Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Eclesiastés 1: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
Introducción
I. Introducción
El libro de Eclesiastés es una investigación de la vida humana, de la experiencia humana en este mundo. Este es el tema de todo el libro, al que se añaden varios temas a medida que Salomón desarrolla su relato de la investigación. Eclesiastés es el libro más filosófico de la Biblia, el tratado filosófico definitivo, diseñado para ser apreciado por pensadores profundos. Es un libro que no se puede leer casualmente; cada versículo contiene declaraciones sabias y a menudo enigmáticas que requieren un pensamiento profundo para entenderlas y apreciarlas. La explicación superficial del libro es desestimarlo como una declaración de la filosofía del incrédulo. Aquellos que ven a Eclesiastés como la filosofía de un incrédulo no entienden la sabiduría de este libro, ni tienen una perspectiva apropiada de la vida.
Eclesiastés es un libro descarnado, honesto y sencillo sobre la vida. Nada se pasa por alto, ni se endulza o se evita, y no se ofrece una bala de plata para eliminar el sufrimiento humano. ¿La razón? Solo manteniendo una perspectiva realista se puede hacer frente con eficacia a las dificultades y los problemas de la vida. La risa de los necios es solo un anestésico, un tipo de felicidad que no sostendrá a una persona a través de las pruebas más duras de la vida. Los necios viven a un nivel superficial, para evitar pensar en las cosas difíciles de la vida y en la realidad de la muerte.
El libro de Eclesiastés no pretende deprimir a las personas que lo leen. Más bien pretende demostrar a las personas que entienden lo difícil que es la vida que en realidad pueden soportar las miserias de la vida y vivir con cierta felicidad.
II. Autor
El autor del libro es llamado קֹהֶלֶת (Qohélet), “el predicador”, que hace referencia a la posición de Salomón como instructor de su pueblo.
Aunque el nombre de Salomón no está prefijado a este libro como lo está a Proverbios y al Cantar de los Cantares, sin embargo, la descripción del autor (1:1 y 1:12) se aplica tan definitivamente a él y a ningún otro, que responde al mismo propósito como si fuera nombrado. En consecuencia, este libro se sitúa, en las listas judías y cristianas más antiguas, entre los otros dos libros que se le atribuyen, y la tradición constante de las iglesias [comunidades de creyentes] judía y cristiana ha transmitido sin duda a Salomón como el autor.¹
El autor de este libro claramente considera que está presentando el estudio definitivo de la vida humana, lo que implica que su sabiduría era incomparable. Él también dice que fue “engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén” (2:9, RVR60), que es algo que solo Salomón podría haber dicho. La identificación del autor como “hijo de David, rey en Jerusalén” (1:1) también lo identifica como Salomón. Evidencia adicional de la autoría salomónica de Eclesiastés y el Cantar de los Cantares es que ambos libros utilizan la partícula relativa שֶׁ (še) con mucha más frecuencia que en cualquier otro lugar en el Antiguo Testamento, lo que demuestra que ambos fueron escritos por el mismo hombre. Los argumentos lingüísticos contra la autoría salomónica de Eclesiastés carecen de pruebas, y son simplemente una excusa usada por los eruditos incrédulos para rechazar la clara afirmación del texto bíblico.
Eclesiastés es un libro de reflexiones, en el que el hombre más sabio que haya existido repasó sus ricas y variadas experiencias de vida y relató su esfuerzo de toda la vida por encontrar la clave para explicar la realidad. Gran parte de este libro parece escrito por un hombre que ha sufrido mucho en la vida. Parece que el autor hubiera bebido profundamente de la copa de las injusticias de la vida, y hubiera estado en constante angustia y agonía. La realidad irónica es que Salomón tuvo una de las vidas más suaves, más pacíficas y más placenteras de cualquier persona en la historia de la humanidad, al menos desde la perspectiva de un observador externo. Sin embargo, reflexionó cuidadosamente sobre todo lo que vio, y desarrolló profundas reflexiones sobre cómo era realmente la vida y, por lo tanto, pudo reconocer plenamente la difícil situación de aquellos que son menos afortunados. A lo largo del libro, la vida se presenta con precisión, y la injusticia no se pasa por alto ni se explica, Salomón solo dice: “Así es la vida”. No hay descripción más precisa u objetiva de la vida que la que encontramos en este libro de Eclesiastés.
III. Fecha y ocasión
Está claro que el autor de Eclesiastés es un anciano que está dando sus reflexiones finales sobre su larga investigación de la vida humana (ver especialmente 2:1-11; 7:28; 12:1-7). Dado que Salomón murió en el año 930 a. C., Eclesiastés pudo haber sido compuesto en o alrededor del año 931 a. C. La ocasión de escribir fue la proximidad de la muerte de Salomón, antes de la cual dejó al pueblo el relato de su completa investigación de la vida humana.
IV. Propósito y mensaje
El propósito de Eclesiastés es investigar la vida humana. El mensaje de Eclesiastés es que todo en esta vida es fútil y temporal, porque la vida misma no dura; pero, a pesar de la vanidad de la vida, Dios ha dado un regalo maravilloso a los hombres: podemos disfrutar del momento, disfrutar de lo rutinario y disfrutar del trabajo ordinario. Es bueno para el hombre disfrutar del regalo de la vida dado por Dios, valorar la sabiduría y caminar en el temor de Dios.
V. Esquema de Eclesiastés
Esquema general
- A. La afirmación introductoria (1:1-11)
- B. La búsqueda de Salomón del sentido de la vida y su fracaso (1:12–2:26)
- C. El designio soberano de Dios en la experiencia humana (3:1-22)
- D. Exhortación a disfrutar el aquí y el ahora (4:1–5:20)
- E. La inescrutabilidad de la vida (6:1–8:15)
- F. Resumen de la búsqueda de la explicación definitiva de la experiencia humana (8:16–9:10)
- G. Instrucción basada en la investigación de Salomón sobre la vida (9:11–12:8)
- H. Epílogo (12:9-14)
Esquema detallado
- A. La afirmación introductoria (1:1-11)
- 1. Encabezado (1:1)
- 2. La vanidad de la vida es observada (1:2-11)
- B. La búsqueda de Salomón del sentido de la vida y su fracaso (1:12–2:26)
- 1. La posición única de Salomón para ver la vida, y su fracaso para encontrar sentido en ella (1:12-18)
- 2. La búsqueda de sentido en las comodidades mundanas y su fracaso (2:1-11)
- 3. La búsqueda de sentido en la sabiduría y su fracaso (2:12-17)
- 4. La vanidad del trabajo (2:18-23)
- 5. El valor del trabajo (2:24-26)
- C. El designio soberano de Dios en la experiencia humana (3:1-22)
- 1. El designio de Dios para disfrutar en medio de la futilidad y la ignorancia humana (3:1-15)
- 2. El designio de Dios para el resultado de la vida, y la respuesta apropiada (3:16-22)
- D. Exhortación a disfrutar el aquí y el ahora (4:1–5:20)
- 1. El dolor del trabajo (4:1-16)
- i. La grandeza del sufrimiento de la vida (4:1-3)
- ii. El dolor del trabajo y la pereza (4:4-6)
- iii. El dolor de trabajar solo (4:7-12)
- iv. El dolor de gobernar mal y bien (4:13-16)
- 2. Los peligros del trabajo (5:1-17)
- i. El peligro del servicio religioso irreflexivo (5:1-7)
- ii. El peligro de la injusticia oficial (5:8-9)
- iii. El peligro de amar el dinero (5:10-12)
- iv. El peligro de acumular riquezas (5:13-17)
- 3. Conclusión (5:18-20)
- E. La inescrutabilidad de la vida (6:1–8:15)
- 1. La vanidad de la vida del adicto al trabajo (6:1-6)
- 2. La vanidad del ciclo sin fin de la vida (6:7-9)
- 3. La ignorancia del hombre (6:10-12)
- 4. El valor de la sobriedad (7:1-4)
- 5. La vanidad del camino del necio al placer (7:5-7)
- 6. La paciencia de la sabiduría (7:8-10)
- 7. El valor y la instrucción de la sabiduría (7:11-14)
- 8. Inconsistencias aparentes en el trato de Dios con los hombres (7:15-18)
- 9. Observaciones sabias sobre la vida (7:19-22)
- 10. El descubrimiento parcial de la clave para explicar la experiencia humana (7:23-29)
- 11. La obediencia a las autoridades como respuesta sabia a las incertidumbres de la vida (8:1-8)
- 12. Reflexiones sobre las inconsistencias aparentes en los tratos de Dios con el hombre (8:9-15)
- F. Resumen de la búsqueda de la explicación definitiva de la experiencia
humana (8:16–9:10)
- 1. La imposibilidad de encontrar la explicación (8:16–9:1)
- 2. La causa última de la futilidad en la vida (9:2-6)
- 3. Vivir sabiamente a la luz de la futilidad de la vida (9:7-10)
- G. Instrucción basada en la investigación de Salomón sobre la vida (9:11–
12:8)
- 1. Observaciones sobre la incertidumbre de la vida (9:11-12)
- 2. Observaciones sobre la sabiduría (9:13-16)
- 3. Observaciones sobre la necedad (9:17–10:4)
- 4. Observaciones sobre las incongruencias (10:5-7)
- 5. Observaciones sobre la desgracia (10:8-11)
- 6. Observación sobre el discurso sabio y necio (10:12-15)
- 7. Observación sobre el gobierno sabio y necio (10:16-20)
- 8. Instrucción sobre el uso de los recursos (11:1-6)
- 9. Instrucción sobre el uso de la vida (11:7-8)
- 10. Instrucción sobre el uso de la juventud (11:9–12:8)
- H. Epílogo (12:9-14)
- 1. La trayectoria del Predicador (12:9-10)
- 2. Observación sobre las palabras de sabiduría (12:11)
- 3. Amonestación contra ser excesivamente estudioso (12:12)
- 4. Conclusión: el principio fundamental por el cual vivir (12:13-14)
VI. Argumento de Eclesiastés
Eclesiastés comienza con la desalentadora observación de que la vida es vana porque no perdura y no se recuerda, y se continúa con este tema a lo largo de todo el libro. Pero hay otro tema más brillante a su lado, que es el siguiente: la existencia humana en la tierra es preciosa, y debe valorarse y maximizarse, en lugar de desperdiciarse. Debido a que la vida es tan corta, y la explicación de la realidad no puede ser descubierta, lo mejor que el hombre puede hacer es reconocer que la vida es un regalo de Dios, y que debe ser disfrutada. Esto significa disfrutar de todas las cosas buenas en el mundo que Dios ha dado al hombre para hacer la vida agradable (9:7-9). Significa disfrutar de los buenos tiempos (11:8) y vivir en el presente durante los días de tu juventud (11:9–12:1). Significa hacer todo tu trabajo con todo tu esfuerzo y lo mejor que puedas, porque no tendrás otra oportunidad de hacerlo (9:10). Puesto que nada en esta vida perdura, es mejor disfrutar cada momento tanto como se pueda. Sin embargo, la vida también está llena de dolor e injusticia, no importa cuál sea la situación, y si uno está en una buena posición hoy, no puede saber si seguirá en esa posición mañana.
Cabe señalar que la mayor parte o toda la futilidad de la que Salomón se queja es un resultado directo de la caída, y no es parte de la vida como Dios originalmente la creó y pretendía que fuera. La futilidad última a la que Salomón sigue volviendo es la muerte, que no hace distinción entre los hombres, y que termina todos los logros de la vida de uno. Otras futilidades de las que Salomón se queja están relacionadas con la necedad y las injusticias de la vida, ambas resultantes de la caída. La vida se ha vuelto inútil debido a la caída. La muerte hace la vida inútil porque nada de lo que el hombre puede hacer perdurará, y el hombre mismo no perdura. Sin embargo, mientras que tenemos futilidad en esta vida, no es futilidad eterna; sólo los hombres incrédulos tienen futilidad eterna.
VII. Comentarios sugeridos
- Hay dos pruebas de fuego para los comentarios sobre Eclesiastés. Una es el punto de
- vista del comentarista sobre la fecha y la autoría del libro. Los comentaristas que no
- aceptan la autoría salomónica niegan la clara declaración del primer versículo y, por lo
- tanto, o niegan abiertamente la inerrancia, o se toman más en serio las afirmaciones de los
- críticos que las afirmaciones de la Biblia. Los comentaristas que superan la primera prueba se enfrentan a una segunda, que es
- la opinión general del comentarista sobre el contenido de verdad del libro del Eclesiastés.
- ¿Es una declaración de falsa filosofía humanista, que solo se corrige en la conclusión del
- libro? ¿O todo el libro presenta la cruda verdad sobre la vida humana? Demasiados
- comentaristas y predicadores evangélicos han tachado este libro de filosofía de un
- incrédulo. Muchos otros han espiritualizado la recomendación de Salomón del placer
- físico como si hablara estrictamente del disfrute de un creyente de una vida vivida para
- Dios. Este último punto de vista es especialmente característico de los comentarios
- clásicos y premodernos, que se escribieron en una época en que la austeridad se veía como
- una virtud.
A. Comentarios en español
- Ehlke, Roland Cap. Eclesiastés, Cantar de los Cantares. Traducido por Gonzalo Delgadillo López. En La Biblia Popular [The People’s Bible], editado por Roland Cap Ehlke, John C. Jeske y John A. Trapp. Milwaukee, Wisconsin: Editorial Northwestern, 2002.
- Glen, Donald R. “Eclesiastés”. Traducido por Elizabeth M. de Carpinteyro. Páginas 353-394 en El Conocimiento Bíblico: Un Comentario Expositivo. Antiguo Testamento Tomo 4: Job—Cantar de los Cantares. Editores en inglés John F. Walvoord y Roy B. Zuck. Editores en castellano Julián Lloret y Jack Matlick. Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas A. C., 2000. B. Comentarios en inglés
1. Comentarios clásicos excelentes
- Bullock, W. T. “Ecclesiastes.” En The Holy Bible with an Explanatory and Critical Commentary, editado por F. C. Cook, vol. 4, 619-63. Cambridge: C. J. Clay, 1892.
- Ginsburg, Christian D. Coheleth, Commonly Called the Book of Ecclesiastes: Translated from the Original Hebrew, with a Commentary, Historical and Critical. London: Longman, Brown, Green, Longmans, and Roberts, 1861.
- Wardlaw, Ralph. Exposition of Ecclesiastes. Philadelphia: William S. Rentoul, 1868.
- Young, Loyal. A Commentary on the Book of Ecclesiastes. Philadelphia: Presbyterian Board of Publication, 1865.
2. Buenos comentarios homiléticos/aplicación
- Gibson, David. Living Life Backward: How Ecclesiastes Teaches Us to Live in Light of the End. Wheaton, IL: Crossway, 2017.
- O’Donnell, Douglas Sean. Ecclesiastes. Reformed Expository Commentary. Phillipsburg, NJ: P&R Publishing, 2014.
- Swindoll, Charles R. Living on the Ragged Edge: Coming to Terms with Reality. Waco, TX: Word Books, 1985.
3. Comentarios evangélicos conservadores
- Fredericks, Daniel C. y Daniel J. Estes. Ecclesiastes & the Song of Songs. Apollos Old Testament Commentary, tomo 16. Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2010.
- Garrett, Duane A. Proverbs, Ecclesiastes, Song of Songs. New American Commentary, tomo 14. Nashville: Broadman & Holman, 1993.
- Goldberg, Louis. Ecclesiastes. Bible Study Commentary. Grand Rapids: Zondervan, 1983.
- Kaiser, Walter C., Jr. Ecclesiastes: Total Life. Everyman’s Bible Commentary. Chicago: Moody Press, 1979.
¹ Traducido de W. T. Bullock, “Ecclesiastes”, en The Holy Bible with an Explanatory and Critical Commentary, editado por F. C. Cook, tomo 4 (Cambridge: C. J. Clay, 1892), 619.
A. La afirmación introductoria
El primer párrafo principal da el tema de la obra, que es la futilidad total de la vida.² Salomón observa que la vida es vaporosa o fútil, porque nada dura: nada de lo que es bueno en la vida dura, nada de lo que es malo dura, la juventud no dura, el dinero no dura y la sabiduría no dura, porque la vida misma no dura.
² 2 La palabra hebrea הֶבֶל (hébel) significa “sin sentido” en el sentido de “vaporoso”, no “sin propósito”. Salomón no está argumentando que la vida es sin propósito, sino que es vaporosa. Algunas traducciones posibles de הֶבֶל (hébel) incluyen “inutilidad”, “vaporoso”, “fugaz”, “transitorio”, “futilidad”, “vanidad” y “vacío”. Traducciones dudosas incluyen “absurdo” (NVI), “ilusión” (DHH, La Palabra) y “nada tiene sentido” (NTV, TLA). Cuando Salomón dice que algo es הֶבֶל (hébel), lo que quiere decir es que no dura.
B. La búsqueda de Salomón del sentido de la vida y su fracaso
En 1:12–2:23, Salomón describe cómo emprendió una gran búsqueda de sentido en la vida, y cómo esta búsqueda fracasó al no encontrar sentido. Como rey de Israel y un hombre de sabiduría incomparable, Salomón estaba en una posición única para entender la vida, sin embargo, descubrió que tanto la sabiduría como la necedad son, a la larga, como perseguir el viento (1:12-18). Luego, Salomón buscó sentido en las comodidades físicas de este mundo, acumuló una fortuna sin igual y creó grandes obras, pero descubrió que no había verdadero beneficio en toda su labor (2:1-11). Entonces Salomón puso su atención una vez más en la sabiduría, y aunque descubrió que la sabiduría es algo maravilloso, se dio cuenta de que al final no elimina la vanidad de la vida, ya que el sabio morirá al igual que el necio (2:12-16). Cuando Salomón reflexionó sobre la amarga realidad de la muerte en un mundo maldito por el pecado, este hombre que lo tenía todo se hundió en la depresión (2:17). Se dio cuenta de que las grandes obras que había hecho no perdurarían y podrían quedar en manos de una posteridad indigna (2:18-23). Sin embargo, aunque Salomón reconoció la vanidad del trabajo, también descubrió el valor del trabajo (2:24-26): Dios ha dado a los hombres la habilidad de disfrutar del trabajo ordinario, aunque no dure. Por lo tanto, la solución a la vanidad de la vida no es hundirse en la depresión, sino permanecer ocupado trabajando, comiendo y disfrutando de las cosas de la vida, ya que esto es lo que hace que la existencia humana sea soportable y, en realidad, agradable y satisfactoria.
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.