Comentario conciso de toda la Biblia · Matthew Henry

Éxodo 21: comentario de Matthew Henry

Resumen del capítulo

Éxodo 21:1-11

Las leyes de este capítulo se relacionan con el quinto y el sexto mandamientos; y aunque difieren de nuestros tiempos y costumbres y no nos obligan, explican la ley moral y las reglas de la justicia natural. El siervo, en su estado de servidumbre, era emblema de ese estado de esclavitud al pecado, a Satanás y a la ley en que el hombre se ha metido al robar a Dios su gloria, transgrediendo sus preceptos. Asimismo, al ser hecho libre, era emblema de la libertad con que Cristo, el Hijo de Dios, libera de la esclavitud a su pueblo, que es verdaderamente libre; y libre de balde, sin dinero y sin precio, por gracia gratuita.

Éxodo 21:12-21

Dios, que por su providencia da y sostiene la vida, la protege por su ley. El homicida deliberado debía ser quitado aun del altar de Dios. Pero Dios dispuso ciudades de refugio para proteger a aquellos que, por desgracia y no por culpa suya, causaran la muerte de otro; como cuando alguien, haciendo algo lícito y sin intención de dañar, llega por accidente a matar a otro.

Que los hijos oigan la sentencia de la palabra de Dios sobre los ingratos y desobedientes, y recuerden que Dios ciertamente les dará su merecido si alguna vez han maldecido a sus padres, aunque sea en su corazón, o han alzado la mano contra ellos, a menos que se arrepientan y huyan en busca de refugio al Salvador. Y que los padres aprendan de aquí a ser muy cuidadosos en la crianza de sus hijos, dándoles buen ejemplo, sobre todo en el dominio de sus pasiones, y orando por ellos, cuidando de no provocarlos a ira.

Por pobreza, los israelitas a veces se vendían a sí mismos o a sus hijos; los magistrados vendían a algunas personas por sus delitos, y en algunos casos se permitía a los acreedores vender a los deudores que no podían pagar. Pero el «robo de personas», cuyo fin es forzar a otro a la esclavitud, se cuenta en el Nuevo Testamento entre los mayores crímenes. Aquí se cuida de que se dé satisfacción por el daño hecho a una persona, aunque no se siga la muerte. El evangelio enseña a los amos a dejar las amenazas y moderarse (Ef 6:9), considerando con Job: «¿Qué haría yo cuando Dios se levantase?» (Job 31:13-14).

Éxodo 21:22-36

Los casos aquí mencionados dan reglas de justicia, válidas entonces y todavía en uso, para decidir asuntos semejantes. Estas leyes nos enseñan que debemos tener mucho cuidado de no hacer ningún daño, ni directa ni indirectamente. Si hemos hecho daño, debemos estar muy dispuestos a repararlo y desear que nadie salga perdiendo por causa nuestra.

Traducción del inglés hecha con IA (Claude) para Berea.