos de todos nuestros enemigos, sirvamos al Señor sin temor, en santidad y justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
Referencias: (Ro 6:1, 2; Gá 5:13; 2 P 2:18, 21)
Iglesias bautistas particulares de Londres, 1689 (dominio público). Traducción al español de Berea, hecha con IA a partir del texto inglés de Wikisource.