Comentario conciso de toda la Biblia · Matthew Henry

Oseas 2: comentario de Matthew Henry

Oseas 2:1-5

Este capítulo continúa el discurso figurado dirigido a Israel, en relación con la esposa y los hijos de Oseas. Reconozcamos y amemos como hermanos a todos los que el Señor parece poner entre sus hijos, y animémoslos por haber alcanzado misericordia. Pero todo cristiano, con su ejemplo y su conducta, debe protestar contra el mal y los abusos, aun entre aquellos a quienes pertenece y a quienes debe respeto. Los pecadores impenitentes pronto serán despojados de las ventajas de las que abusan y que consumen en sus deleites.

Oseas 2:6-13

Dios amenaza con lo que haría con este pueblo traicionero e idólatra. No se volvieron, y por eso todo esto vino sobre ellos; y está escrito para amonestarnos a nosotros. Si superan las dificultades menores, Dios levantará otras mayores. Los más obstinados en sus propósitos pecaminosos suelen ser los más contrariados en ellos. El camino de Dios y del deber a menudo está cercado de espinos; pero tenemos razones para pensar que es un camino de pecado el que está cerrado con espinos. Las cruces y los obstáculos en un mal camino son grandes bendiciones, y así hay que considerarlos: son los cercos de Dios para impedirnos transgredir, para hacer difícil el camino del pecado y apartarnos de él. Tenemos motivos para bendecir a Dios por la gracia que refrena y por las providencias que refrenan; y aun por el dolor agudo, la enfermedad o la calamidad, si nos guardan del pecado. Las decepciones que encontramos al buscar satisfacción en la criatura deberían llevarnos al Creador, si ninguna otra cosa lo logra.

Cuando los hombres olvidan, o no consideran, que sus bienes vienen de Dios, él muchas veces se los quita por misericordia, para llevarlos a pensar en su necedad y su peligro. El pecado y la alegría nunca pueden ir juntos mucho tiempo: si los hombres no quitan el pecado de su alegría, Dios quitará la alegría de su pecado. Y si los hombres destruyen la palabra y las ordenanzas de Dios, justo es que él destruya sus vides y sus higueras. Esto será la ruina de su alegría. Quitarles las fiestas solemnes y los días de reposo no bastará, porque se desprenderán de ellos con facilidad y no lo tendrán por pérdida; pero él les quitará sus placeres sensuales. Los días de alegría pecaminosa deben ser castigados con días de duelo.

Oseas 2:14-23

Después de estos juicios, el Señor trataría a Israel con más suavidad. Con la promesa del descanso en Cristo se nos invita a llevar su yugo; y la obra de la conversión puede avanzar tanto por consuelos como por convicciones. Pero por lo general el Señor nos lleva a desesperar del gozo terrenal y de la ayuda que podamos darnos a nosotros mismos, para que, cerradas todas las demás puertas, llamemos a la puerta de la Misericordia. Desde entonces Israel estaría más verdaderamente unido al Señor: ya no lo llamaría Baali, «mi señor y amo», palabra que alude a la autoridad más que al amor, sino Ishi, un trato de afecto. Esto puede anunciar la restauración del cautiverio babilónico, y aplicarse también a la conversión de los judíos a Cristo en los días de los apóstoles y a la futura conversión general de esa nación. Y los creyentes pueden esperar de su Dios santo infinitamente más ternura y bondad de las que una esposa amada puede esperar del más bondadoso de los esposos.

Cuando el pueblo se apartara de los ídolos y amara al Señor, ninguna criatura le haría daño. Esto puede entenderse de las bendiciones y privilegios del Israel espiritual, de todo verdadero creyente, y de su participación en la justicia de Cristo; también de la conversión de los judíos a Cristo. Aquí hay un argumento para que andemos de manera que Dios no sea deshonrado por nosotros: «Pueblo mío eres tú». Si la familia de un hombre anda desordenadamente, eso deshonra al señor de la casa. Si Dios nos llama hijos, podemos decir: «Tú eres nuestro Dios». Alma incrédula, deja a un lado los pensamientos que desaniman; no respondas así a la misericordia de Dios. ¿Dice Dios: «Pueblo mío eres tú»? Di: «Señor, tú eres nuestro Dios».

Traducción del inglés hecha con IA (Claude) para Berea.