El tabernáculo de Moisés

«Y hacerme han un santuario, y yo habitaré entre ellos» (Éx 25:8). El tabernáculo era la tienda portátil donde Dios habitaba en medio de Israel en el desierto, hecha «conforme al modelo» que Moisés vio en el monte (Éx 25:9, 40; Heb 8:5). Se levantó el primer día del primer mes del segundo año después de la salida de Egipto, y la gloria de Jehová lo llenó (Éx 40:17, 34-35).

El atrio

El atrio

El patio que rodeaba el tabernáculo: un cercado de cortinas de lino donde estaban el altar del holocausto y la fuente. Allí el pueblo traía sus ofrendas.

La puerta del atrio

La única entrada al atrio, al oriente: un pabellón bordado de veinte codos en el centro del lado este.

El altar del holocausto

El altar de bronce donde se ofrecían los sacrificios. Su fuego no debía apagarse (Lv 6:13), y los cuernos de sus esquinas recibían la sangre de las ofrendas por el pecado (Lv 4:25, 30).

La fuente de bronce

El lavacro con agua donde Aarón y sus hijos se lavaban las manos y los pies antes de entrar en la tienda o de acercarse al altar: «se han de lavar con agua, y no morirán» (Éx 30:20).

La tienda

Las tablas y las basas

La estructura de la tienda: tablas de madera de pie, unidas por barras, sobre basas de plata. Todo se desarmaba y se llevaba de un campamento al siguiente (Nm 4:31-32).

Las cortinas y las cubiertas

Cuatro capas cubrían la tienda: por dentro, cortinas de lino con querubines bordados (el «tabernáculo»); encima, cortinas de pelo de cabra (la «tienda»); después, pieles de carnero teñidas de rojo, y por fuera, pieles de «tejones» (Éx 26:14).

La puerta del tabernáculo

La cortina bordada que cerraba la entrada de la tienda, al oriente. Solo los sacerdotes pasaban por ella.

El lugar santo

El lugar santo

La primera sala de la tienda, donde los sacerdotes entraban cada día: allí estaban la mesa, el candelero y el altar del incienso.

La mesa de los panes

Sobre ella estaban siempre «los panes de la proposición» delante de Jehová (Éx 25:30): doce panes, renovados cada sábado, que comían los sacerdotes (Lv 24:5-9).

El candelero

El candelabro de siete lámparas que alumbraba el lugar santo. Los sacerdotes lo encendían con aceite puro de oliva y ardía «desde la tarde hasta la mañana» (Éx 27:20-21; Lv 24:1-4).

El altar del incienso

El altar de oro donde se quemaba el incienso cada mañana y cada tarde (Éx 30:7-8). Una vez al año se ponía sangre de la expiación sobre sus cuernos (Éx 30:10).

El velo

La cortina que separaba el lugar santo del santísimo (Éx 26:33). Solo el sumo sacerdote la atravesaba, una vez al año, el día de la expiación (Lv 16:2, 12-15).

El lugar santísimo

El lugar santísimo

La sala interior, donde estaba el arca. Allí Dios prometió reunirse con Moisés (Éx 25:22), y solo el sumo sacerdote entraba, una vez al año, con sangre (Lv 16; Heb 9:7).

El arca del testimonio

El cofre que guardaba «el testimonio», las tablas de la ley (Éx 25:16; 40:20). Junto a ella se pusieron también una vasija de maná (Éx 16:33-34) y la vara de Aarón (Nm 17:10).

El propiciatorio y los querubines

La «cubierta» de oro del arca, con dos querubines que la cubrían con sus alas, mirándose el uno al otro. «Y de allí me declararé á ti» (Éx 25:22). El día de la expiación se rociaba con sangre (Lv 16:14-15).

El campamento

Los materiales: 29 talentos y 730 siclos de oro, 100 talentos y 1.775 siclos de plata y 70 talentos y 2.400 siclos de bronce (Éx 38:24-29).

Los artesanos: Bezaleel, de la tribu de Judá, «lleno de espíritu de Dios», y Aholiab, de la tribu de Dan (Éx 31:1-6; 35:30-35).

La ofrenda: El pueblo trajo tanto que Moisés tuvo que mandar que dejaran de traer (Éx 36:5-7).

La nube: De día la nube y de noche el fuego estaban sobre el tabernáculo; cuando se alzaba, Israel partía (Éx 40:36-38; Nm 9:15-23).

Las medidas son las del texto, en codos; el codo común medía unos 45 cm. Donde el texto no las da (la posición de la tienda dentro del atrio, la anchura de la tienda, el tamaño del candelero y de la fuente), el plano sigue la reconstrucción habitual y la ficha lo dice.

Fuentes