Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson

Proverbios 30: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)

E. Palabras de Agur y Lemuel

Los capítulos 30–31 forman un remate especial que está diseñado para llevar el libro de Proverbios a una conclusión apropiada; estos capítulos no están simplemente añadidos al final del libro como un apéndice, como algunos afirman. El capítulo 30, que consiste en las palabras de Agur, es uno de los grandes capítulos de la Biblia, una fuente de profunda sabiduría; exige una cuidadosa contemplación. Después del encabezado (30:1a), el discurso de Agur comienza con una declaración de su compromiso de fidelidad a Dios y a Su Palabra (30:1b-9). Esto es seguido por una amonestación contra la calumnia (30:10), por una serie de dichos numéricos intercalados con observaciones sobre las cosas que estos dichos describen (30:11-31) y por una amonestación final contra la contienda (30:32-33).

El capítulo 31 se titula “Palabras del rey Lemuel”, pero realmente se origina con la madre de Lemuel, quien le hizo memorizar estas palabras. Después del sobrescrito (31:1) sigue una sección de consejo a un rey futuro (31:2-9). El libro de Proverbios concluye con la descripción de la mujer virtuosa, usando un acróstico alfabético como ayuda para la memoria (31:10-31). Este oráculo fue dado a un hombre, no a una mujer, y está destinado principalmente como consejo para los hombres solteros: los hombres deben buscar casarse con una mujer así. En los capítulos iniciales del libro, se dedicaron grandes secciones a advertir a los jóvenes contra la adúltera. Es apropiado que el libro concluya positivamente, informando a los jóvenes sobre la mujer ideal. Perowne comenta:

La imagen aquí dibujada de la mujer en su esfera del hogar, como esposa y madre y la señora de la casa, destaca en brillante relieve frente a los esbozos oscuros de la mujer degradada por la impureza o estropeada por las imperfecciones, que se encuentran en capítulos anteriores de este libro (2:16-20; 5:1-23; 7; 12:14; 23:27-28 y 9:22; 19:13; 21:19). Corruptio optimi pessima. [“La corrupción de lo mejor es la peor”.] Tenemos aquí a la mujer ocupando y adornando el lugar correcto […] Es una expansión del proverbio anterior: “El que halla esposa halla algo bueno y alcanza el favor del SEÑOR” (18:22).

A diferencia de la mujer insensata, quien siempre está fuera (7:11-12), la mujer (o “esposa”) virtuosa permanece en casa y atiende las necesidades de su hogar. La mujer virtuosa trae bendición y honor a su esposo (31:11-12, 23, 28-29), mientras que la mujer insensata le es infiel (7:19-20). La mujer virtuosa sirve a su marido y a su casa, mientras que la mujer insensata solo se sirve a sí misma. La mujer virtuosa construye, mientras que la mujer insensata destruye. La mujer virtuosa es, finalmente, una mujer que teme a Jehová, y que por lo tanto es sabia (31:30; cf. 1:7). La descripción de la esposa virtuosa lleva así a una conclusión adecuada el argumento que se inició en los primeros capítulos del libro.

Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.