Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson

1 Crónicas 9: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)

5. Habitantes posexílicos de Jerusalén

El cronista termina su historia genealógica con un registro de los habitantes posexílicos de Jerusalén con el fin de vincular la nación preexílica y su historia con la nación posexílica y su continuación de la práctica del templo (9:1-34). Después de una declaración sumaria (9:1a), el cronista menciona cómo los judíos fueron exiliados a Babilonia (9:1b), luego enumera los grupos que regresaron (9:2). Él enumera a los israelitas (es decir, no levitas) que regresaron y moraron en Jerusalén (9:3-9), luego los sacerdotes que regresaron (9:10-13), los levitas que regresaron (9:14-16) y los porteros del templo que regresaron (9:17-27). Finalmente, él resume las responsabilidades de los levitas (9:28-34), a quienes subdivide en los responsables de los artículos usados en el servicio regular del templo (9:28-32) y los cantores profesionales (9:33-34).

B. Historia de David

La mayor parte de la historia de la monarquía del cronista se centra en David (1 Crónicas 9:35–29:30), ya que quiere mostrar a Israel las glorias del reino de David para hacer que los israelitas anticipan su restauración en los tiempos del Mesías.

El cronista pasa de su historia genealógica a su historia narrativa repitiendo la genealogía de Saúl y su familia (9:35-44). Entonces simplemente registra la muerte de Saúl, ya que este fue el evento que permitió a David convertirse en rey (10:1-14). Él asume que el lector tiene suficiente información de antecedentes de 1 Samuel para entender que Saúl fue rey de Israel, y que David había sido ungido rey por Samuel. Puesto que Saúl fue rechazado para la línea mesiánica, los acontecimientos de su reinado son de poca importancia para el libro de Crónicas.

El cronista comienza su historia del reinado de David describiendo cómo su reino fue establecido después de la muerte de Saúl (11:1-9). En el transcurso del tiempo, David fue hecho rey sobre todo Israel (11:1-3), luego capturó y construyó Jerusalén como su nueva capital (11:4-9). El cronista luego enumera a los valientes de David (11:10-47) y otros adeptos (12:1-37), ya que lucharon a su lado para ayudar a establecer su reino sobre todo Israel. La lista concluye con un registro de la fiesta de la coronación de David en Hebrón (12:38-40).

De acuerdo con sus intereses litúrgicos, el cronista registra en 13:1-14 cómo David determinó al comienzo de su reinado traer el arca del pacto a él en Jerusalén, y cómo su plan fue frustrado inicialmente por su fracaso en llevar el arca de acuerdo con la Ley. Otros acontecimientos tempranos del reinado de David se registran en el capítulo 14: el establecimiento del reinado de David en Jerusalén (14:1-2), un registro de los hijos que David engendró en Jerusalén (14:3-7), y un registro de dos victorias tempranas sobre los filisteos, quienes eran la mayor amenaza externa al reino de David (14:8-17).

En los capítulos 15–16, el cronista registra cómo David trajo con éxito el arca a Jerusalén después de su fracaso inicial. Se elaboraron planes para asegurar el éxito de la operación (15:1-15). Se nombraron cantores y porteros (15:16-24), y el arca fue acompañada por una gran procesión litúrgica (15:25-28) en la cual David alabó a Dios con toda su fuerza (15:29). Se celebró una fiesta de dedicación (16:1-3), y los levitas fueron designados para ministrar ante el arca (16:4-6). Los levitas entonaron entonces un cántico dedicatorio que pide la alabanza de Yahvé (16:7-36, ampliamente duplicada en Salmos 105:1-15; 96:1-13; 106:1, 47-48). Cuando la ceremonia terminó, el clero profesional permaneció en sus puestos ante el arca (16:37-42), mientras que David y el pueblo partieron a sus hogares (16:43).

Después de que David había construido un palacio de cedro para sí mismo, pero simplemente había levantado una tienda para el arca de Dios, pidió permiso al profeta Natán para construir una casa para Yahvé (17:1-2). Esta petición lleva al Pacto Davídico, el pacto en el cual Dios prometió a David un trono eterno en Israel, prometiéndole implícitamente que el Mesías sería un hombre de la simiente de David. Dios declaró el pacto a David unilateralmente (17:3-15), y David respondió aceptando formalmente el pacto (17:16-27). La negativa de Dios a permitir que David construyera el templo era en realidad una bendición, porque contenía la promesa de que su hijo reinaría sobre Israel y completaría las obras de David.

Después de la conclusión del Pacto Davídico, los capítulos 18–20 describen las guerras de David. Puesto que David y su hijo Salomón son expuestos en Crónicas como reyes paradigmáticos, el autor incluye un extenso relato de las victorias militares de David para mostrar cómo el éxito es traído por la fidelidad a Yahvé. También puede haber alguna anticipación de la obra del Hijo mesiánico de David y las victorias que Él ganará sobre los malvados. El cronista describe las victorias de David sobre los filisteos (18:1), sobre Moab (18:2), sobre Soba (18:3-4) y sobre una alianza de Aram con Soba (18:5-8), a través de la cual David capturó enormes franjas de territorio y enormes cantidades de metales, y por la cual fue honrado con grandes regalos (18:9-11). David también sometió a Edom con la ayuda de Yahvé (18:12-13). La organización de David de su gobierno se describe en 18:14-17. El cronista presenta a David como el rey ideal de Israel, el rey que se convierte en el estándar por el cual se miden todos los reyes futuros. A continuación, se describe la guerra con Amón y Aram, incluyendo los antecedentes de la guerra (19:1-9), la victoria inicial sobre la fuerza combinada aramea/amonita (19:10-15), el sometimiento de los arameos (19:16-19) y la captura de la capital amonita de Rabá (20:1-3). El relato de las guerras de David concluye con un registro de la matanza de su ejército de los gigantes filisteos (20:4-8).

El resto del relato del cronista sobre el reinado de David se centra en sus preparativos para la construcción del templo y la organización de su gobierno. Los antecedentes de la construcción del templo se dan en 21:1–22:19. Los eventos fueron puestos en movimiento por uno de los pecados de David, el censo del pueblo (21:1-8). El cronista señala que fue Satanás quien movió a David a censar a Israel (21:1), ya que este acto era contrario al alto carácter que David normalmente demostraba.⁸ Cuando Dios castigó al pueblo con pestilencia, el ángel destructor se detuvo sobre la era de Ornán el jebuseo (21:8-17). Inmediatamente David edificó un altar en esta era y ofreció sacrificios para hacer expiación por Israel (21:18-27). Ya que Yahvé respondió a David allí, David designó el lugar como el lugar de sacrificio para Israel, y por lo tanto el lugar del futuro templo (21:28–22:1). David almacenó grandes cantidades de los mejores materiales de construcción (22:2-5), le dio a su hijo Salomón un encargo de construir el templo luego de su muerte (22:6-16), y también dio la misma responsabilidad a los líderes de Israel (22:17-19).

Los capítulos 23–27 describen la organización de David de su administración. La mayor parte de esta sección, capítulos 23–26, se da a la organización de David de los levitas, un tema al que el cronista presta atención detallada. Esto es en parte para sugerir un retorno a esta organización y en parte para reavivar la memoria del esplendor del reino davídico. La disposición de David de los sacerdotes, los levitas y los cantores no fue por su propia invención, sino por mandamiento divino (2 Crónicas 29:25). Dios ama el orden en la adoración y también quería que aquellos que sirvieron fueran oficialmente instalados y reconocidos en sus posiciones. Es significativo que se tuviera que ser un levita varón adulto para ocupar un cargo oficial en el templo, ya fuera un sacerdote, un músico, un juez o un portero. Uno podría argumentar que, idealmente, aquellos que sirven en posiciones análogas en la iglesia deben cumplir con los requisitos para anciano o diácono y deben ser ordenados formalmente.

La narrativa de la organización administrativa de David primero enumera el censo de los levitas (23:1-6) y su división en grupos (23:7-23). Los deberes que David asignó a los levitas se enumeran en 23:24-32. La división de los sacerdotes en grupos y su enumeración, se da en 24:1-19. Los grupos de otros levitas fueron asignados después (24:20-31). La narrativa luego da la división y enumeración de los músicos profesionales (25:1-31) y la división y enumeración de los porteros (26:1-19). Finalmente, se da el registro de los tesoreros del templo levítico (26:20-28) y de los funcionarios civiles (26:29-32).

En el capítulo 27 se enumeran los funcionarios no levíticos de David. David tenía un ejército regular de 288 000 hombres, que consistía en guerreros de élite entrenados (27:1-15). Había doce divisiones en este ejército, compuesto de 24 000 hombres cada una, que servían cada una a tiempo completo durante un mes del año bajo la dirección de uno de los valientes de David. Durante su mes de servicio a tiempo completo, probablemente se entrenaban y actuaban como primera línea de defensa contra un ataque sorpresa o una incursión. Durante sus once meses de estado de reserva fuera de servicio, los hombres simplemente volvían a casa y trabajaban en sus granjas para ganarse la vida. David también tenía un ejército civil compuesto por cada hombre apto en la nación, que podía ser convocado en caso de una guerra mayor (27:16-24). Este ejército también fue organizado en doce divisiones, correspondientes a las doce tribus de Israel (Gad y Aser son aparentemente subsumidos bajo otras tribus), pero no fue enumerado. Un líder tribal era nombrado como jefe de cada división. Él habría sido responsable tanto de reunir a sus hombres como de dirigirlos en la batalla. Los administradores de la propiedad real se enumeran en 27:25-31. El relato concluye con una lista de los funcionarios del gabinete de David en 27:32-34.

El relato del reinado de David concluye con una descripción detallada de los preparativos finales que hizo al final de su vida para la construcción del templo (28:1–29:19). Primero, en 28:1-8, David se dirigió al pueblo para animarlos a apoyar a su hijo Salomón en el importantísimo proyecto de construir el templo. Entonces David desafió a Salomón a hacer la obra fielmente (28:9-10). Le dio a Salomón el plano para el templo, un diseño que David ni se inventó él mismo, ni copió de los templos paganos locales, sino que recibió directamente “por escrito de la mano de Yahvé” (28:11-19). David procedió a dar una exhortación más a Salomón para construir el templo (28:20-21). Describió las grandes cantidades de metales, madera y piedras preciosas que estaba donando al templo (29:1-5), después de lo cual los líderes se presentaron con su propia ofrenda para la obra (29:6-9). David procedió a dirigir una oración para dedicar la ofrenda (29:10-19), e hizo una fiesta para celebrarla (29:20-22a). Después, David coronó a Salomón rey delante de la asamblea y Salomón comenzó a reinar antes de la muerte de su padre (29:22b-25). El cronista termina su relato del reinado de David con una declaración sumaria en 29:26-30.

⁸ El pasaje paralelo en 2 Samuel 24:1 dice que Yahvé movió a David para censar a Israel. Satanás fue la herramienta que Dios usó (o permitió trabajar) para censar a Israel, probablemente para castigar al pueblo por seguir a Absalón. El cronista es más claro al culpar a Satanás, ya que Crónicas enfatiza la bondad de David y de su reinado. El libro de Samuel–Reyes enfatiza la soberanía de Dios al traer calamidad sobre Su pueblo.

Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.