Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson

Éxodo 35: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)

3. Rebelión y arrepentimiento

Mientras Yahvé estaba haciendo provisiones para venir a morar entre los israelitas como su Dios, Israel lanzó una de las grandes rebeliones de todos los tiempos. El pueblo, que debería haber estado adorando al Dios cuya presencia fue visiblemente manifestada en la cima del Monte Sinaí en una nube de fuego y humo, y cuya provisión ellos comían y bebían diariamente, en cambio se inquietó y se consumió por las pasiones de sus corazones pecaminosos. En algún momento cerca del final del período de cuarenta días de la comunión de Moisés con Dios en el monte (24:18), el pueblo volvió a las prácticas paganas de Egipto, haciendo y adorando a un becerro de oro y básicamente lanzando una fiesta masiva y perversa (32:1-6). Dios informó a Moisés, quien estaba escondido en la nube en la cima del monte, y amenazó con aniquilar al pueblo (32:7-10). Sin embargo, permitió a Moisés interceder exitosamente a su favor y evitar el juicio (32:11-14).¹⁷ Sin embargo, cuando Moisés regresó y vio la apostasía por sí mismo, se enfureció, rompiendo las tablas del pacto y moliendo a polvo el becerro de oro (32:15-20).¹⁸ Después de confrontar a Aarón (32:21-24), Moisés reafirmó su autoridad y restableció el orden comenzando a matar a aquellos que no lo obedecerían, con el resultado de que el resto rápidamente se alineó (32:25-29). Luego él intercedió en nombre del pueblo por segunda vez, por lo que Yahvé accedió a permitir que el pueblo entrara a la tierra, pero no accedió a anular su iniquidad individual (32:30-35).¹⁹

Siguiendo la apostasía de Israel en el capítulo 32, 33:1–35:3 describe la renovación del pacto entre Yahvé e Israel. Primero, en 33:1-6, Yahvé le dice al pueblo, a través de Moisés, que deben ir a tomar la tierra, pero que Él no podrá morar en medio de ellos como se dijo originalmente porque serían consumidos por Su presencia. El pueblo finalmente se arrepintió, se lamentó y se despojó de los atavíos paganos. La manera en que Moisés hablaría a Yahvé se describe a modo de explicación en 33:7-11. Después de entrar a la tienda de reunión, Moisés oró para que Yahvé le hiciera conocer Sus caminos, para que él y el pueblo hallaran gracia ante Sus ojos (33:12-16). Después de que Yahvé prometió que Su presencia acompañaría al pueblo, Moisés oró para que le mostrara Su gloria, como la segunda parte de la petición por conocer Sus caminos (33:17-23). Esta petición es cumplida en 34:1-9, por la cual Moisés es llamado al Monte Sinaí para recibir las nuevas tablas del pacto, luego se le muestra la gloria de Yahvé. Yahvé luego procede a darle a Moisés los términos del pacto por segunda vez: Israel debe mantenerse alejado de la idolatría (34:10-17) y debe observar las señales del pacto (34:18-26). En 34:27-28, Moisés revive la experiencia anterior, permaneciendo en la nube sobre el Sinaí durante otros cuarenta días y elaborando las nuevas tablas del pacto. La segunda vez, el pueblo se comportó bien en ausencia de Moisés. La renovación del pacto es completada en 34:29–35:3. Primero, 34:29-35 describe cómo brillaba el rostro de Moisés cuando descendió del monte después de estar en presencia de Yahvé.²⁰ Luego Moisés repitió el mandato de guardar la señal del pacto, que era el día de reposo (35:1-3).

¹⁷ De forma significativa, Dios permitió que Moisés intercediera antes de ver por sí mismo lo que la gente estaba haciendo. Esto le permitió hacer la intercesión sobre la base de un principio, en lugar de la emoción. También es significativo que Dios diga “déjame” (32:10). Esto implica que Dios permitiría a Moisés intervenir en nombre del pueblo si Moisés eligiera hacerlo. Dios deja así el destino del pueblo en las manos de Moisés, sabiendo lo que haría. El propósito de Dios para hacer esta amenaza fue doble: revelar el alcance de Su ira y provocar la respuesta de Moisés. Dios tuvo ganas de desaparecer al pueblo, y su pecado merecía esta respuesta, pero en su misericordia los salvaría en respuesta a la intercesión de su representante.

¹⁸ Los versículos 17-19 muestran que parte integral de la rebelión de Israel fue un tipo de música rebelde, que incluía el baile. Además, esta música era disonante: sonaba como una guerra (conflicto y discordia ruidosos), pero no como victoria ni como derrota. Los israelitas aparentemente habían adoptado la música y la danza de la cultura pagana egipcia en su adoración del becerro de oro.

¹⁹ Éxodo 32:32 expresa un deseo de muerte física, no del eterno rechazo espiritual. Moisés no dice que el libro del que desea ser borrado es el libro de la vida. La petición de Moisés debe entenderse como una respuesta a lo que Dios le había dicho originalmente: Déjame que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo; y de ti haré una nación más grande y más poderosa que ellos (Deuteronomio 9:14 LBLA). El libro del cual Moisés pide que se borre debe entenderse como “el libro de los vivientes”, el libro en el que se dice que están escritos los nombres de todos los vivientes (cf. Deuteronomio 29:20; Salmos 87:6; 139:16; Isaías 4:3; Jeremías 22:30; Ezequiel 13:9). En la mayoría de los países y ciudades a lo largo de la historia mundial, el gobierno mantiene un registro de todos sus ciudadanos vivos. Estos versículos indican que Dios guarda un libro similar en el cielo de aquellos que tienen vida física. Esto es diferente de “el libro de la vida” como el rollo de aquellos que heredarán la vida eterna. No tendría sentido para Moisés desear la condenación eterna si Dios no perdonará a Israel. Lo que realmente está diciendo es que preferiría morir antes que ver a su pueblo no perdonado; vivir como el líder de una persona sin perdón sería insoportable. Esto forma un paralelo con Números 11:15, en donde Moisés le pide a Dios que lo mate si Él no altera las circunstancias. La respuesta de Dios a Moisés en Éxodo 32:33 es que Él solo “borrará” a aquellos que cometen transgresiones contra Él, lo que hizo, matando a muchos en ese momento (Éxodo 32:28, 35), matando a muchos con otras plagas en el desierto, y finalmente matando a toda la generación que se negó a entrar en la tierra. Al final, también borró a Moisés, por la transgresión de Moisés. Sin embargo, se debe tener en cuenta que 32:34 parece mirar más allá de las circunstancias temporales de la nación hasta el segundo advenimiento y la entrada al reino (cf. Salmos 95:7-11; Hebreos 3–4).

²⁰ Es un malentendido común que Moisés se pone un velo en la cara para que Israel no se asuste con su piel brillante. En realidad, él usaba el velo para que lo estuvieran (cf. 2 Corintios 3:13). De acuerdo con 34:34-35, Moisés se quitaba el velo cuando hablaba con Dios, y lo dejaba abierto cuando regresaba al pueblo inmediatamente después, mientras su rostro aún reflejaba la gloria de Dios. Pero cuando la gloria comenzaba a desvanecerse, Moisés cubría su rostro, de modo que Israel no podría ver que su rostro ya no brillaba. Básicamente, Moisés engañó a Israel haciéndole creer que su rostro brillaba todo el tiempo, en lugar de solo después de haber hablado con Yahvé.

4. El establecimiento del tabernáculo

La renovación del pacto y de la promesa de Yahvé de vivir en medio de su pueblo conduce naturalmente a una descripción del levantamiento del tabernáculo (35:4–40:38). La cantidad de detalles en los capítulos 35–39 pretende mostrar que las instrucciones dadas a Moisés en los capítulos 25–31 fueron cumplida con precisión. Primero, la preparación para el trabajo es descrita en 35:4–36:7. Moisés llamó al pueblo a que contribuyera voluntariamente para los materiales necesarios para construir el tabernáculo (35:4-9), y llamó a los artesanos expertos para que donaran su tiempo y sus talentos (35:10-19). La ofrenda fue entonces recibida (35:20-29), y Bezaleel y Aholiab fueron llamados por sus nombres (35:30–36:1). Cuando los trabajadores comenzaron a organizar el proyecto, rápidamente se dieron cuenta de que la ofrenda que se había recogido era mucho más de lo que se necesitaba para la obra de construcción, y Moisés tuvo que decirle a la gente que dejara de dar (36:2-7).

La construcción del tabernáculo se describe en 36:8–38:31. Esto incluía las cortinas (36:8-13), la cubierta (36:14-19), las tablas (36:20-30), las barras para las tablas (36:31-34), el velo y el telón (36:35-38), el arca del pacto (37:1-9), la mesa del pan de la Presencia y sus accesorios (37:10-16), la menorá y sus accesorios (37:17-24) , el altar del incienso y sus accesorios (37:25-29), el altar del holocausto (38:1-7), la pila (38:8) y el atrio (38:9-20). El trabajo es resumido en 38:21-23, y la cantidad total de metales preciosos utilizados se indica en 38:24-31.

Las vestiduras de los sacerdotes tenían que ser confeccionadas al mismo tiempo que se construía el tabernáculo, ya que no podían usarse lo uno sin lo otro. Así, la confección de las vestiduras de los sacerdotes es descrita en 39:1-31. Esto incluye una declaración de resumen (39:1), la confección del efod (39:2-5), las hombreras del efod (39:6-7), el pectoral del efod (39:8-21), el manto del efod (39:22-26), las túnicas, los turbantes, los calzoncillos y los cinturones (39:27-29), y la lámina del turbante (39:30-31).

La finalización del trabajo se describe en 39:32–40:38. Los trabajadores entregaron los productos terminados a Moisés, quien los inspeccionó y aprobó (39:32-43). Luego, Yahvé le encargó a Moisés que estableciera el tabernáculo y comenzara su funcionamiento (40:1-16). Después de que Moisés erigió el tabernáculo (40:17-33), Yahvé vino y lo llenó con Su presencia (40:34-38). Aunque el punto de partida de la Ley es el pacto de los capítulos 19–24, es solo con el levantamiento del tabernáculo que la Ley podría entrar en vigor en su pleno sentido. El siguiente paso para comenzar la operación de la Ley, que es la consagración del sacerdocio, sigue en la continuación de la narrativa en Levítico.

Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.