Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson

2 Reyes 17: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)

32. Reinado de Oseas sobre Israel y la caída del norte

La narración ahora se traslada a un registro del reinado del último rey de Israel, Oseas, y la caída del reino del norte (17:1-6). Oseas evidentemente era un idólatra, pero no ofreció sacrificios a los becerros de oro de Jeroboam (17:2); esto probablemente fue solo porque Dan y Betel ya no estaban controlados por Israel. Oseas se rebeló contra el rey de Asiria, lo que resultó en una invasión asiria y la caída de Samaria después de un asedio excepcionalmente largo y por lo tanto espantoso de tres años (17:3-5). Para dar un ejemplo de Israel y evitar otra rebelión, los asirios deportaron a la población israelita a tierras lejanas (17:6). Esta deportación puso fin permanentemente al reino del norte como entidad política.

33. El exilio del reino del norte explicado

La caída del reino del norte fue un evento significativo, y el narrador se esfuerza mucho por explicar por qué sucedió (17:7-18). Al hacerlo, hace explícito su propósito al escribir su libro, el cual es advertir a las generaciones futuras que nunca vuelvan a la idolatría. El motivo del castigo de Yahvé al norte, explica, fue su persistencia en la idolatría y las prácticas idólatras, a pesar de las repetidas advertencias y reproches de los profetas durante un período de tiempo muy largo (17:7-18). Después conecta brevemente el pecado que llevó a la caída del reino del norte con el pecado que llevó a la caída del reino del sur (17:19-20), el narrador destaca específicamente la persistencia de Israel en el sistema religioso idólatra iniciado por Jeroboam I como la razón por la cual sucedió el exilio (17:21-23). El narrador luego da la historia posterior del norte después de que fue reasentado por pueblos extranjeros, hasta la fecha de la escritura del libro. Los asirios reemplazaron a la población israelita con una población compuesta por exiliados de varias naciones paganas, y Yahvé los juzgó con una plaga de leones devoradores de hombres por contaminar su tierra con ídolos (17:24-26). En consecuencia, el rey de Asiria designó a un sacerdote israelita exiliado para enseñar a los pueblos reasentados las leyes de Yahvé, pero continuaron practicando la idolatría mientras también adoraban de manera sincrética a Yahvé y observaban aspectos de la Ley (17:27-33). En 17:34-41, el narrador describe cómo la adoración sincretista de los samaritanos (la población mixta en el norte) había continuado hasta su propio día, y explícita y repetidamente señala que solo Yahvé debe ser adorado y temido, excluyendo todos los demás dioses.

Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.