Comentario conciso de toda la Biblia · Matthew Henry

Salmo 111: comentario de Matthew Henry

Salmos 111:1-10

El Señor ha de ser alabado por sus obras.

El salmista resuelve alabar él mismo a Dios. Nuestras exhortaciones y nuestro ejemplo deben ir de acuerdo. Recomienda las obras del Señor como el tema propio de nuestra alabanza, y también el trato de su providencia con el mundo, con la iglesia y con las personas en particular. Todas las obras del Señor se nombran como una sola —es su obra—, tan admirablemente convergen en un solo designio todas las disposiciones de su providencia. Las obras de Dios, investigadas con humildad y diligencia, se hallarán todas justas y santas. El perdón de los pecados es la más maravillosa de todas sus obras, y debe recordarse para su gloria. Él se acordará siempre de su pacto: siempre lo ha hecho y siempre lo hará.

Sus obras de providencia se hicieron conforme a la fidelidad de las promesas y profecías divinas, y por eso son verdad; y las hizo aquel que tiene derecho a disponer de la tierra como le place, y por eso son juicio, es decir, justas. Y esto vale también para la obra de la gracia en el corazón del hombre (vv. 7-8). Todos los mandamientos de Dios son fieles; todos han sido cumplidos por Cristo y permanecen en él como norma de nuestro andar y conducta. Envió redención a su pueblo, primero sacándolo de Egipto y muchas veces después; y estas liberaciones eran figuras de la gran redención que, en el cumplimiento del tiempo, había de realizar el Señor Jesús. En ella resplandece su justicia eterna unida a su misericordia sin límites.

Nadie es sabio si no teme al Señor; nadie obra sabiamente si no es movido por ese temor. Este temor conduce al arrepentimiento, a la fe en Cristo, a la vigilancia y a la obediencia. Tales personas tienen buen entendimiento, por pobres, ignorantes o despreciadas que sean.

Traducción del inglés hecha con IA (Claude) para Berea.