Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Salmo 2: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
Salmo 2
Tema: El gobierno del Mesías sobre las naciones.
Autor: No hay sobrescrito, pero Hechos 4:25 lo atribuye a David.
Esquema:
- A. Visión de Armagedón (vv. 1-9)
- 1. La posición y actitud de las naciones (vv. 1-3)
- 2. La posición y actitud de Dios (vv. 4-6)
- 3. La posición y actitud del Mesías (vv. 7-9)
- B. Amonestación del salmista a los gobernantes de la tierra (vv. 10-12)
Los versículos uno al nueve de este salmo consisten en una visión de largo alcance en la cual David ve el final de la historia humana (vv. 1-3), la escena en las cortes celestiales en ese momento (vv. 4-6) y el Mesías entrando en dominio universal (vv. 7-9). En los últimos tres versículos (vv. 10-12), David amonesta a los reyes de la tierra de todos los tiempos, aconsejándoles que honren a Yahvé y a su Hijo ahora, antes de que sea demasiado tarde, y que estén completamente quebrantados junto con los otros gobernantes de la tierra.
Razones para una interpretación estrictamente mesiánica del Salmo 2:
- Este salmo es aducido por el escritor de Hebreos (1:5) como una prueba de la divinidad de Cristo, algo que no podría ser si el salmo originalmente encontrara aplicación a un simple gobernante humano.
- Este salmo se cita frecuentemente en el Nuevo Testamento, y cada vez se aplica específicamente a Jesucristo, no a una situación histórica en Israel.
- De ningún rey histórico davídico se dice que haya gobernado a las naciones con vara de hierro (v. 9), pero se dice que Cristo lo hará tres veces en el libro de Apocalipsis (2:27; 12:5; 19:15).
- Solo hay un Hijo en el salmo (v. 7, “Mi Hijo”) y se le da dominio universal y absoluto (vv. 8-9). Todos los hombres deben honrar al Hijo y rendirle homenaje (v. 12). Cuando este Hijo se enfurezca, las naciones perecerán (v. 12), mientras que no se puede decir lo mismo de ningún rey humano. Finalmente, los que se refugian en Él son llamados “bienaventurados” o “felices” (v. 12), mientras que en otro salmo se dice que los que esperan en Yahvé son felices (Salmo 146:5). Puesto que los que confían en los príncipes y en los hombres son reprendidos (Salmo 146:3-4; cf. Jeremías 17:5-7), este Hijo no puede ser un simple hombre.
- El Rey en este salmo es llamado una vez el “Mesías”, es decir, el Ungido (v. 2), y Él es llamado dos veces el Hijo de Dios (vv. 7, 12).
- Si el lenguaje de este salmo se toma literalmente, no puede aplicarse a ningún rey davídico sino al Mesías.
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.