Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Proverbios 1: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
Introducción
I. Introducción
Aunque toda la Biblia es un libro de sabiduría, Proverbios es el único libro de la Biblia cuyo tema central es la sabiduría. “De hecho, se emplean varios términos —sabiduría, conocimiento, comprensión, discreción, sutileza— para exponer bajo diferentes aspectos la naturaleza de la instrucción que se ha de dar; pero la única palabra más amplia que los incluye a todos es la Sabiduría”.¹ La palabra hebrea חָכְמָה (sabiduría) ha sido definida de varias maneras por los comentaristas cristianos, pero no está definida expresamente en la Escritura, excepto por los numerosos conceptos paralelos que abarca, y por las cosas que la caracterizan. La sabiduría abarca muchos conceptos y muchas aplicaciones a situaciones específicas, lo que hace su aprendizaje un proceso que dura toda la vida; involucra el modo total de pensar y todos los aspectos de una cosmovisión.
Para Salomón, la sabiduría está inseparablemente ligada a la práctica de la verdadera religión y a la adoración del Dios vivo. El tema del libro declarado en el prólogo es que el temor de Yahvé (es decir, la creencia en Dios y la devoción apropiada a Dios) es el punto de partida de la búsqueda de la sabiduría y la condición que necesariamente acompaña su adquisición (1:7). Este mismo principio se reafirma en la exhortación al hijo a obtener sabiduría (2:5-6), en el último llamado de la Sabiduría al final del discurso al hijo (9:10) y al final del remate del libro, como resumen del carácter de la mujer virtuosa (31:30). Salomón no se disculpa por vincular su religión tan explícitamente a su instrucción práctica, y de hecho afirma que cualquier intento de describir principios sabios aparte de la profunda piedad personal hacia el Dios viviente sería el colmo de la insensatez. Los temas religiosos son abundantes a través del libro de Proverbios. Salomón exhorta a sus oyentes a tejer la verdadera religión en el telar de la vida cotidiana para ser sabios, justos y bendecidos. El nombre יהוה (Yahvé) aparece unas ochenta y siete veces en el libro, incluso en múltiples ocasiones en la mayoría de los capítulos. Yahvé debe ser la realidad central en la cosmovisión del hombre sabio. Muchos de los proverbios simplemente mencionan la relación de Yahvé con el hombre, dando por sentado que el lector conoce a Yahvé y cree Su Palabra. Un párrafo entero en el discurso al hijo lo exhorta a servir y honrar a Yahvé (3:1-12), como hacen muchos proverbios individuales. La prueba del valor de la sabiduría es que Yahvé usó la sabiduría para traer el mundo a la existencia desde antes de que tiempos históricos empezaron (8:22-31). En el remate del libro, el gran sabio Agur comienza su discurso con una declaración de su compromiso con la fidelidad a Dios y a Su Palabra (30:1b-9). Si bien no sería posible mencionar a Yahvé explícitamente en cada proverbio, el temor de Dios se declara específicamente como la clave de la sabiduría, y varios aspectos de la relación de Dios con el hombre se hablan con frecuencia a través del libro. El rechazo absoluto de Salomón a reconocer la posibilidad de la sabiduría aparte de la fidelidad al único Dios verdadero distingue su sabiduría de todas las otras formas de “sabiduría” en el mundo antiguo. También explica por qué los sabios de este mundo no consideran los escritos de Salomón como algo especial, o incluso como algo que vale la pena leer a pesar del hecho de que Salomón fue el hombre más sabio que haya vivido (así 1 Reyes 3:12; 4:31; 10:23; 2 Crónicas 1:12). Puesto que no se puede entender la sabiduría sin un conocimiento preciso de Dios y de Su palabra y una relación personal con Él, los inconversos no pueden reconocer la sabiduría de Salomón por lo que es.
La “literatura de sabiduría” de las culturas paganas antiguas, por el contrario, no es realmente sabia. Gran parte de ella es autocomplaciente, te dice cómo conseguir lo que quieres en la vida; es supersticiosa; es politeísta; a menudo, atribuye las cosas malas en la vida a los demonios; recurre a la influencia de la magia; y está involucrada con rituales sensuales paganos. Del mismo modo, el intelectualismo del mundo del siglo XXI no es verdadera sabiduría, porque está claro que cuanto más el mundo desarrolla la tecnología, más utiliza esta tecnología para sobrepasar los límites de la depravación, así que el hombre está ahora en el proceso de destruirse a sí mismo a través de sus propios recursos. El mundo está más roto, inestable y confundido que nunca, sin embargo, sigue insistiendo en que el cristiano debe separar su devoción religiosa personal de sus estudios para obtener la verdad objetiva. El libro de Proverbios afirma que esta filosofía ciertamente producirá locura.
Gran parte de la sabiduría de Salomón se desarrolló simplemente mediante una cuidadosa reflexión sobre las cosas que vio y experimentó (cf. Proverbios 16:23; 24:30-34). Aquel que analiza atentamente todo lo que sucede y aprende de ello se volverá sabio con el tiempo, incluso con experiencias limitadas, ya que es posible, a través de la observación aguda, obtener lecciones trascendentales de experiencias aparentemente insignificantes. Cuando Salomón veía las cosas más ordinarias de la vida, reflexionaba profundamente sobre ellas, y se convertían en metáforas y lecciones objetivas: “Como esto es eso” (cf. Proverbios 11:22; 17:12; 19:13; 21:9; 25:19; 26:17, etc.). Salomón no tenía que ver todo para aprender sobre todo, ni necesitaba leer guías y manuales. Cuando vio hormigas en su patio, aprendió una profunda lección sobre el trabajo duro (Proverbios 6:6-11), y un paseo por un viñedo descuidado produjo el mismo efecto (Proverbios 24:30-34).
En el caso de Salomón, se podría suponer que sus experiencias de vida deben haber sido muy limitadas, y muy alejadas de las duras realidades de la existencia humana. Nació y creció en el palacio de un rey, y simplemente heredó un imperio que se había ganado su padre. Durante su largo y pacífico reinado, poseyó más riqueza y poder que nadie en la tierra. Sin embargo, sus escritos están firmemente conectados con la realidad, y están impregnados de un fuerte sentido de las dificultades e injusticias de la vida. Si no fuera por la información biográfica registrada sobre el autor, el lector de Proverbios podría pensar que el libro fue compuesto por un hombre pobre que había sufrido mucho en la vida. La inmensidad de la comprensión que Salomón tenía de la vida surgió, al parecer, de su limitada ventana al mundo como príncipe y rey. Fue capaz de aprender de cada experiencia, y de extrapolar mucho acerca de la manera de ser de las personas y la naturaleza de la vida. El ejemplo de Salomón prueba que no es necesario experimentar o leer todo para ser sabio, sino solo reflexionar sobre las cosas que se ven y se experimentan. Dicho esto, las experiencias amplias y variadas son generalmente reveladoras, y los sabios tienden a ser recolectores de experiencias.
Así que, ¿quieres ser sabio? Entonces observa cuidadosamente la vida ordinaria y reflexiona profundamente sobre ella, en lugar de vivir por el acontecimiento y el instinto como todos los demás. Por supuesto, obtener sabiduría es un proceso de toda la vida, y el que busca apropiadamente la sabiduría se volverá más sabio y más maduro a medida que envejezca.
Los proverbios expresan la verdad eterna y universal, y son tan relevantes hoy en nuestros países como lo fueron en el antiguo Israel. En un mundo en el que los cambios tecnológicos dejan continuamente obsoletas habilidades que alguna vez fueron comunes, la sabiduría es una habilidad atemporal que da a quienes la poseen una ventaja en todas las situaciones de la vida. La mejor manera de formar a los niños para los cambios imprevistos del mundo es enseñarles sabiduría. Los proverbios son verdades prácticas, sobre los aspectos prácticos de cómo vivir la vida y, sin embargo, son filosóficos al mismo tiempo. En un mundo en el que el conocimiento ha sido sustituido por la tecnología, las personas inteligentes son ridiculizadas como “nerdas” y la Biblia es despreciada, la Iglesia necesita más que nunca exaltar la sabiduría.
El libro de Proverbios evita el debate como medio para llegar a la verdad. Los proverbios del libro no argumentan tanto a favor de la verdad, sino que la presentan y permiten que sea aceptable por sí misma para el hombre que tiene un corazón sabio.
Algunos de los proverbios no son prescriptivos (¡Haz esto!), sino observacionales (Así es como son las cosas, cf. 10:15; 21:9; 27:8, 14). La intención de los proverbios observacionales (descriptivos) es mover al lector a actuar a la luz de las observaciones señaladas, o simplemente mejorar su comprensión de la vida. Muchas de las percepciones y observaciones son aparentemente obvias, pero muy a menudo, si no leemos o escuchamos lo obvio, no pensamos en ello por nuestra cuenta, y como resultado no aplicamos el sentido común en nuestras decisiones diarias. Es probable que a un hombre que estudia los Proverbios se le vengan a la mente los refranes (dichos) apropiados en los momentos críticos de su vida cotidiana.
Muchos de los proverbios son declaraciones de principios generales y no de reglas estrictas, aunque algunos lo son. Sin embargo, esto no es diferente a los mandamientos y observaciones en el resto de la Escritura. Cuando Pedro dice: “Por causa del Señor someteos a toda institución humana” (1 Pedro 2:13), se entiende que esta es una regla generalmente aplicable. Sería innecesariamente pedante que Pedro escribiera: “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, excepto si el rey os dice que adoréis a un ídolo, en cuyo caso tenéis la obligación de obedecer a Dios en lugar de al hombre”. El sentido común es necesario cuando se interpreta la Biblia. No hay necesidad de complicar lo simple introduciendo teorías sobre el género o afirmando que las excepciones niegan el significado literal del texto.
Proverbios es citado con frecuencia por los escritores del Nuevo Testamento: “quienes lo consideraron como un tesoro de la moralidad revelada, de donde los cristianos debían derivar sus reglas de conducta.”² Así, todo este libro es aplicable a los creyentes hoy; no fue solo para la dispensación de la Ley. Proverbios contiene un tema de recompensa temporal por vivir correctamente (si vives sabiamente, serás bendecido, mientras que, si vives neciamente, sufrirás por ello), pero también lo hace el Nuevo Testamento (cf. 1 Pedro 3:10-17). Hubo excepciones en ese época y ahora (cf. Salmo 73), pero a larga es mejor para los justos (cf. Eclesiastés 8:12-13).
Proverbios es un libro vital para entender, porque sin sabiduría es imposible vivir una vida que sea agradable a Dios o que tenga éxito en el verdadero sentido de ese término. Proverbios es un libro que los padres deben enseñar a sus hijos desde una edad temprana para iniciarlos en el camino correcto de la vida (cf. 4:1-9). Es un libro que los pastores deben enseñar a sus congregaciones y que los cristianos en general deben estudiar por su cuenta. Es un libro que debe ser un foco de estudio académico para los eruditos cristianos que escriben a una audiencia específicamente cristiana con el objetivo de edificar a la iglesia (a diferencia de los que escriben a una audiencia académica general, con el objetivo de participar en el debate académico que está dominado por los eruditos críticos). Es vital para el hombre de Dios dominar el arte de vivir. Debe entender y aplicar el sentido común; debe aprender a manejar las cuestiones prácticas y ordinarias de la vida. Muchos ministros y laicos por igual se han arruinado por falta de sabiduría práctica.
Es irónico que los tres libros de Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los Cantares, que conservan las más grandes palabras de sabiduría del hombre más sabio que haya existido—palabras que también fueron inspiradas por el Espíritu Santo de Dios— no sean reconocidos por los eruditos seculares como especiales. Ellos piensan que la sabiduría de estos libros es en su mayoría prestada o similar a la sabiduría de las culturas paganas circundantes, y que Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los Cantares fueron compilados o editados por escribas hebreos mucho después de la época de Salomón, cuya existencia la mayoría niega. Incluso muchos eruditos y pastores evangélicos conservadores niegan el mensaje básico de Eclesiastés, a pesar de su lugar especial como declaración resumida y culminación de todo el pensamiento de Salomón. Los hombres que tienen la reputación de ser los más sabios en esta época no pueden reconocer la verdadera sabiduría cuando la tienen delante de sus ojos, porque es una sabiduría de lo alto que el hombre natural no puede entender ni asimilar con los modos de pensar culturalmente condicionados (cf. 1 Corintios 2). La reina de Sabá vino desde los confines de la tierra para escuchar esta sabiduría, mientras que el hombre moderno, que tiene libre acceso a ella, no la aprecia. No debe extrañarnos, basado en Mateo 12:42 y Lucas 11:31, que la reina de Sabá se levante en el día final del juicio y condene a aquellos que han dejado a un lado la sabiduría de Salomón.
Las iglesias hoy en día tienen un gran número de programas para ayudar a las personas con sus matrimonios, con sus finanzas, con adicciones y con cualquier otro problema que puedan estar enfrentando en la vida. Sin embargo, ninguna iglesia que yo conozca tiene un programa para animar a su gente a buscar la sabiduría. No hay “retiros de sabiduría”, “seminarios de sabiduría” o “grupos de sabiduría”. Los pastores no llaman apasionadamente a sus congregaciones a hacer de la búsqueda de la sabiduría la gran prioridad de sus vidas, ni predican una serie de sermones en los que se esfuercen desesperadamente por convencer a su pueblo de que la sabiduría es lo más valioso en la vida, lo primero a lo que deberían estar dedicando su tiempo y energía. Los pastores de jóvenes no desafían a los muchachos adolescentes a embarcarse en la búsqueda de la sabiduría para ser adultos exitosos y responsables. Sin embargo, es un resultado directo de la desvalorización de la sabiduría que haya tantos otros problemas en la iglesia, y que todos los programas que han sido desarrollados por la iglesia no han logrado mitigar estos problemas. Si las personas entendieran el valor de la sabiduría, darían todo lo que tuvieran por ella, sin embargo, la sabiduría en gran parte se descuida por completo. Las personas buscan dinero, relaciones y estatus en su lugar. De hecho, muchos de los programas populares de la iglesia están esencialmente diseñados para hacer la vida manejable mientras se continúa viviendo por el acontecimiento y el instinto, sin embarcarse en una gran búsqueda de la sabiduría. Es mi oración que la iglesia haga de sus prioridades las prioridades de este libro de Proverbios.
II. Autor
El autor del libro de Proverbios está claramente declarado en el primer versículo: “Salomón, hijo de David, rey de Israel”. Este encabezado abarca el material del libro desde 1:1 hasta 24:22. El encabezado en 24:23, “También estos son dichos de los sabios”, podría interpretarse como una indicación de que 24:23-34 son proverbios no-salomónicos, aunque los versículos 24:33-34 son duplicados de 6:10-11. El uso de la primera persona en estos versículos también parecería indicar la autoría salomónica. Los capítulos 25–29 están precedidos por el encabezado: “También estos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezequías, rey de Judá” (RVR60). El capítulo 30 se dice que son “palabras de Agur hijo de Jaqué: el oráculo” (LBLA), o “las palabras de Agur hijo de Jaqué, de Masá” (RVA-2015). Puesto que el oráculo de Agur está escrito en hebreo, y está contenido en las Escrituras hebreas, y claramente él era un firme creyente en el Dios verdadero, debe haber estado estrechamente asociado con Israel de alguna manera, si no era realmente un israelita (comparar Proverbios 30:5 con Salmos 18:30). Sin embargo, su oráculo revela que no era un hombre rico (30:7-9) y, por lo tanto, no era un rey como a veces se sugiere. El capítulo 31 se dice que son “palabras del rey Lemuel, oráculo que le enseñó su madre” (LBLA), o “palabras de Lemuel, rey de Masá, que le enseñó su madre” (La Palabra). Masá/Massa era una tribu del norte de Arabia (cf. Génesis 25:14), que habría tenido contacto con Israel y podría haber tenido verdaderos creyentes. Dado que 31:10-31 es un poema acróstico, parece que debe haber sido compuesto originalmente en hebreo o en una lengua cananea relacionada. Las lenguas de Amón, Moab y Edom eran prácticamente idénticas al hebreo, y es posible que las tribus cercanas en el desierto también hablaran cananeo. También se puede observar que Salomón no siguió los principios del capítulo 31 al elegir una esposa, y el uso de palabras arameas en 31:2-3 no es propio de los escritores hebreos.
Por lo tanto, Salomón fue tanto el autor como el escritor de 1:1–24:22. Probablemente Salomón añadió 24:23-34 y los capítulos 30–31 como conclusión de su obra, mientras que los proverbios salomónicos de los capítulos 25–29 fueron insertados durante el avivamiento espiritual nacional de la época de Ezequías, probablemente bajo la dirección del profeta Isaías. Salomón fue el autor de todos, excepto los capítulos 30–31, y el escritor de todos, excepto los capítulos 25–29.
Según 1 Reyes 4:32, Salomón pronunció 3000 proverbios, de los cuales solo una sexta parte han sido preservados en la Escritura. Los que están registrados en los libros de Proverbios y Eclesiastés son los mejores de los mejores, los ordenados e inspirados por el Espíritu de Dios.
Salomón fue el hombre más sabio que jamás haya vivido, aparte del Señor Jesucristo (1 Reyes 3:12). Sin embargo, su sabiduría, como toda verdad espiritual, solo es reconocible para quienes están espiritualmente en sintonía: los creyentes verdaderos. Para la mente secular, la sabiduría de Salomón no es diferente de la literatura pagana de “sabiduría” del mundo antiguo, y no es particularmente útil para la vida contemporánea. De hecho, el estudio académico liberal de los Proverbios se ha centrado en la búsqueda de paralelismos con otra literatura del antiguo Oriente Próximo para apoyar su afirmación de que la Biblia es un producto humano no único y en su mayoría prestado. En realidad, hay poca similitud entre Proverbios y otra literatura de sabiduría del antiguo Oriente Próximo. Por supuesto, la estructura literaria de los proverbios hebreos tiene cierta similitud con las estructuras literarias utilizadas en otras partes del mundo semítico, pero esto es diferente de tomar prestado el pensamiento. Además, el paralelismo parece ser la forma ideal del estilo literario elevado, ya que fue utilizado en Génesis 4:23-24 y 9:25-27, antes de que existiera el hebreo como lengua, y antes de que existieran las culturas que conocemos del antiguo Oriente Próximo. Es probable que algunos de los proverbios de Salomón no fueran originados por él, como “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Proverbios 1:7 RVR60; cf. Job 28:28; Salmo 111:10), pero los proverbios no originales fueron adaptados de otros creyentes, no de la literatura pagana. También debe notarse que 1 Reyes 4:34 dice que todos los pueblos, de todos los reinos de la tierra, acudían a escuchar la sabiduría de Salomón mientras él vivía, por lo tanto, se podría esperar que parte de la sabiduría de Salomón se conservara de alguna forma en los escritos de otras culturas antiguas.
Según 1 Reyes 4:33, Salomón tenía un conocimiento extraordinario de la biología, y se presume que de otras áreas de la ciencia y las matemáticas también. Sin embargo, la Biblia no conserva nada del conocimiento científico de Salomón, aunque el mundo de hoy probablemente reconocería su genio. Desde una perspectiva bíblica, la sabiduría científica es insignificante, poco práctica y poco impresionante en comparación con la verdad espiritual, porque la necesidad real del hombre es espiritual, no física.
III. Fecha y ocasión
Las primeras composiciones bíblicas de Salomón, el Cantar de los Cantares y el Salmo 132, fueron escritas en los primeros años de su reinado. Es posible que los Salmos 72 y 127 también se hayan escrito en la primera mitad de su reinado. Salomón probablemente puso por escrito este libro de Proverbios en un momento posterior de su vida, quizás motivado por un profeta, con el fin de preservar su sabiduría para las generaciones futuras. Sin embargo, el libro de Proverbios con toda probabilidad fue escrito antes de Eclesiastés (ca. 931 a. C.), el cual da las últimas reflexiones de Salomón sobre la vida cuando era un hombre viejo. Quizás Salomón escribió el libro de Proverbios alrededor del año 940 a. C., en el trigésimo año de su reinado —antes de construir los lugares altos para la adoración idólatra (cf. 1 Reyes 11:4)— y los escribas de Ezequías insertaron los capítulos 25–29 entre los años 715 y 686 a. C. como parte del avivamiento espiritual nacional que ocurrió durante su reinado.
IV. Propósito y mensaje
El propósito declarado del libro de Proverbios es instruir a los creyentes, especialmente a los hombres jóvenes, acerca de la sabiduría y la vida sabia (1:2-7). Las instrucciones específicas en el libro son variadas y multifacéticas, pero pueden sintetizarse en un único mensaje básico. La sabiduría tiene un valor inestimable y es absolutamente necesario obtenerla; por lo tanto, entrégate enteramente al temor de Dios y a la búsqueda de la sabiduría, porque todos los que buscan la sabiduría en el temor de Dios la obtendrán (1:7; 2:1-8; 9:10). La presuposición detrás del mensaje es también un tema dominante del libro: es necesario encontrar la sabiduría porque todo el mundo comienza ignorante y en grave peligro de caer en las trampas de la vida, y no encontrará la sabiduría sin una búsqueda intencional, enfocada, sincera y prolongada (1:7–9:18). Incluso después de obtener una medida de sabiduría, el hombre sabio reconoce que todavía tiene mucho que aprender, por lo que sigue siendo enseñable y sigue buscando la sabiduría (1:5; 9:9). Aquellos que piensan que ya son sabios no verán la necesidad de embarcarse en la búsqueda de la sabiduría, y como resultado están condenados a una vida de ignorancia (3:7; 26:12).
V. Texto y traducción de Proverbios
El libro de Proverbios presenta muchas dificultades en la traducción. Estas incluyen: 1) la falta de un contexto más amplio para entender el punto que se hace; 2) el uso de palabras y construcciones gramaticales raras, y que existan debates en curso sobre la naturaleza de los tiempos del verbo hebreo; y 3) un desacuerdo entre los traductores en cuanto a la interpretación de varios proverbios individuales. Independientemente de estas dificultades, aquellos que no puedan leer y analizar el texto hebreo por sí mismos deben elegir una traducción lo más literal posible para leer y estudiar el libro de Proverbios. Una buena traducción de Proverbios representará el original lo más fielmente posible, permitiendo así al lector reflexionar sobre el significado por sí mismo. Las traducciones dinámicas y parafrásticas son terribles en Proverbios, ya que se leen como comentarios, comentarios que a veces son correctos, pero que a menudo malinterpretan completamente un dicho. ¡Ten cuidado, lector!
Vl. Esquema de Proverbios
Esquema general
A. Prefacio (1:1-7)
B. Discurso al hijo (1:8–9:18)
C. Proverbios de Salomón (10:1–24:34)
D. Proverbios salomónicos agregados por los hombres de Ezequías (25:1–29:27)
E. Palabras de Agur y Lemuel (30:1–31:31)
Esquema detallado
A. Prefacio (1:1-7)
1. El autor (1:1)
2. El propósito (1:2-6)
3. El tema (1:7)
B. Discurso al hijo (1:8–9:18)
1. Advertencia contra asociaciones con los malvados (1:8-19)
- El llamado de la sabiduría y las consecuencias de la respuesta (1:20-33)
- Recomendación de sabiduría para obtener bendición y virtud (2:1-22)
4. Exhortación a honrar y obedecer a Yahvé (3:1-12)
5. El beneficio de la sabiduría (3:13-26)
6. Instrucción sobre los tratos justos (3:27-35)
7. Exhortación a adquirir sabiduría (4:1-9)
8. Exhortación a evitar las malas compañías (4:10-19)
9. Exhortación a cuidarse a sí mismo (4:20-27)
10. El peligro de la adúltera (5:1-23)
i. La paradoja de la mujer extraña (5:1-6)
ii. Advertencia contra el pecado sexual y sus consecuencias (5:7-14)
iii. Exhortación a la fidelidad conyugal (5:15-23)
11. Instrucción para ser liberado de la necedad (6:1-5)
12. Advertencia contra la pereza (6:6-11)
13. La ruina del hombre perverso (6:12-15)
14. Siete cosas que Yahvé aborrece (6:16-19)
15. Instrucción al hijo con respecto al adulterio (6:20-35)
16. La trampa de la adúltera (7:1-27)
17. El discurso de la sabiduría (8:1-36)
i. El llamado de la sabiduría (8:1-11)
ii. La autorrecomendación de la sabiduría (8:12-21)
iii. La eternidad de la sabiduría (8:22-31)
iv. La bienaventuranza del sabio (8:32-36)
18. El banquete y la invitación de la sabiduría (9:1-6)
19. La enseñanza de la sabiduría (9:7-12)
20. La mujer insensata (9:13-18)
C. Proverbios de Salomón (10:1–24:34)
- Proverbios que contrastan las vidas justas y malvadas (10:1–15:33)
2. Proverbios alentando vidas piadosas (16:1–22:16)
3. Dichos acerca de varias prácticas (22:17–23:35)
4. Dichos acerca de varias personas (24:1-34)
D. Proverbios salomónicos agregados por los hombres de Ezequías (25:1–
29:27)
1. Encabezado de la sección (25:1)
2. Dichos acerca de las personas (25:2–27:27)
i. Acerca de reyes (25:2-7)
a. Cosas ocultas (25:2-3)
b. Cosas quitadas (25:4-5)
c. Sobre la promoción (25:6-7)
ii. Acerca de los prójimos (25:8-20)
a. Sobre disputas (25:8-10)
b. Sobre las palabras apropiadas (25:11-15)
c. Sobre moderación (25:16-17)
d. Sobre los hombres hirientes (25:18-19)
e. Sobre expresión inapropiada (25:20)
iii. Acerca de los adversarios (25:21-24)
a. Sobre retribución (25:21-22)
b. Sobre contención (25:23-24)
iv. Acerca de los débiles de carácter (25:25-28)
a. Cosas refrescantes y desagradables (25:25-26)
b. Sobre la moderación (25:27-28)
v. Acerca de los necios (26:1-12)
vi. Acerca de los perezosos (26:13-16)
vii. Acerca de los entrometidos (26:17-19)
viii. Acerca de los hablantes injuriosos (26:20-28)
a. Sobre el discurso contencioso (26:20-21)
b. Sobre chismes (26:22)
c. Sobre la lisonja (26:23-28)
ix. Acerca de ti mismo (27:1-27)
a. Advertencia contra la jactancia (27:1-2)
b. Cosas pesadas y más pesadas (27:3-6)
c. Cosas adecuadas e inadecuadas (27:7-8)
d. El valor de los amigos (27:9-10)
e. El valor de la prudencia (27:11-12)
f. El valor del discernimiento (27:13-14)
g. La pesadilla de la mujer incorregible (27:15-16)
h. El valor del buen servicio (27:17-18)
i. Sobre el corazón y los ojos del hombre (27:19-20)
j. Sobre las pruebas del carácter (27:21-22)
k. Exhortación a la diligencia (27:23-27)
3. Proverbios generalmente antitéticos (28:1–29:27)
E. Palabras de Agur y Lemuel (30:1–31:31)
1. Las palabras de Agur (30:1-33)
i. Sobrescrito (30:1a)
ii. El compromiso de fidelidad a Dios y a Su Palabra (30:1b-9)
a. El misterio de Dios conocido por la revelación general (30:1b-4)
b. La confiabilidad de la revelación especial pura (30:5-6)
c. La oración para evitar la falsedad, la pobreza y las riquezas (30:7-9)
iii. Amonestación contra la calumnia (30:10)
iv. Dichos numéricos (30:11-31)
a. Cuatro cosas incorregibles (30:11-14)
b. Observación sobre una cosa insaciable (30:15a)
c. Cuatro cosas insaciables (30:15b-16)
d. Observación sobre una cosa incorregible (30:17)
e. Cuatro cosas inescrutables (30:18-19)
f. Observación sobre una cosa inescrutable (30:20)
g. Cuatro cosas intolerables (30:21-23)
h. Cuatro cosas insignificantes pero inteligentes (30:24-28)
i. Cuatro cosas majestuosas (30:29-31)
v. Amonestación contra la contienda (30:32-33)
2. Las palabras de Lemuel (31:1-31)
i. Sobrescrito (31:1)
ii. Consejo a un rey futuro (31:2-9)
iii. La esposa virtuosa (31:10-31)
VII. Estructura y argumento de Proverbios
La organización general del libro de Proverbios es clara, aunque los principios que rigen el orden de los proverbios individuales y de las secciones de instrucción son mucho más complejos. El libro tiene cinco divisiones principales: un prefacio (1:1-7), un discurso al hijo (1:8–9:18), la colección original de los proverbios de Salomón (10:1–24:34), los proverbios salomónicos agregados por los hombres de Ezequías (25:1–29:27) y las palabras de Agur y Lemuel (30:1–31:31).
VIII. Comentarios sugeridos
- Los comentaristas críticos, así como los evangélicos que tienen inclinaciones críticas,
- pueden ser identificados fácilmente por lo que escriben sobre la fecha y la autoría de
- Proverbios. Solo los comentaristas más conservadores afirmarán que Salomón escribió la
- mayor parte del libro, y que la adición final de proverbios salomónicos al libro se hizo
- durante el reinado de Ezequías. Los eruditos críticos plantean teorías complejas de autoría
- que suponen numerosos autores anónimos (hipotéticos), muchos préstamos de otras
- fuentes, tradiciones orales y muchas ediciones del libro. Estos eruditos tienden a
- considerar el texto de la Septuaginta como parte de este proceso de redacción, y con
- frecuencia favorecen las lecturas de la Septuaginta y otras versiones antiguas por encima
- del Texto Masorético. Los comentarios más críticos son casi inútiles para la exégesis, ya
- que enmiendan libremente el texto hebreo, luego sacan versículos tanto de su contexto
- literario dentro del libro como de su contexto histórico en la época de Salomón, y los
- interpretan a la luz del supuesto contexto histórico y literario de sus fuentes hipotéticas. Tanto los comentaristas críticos como los conservadores tienen diversos puntos de
- vista sobre la manera en que está organizado el libro. Algunos comentaristas consideran
- que la sección principal del libro de los Proverbios está desordenada; estos comentaristas
- pueden agrupar los proverbios por temas y comentarlos por orden temático. Algunos
- comentaristas evangélicos reconocen que el Espíritu Santo debe haber inspirado no solo
- las palabras del libro, sino también su orden y, por lo tanto, comentan sobre los proverbios
- individuales en su orden canónico. Los críticos están divididos sobre la cuestión de la
- organización del cuerpo principal del libro de Proverbios. Por un lado, se han elaborado
- estudios académicos detallados por parte de eruditos críticos que han encontrado
- principios de organización en la obra. Sin embargo, un plan coherente para el libro
- representa un problema para los críticos, que lo consideran una recopilación inconexa de
- tradiciones procedentes de muchas fuentes diferentes, hecha por muchos editores que
- trabajaron durante un largo periodo de tiempo. El propio libro de los Proverbios afirma
- que el cuerpo principal del libro fue escrito por Salomón, quien fue responsable tanto de
- su contenido como de su disposición. Por esta razón, aunque los comentarios temáticos
- pueden ser útiles para algunos propósitos, no se debe pasar por alto el contexto literario
- de los proverbios individuales.
A. Comentarios en español
- Buzzell, Sid S. “Proverbios”. Traducido por Elizabeth M. de Carpinteyro. Páginas 259-352 en El Conocimiento Bíblico: Un Comentario Expositivo. Antiguo Testamento Tomo 4: Job—Cantar de los Cantares. Editores en inglés John F. Walvoord y Roy B. Zuck. Editores en castellano Julián Lloret y Jack Matlick. Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas A. C., 2000.
- Ehlke, Roland Cap. Proverbios. Traducido por una persona anónima. En La Biblia Popular [The People’s Bible], editado por Roland Cap Ehlke, John C. Jeske y G. Jerome Albrecht. Milwaukee, Wisconsin: Editorial Northwestern, 2001.
- Giles, James E. “Proverbios: Ayudas prácticas”. En Proverbios–Cantares. Comentario Bíblico Mundo Hispano, tomo 9. El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 1995.
- Jamieson, Roberto, A. R. Fausset y David Brown. El Antiguo Testamento. Tomo 1 de Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia. Traducido por Jaime C. Quarles, Lemuel C. Quarles, José M. Rodríguez, Juan B. Garaño y Francisco Macías. Vigésima edición. El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 2003. Se debe tener en cuenta que el autor del comentario sobre Proverbios es Fausset.
- Lyons, Victor. “Proverbios: Exposición”. En Proverbios–Cantares. Comentario Bíblico Mundo Hispano, tomo 9. El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 1995.
B. Comentarios en inglés
1. Comentarios clásicos excelentes
- Bridges, Charles. An Exposition of the Book of Proverbs. New York: Robert Carter, 1850.
- Ironside, H. A. Notes on the Book of Proverbs. Neptune, NJ: Loizeaux Brothers, 1908. 2. Buenos comentarios homiléticos/aplicación
- Adams, Jay E. Proverbs: The Christian Counselor’s Commentary. Cordova, TN: Institute for Nouthetic Studies, 2020.
- Anders, Max. Proverbs. Holman Old Testament Commentary, tomo 13. Nashville: B&H Publishing Group, 2005.
- Wiersbe, Warren W. Be Skillful. Wheaton, IL: Victor Books, 1995.
3. Comentarios evangélicos conservadores
- Kidner, Derek. The Proverbs: An Introduction and Commentary. Tyndale Old Testament Commentaries, tomo 15. Downers Grove, IL: Inter-Varsity Press, 1964.
- Kitchen, John A. Proverbs. Mentor. Ross-shire, Great Britain: Christian Focus, 2006.
- Morris, Henry M. The Remarkable Wisdom of Solomon. Green Forest, AR: Master Books, 2001.
- Steinmann, Andrew E. Proverbs. Concordia Commentary. Saint Louis: Concordia, 2009.
4. Comentario crítico útil
- Schipper, Bernd U. Proverbs 1–15: A Commentary on the Book of Proverbs 1:1–15:33. Traducido por Stephen Germany. Editado por Thomas Krüger. Hermeneia. Minneapolis: Fortress Press, 2019.
¹ Traducido de T. T. Perowne, The Proverbs: With Introduction and Notes (Cambridge Bible for Schools and Colleges; Cambridge: Cambridge, 1899), 9.
² Traducido de Thomas Hartwell Horne, An Introduction to the Critical Study and Knowledge of the Holy Scriptures (9.a ed.; London: Longman, Brown, Green, and Longmans, 1846), 4:119.
A. Prefacio
El libro de Proverbios comienza con una introducción general (1:1-7), en la que se presentan su autor, su propósito y la declaración de la importantísima tesis que lo diferencia del resto de la llamada “literatura de sabiduría” del mundo antiguo: “El temor de Yahvé es el principio de la sabiduría; [pero] los necios desprecian la sabiduría y la instrucción” (cita modificada de LBLA).
B. Discurso al hijo
La primera gran sección del cuerpo del libro de Proverbios, 1:8–9:18, consiste en una larga serie de discursos del padre/maestro a su hijo/alumno. Esta sección está escrita de manera general a un público masculino, y específicamente a hombres jóvenes (desde niños hasta adolescentes). Es especialmente apropiada para un estudio bíblico de un grupo de hombres de la edad de 12 años. Algunas de las divisiones en esta sección están marcadas por una referencia a “mi hijo”, aunque algunas están marcadas por un cambio en el tema (por ejemplo, 1:20). El “hijo” es un joven inocente e inexperto que Salomón busca poner en el camino de la vida mientras lo mantiene fuera del camino de la muerte. En esta sección, Salomón exalta la sabiduría de manera positiva y da enseñanza general acerca de la importancia de la sabiduría, su naturaleza y beneficios, y cómo alcanzarla, mientras que advierte negativamente contra los peligros de la insensatez, especialmente la mujer adúltera.
El cuerpo del libro comienza con una advertencia al hijo contra asociaciones con los malvados (1:8-19), que es seguida naturalmente por una advertencia sobre la ruina que sigue al rechazo del llamado de la sabiduría (1:20-33). Entonces Salomón recomienda al hijo la búsqueda de la sabiduría, afirmando que tal búsqueda de hecho será exitosa, y que dará bendición y lo hará a uno virtuoso (2:1-22). En el siguiente párrafo, 3:1-12, Salomón exhorta al hijo a obedecer y honrar a Yahvé, ya que el temor de Yahvé está inseparablemente vinculado con la adquisición de la sabiduría y la consiguiente bendición. Luego Salomón exalta los grandes beneficios de la sabiduría, para motivar al hijo a buscarla (3:13-26). Esto es seguido por otro párrafo que vincula la virtud moral con la sabiduría y la bendición, en una exhortación a actuar justa y rectamente (3:27-35).³ El capítulo 4 consiste en tres exhortaciones a los hijos que repiten material anterior en un lenguaje diferente en aras del refuerzo: una exhortación a adquirir sabiduría (4:1-9), una exhortación a evitar las malas compañías (4:10-19) y una exhortación a seguir diligentemente la instrucción de Salomón (4:20-27). La advertencia de cuidarse a sí mismo es seguida, apropiadamente, por una extensa advertencia contra el peligro de la adúltera, que es la trampa más peligrosa para los hombres jóvenes (5:1-23). El capítulo 5 tiene tres secciones: la paradoja de la mujer “extraña” (5:1-6), la advertencia contra el pecado sexual y sus consecuencias (5:7-14) y la exhortación a la fidelidad conyugal (5:15-23). Una instrucción más general sobre la vida sabia se da en 6:1-5 (sobre cómo ser liberado de un desastre creado por decisiones necias), en 6:6-11 (una advertencia contra la pereza), en 6:12-15 (sobre la ruina del hombre perverso) y en 6:16-19 (sobre siete cosas que Yahvé aborrece), antes de volver a la advertencia contra el adulterio en 6:20-35. Luego, la trampa de la adúltera se ilustra vívidamente en el capítulo 7 con un ejemplo clásico de un hombre joven que cae en sus artimañas. Dado que la adúltera es la personificación de la necedad, Salomón finalmente la contrasta en el capítulo 8 con la personificación de la sabiduría.⁴ Este es el llamado positivo al cual el hijo debería ceder (8:1-11). La sabiduría se autorrecomienda (8:12-21), es eterna (8:22-31) y es la clave para obtener la bendición (8:32-36). La primera gran sección del libro concluye en el capítulo 9 con más personificaciones de la sabiduría y la necedad, y sus llamados contrastantes. La sabiduría se personifica en 9:1-12, primero con su banquete e invitación (9:1-6), luego con su enseñanza (9:7-12). Esto es seguido por una advertencia adicional contra la mujer insensata, es decir, la adúltera (9:13-18).
³ En sentido estricto, “sabiduría” y “rectitud” son dos conceptos diferentes, aunque interdependientes: el primero es una cualidad intelectual, mientras que el segundo es una cualidad moral. La misma distinción existe entre “necedad” (una deficiencia intelectual) y “maldad” (una deficiencia moral), aunque los dos están interrelacionados.
⁴ La sabiduría se personifica como una mujer, en parte porque la palabra hebrea para “sabiduría” es un sustantivo femenino, y en parte para formar un contraste con la adúltera. Ciertamente, Salomón no está afirmando que las mujeres son más sabias que los hombres, como algunos dicen, ya que la necedad también se personifica como una mujer.
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.