Comentario conciso de toda la Biblia · Matthew Henry

1 Reyes 15: comentario de Matthew Henry

Resumen del capítulo

1 Reyes 15:1-8

El corazón de Abiam no fue perfecto con Jehová su Dios; le faltó sinceridad. Comenzó bien, pero decayó y anduvo en todos los pecados de su padre, siguiendo su mal ejemplo, aunque había visto sus malas consecuencias. La familia de David se mantuvo como una lámpara en Jerusalén, para sostener allí el verdadero culto a Dios cuando la luz de la verdad divina se había apagado en todos los demás lugares. El Señor ha seguido cuidando de su causa, mientras que los que debían haberla servido vivieron y perecieron en sus pecados. El Hijo de David seguirá siendo una luz para su iglesia, para afirmarla en la verdad y la justicia hasta el fin de los tiempos.

Hay dos maneras de cumplir la ley: una legal y otra según el evangelio. La legal consiste en que los hombres hagan todo lo que la ley exige, y por sí mismos. Nadie ha cumplido así la ley, sino Cristo, y Adán antes de su caída. La manera evangélica de cumplir la ley es creer en Cristo, que cumplió la ley por nosotros, y procurar con todo el ser obedecer a Dios en todos sus preceptos. Y Dios acepta esto en todos los que están en Cristo. Así se dice que David y otros cumplieron la ley.

1 Reyes 15:9-24

Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová. Verdaderamente recto es lo que lo es a los ojos de Dios. Los tiempos de Asa fueron tiempos de reforma. Quitó lo que era malo —por ahí comienza la reforma—, y encontró mucho que hacer. Cuando Asa halló idolatría en la corte, la arrancó de allí. La reforma debe comenzar en casa. Asa honra y respeta a su madre; la ama mucho, pero ama más a Dios. Dichosos los que tienen poder cuando tienen también un corazón para usarlo bien. No solo debemos dejar de hacer lo malo, sino aprender a hacer el bien; no solo desechar los ídolos de nuestra iniquidad, sino dedicarnos, con todo lo que tenemos, a la honra y la gloria de Dios.

Asa estaba sinceramente consagrado al servicio de Dios, y sus pecados no nacían de la presunción. Pero su alianza con Ben-adad nació de la incredulidad. Aun a los verdaderos creyentes les cuesta, en tiempos de peligro apremiante, confiar en el Señor con todo su corazón. La incredulidad abre paso a la política carnal, y así a un pecado tras otro. La incredulidad ha llevado muchas veces a los cristianos a pedir ayuda a los enemigos del Señor en sus contiendas con sus hermanos; y algunos que un día brillaron con fuerza han quedado así cubiertos por una nube oscura al final de sus días.

1 Reyes 15:25-34

Durante el solo reinado de Asa en Judá, el gobierno de Israel pasó por seis o siete manos distintas. Observemos la ruina de la familia de Jeroboam: ninguna palabra de Dios caerá en tierra. Las amenazas divinas no tienen por objeto solamente aterrorizar. Los impíos ejecutan unos sobre otros los justos juicios de Dios. Pero en medio de pecados terribles y de esta aparente confusión, el Señor lleva adelante su propio plan; cuando esté plenamente cumplido, la gloriosa justicia, sabiduría, verdad y misericordia que en él se manifiestan serán admiradas y adoradas por todas las edades de la eternidad.

Traducción del inglés hecha con IA (Claude) para Berea.