Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Génesis 32: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
7. La huida de Jacob a Canaán
El capítulo 31 describe la huida de Jacob de Labán y el viaje de regreso a Canaán. La razón para la huida es explicada en 31:1-2: Labán y sus hijos estaban enojados porque Dios había tomado su ganado y se lo había dado a Jacob. Probablemente en respuesta a una oración, Dios se le apareció a Jacob en un sueño y le dijo que regresara a Canaán (31:3). Después de una charla con Raquel y Lea, la familia decidió partir inmediatamente (31:4-16). El hecho de que los bienes de Jacob estaban a tres días del viaje de Labán le dio a Jacob una buena ventaja (31:17-21). Sin embargo, Labán se quería llevar el ganado de Jacob (cf. 31:42), y así lo persiguió con una compañía de hombres armados, alcanzándolo en una semana (31:22-23). Labán primero se enfrontó a Jacob, pero en una manera reservada debido a que había sido advertido por Dios en un sueño la noche anterior (31:24-32). Después de fallar en encontrar los dioses domésticos de Labán, que Raquel había robado (31:33-35), Jacob reprendió a Labán fuertemente (31:36-42). Luego, los dos acordaron estar en desacuerdo, haciendo un pacto de no causarse daño mutuamente, y cada uno continuó su viaje al día siguiente (31:43–32:2). A lo largo de 31:1–32:2, la bendición providencial y la protección de Dios es evidente, al igual que la fe y la justicia de Jacob.
8. La reunión de Jacob con Esaú
Los capítulos 32 a 33 hablan sobre la reunión de Jacob y Esaú antes de su reentrada a la tierra de Canaán. Jacob tenía que haber sido informado de la ubicación de su hermano y era consciente de que se había convertido en un jefe poderoso. Sabiendo que Esaú estaría informado sobre su regreso a la tierra, Jacob inició un encuentro (32:3-5). Los mensajeros que Jacob mandó a Esaú regresaron con el mensaje que Esaú estaba en camino para reunirse con él con 400 hombres (32:6). Esto aparentemente era solo como una escolta para Jacob, aunque Jacob asumió que Esaú tenía la intención de llevar a cabo su plan anterior de venganza. Por lo tanto, Jacob dividió su familia para que una mitad pudiera escapar si la otra mitad era atacada (32:7-8). Luego, Jacob oró por el cumplimiento de la promesa de protección de Dios (32:9-12). Su siguiente estrategia fue enviar un gran regalo por adelantado a Esaú con el propósito de apaciguarlo (32:13-21). El párrafo final de capítulo 32 describe una lucha entre Jacob y una manifestación de Dios en forma humana (32:22-32). Aparentemente, Dios inició este encuentro como una prueba de la fidelidad de Jacob. Jacob creía que el hombre era un ángel de Dios y deseaba desesperadamente la bendición de Dios antes de su reunión con Esaú. Debió haber agarrado al “hombre” para asegurarse de que no desaparecería sin bendecirlo, momento en el que el “hombre” se esforzó por escapar de su apretón. Jacob ya sabía cómo era el aspecto de los ángeles, porque había tenido visiones de ellos dos veces antes (28:12-15; 32:1-2). Jacob tenía una determinación tan obstinada de obtener la bendición de Dios que persistió en una lucha agotadora durante toda la noche y no dejo que se fuera, aunque el “hombre” lastimó la cadera de Jacob y le exigió que lo dejara ir. La respuesta de Dios a la petición de una bendición por Jacob fue un cambio de nombre a “Israel”, que significa que Jacob había sido exitoso en obtener el favor de Dios.
El tan esperado encuentro con Esaú finalmente llega en 33:1-17. Tal como lo había predicho la madre de Jacob unos veinte años antes (27:44-45), la ira de Esaú se había calmado con el paso del tiempo y le dio la bienvenida a su hermano que regresó a casa. Sin embargo, Esaú actuó como si su primogenitura y bendición no se hubiesen transferido a su hermano menor, y esperaba que Jacob viviera bajo su autoridad en el territorio que había conquistado en Seir. Jacob, conociendo las promesas de Dios de darle la tierra de Canaán y convertir a sus descendientes en una nación separada de los descendientes de su hermano, se negó a establecerse cerca de su hermano incrédulo en Seir, en lugar de eso moviéndose en la dirección opuesta, a Sucot (33:12-17). Jacob procedió a cruzar el Jordán y establecerse en el área cerca de Siquem en Canaán (33:18-20).
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.