Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson

2 Crónicas 1: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)

Introducción

I. Introducción

Los dos libros conocidos por los lectores de habla hispana como 1 y 2 Crónicas fueron escritos originalmente como un solo libro, y se han dividido en dos unidades simplemente para facilitar su uso. Por esta razón, las notas que siguen se referirán a 1 y 2 Crónicas colectivamente como “Crónicas”.

Relativamente hay pocos comentarios sobre Crónicas, y el libro parece estar descuidado en gran medida por la predicación. Esto es lamentable, porque Crónicas da una visión general de prácticamente toda la historia del Antiguo Testamento. Si un maestro de la Biblia diera sólo un resumen de las vidas de los mencionados en 1 Crónicas 1–9 y sus correlaciones, cubriría la mayor parte de la historia del Antiguo Testamento. Del mismo modo, el enfoque sobre el culto organizado en Crónicas contiene lecciones relevantes para la iglesia de hoy, para la cual la liturgia y la formalidad se han vuelto demasiado extrañas. La historia registrada en Crónicas también explica claramente las consecuencias de la obediencia y desobediencia a la Palabra de Dios, que es algo que todos los creyentes necesitan recordar continuamente.

En el orden del canon hebreo, Crónicas está ubicad0 al final del Antiguo Testamento, en parte porque fue uno de los últimos libros en ser escrito, pero también porque da una historia panorámica de Israel con el templo como su enfoque, y anticipa la finalización de esta historia en la restauración escatológica de la monarquía Davídica. Debido a que Crónicas está al final del canon hebreo del Antiguo Testamento, Jesús se refiere en Lucas 11:51 a todos los asesinatos del Antiguo Testamento bajo la rúbrica “desde Abel” (el primer asesinato en el primer libro) “hasta Zacarías” (el último asesinato en el último libro).¹

II. Comparación con Samuel–Reyes²

Mientras que el Nuevo Testamento tiene cuatro relatos independientes de la vida y ministerio de Jesucristo, en el Antiguo Testamento el material histórico superpuesto generalmente no es la norma. ¿Por qué, entonces, tiene el Antiguo Testamento dos relatos separados de la monarquía de Israel en Samuel–Reyes y Crónicas?

Para descubrir la respuesta a esta pregunta, será útil, en primer lugar, tomar nota de las diferencias entre Samuel–Reyes y Crónicas. Crónicas se centra en la monarquía Davídica, los elementos sacerdotales y la adoración en el templo. Crónicas menciona únicamente el Reino del Norte cuando este entra en contacto con Judá. Reyes cubre ambas monarquías, y se centra en la realeza y los profetas. Además, Crónicas evalúa a cada rey comparándolo con David y observando su fidelidad a Yahvé. Reyes evalúa a cada rey sobre la base de la Ley mosaica En Crónicas David es enfatizado muy notablemente. Crónicas se enfoca más en la bendición y la retribución de Dios sobre los reyes de Judá personalmente por sus obras, mientras que Reyes se enfoca en los tratos de Dios con la nación en su conjunto. Esto se puede ver comparando 1 Reyes 14:25 con 2 Crónicas 12:1; 1 Reyes 15:23 con 2 Crónicas 16:7-10; 2 Reyes 15:5 con 2 Crónicas 26:16-21; y 2 Reyes 21:10-18 con 2 Crónicas 33:12-20. También se puede ver en los relatos de 1 y 2 Reyes en los que Dios permite a los reyes injustos de Israel ganar numerosas victorias militares increíbles durante los ministerios de Elías y Eliseo. Otra diferencia es que Reyes se enfoca más en la nación guardando externamente la ley de Moisés, mientras que Crónicas se enfoca más en el individuo que guarda la ley en su corazón.

Las fechas de escritura de Reyes y Crónicas explican en gran medida las diferencias entre estos libros. Porque el último evento registrado en 2 Reyes es la liberación de Joaquín de la prisión en 561 a. C. hasta su muerte en una fecha no especificada, y no hay mención del regreso de cautiverio, Samuel–Reyes fue probablemente escrito durante el cautiverio, quizás alrededor del 545 a. C., cuando Joaquín tendría setenta años. Esta fecha implica que Reyes fue escrito a los judíos exiliados. El autor de Reyes quería enseñar a su público una lección moral. Es por eso que hizo una evaluación moral de cada uno de los monarcas y explicó cómo la nación prosperó o sufrió debido a su obediencia o desobediencia al Pacto Mosaico. Condenó particularmente la idolatría, para advertir a los judíos que no volvieran a ese pecado. El propósito inmediato de Samuel–Reyes era decirles a los judíos en el exilio por qué terminaron en el exilio, para que pudieran aprender de la historia de su nación, y no cometer los mismos errores cuando regresaran a la tierra. Samuel–Reyes también tiene el propósito más general de registrar la historia de los tratos de Dios con la nación de Israel, que es paralela al desarrollo del plan de Dios en la historia.

Crónicas termina con una descripción del regreso del exilio, usando un lenguaje que se asemeja al párrafo inicial del libro de Esdras–Nehemías.³ Esto indica que Crónicas no fue sólo escrito después del regreso del exilio, sino probablemente tan tarde como el momento de escribir Esdras–Nehemías. De hecho, la genealogía de 1 Crónicas 3 se extiende a la sexta generación después de Zorobabel, y es probable que el último hombre en la genealogía, Anani, sea mencionado en una carta de Elefantina, Egipto, fechada en noviembre 25 del 407 a. C.⁴ Parecería así que Crónicas fue realmente escrito después del libro de Esdras–Nehemías, hacia el final de la era profética del Antiguo Testamento. Esta fecha de composición implica que el propósito del libro era preparar a la nación de Israel para la venida del Mesías.

Crónicas fue escrito a un pueblo para el cual la monarquía era una pieza de la historia pasada. Necesitaban que se les recordara la monarquía davídica y su relación con el sacerdocio, debido a las implicaciones mesiánicas del Pacto Davídico. Esta parece ser la razón por la que Crónicas se centra en David, su línea de descendencia y la relación de la monarquía davídica con el sacerdocio. David es glorificado como un rey ideal que estaba estrechamente vinculado a las actividades de los sacerdotes y levitas. El cronista pasa mucho tiempo enumerando los grupos de sacerdotes, levitas y cantores de David, sus hombres valientes, sus seguidores y su encargo a Salomón, para recordar a Israel de las glorias del reino de David. Crónicas también se centra en los aspectos positivos de David, ya que trata de pintar un cuadro de la gloria de David. No registra todas las dificultades que David enfrentó contra Saúl y Absalón, sus humildes inicios o su pecado con Betsabé. Se dice que su pecado al enumerar al pueblo fue provocado por Satanás (1 Crónicas 21:1), y todo el episodio parece ser registrado sólo para explicar la importancia de la ubicación del templo (1 Crónicas 22:1). Los pecados de los descendientes de David se mencionan, pero se hace más énfasis en sus buenas obras y su relación con Dios, ya que el propósito del autor es mostrar la realización del pacto de Dios con David. Así, el pecado de Salomón se pasa por alto por completo, y se registra el arrepentimiento de Manasés.

Puesto que Crónicas fue escrito casi 150 años después de Samuel–Reyes, el escritor de Crónicas puede asumir el conocimiento de toda la historia del reino del norte, a la cual Crónicas hace referencia, pero no describe. El cronista asume que el lector sabe que Saúl fue rey de Israel (1 Crónicas 10:2), que Saúl consultó a una adivina (1 Crónicas 10:13-14), que Salomón había apostatado parcialmente (2 Crónicas 9:29), que Jeroboam fue una figura prominente que huyó a Egipto a causa de la profecía de Ahías (2 Crónicas 10:2, 15), que Acab fue rey de Israel (2 Crónicas 18:1), y que los reyes de Israel fueron idólatras (2 Crónicas 28:2). El enfoque de Crónicas es casi exclusivamente en la monarquía davídica, con el fin de preparar a la nación de Israel para la venida del Mesías. Crónicas también muestra estar muy interesado en la organización de la nación, especialmente genealogías y los grupos de servicio en el templo, de los cuales Samuel–Reyes dicen relativamente poco. Asimismo, Crónicas agrega mucho más detalle sobre las vidas espirituales personales de los reyes de Judá a la narración de Samuel–Reyes, y vincula estrechamente la condición espiritual de la nación a su condición física. La nación puede estar segura de la bendición futura de Dios a través de la venida del Mesías y Su reino, pero debe permanecer fiel a la Ley para recibir esta bendición, ya que la desobediencia a la Ley trae el juicio de Dios.

III. Fecha y ocasión

Ya se ha observado cómo el contenido de Crónicas apunta definitivamente a una fecha tardía de composición, alrededor del 400 a. C., lo que lo convierte en uno de los últimos libros del Antiguo Testamento en ser escritos. Cabe señalar que el lenguaje y la ortografía del libro también apoyan una fecha tardía de composición. Por ejemplo, el nombre de David se escribe defectivamente (es decir, la ortografía corta, דָּוִד) 669 de 672 veces en Samuel–Reyes, pero se escribe plene (es decir, la ortografía completa, דָּוִיד) en las 272 ocurrencias en Esdras–Nehemías y Crónicas, una clara indicación de que Crónicas es significativamente más tardío que Reyes. Según Tov, “Los libros con la ortografía más completa son Eclesiastés, Cantares y Ester, seguidos de Esdras–Nehemías y Crónicas”.⁵ En 1 Crónicas 29:7, el narrador da la cantidad de oro donado al templo de Salomón en dáricos, refiriéndose a la moneda medo-persa que no existía como tal en la época de David.⁶ Según Joüon §103j, el desuso de אֵת como una preposición, como en Crónicas, es una característica del hebreo tardío o de influencia aramea. Estas y otras características lingüísticas corroboran la fecha tardía de escritura implícita en el contenido del libro.

Malaquías y Crónicas fueron escritos aproximadamente al mismo tiempo. Ambos libros fueron diseñados para cerrar el canon del Antiguo Testamento, cada uno a su manera. Malaquías parece cerrar el canon más formalmente, como lo indican las instrucciones finales a la nación acerca de la venida del Mesías en Malaquías 4:4-6. Crónicas pone el cierre dando una historia completa del pueblo del Pacto de Dios, comenzando con Adán. Ambos libros fueron escritos para preparar al pueblo de Israel para la venida del Mesías. Malaquías hace esto directamente, con instrucciones directas y comentarios concernientes al advenimiento del Mesías. Crónicas hace esto recordando al pueblo las glorias de una monarquía, que para ellos era sólo una pieza de la historia antigua, específicamente, la monarquía davídica y su relación con el sacerdocio. Se enfatizan las implicaciones mesiánicas del Pacto Davídico y de la línea real, no sólo para recordar a Israel las promesas de Dios, sino también para asegurarles —a través de los acontecimientos descritos en el libro— de la ejecución soberana y fiel de Dios de Sus propósitos divinos.

IV. Autor

Parece probable que Esdras escribió Crónicas, como lo sostenían tradicionalmente los judíos. Esta es la mejor manera de explicar por qué el final de Crónicas es exactamente el mismo que el comienzo de Esdras. También parece que Esdras fue un escriba de conocimiento y habilidad sin precedentes, y sería difícil para cualquier otro escribir una historia de Israel tan completa y detallada como la que contiene Crónicas. El énfasis en las genealogías y la organización del culto en el templo en Esdras–Nehemías es muy similar al de Crónicas (cf. Esdras 2; 3:10; Nehemías 12:24, 36, 45-46, etc.). Además, Esdras es la única figura principal conocida en el judaísmo que estuvo activa alrededor del 400 a. C. y podría haber escrito un libro tan monumental como Crónicas para cerrar el canon del Antiguo Testamento. Esdras, quien dirigió un retorno a Judá en el 458 a. C. (Esdras 7:7), habría sido un hombre muy viejo en el 400 a. C., y sin embargo no habría un momento más apropiado para que dejara un mensaje final a la nación en anticipación a la venida del Mesías.

El autor de Crónicas no fue testigo ocular de prácticamente ninguna de las historias que escribió, y por lo tanto utilizó una variedad de otras fuentes confiables para componer un registro preciso de los acontecimientos. Se refiere en su libro a antiguas historias familiares (1 Crónicas 4:22b; cf. Esdras 2:62); a genealogías escritas en “el libro de los reyes de Israel” (1 Crónicos 9:1); a “las crónicas del rey David”, que carecían del recuento numérico de los israelitas contados por Joab (1 Crónicas 27:24); a un registro completo de los actos de David el rey, “escritos en las crónicas del vidente Samuel, en las crónicas del profeta Natán y en las crónicas del vidente Gad” (1 Crónicas 29:29, LBLA); a un registro completo de los actos de Salomón “escritos en las crónicas del profeta Natán, y en la profecía de Ahías silonita, y en las visiones del vidente Iddo acerca de Jeroboam hijo de Nabat” (2 Crónicas 9:29); a un registro completo de los hechos de Roboam “escritos en los libros del profeta Semaías y del vidente Iddo, conforme al registro genealógico” (2 Crónicas 12:15, LBLA); a un registro completo de los hechos de Abías “escrito en el comentario del profeta Iddo” (2 Crónicas 13:22); a un registro completo de los hechos de Asa “en el libro de los reyes de Judá y de Israel” (2 Crónicas 16:11); a un registro completo de los hechos de Josafat “escrito en la historia de Jehú hijo de Hanani, que está incluido en el libro de los reyes de Israel (2 Crónicas 20:34); a un registro completo del reinado de Jehú “escrito en el comentario del libro de los reyes” (2 Crónicas 24:27); a un registro completo de los hechos de Amasías “escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel” (2 Crónicas 25:26); a un registro completo de los hechos de Uzías “escritos por el profeta Isaías, hijo de Amoz” (2 Crónicas 26:22); a un registro completo de los hechos de Jotam “escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá” (2 Crónicas 27:7); a un registro completo de los hechos de Acaz “escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel” (2 Crónicas 28:26); a un registro completo de los hechos de Ezequías “escritos en la visión del profeta Isaías hijo de Amoz, en el libro de los reyes de Judá y de Israel” (2 Crónicas 32:32); a un registro de los hechos de Manasés, su oración y las profecías contra él “escrito entre los hechos de los reyes de Israel” (2 Crónicas 33:18); a un registro de los pecados de Manasés, su oración y su restauración “escritos en la crónicas de los videntes” (2 Crónicas 33:19); a las lamentaciones sobre Josías “escritas en las lamentaciones” (2 Crónicas 35:25); a un registro completo de los hechos de Josías “escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá” (2 Crónicas 35:27); y a un registro completo de los hechos de Joacim “escrito en el libro de los reyes de Israel y de Judá” (2 Crónicas 36:8).

Claramente el libro llamado “el libro de los reyes de Judá y de Israel” por el cronista no es el libro que se conoce hoy como Reyes, ya que incluye un registro histórico mucho más completo y detallado que el libro bíblico de Samuel–Reyes, que se centra estrictamente de acuerdo con sus objetivos teológicos. El “libro de los reyes de Judá y de Israel” es los detallados anales oficiales de Judá e Israel, análogos a los relatos guardados por los monarcas persas y mencionados en Esdras 6:1-5 y Ester 6:1-2. Ciertamente, el cronista estaba al tanto de la historia de Samuel–Reyes, pero optó por utilizar fuentes independientes fiables para componer una historia con más detalle y un enfoque diferente. Se podría sugerir que una excepción es la referencia a la historia de Isaías del reinado de Ezequías (2 Crónicas 32:32; cf. 2 Reyes 18–20; Isaías 36–39), y quizás otras referencias en Crónicas a historias compuestas por profetas. Sin embargo, es más probable que algunos profetas funcionaran como analistas oficiales en la corte de Judá para dar la aprobación divina a los registros. De hecho, ya que el libro de Samuel–Reyes no da ninguna indicación directa de que Samuel, Natán, Gad, Ahías, Iddo, u otros compusieron porciones de ese libro, el cronista debe haber tomado su información de otra fuente, que es probablemente los anales oficiales de la corte. Estos anales, como casi todos los anales oficiales de la corte real del mundo antiguo, incluyendo los de Persia, Grecia, e incluso Roma, hace mucho tiempo que se han perdido o se han descompuesto completamente. Sin embargo, el autor de Crónicas claramente tenía buenas razones para considerarlos como confiables, e invitó a sus lectores originales a revisar estas fuentes por sí mismos.

El uso de fuentes independientes por el cronista es atestiguado por el hecho de que cubre mucho del mismo material de Reyes y otros libros del Antiguo Testamento sin copiar de ellos. Cuenta las mismas historias en un lenguaje diferente, con un estilo de escritura diferente e información diferente. La exactitud histórica de Reyes y Crónicas es demostrada por el hecho de que sus historias paralelas nunca se contradicen entre sí. Las contradicciones numéricas aparentes se explican fácilmente, generalmente por errores comunes de copia en el proceso de transmisión textual.⁷

V. Propósito y mensaje

El propósito y el mensaje de Crónicas están estrechamente relacionados con la fecha y ocasión de la escritura del libro, como ya se ha señalado. El propósito de Crónicas era preparar a la nación de Israel para la venida del Mesías recordando a Israel la gloriosa historia pasada de la monarquía davídica, y la promesa de su restauración en un tiempo futuro y también de la necesidad de ser fiel a Dios, tanto interna como externamente, para recibir las bendiciones prometidas a través de David. El mensaje de Crónicas es, así como Dios bendijo a Israel en el pasado a través de David y sus hijos, así también la nación puede estar segura de la bendición futura de Dios a través de la venida del Mesías y su reino; sin embargo, deben permanecer fieles a la Ley para recibir esta bendición, ya que la desobediencia a la Ley trae el juicio de Dios.

VI. Esquema de Crónicas

Esquema general

Esquema detallado

(1) Ciudades de los sacerdotes (6:54-60)

(2) Porciones de las familias levitas (6:61-65)

(3) Ciudades de los coatitas (6:66-70)

(4) Ciudades de los gersonitas (6:71-76)

(5) Ciudades de los meraritas (6:77-81)

(1) División de los grupos (24:1-6)

(2) Enumeración de los grupos (24:7-19)

(1) División de los grupos (25:1-8)

(2) Enumeración de los grupos (25:9-31)

(1) División de los grupos (26:1-11)

(2) Enumeración de los grupos (26:12-19)

(1) Causa de la invasión (12:1)

(2) Descripción de la invasión (12:2-4)

(3) La amonestación de Dios (12:5)

(4) El arrepentimiento (12:6)

(5) La mejoría concedida (12:7-8)

(1) El propósito de Ezequías anunciado (29:1-11)

(2) La limpieza del templo (29:12-19)

(3) La ceremonia de la restauración (29:20-36)

(a) Las ofrendas por el pecado (29:20-24)

(b) La música (29:25-28)

(c) El culto corporativo (29:29-30)

(d) Los sacrificios del pueblo (29:31-36)

(1) Mensajeros enviados para convocar al pueblo (30:1-9)

(2) La respuesta del pueblo (30:10-12)

(3) Celebración de la fiesta (30:13-22)

(4) La extensión de la fiesta (30:23-27)

(1) Purga de la idolatría (31:1)

(2) Restablecimiento del diezmo (31:2-10)

(3) La organización de los levitas (31:11-19)

(4) Resumen del avivamiento de Ezequías (31:20-21)

VII. El argumento de Crónicas

El libro de Crónicas comienza con una historia genealógica (1 Crónicas 1:1–9:34), mientras que el balance de la obra consiste en una historia narrativa de la monarquía davídica (1 Crónicas 9:35 – 2 Crónicas 36:22-23). Esta última sección tiene tres divisiones principales: la historia de David (1 Crónicas 9:35–29:30), la historia de Salomón (2 Crónicas 1:1–9:31), y la historia de los reyes de Judá (2 Crónicas 10:1–36:23). La sección genealógica sigue un orden cronológico general, mientras que la sección narrativa sigue un estricto orden cronológico. El argumento del libro se expresa a través de la selección y presentación del material por parte del autor, en lugar del posicionamiento cronológico del material.

VIII. Comentarios sugeridos

A. Comentarios en español

1. Comentarios clásicos excelentes

2. Buenos comentarios homiléticos/aplicación

3. Comentarios evangélicos útiles

¹ Cronológicamente, hubo un asesinato posterior a un profeta en el Antiguo Testamento, el de Urías hijo de Semaías de Quiriat-jearim (Jeremías 26:20-23).

² Los cuatro libros conocidos en español como 1 Samuel, 2 Samuel, 1 Reyes, y 2 Reyes fueron originalmente compuestos como un solo libro, pero más tarde se dividieron en cuatro rollos por conveniencia. El libro original unificado será referido aquí como “Samuel–Reyes”.

³ Los libros conocidos en español como Esdras y Nehemías fueron escritos originalmente como un solo libro, y no fueron separados hasta mucho después. La composición unificada original se conoce aquí como “Esdras–Nehemías”.

⁴ Ver William W. Hallo, y K. Lawson Younger Jr., eds. Archival Documents from the Biblical World (vol. 3 of The Context of Scripture; Leiden: Brill, 2003), 128.

⁵ Traducido de Emanuel Tov, Textual Criticism of the Hebrew Bible (3ª edición; Minneapolis: Fortress Press, 2012), 218.

⁶ Esto no es un anacronismo, sino más bien una conversión de una unidad de medida obsoleta a la unidad que estaba en uso contemporáneo al momento de escribirse el libro. No demuestra que la narrativa sea artificial, sino que es tardía.

⁷ Ver el gráfico en J. Barton Payne, “1, 2 Chronicles” (en The Expositor’s Bible Commentary, tomo 4; Grand Rapids: Zondervan, 1988), 561.

C. Historia de Salomón

La tercera sección mayor de Crónicas, 2 Crónicas 1–9, describe el reinado de Salomón. Salomón continuó el reinado ideal de David, completando los proyectos de David y presidiendo la era dorada de la prosperidad de Israel. El enfoque de esta sección se centra principalmente en la construcción del templo y secundariamente en la riqueza y el esplendor de Salomón. Aunque los pecados de Salomón eran bien conocidos de 1 Reyes, no se mencionan en 2 Crónicas para presentar el cuadro del gobierno/gobernador davídico ideal. La nación de Israel ha de esperar la restauración y la perfección de la realeza davídica a través del reinado venidero del Mesías.

La narración comienza con un registro del establecimiento del reino de Salomón (capítulo 1). Al principio de su reinado, Salomón hizo una gran fiesta ante Yahvé en Gabaón, donde el tabernáculo fue colocado (1:1-6) y Dios se le apareció en un sueño, otorgándole sabiduría, conocimiento, riqueza y honor sin precedentes (1:7-13). El narrador entonces da una imagen inicial de la grandeza de Salomón registrando la calidad y cantidad de sus caballos y carros (1:14-17).

Los capítulos 2 al 4 registran la construcción del templo. Para prepararse para la construcción, Salomón envió una petición a Hiram, el rey de Tiro, por madera y artesanos expertos (2:1-10), a la que Hiram dio su consentimiento mientras aplaudía las actividades de Salomón (2:11-16). Salomón también levantó un ejército de trabajo reclutado de los extranjeros que vivían en Israel (2:17-18). Los capítulos 3 y 4 dan una descripción detallada de los objetos hechos para el templo. Primero, se describe el templo en su totalidad (3:1-7), seguido del lugar santísimo (3:8-9), los accesorios del lugar santísimo (3:10-14), las columnas y capiteles (3:15-17), el altar sacrificial y la cuenca de bronce (4:1-6) y artículos varios (4:7-11a). Los artículos hechos se resumen en 4:11b-22.

La gran dedicación del templo se describe en 5:1–7:22. Los tesoros que habían sido dedicados a la obra de Dios fueron traídos primero a los depósitos del templo (5:1), seguido por la colocación del arca de la alianza en el lugar santísimo (5:2-10). El coro profesional de Levitas respondió con cánticos de dedicación (5:11-14). Entonces Salomón se dirigió al pueblo para transmitir el significado de la ocasión (6:1-11). Procedió a ofrecer una gran oración de dedicación, en la que su petición principal fue la eficacia del templo como instrumento de mediación entre Dios y su pueblo (6:12-42). Dios aceptó y confirmó dramáticamente la oración de Salomón consumiendo los sacrificios con fuego del cielo y llenando visiblemente el templo con la nube de Su gloria (7:1-3). El rey y el pueblo respondieron ofreciendo un gran número de sacrificios adicionales y alabando a Yahvé (7:4-7). Luego celebraron una gran fiesta para la dedicación del templo (7:8-10). Después de la fiesta, Yahvé respondió apareciendo a Salomón en un sueño por segunda vez y entregando un mensaje tanto al rey personalmente (7:11-18) como a la nación en su conjunto (7:19-22). La esencia del mensaje de Yahvé era que la obediencia traería bendición y la desobediencia maldición, un tema del libro de Crónicas.

Después de la larga narración de la construcción y dedicación del templo, el cronista describe las grandes obras públicas de Salomón en el capítulo 8. Salomón adquirió y construyó nuevas ciudades en Israel (8:1-6), completó la subyugación de los cananeos (8:7-10), construyó un palacio para su esposa, la hija de Faraón (8:11), mantuvo la observación adecuada de los sacrificios y las fiestas requeridas (8:12-13), continuó el nombramiento de David de los sacerdotes y levitas de acuerdo a sus grupos (8:14-15), completó la obra del templo (8:16) y construyó una flota de buques mercantes altamente rentables (8:17-18).

El relato del reinado de Salomón se concluye en el capítulo 9 con una visión general de la era dorada que fue. La visita de la reina de Sabá demostró la grandeza de Salomón (9:1-8) y también le añadió (9:9-12). La incomparable riqueza y esplendor de Salomón se resume en 9:13-21. El cronista concluye su relato con un resumen del reinado de cuarenta años de Salomón (9:22-31).

Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.