Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson

Deuteronomio 1: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)

Introducción

I. Introducción

El libro de Deuteronomio es el quinto y último libro de la Torá que Moisés escribió. La mayor parte del libro consiste en un discurso que Moisés dio a los israelitas en un solo día, que fue el día de su muerte. Una manera fácil de recordar de qué trata este libro es simplemente aprender que la palabra “Deuteronomio” significa “segunda ley” o “ley repetida”. En el libro de Deuteronomio, Moisés entrega una recapitulación de la Ley a los hijos del pueblo que originalmente acordó los términos del pacto en el Monte Sinaí. Su enfoque está en los términos centrales del texto del pacto, los cuales son los diez mandamientos. Moisés repite estos mandamientos, pero también da una exposición de ellos al establecer leyes específicas que se derivan de los mandamientos generales. Por lo tanto, el libro se enfoca en temas morales y espirituales, y contiene poca ley ceremonial, sacrificial o sacerdotal. La mayor parte del libro de Deuteronomio consiste en órdenes y prohibiciones. Deuteronomio es un excelente libro que leer para el desarrollo de una cosmovisión bíblica, ya que los estándares que en él se establecen a menudo son contrarios a los valores del mundo contemporáneo. En un mundo que llama bueno lo que es malo y malo lo que es bueno, necesitamos desesperadamente que nuestra forma de pensar sea cuestionada por la santa Palabra de Dios.

Deuteronomio es un libro de gran importancia fundacional para todo el Antiguo Testamento, ya que contiene la esencia del pacto que Dios hizo con Israel. El lenguaje del libro refleja la naturaleza de pacto. Por ejemplo, la expresión “Yahvé tu Dios” (יהוה אֱלֹהֶילֹ) aparece 234 veces, mientras que la segunda persona del plural “Yahvé su/vuestro Dios” (יהוה אֱלֹהֵיכֶם) aparece 46 veces. La expresión “Yahvé, el Dios de nuestros/sus/tus padres” aparece ocho veces. Sin embargo, el absoluto “Yahvé Dios” (יהוָה אֱלֹהִים) no aparece una sola vez.

Aunque principalmente es un libro de discurso más que de acción, Deuteronomio jugó un papel predominante en la historia de Israel. La piedad de David, las reformas de Josías, la oración de Daniel y el celo de Esdras fueron impulsados en gran medida por las enseñanzas de Deuteronomio. Como la más teológica de las cinco divisiones del Pentateuco, no es sorprendente que cuando Jesús fue tentado por Satanás en el desierto, Él respondió a los tres grandes desafíos de Satanás citando tres grandes textos del libro de Deuteronomio — 8:3, 6:16 y 6:13, respectivamente (Mateo 4:4, 7, 10). Cuando se le preguntó a Jesús cuál es el mandamiento más grande en la Ley, Él citó Deuteronomio 6:4-5 (Marcos 12:28-30). Deuteronomio es citado con más frecuencia en el Nuevo Testamento que cualquier otro libro del Antiguo Testamento, excepto los Salmos.¹ Esto refleja el uso de Deuteronomio en el judaísmo del primer siglo, ya que en Qumrán se encontraron más rollos de Deuteronomio que para cualquier otro libro del Antiguo Testamento excepto Salmos. Si bien un tratado doctrinal puede no ser la parte favorita del Antiguo Testamento para leer para la mayoría de las personas, las doctrinas expuestas en Deuteronomio claramente son de importancia fundamental para entender la teología bíblica en su totalidad.

II. Autor y fecha

El libro de Deuteronomio es parte de un libro más extenso originalmente escrito por Moisés en un único rollo de la Torá, el cual incluía lo que ahora se conoce como los cinco libros del Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio).² Este rollo se completó el día de la muerte de Moisés en 1405 a. C. (Deuteronomio 31:9, 22, 24). Si bien la evidencia bíblica para la autoría mosaica del Pentateuco es muy fuerte, existen algunos factores que la complican. Uno es el problema de la “actualización textual”, mediante la cual fueron hechas pequeñas adiciones o modificaciones editoriales al texto original de Moisés en algún momento posterior. Otro problema es la Hipótesis Documental y otras objeciones a la autoría mosaica del Pentateuco por parte de críticos académicos. Para este tipo de cuestiones generales relacionadas con la autoría de todo el Pentateuco, puede consultar la Introducción al Pentateuco. Con respecto a la autoría de Deuteronomio, el último capítulo se agregó después de la muerte de Moisés, probablemente en dos partes: 34:1-9 poco después de la muerte de Moisés, y 34:10-12 en un período mucho más tarde.

III. Propósito y mensaje

El propósito de Deuteronomio es describir la renovación del pacto con la segunda generación mientras se preparaban para entrar a la tierra. El mensaje de Deuteronomio, tal como lo pronunció Moisés, es: aprende de tu historia y permanece fiel a los términos del pacto que Yahvé tu Dios ha hecho contigo a fin de recibir la bendición, pero también recuerda la profecía que te estoy dando de tu desobediencia futura y esperanza de restauración después de las maldiciones que han venido sobre ti por romper los términos del pacto.

IV. Nombre “Deuteronomio”

Como estaban escritos originalmente, los libros de la Biblia no tenían títulos, pero más adelante los títulos fueron añadidos para mayor facilidad. El nombre en español de este libro es una forma del título que le dio la Vulgata Latina (Deuteronomium), que proviene del título de la Septuaginta griega, Δευτερονόμιον. El titulo griego es una palabra compuesta que puede ser entendida como “segunda ley” o “ley repetida” (δεύτερος + νόμος). Este título es un resumen apropiado de los contenidos del libro, en el que Moisés entrega una recapitulación de la Ley a los hijos de las personas que originalmente aceptaron los términos del pacto en el Monte Sinaí. Sin embargo, históricamente este título fue tomado de la traducción de la LXX (Septuaginta) de Deuteronomio 17:18 en la que la expresión hebrea אֶת־מִשְׁנֵה הַתּוֹרָה הַזֹּאת (“una copia de esta ley”) fue traducida erróneamente como τὸ δευτερονόμιον τοῦτο (“esta repetición de la ley”), indicando que los traductores entendieron erróneamente la ley en Deuteronomio 17:18 como una referencia al libro de Deuteronomio solamente, en lugar de a toda la Torá. Por supuesto, Moisés escribió originalmente los cinco libros de Génesis–Deuteronomio en un solo rollo de la Torá, que el rey habría copiado para su lectura personal y referencia (en el contexto de Deuteronomio 17:18). El título hebreo es simplemente las dos primeras palabras hebreas del libro, אֵלֶּה הַדְּבָרִים (“Estas son las palabras”), generalmente abreviado a solo la segunda palabra con el artículo definido (las) eliminado, Devarim (דְּבָרִים), que significa “Palabras”. Ya que la mayor parte del libro consiste en discursos de Moisés, este también es un título apropiado.

V. Esquema de Deuteronomio

Esquema general

Esquema detallado

(1:1–4:49)

26:19)

fidelidad (11:13-25)

(1) Prosperidad agrícola (11:13-17)

(2) Dominio militar (11:18-25)

primogénitos (15:19-23)

(1) Reglas para tratar a los guerreros israelitas (20:1-9)

(2) Reglas para tratas a las ciudades hostiles (20:10-18)

(3) Reglas para tratar la tierra alrededor de las ciudades hostiles (20:19-20)

(1) Leyes sobre el matrimonio de las vírgenes (22:13-21)

(2) Castigo del adulterio con una mujer casada (22:22)

(3) Castigo del adulterio con una mujer comprometida (22:23-24)

(4) Castigo por la violación de una mujer que estaba comprometida (22:25-27)

(5) Castigo por la violación de una virgen que no estaba comprometida (22:28-29)

(6) Prohibición de que un hombre se case con la esposa de su padre (22:30)

(1) Hombres castrados (23:1)

(2) Hijos ilegítimos (23:2)

(3) Amonitas y Moabitas (23:3-6)

(4) Excepción para los edomitas (23:7-8)

pacto (29:1–30:20)

VI. El argumento de Deuteronomio

El libro de Deuteronomio cierra la vieja era en preparación para un nuevo comienzo y en anticipación de futuras bendiciones. Todo el libro ocurre mientras Israel está acampado en las llanuras de Moab/Sitim, frente a Jericó. La mayor parte del libro, de 1:1 a 34:7, aparentemente ocurrió en un solo día, el décimo día del mes undécimo mes del año cuarenta después del Éxodo (ver 1:3; 32:48; cf. 4:40; 5:1; 6:6; 7:11; 8:1, 11; 10:13; 11:8, 13, 26-28, 32; 13:18; 15:5; 19:9; 27:1, 9-10; 28:1, 13-15; 29:10-15; 30:2, 8, 11, 15-16, 18-19; 31:22; 32:46). Esto fue seis meses y nueve días después de la muerte de Aarón cerca de la frontera de Edom (Números 33:38), y diez meses después de la muerte de Miriam en la frontera sur de Canaán (Números 20:1). Durante este día, Moisés transmitió en forma oral el contenido de los capítulos 1–30 al pueblo (31:1),³ luego lo escribió (31:9, 22, 24), le enseñó al pueblo un cántico (32:1-47), fue advertido por Yahvé de que tenía que morir ese día (32:48-52), pronunció una bendición sobre el pueblo (33:1-29), vio la tierra de Canaán solo desde la cima del monte Nebo, murió y fue enterrado por Yahvé (34:1-7). Después de la muerte de Moisés, el pueblo lloró treinta días, es decir, hasta el décimo día del duodécimo mes (34:8). Josué luego se hizo cargo del pueblo y envió espías a Jericó (Deuteronomio 34:9; Josué 1–2). Exactamente dos meses después de la muerte de Moisés, Josué y el pueblo de Israel cruzaron el Jordán hacia la tierra de Canaán (Josué 4:19).

Los esquemas de Deuteronomio pueden variar ampliamente, especialmente en los capítulos 5–26. Uno de los principales problemas es si el libro está estructurado de acuerdo con la forma de los tratados hititas de soberano-vasallo, con Yahvé como soberano, Israel como vasallo y Deuteronomio como texto del pacto. Ciertamente, Deuteronomio puede interpretarse de acuerdo con el modelo proporcionado por los tratados hititas de soberano-vasallo, pero esta no es la única forma posible de analizar el libro. Muchos eruditos tienen un precompromiso para leer el Antiguo Testamento como tomado prestado en su mayoría de las culturas paganas del antiguo Cercano Oriente, y por lo tanto creen que, si Deuteronomio puede leerse de esta manera, debería serlo. Pero esta no es la única forma de darle sentido al libro, y afirmaciones de que los elementos en el Antiguo Testamento son prestados del medio pagano circundante deben ser vistas con sospecha, ya que la erudición crítica se esfuerza por encontrar y enfatizar tales paralelos para apoyar su afirmación de que la Biblia es un producto humano no único.⁴ La posición de este escritor es que los paralelos entre los tratados hititas de soberano-vasallo y el libro de Deuteronomio probablemente no representan préstamos conscientes en ninguna dirección, sino que son más bien correspondencias naturales de pactos formales entre un rey y un pueblo.⁵ Por lo tanto, el libro de Deuteronomio debe ser interpretado en sus propios términos y no debe estar limitado por los supuestos requerimientos de las formas de los tratados hititas.⁶ Los paralelos entre el material bíblico y el extrabíblico son algo interesantes, pero la mayoría de los eruditos hacen demasiado hincapié en lo que solo debería ser de poca importancia y detalles algo extraños en la exégesis bíblica.

Con esta advertencia, el esquema de Deuteronomio presentado aquí en gran medida sigue la forma de un pacto, con un prólogo histórico que da los antecedentes del pacto (1:1–4:49), estipulaciones generales del pacto (5:1–11:32), estipulaciones específicas del pacto (12:1–26:19), preparativos para la ceremonia de renovación del pacto en Canaán (27:1–28:68) y una exhortación a la fidelidad del pacto (29:1–30:20). El final del libro de Deuteronomio es histórico, registra los actos finales del mediador humano del pacto (31:1-34:12).

VII. Comentarios sugeridos

A. Comentario en español

B. Comentarios en inglés

1. Comentarios clásicos excelentes

2. Buenos comentarios homiléticos/aplicación

3. Comentarios conservadores

¹ Las citas de Deuteronomio en el Nuevo Testamento incluyen: 4:24 (en Hebreos 12:29); 5:16 (en Marcos 7:10; Efesios 6:2-3; Mateo 15:4); 5:16-20 (en Mateo 19:18-19; Marcos 10:19; Lucas 18:20); 5:17 (en Mateo 5:21; Santiago 2:11); 5:17-19 (en Romanos 13:9); 5:18 (en Mateo 5:27; Santiago 2:11); 5:21 (en Romanos 7:7; 13:9); 5:22-27 (en Hebreos 12:18-19); 6:4 (en Marcos 12:32; Romanos 3:30; 1 Corintios 8:4; Santiago 2:19); 6:4-5 (en Marcos 12:29-30); 6:5 (en Mateo 22:37; Marcos 12:33; Lucas 10:27); 6:13 (en Mateo 4:10; Lucas 4:8); 6:16 (en Mateo 4:7; Lucas 4:12); 7:6 (en Tito 2:14; 1 Pedro 2:9); 8:3 (en Mateo 4:4; Lucas 4:4); 8:5 (en Hebreos 12:7); 9:3 (en Hebreos 12:29); 10:17 (en Hechos 10:34; Romanos 2:11; Gálatas 2:6; Efesios 6:9; Colosenses 3:25); 14:2 (en Tito 2:14; 1 Pedro 2:9); 17:6 (en Hebreos 10:28); 18:13 (en Mateo 5:48); 18:15 (en Hechos 3:22-23; 7:37); 19:15 (en Mateo 18:16; Juan 8:17; 2 Corintios 13:1; 1 Timoteo 5:19); 19:19 (en 1 Corintios 5:13); 19:21 (en Mateo 5:38); 21:23 (en Gálatas 3:13); 23:21 (en Mateo 5:33); 24:1 (en Mateo 5:31; 19:7; Marcos 10:4); 25:3 (en 2 Corintios 11:24); 25:4 (en 1 Corintios 9:9; 1 Timoteo 5:18); 25:5 (en Mateo 22:24; Marcos 12:19; Lucas 20:28); 27:26 (en Gálatas 3:10); 29:4 (en Romanos 11:8); 29:18 (en Hebreos 12:15); 30:12-14 (en Romanos 10:6-8); 31:6, 8 (en Hebreos 13:5); 32:8 (en Hechos 17:26); 32:17 (en 1 Corintios 10:20); 32:21 (en Romanos 10:19); 32:35 (en Romanos 12:19); 32:35-36 (en Hebreos 10:30); 32:43 (en Romanos 15:10; Hebreos 1:6 [LXX]); 33:2 (en Judas 14). Se debe tener en cuenta que las listas de citas del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento variarán, ya que es discutible dónde trazar la línea entre una paráfrasis y una cita. De todos modos, uno podrá ver al buscar estos versículos que Deuteronomio da la base para muchas verdades establecidas en el Nuevo Testamento.

² Ver Éxodo 17:14; 24:4-7; 34:27; Números 33:1-2; Josué 8:32-35; Juan 5:46-47; Romanos 10:5, 19; ver también Marcos 7:10; Lucas 16:29-31; 20:37; 24:27, 44.

³ Una grabación de audio de Deuteronomio 1–33 en hebreo por hablantes nativos, producida por la Sociedad Bíblica en Israel, dura 2 horas 30 minutos.

⁴ La visión crítica típica de Deuteronomio lo ve como basado en los textos del tratado de Asarhaddón, lo cual respaldaría una fecha de composición del siglo VII a. C. Los textos del tratado de Asarhaddón, sin embargo, no tienen una lista de bendiciones ni un prólogo histórico; las más antiguas formas de tratados hititas están más cerca del Deuteronomio.

⁵ Ver: Mark Steven Francois, “Is It Time to Abandon the Hittite Treaty Structure of Deuteronomy?” Journal of the Evangelical Theological Society 68, no. 4 (diciembre 2025): 705-726.

⁶ Un ejemplo de cómo la aceptación de los paralelos influye en la exégesis está en Deuteronomio 29-30, que algunos estudiosos han visto tradicionalmente como un pacto separado, el Pacto Palestino. Los tratados hititas soberano-vasallo no permiten un pacto dentro de un pacto, y la mayoría de los expositores modernos han rechazado la idea de un Pacto Palestino separado basándose en ello. Ya sea que Deuteronomio 29–30 se vea o no como un pacto separado, la estructura y el contenido del texto bíblico deben ser el factor decisivo, no las formas de los tratados extrabíblicos.

1. Introducción: el entorno de la renovación del pacto

A. Primer discurso principal de Moisés: una reseña de la fidelidad de Dios (1:1–4:49)

El libro de Deuteronomio, que en su mayor parte consta de los discursos de Moisés al pueblo como mediador del pacto, comienza en los capítulos 1–4 con una reseña de la fidelidad de Dios a la nación de Israel.

Deuteronomio comienza señalando el entorno histórico y geográfico para la renovación del pacto registrado en el libro (1:1-4).

2. Los tratos de Dios con Israel desde el Sinaí hasta las llanuras de Sitim

Moisés comienza su discurso repasando la historia del pueblo del pacto de Dios desde su partida inicial de Sinaí hasta su posición actual a la espera de la entrada a la tierra. Esto proporciona el trasfondo para la relación de pacto especial del pueblo con Yahvé y la necesidad de que la nueva generación, que no era la generación que primero entró en el pacto en el Sinaí, lo reafirmara.

Después de que la Ley fue dada en Sinaí, Dios le ordenó al pueblo marchar hacia el norte a Canaán y tomar posesión de la tierra que Él había prometido a sus antepasados (1:5-8). Moisés organizó la nación en preparación para la conquista nombrando líderes (1:9-18). Cuando el pueblo llegó a Cades-barnea, en la frontera sur de Canaán, dudaron en invadir la tierra inmediatamente, pidiéndole a Moisés que enviara espías para que les dijeran lo que les esperaba (1:19-25). Al escuchar el informe de los espías, el pueblo se amotinó, ya que ellos no creían que Dios les permitiría derrotar a los poderosos cananeos (1:26-33). Dios respondió negando a esa generación de adultos la oportunidad de entrar a la tierra, con la excepción de los dos espías que instaron al pueblo para tomar la tierra (1:34-40). Las personas caprichosas no querían aceptar el castigo divino, y así atacaron presuntuosamente a los cananeos contra la voluntad de Yahvé, lo que los llevó a la derrota (1:41-46). Después de muchos años en el desierto, Yahvé ordenó al pueblo por segunda vez invadir la tierra de Canaán, pero para esta vez acercarse a la tierra desde el este, haciendo un circuito alrededor de la tierra de Edom porque era el territorio dado al hermano de Jacob, Esaú (2:1-8a). Los israelitas continuaron haciendo un circuito alrededor de la tierra de Moab, cruzando Nahal Zered (la frontera entre Edom y Moab) treinta y ocho años después de la rebelión en Cades-barnea (2:8b-15). Con todos los hombres que fueron contados en el censo original de Sinaí muertos, los israelitas ahora estaban listos para comenzar a conquistar con la bendición de Dios, pero las tierras de Moab y Amón quedaron fuera del alcance porque Dios había dado su territorio a los descendientes de Lot, el pariente de Abraham (2:16-25). La primera batalla de conquista tuvo lugar fuera de Canaán, cuando los israelitas tomaron posesión de la tierra del rey amorreo Sehón, luego del rechazo de Sehón a una oferta de paz (2:26-37). El territorio del gigante rey amorreo Og fue conquistado a continuación, lo que dio a los israelitas el derecho a un gran territorio en el lado este del río Jordán, entre el Jordán y las fronteras de Amón y Moab (3:1-11). Los gaditas, los rubenitas y la mitad de la tribu de Manasés tomaron posesión de esta tierra (3:12-17). Luego, Moisés les encargó a las tribus de Transjordania que cruzaran el Jordán para ayudar a la fuerza israelita principal a conquistar la tierra de Canaán (3:18-20). Moisés también dio un encargo a Josué de confiar en Yahvé para la victoria sobre los cananeos (3:21-22). Sin embargo, Moisés mismo quería entrar a Canaán, pero Yahvé se lo negó rotundamente (3:23-29).

Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.