Comentario conciso de toda la Biblia · Matthew Henry
Josué 24: comentario de Matthew Henry
Resumen del capítulo
- Los beneficios de Dios a sus padres (1-14).
- Josué renueva el pacto entre el pueblo y Dios (15-28).
- Muerte de Josué; sepultura de los huesos de José; el estado de Israel (29-33).
Josué 24:1-14
Nunca debemos pensar que nuestra obra para Dios ha terminado hasta que termine nuestra vida. Si él alarga nuestros días más allá de lo que esperábamos, como los de Josué, es porque tiene algún servicio más que encomendarnos. El que aspira a tener el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús se gloriará en dar el último testimonio de la bondad de su Salvador, y en contar a todos los que lo rodean cuánto le obliga la bondad inmerecida de Dios.
La asamblea se reunió de manera solemne y religiosa. Josué les habló en nombre de Dios y como de parte de él. Su sermón consta de doctrina y aplicación. La parte doctrinal es una historia de las grandes cosas que Dios había hecho por su pueblo y por sus padres antes que ellos. La aplicación de esta historia de las misericordias de Dios es una exhortación a temer y servir a Dios, en gratitud por su favor y para que este continúe.
Josué 24:15-28
Es esencial que el servicio del pueblo de Dios se haga de buena voluntad. Porque el AMOR es el único principio genuino del que puede brotar todo servicio aceptable a Dios. El Padre busca que le adoren solo los que le adoran en espíritu y en verdad. La mente carnal del hombre es enemistad contra Dios; por tanto, no es capaz de tal adoración espiritual. De ahí la necesidad de nacer de nuevo. Pero muchos se quedan en meras formas, como tareas que se les imponen.
Josué los pone a elegir, pero no como si fuera indiferente que sirvieran a Dios o no. «Escogeos hoy a quién sirváis», ahora que el asunto se les ha presentado con claridad. Él resuelve hacerlo, hicieran lo que hicieran los demás. Los que van camino del cielo deben estar dispuestos a nadar contra la corriente. No deben hacer lo que hace la mayoría, sino lo que hacen los mejores. Y nadie puede comportarse como debe en ninguna posición si no considera seriamente sus deberes religiosos en las relaciones familiares.
Los israelitas se muestran de acuerdo con Josué, movidos por el ejemplo de un hombre que había sido para ellos tan gran bendición: «Nosotros, pues, también serviremos a Jehová». Mira cuánto bien hacen los grandes hombres con su influencia, si son celosos en la religión. Josué los lleva a expresar un pleno propósito de corazón de seguir unidos al Señor. Debían desprenderse de toda confianza en su propia suficiencia; de lo contrario, sus propósitos serían vanos. Una vez que el servicio de Dios fue su elección deliberada, Josué los obliga a él mediante un pacto solemne, y levanta un monumento de ello. De esta manera conmovedora se despidió Josué de ellos por última vez; si perecían, su sangre caería sobre su propia cabeza.
Aunque la casa de Dios, la mesa del Señor, y aun las paredes y los árboles ante los cuales hemos expresado nuestros solemnes propósitos de servirle, darían testimonio contra nosotros si lo negáramos, podemos confiar en él, en que pondrá su temor en nuestro corazón para que no nos apartemos de él. Solo Dios puede dar la gracia; pero él bendice nuestros esfuerzos por ganar a los hombres para su servicio.
Josué 24:29-33
José murió en Egipto, pero dio orden acerca de sus huesos, para que no reposaran en su sepulcro hasta que Israel tuviera reposo en la tierra prometida. Observa también la muerte y sepultura de Josué y de Eleazar, el sumo sacerdote. Los hombres más útiles, después de haber servido a su generación según la voluntad de Dios, uno tras otro duermen y ven corrupción. Pero Jesús, habiendo empleado y terminado su vida en la tierra con más eficacia que Josué o José, resucitó de los muertos y no vio corrupción. Y los redimidos del Señor heredarán el reino que él les preparó desde la fundación del mundo. Dirán, admirados de la gracia de Jesús: «Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén».
Traducción del inglés hecha con IA (Claude) para Berea.