Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Job 26: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
17. El noveno discurso de Job
El noveno discurso de Job es su última y culminante declaración. El discurso se puede dividir en tres secciones principales, basadas en los encabezados narrativos en 26:1, 27:1 y 29:1. Job expone su caso en su totalidad en este discurso, y él y sus tres amigos sienten que no tienen nada más que decir cuando se acaba. El capítulo 26 es introductorio y establece la pauta para el resto del discurso. Comienza con sarcasmo mordaz dirigido a Bildad y a los otros dos amigos por su total falta de apoyo y su falsa pretensión de hablar sabiduría (26:1-4). Sin embargo, en lugar de simplemente burlarse de sus amigos, Job pretende enseñarles verdadera sabiduría y dichos verdaderamente memorables, demostrando así que su conocimiento de Dios no es de hecho inferior al de ellos, exponiendo además su visión del mundo en su totalidad antes de aplicarla a su situación actual (cf. 27:11-12). Job comienza en 26:5-14 con una afirmación impresionante de la majestad y el poder de Dios con respecto a Su creación de todas las cosas, y Su sostenimiento y conciencia de la misma. Estos versículos son una demostración increíble del conocimiento sobre el mundo físico y la estructura del universo y hasta de las cosas fuera del universo. Job realmente está comenzando a recordar cómo solían ser las cosas, y comienza con una visión general de su perspectiva sobre Dios, especialmente del sistema de Dios de tratar con los hombres y las cosas ocultas de Dios.
En los capítulos 27–28, Job prosigue demostrando su sabiduría al enseñar a sus amigos acerca de los caminos de Dios. En el capítulo 27, él demuestra su conocimiento del trato de Dios a los impíos (27:13-23), aunque no después de afirmar primero su propia justicia y desear calamidad sobre sus enemigos (27:1-12). Aunque ya ha reconocido excepciones a la regla, aquí les dice a sus amigos que entiende que la maldad sí trae calamidad. En el capítulo 28, Job recuerda su parábola sobre la sabiduría, quizás para cumplir su promesa de enseñarle a sus amigos acerca de los caminos de Dios (27:11), o como un recuerdo de cómo llegó al camino correcto como creyente. La parábola se refiere al problema de la sabiduría. El primer párrafo (28:1-11) describe poéticamente una operación minera que muestra la gran habilidad del hombre para traer a la luz lo que está oculto. Sin embargo, la sabiduría es aún más difícil de obtener, ya que no se encuentra en ninguna parte del mundo natural y no se puede comprar con plata y oro, aunque es de más valor que cualquier metal precioso o piedra preciosa (28:12-22). La solución al acertijo es sugerida en 28:22, que forma un puente al párrafo final: el hombre debe mirar fuera de su propio reino a Aquel que habita la eternidad, porque solo Dios ha visto y entendido el camino a la sabiduría (28:23-28). Afortunadamente, Dios ha revelado este camino al hombre: la sabiduría se puede encontrar temiendo al Señor y por su contrapunto apartándose del mal (28:28).
En los capítulos 29–31, Job pasa de lo abstracto a lo concreto, reflexionando sobre su propia situación personal, pero continuando, en el capítulo 29, su recuerdo de cómo solían ser las cosas, mientras recuerda con nostalgia la felicidad de su estado anterior. Esto es luego contrastado en el capítulo 30 con una visión general de su lamentable condición actual. Job se queja de ser ridiculizado por la escoria de la sociedad (30:1-15), de su aflicción bajo la mano de Dios (30:16-23) y de la injusticia y miseria de su condición (30:24-31). En el capítulo 31, Job establece la aseveración final y definitiva de su integridad. Su argumento se presenta en 31:1-4 por una declaración de lo que cree que se merece de Dios, que es prosperidad por la justicia y castigo por la injusticia. Luego procede a afirmar su carácter veraz (31:5-8), su fidelidad conyugal (31:9-12), su trato justo a sus trabajadores (31:13-15), su ayuda a las personas vulnerables (31:16-23), su rechazo de la idolatría (31:24-28), su pureza de corazón (31:29-36) y sus prácticas comerciales justas (31:37-40a). Job entonces concluye su alegato (31:40b).
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.