Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson

Proverbios 10: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)

C. Proverbios de Salomón

La segunda gran división del libro de Proverbios está claramente marcada por el encabezado de 10:1: “Los proverbios de Salomón”. A partir de aquí, siguen aforismos cortos, en contraste con las unidades más largas observadas en los capítulos 1–9. Los proverbios más cortos están en 10:1–22:16; a excepción de 19:7, cada versículo desde 10:1 hasta 22:16 consiste en un solo dicho que consta de dos partes. Dentro de esta sección, 10:1–15:33 consiste principalmente en proverbios antitéticos (contrastantes), con algunos proverbios de comparación intercalados. Estos proverbios generalmente contrastan vidas justas y malvadas. Los dichos breves restantes, 16:1–22:16, son principalmente observaciones sobre la vida y la conducta, que están diseñadas para fomentar una vida sabia y justa.

La siguiente subunidad, 22:17–24:34, consiste principalmente en proverbios o dichos más largos. Esta unidad se puede dividir en dos secciones: dichos acerca de varias prácticas (22:17–23:35) y dichos acerca de varias personas (24:1–34). La parte final de esta sección, 24:23-34, está precedida por su propio encabezado: “También estos son dichos de los sabios” (24:23a). Esto podría interpretarse como que 24:23-34 son proverbios no-salomónicos, aunque 24:33-34 son duplicados de 6:10-11; quizás estos son dichos que Salomón tomó prestados de otros sabios. Cuando el libro fue escrito por primera vez, la advertencia contra la pereza en 24:30-34 probablemente formó el cierre de la sección salomónica, con los capítulos 30–31 inmediatamente después. Así como la sección introductoria en la que Salomón dio instrucción a los hijos concluyó con una advertencia contra la personificación de la necedad (la adúltera), la sección de la enseñanza general de Salomón sobre los principios de la vida sabia se concluye con una advertencia contra el perezoso. La pereza se señala así como una característica principal de los necios. Cada hombre sabio se caracteriza por la diligencia y la atención, mientras que los necios son perezosos e irresponsables.

Un intento de rastrear la conexión del pensamiento de un proverbio al siguiente a través de los capítulos 10–24 sería un proyecto de gran envergadura, ya que los párrafos suelen ser solo un versículo, especialmente en 10:1–22:16. Se han observado algunos principios estructurales generales, como el hecho de que los proverbios que mencionan el nombre de Yahvé tienden a venir en grupos, o el hecho de que 10:18-21 contiene una serie de proverbios sobre el hablar. A menudo, habrá dos o tres proverbios consecutivos que tienen un tema similar, pero es igual de frecuente que se yuxtapongan proverbios aparentemente no relacionados. Es evidente que la disposición general de los proverbios no es tópica, lo que hace que la lógica de su orden sea una cuestión sumamente compleja. Este orden debe ser el que Salomón hizo, y debe ser intencional, lo que significa que debe haber alguna razón general detrás de él, y tal vez algún argumento que se hace en el flujo del libro. Una ventaja de una disposición no tópica es que Salomón puede volver a los mismos temas una y otra vez, a veces incluso utilizando un lenguaje idéntico o casi idéntico para expresar el mismo punto. En la mayoría de los casos, si hubiera diez proverbios seguidos que fueran todos sobre el mismo tema, sería fácil para el lector simplemente leer el párrafo y olvidarlo, o perder interés al final de la sección. Pero al esparcir proverbios relacionados a través del libro, el lector recuerda estos principios una y otra vez mientras lee. Si el primer proverbio no lo induce lo suficiente a examinar el asunto, puede que lo haga el segundo o el tercero sobre el mismo tema. También hay conexiones sutiles en la organización, ya que un proverbio de alguna manera pone al lector en el estado de ánimo adecuado para escuchar el siguiente y el siguiente. Solo un sabio tan grande como Salomón, bajo la dirección del Espíritu Santo, podría haber elaborado tal disposición. Aunque algunos principios generales de la disposición son claros, es necesario un estudio mucho más detallado para rastrear los principios de organización a lo largo del libro y extrapolar los principios generales de la disposición a partir de los detalles.

Es típico que pastores y maestros de la Biblia enseñen los proverbios por tema. Este método es contrario a la sabiduría de la disposición original de Salomón, y parece asumir que el orden inspirado es desorganizado, aleatorio o ilógico. La mejor manera de enseñar los proverbios es en el orden en que Salomón los puso, siguiendo versículo por versículo a través del libro. No son solo las palabras del libro las que son inspiradas e instructivas, sino también la disposición. Aquellos que enseñan versículos aislados del contexto del libro, y sin ningún intento de encontrar y comunicar un argumento sintético, en realidad no están enseñando el libro de Proverbios. Otro problema endémico de la enseñanza tópica es que gran parte del libro a menudo se salta, o al menos proverbios aislados aquí y allá, con el resultado de que una parte del consejo de Dios es ignorada.

Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.