Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson

Éxodo 19: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)

1. El Pacto Sinaítico

C. Israel en Sinaí (19:1–40:38)

Después de la llegada de Israel al Monte Sinaí en el mes tercero del primer año (Éxodo 19:1), la narrativa se hace más lenta para dar la Ley, e Israel no se mueve de nuevo sino hasta Números 10:11 (año segundo, mes segundo, vigésimo día del mes).

Los capítulos 19 al 24 registran el establecimiento del Pacto Sinaítico (o Antiguo, o Mosaico). Esto consta de cuatro partes: la preparación para el pacto (capítulo 19), las estipulaciones básicas del pacto (capítulo 20), el libro del pacto (capítulos 21–23) y la ratificación del pacto (capítulo 24).

El capítulo 19 registra la proclamación de la oferta del pacto (19:1-6), la aceptación del pueblo, su santificación en preparación para la ceremonia del pacto (19:7-15) y, finalmente, la gran llegada de Yahvé mismo sobre el Monte Sinaí (19:16-25)

Las estipulaciones básicas del pacto, establecidas en principios generales (apodícticos), se dan en el capítulo 20. Después de que se presentan los diez mandamientos (el Decálogo) (20:1-17), el pueblo responde en temor de la presencia de Dios, pidiéndole a Moisés que hable con Yahvé como su representante (20:18-21).¹⁴ En 20:22-26, Yahvé responde al temor del pueblo hacia Él, dándole instrucciones sobre cómo debe ser adorado.

El “libro del pacto” (24:7) es entregado en los capítulos 21-23. Estos capítulos presentan, en resumen y en forma de modelo (casuística), los tipos de conducta esperados por Dios bajo el pacto. Después del título (21:1) siguen las leyes respecto a los siervos (21:2-11), crímenes de violencia (21:12-36),¹⁵ robo y restitución (22:1-15), vulneración de la fe (22:16-31), justicia social (23:1-12), una declaración resumida (23:13) y leyes respecto a la relación del pueblo con Yahvé (23:14-33).

El pacto es ratificado formalmente en el capítulo 24. La aceptación y dedicación formal del pacto se registran en 24:1-8, seguido de la comida del pacto (24:9-11). El último párrafo del capítulo, 24:12-18, registra la citación para recibir formalmente los términos del pacto.

¹⁴ Algunos profesores de la Biblia dicen que Israel rechazó la oferta de Dios de convertirlos en un reino de sacerdotes en 19:4-6 al pedirle a Moisés que intercediera por ellos. Sin embargo, esta interpretación no puede ser correcta, ya que en Deuteronomio 5:23-28 Dios dice que todo lo que Israel había dicho fue “bien dicho”. Dios quería que Israel fuera un reino de sacerdotes en el sentido de que todos serían santos y separados para Su servicio; pero siempre fue Su intención tener un sacerdocio especial dentro de Israel. Incluso en el reino milenario, todavía habrá una clase sacerdotal especial en Israel, en ese momento los hijos de Sadoc (ver Ezequiel 40–48, esp. 44:15–45:8), aunque también se dice que todo el pueblo serán sacerdotes en Isaías 61:6 (cf. Apocalipsis 20:6).

¹⁵ La mejor traducción de 21:22-25, que trata de un aborto espontáneo inducido, es la siguiente: y si los hombres luchan juntos, y golpean a una mujer embarazada de manera que sus hijos salen, pero no hay un accidente fatal, ciertamente deberá ser multado de acuerdo con lo que el esposo de la mujer le imponga; y deberá pagar según lo determinen los jueces. Pero si hay un accidente fatal, entonces darás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe. El significado es que, si una mujer embarazada es golpeada en una pelea de una manera que le induce el parto, y ella da a luz a su bebé prematuramente, pero tanto la mujer como el niño sobreviven al nacimiento prematuro, entonces el hombre que la golpeó es multado. En cambio, si el bebé y/o la madre murieron, el hombre que golpeó a la mujer sufrirá la pena de muerte porque un feto es una persona viva. Tal muerte se denomina “accidente fatal”, ya que no fue la intención del hombre matar a la madre o al bebé, pero él emprendió acciones que bien pudieron resultar en la muerte de cualquiera de los dos o ambos. Puesto que un hombre que le hace daño a un feto debe sufrir la misma pena que sufriría si hubiera lastimado a cualquier otro ser humano, esto demuestra que un feto es considerado una vida humana.

Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.