Comentario Bíblico Gratuito · Bob Utley

Apocalipsis 21: comentario de Bob Utley

Información contextual

A. Con Apocalipsis 21-22 finalizan las acciones de Dios en la historia humana e inicia el Reno eterno (Daniel 7:13-14, 27; 1 Corintios 15:27-28). Apocalipsis 22:6-21 es la conclusión de todo el libro. B. Casi la totalidad de los elementos de los dos capítulos son una alusión a: (1) Génesis 1-3; (2) Salmo 110; o (3) la literatura apocalíptica intertestamental judía.

C. Hay mucha discusión acerca de los elementos “extraños” de esta última sección:

1. Se menciona a “las naciones”, 21:14; 22:2.

2. El señalamiento a “los reyes de la tierra”, 21:24, 26.

3. La referencia a “los espíritus inmundos fuera de la ciudad”, 21:27; 22:15.

Al parecer existen varias posibles razones para incluirlos:

1. Juan hace referencia a las profecías veterotestamentarias, así como a los textos del Evangelio, con la intención primordial de enfatizar su contenido, no de una interpretación literal.

2. Juan pretende demostrar las grandes diferencias entre los salvos y los santos.

3. Las “naciones” mencionadas en la sección tienen un sentido ético general, como por ejemplo: “el pueblo de Dios”, en el 5:9; 7:9; 21:14; 22:5.

4. Por lo anterior, algunos han interpretado la salvación de los judíos, dentro de la ciudad; y la de los gentiles salvos, fuera de ella. Pero, Gálatas 3:29 y Efesios 2:11-3:13 la señalan como una opción inviable desde el punto de vista teológico.

5. Creo que hay una recapitulación de los contenidos del 17-19 y 20-22, lo cual explica la repetición de los temas a lo largo de la sección.

D. Aparece otra serie de “siete” en estos capítulos, que no se presentarán más tarde:

1. El mar, 21:1

2. La muerte, 21:4

3. El duelo, 21:4

4. El llanto, 21:4

5. La pena, 21:4

6. La noche, 21:25

7. La maldición, 22:3 E. Así como los juicios relacionados con la Segunda Venida de Cristo son descritos mediante modelos dramáticos tridimensionales (sellos, trompetas y copas) probablemente también lo sea el cielo con el uso de metáforas veterotestamentarias:

1. El Tabernáculo, 21:1-8

2. La Nueva Jerusalén, 21:9-26

3. El Jardín del Edén, 22:1-5 Lo anterior puede aplicarse al Prólogo (1:1-8) para enfatizar:

1. Lo inmediato del regreso de Cristo

2. La fidelidad de la Palabra de Dios

3. La necesidad de la santidad del pueblo de Dios

Apocalipsis 21:1

«Entonces vi…» Esta es la fracción de algún período de tiempo, cuando todo depende de su propia interpretación de los “mil años” del capítulo 20.

«…un cielo nuevo y una nueva tierra» El término griego para “nuevo”, kairos, enfatiza la cualidad del tiempo no cronológico (2:17; 3:12; 5:9; 14:3; 21:1-2, 5). Este era un tema veterotestamentario, una re-creación de la tierra (Kairós, Isaías 11:6-9; 65:17; 66:22. Vea también Romanos 8:18-25; 2 Pedro 3:10, 12). Todos los creyentes son ciudadanos de este nuevo Reino (Filipenses 3:20; Hebreos 12:23) y comparten la nueva creación (2 Corintios 2:17; Gálatas 6:15; Efesios 4:24). Un concepto teológico paralelo sería “la ciudad de Dios no hecha por manos humanas”, en Hebreos 11:10, 16; 12:22; 13:14.

La Nueva Creación será como la creación primera; quizás el cielo sea el Jardín del Edén restaurado. ¡Dios, la Humanidad, los animales y toda la creación vivirán en comunidad y se alegrarán nuevamente! La Biblia inicia en

el Paraíso (Génesis 1-2) con ellos en perfecta comunión; y la Biblia termina con Dios y la Humanidad en el Huerto (Apocalipsis 21-22), y por implicación profética, con los animales (Isaías 11:6-8; 65:25). Los creyentes no van al cielo, la Nueva Jerusalén descenderá de él (Apocalipsis 21:2), y vendrá a una tierra limpia y re-creada. Dios y los seres humanos estarán juntos nuevamente (Génesis 3:15; Isaías 7:14; 8:8, 10; Apocalipsis 21:3).

«…porque el primer cielo y la primera tierra pasaron» Esta será una creación restaurada (Hechos 3:21; Colosenses 1:20), sin afectaciones por el pecado (2 Baruc 37:6; 2 Pedro 3:10-12; Apocalipsis 20:11).

«…y el mar ya no existía más» Hay varias interpretaciones de esta frase (ver nota en el 4:6):

1. Debido a que el mar se menciona en el 4:6 como metáfora que le separa a la Humanidad pecadora de la santidad de Dios; algunos han visto en esta separación la restauración de la armonía perfecta entre Dios y los seres humanos.

2. Ya que en Apocalipsis 20:13 pareciera que el mar es uno de los lugares donde permanecían los muertos, es una forma para expresar que todos los muertos han sido guardados en uno o dos lugares eternos.

3. Como en Apocalipsis 13:1 la primera bestia sale del mar, y hay una referencia a él en Isaías 57:20 para hablar de la gente malvada, es posible que indique la desaparición de los malos.

4. Dado que Apocalipsis 17:15 es una cita de Isaías 17:12-13, donde el agua representa a las personas, muchos afirman que se relaciona con las naciones perdidas, así como en el Salmo 2. Personalmente opto por el No. 1 como el mejor.

Apocalipsis 21:2

«…vi la santa ciudad, la Nueva Jerusalén…» En Palestina, según Isaías, Jerusalén es denominada “la ciudad santa” (Isaías 48:2; 64:10; Daniel 9:24; Nehemías 11:1). La Nueva Jerusalén es mencionada por primera vez en el 3:12, y se alude a ella en Hebreos 11:10; 12:22; 13:14. Lo anterior demuestra como Juan tomó términos, profecías, títulos y promesas veterotestamentarias y las adaptó para el nuevo pueblo de Dios. Esta ciudad no es la antigua Jerusalén del Pacto, ubicada en Palestina, como han asumido algunos milenaristas; sino la Nueva Jerusalén celestial del Pacto.

«…descender del cielo» No hay dos descensos: uno (v.2) y otro (v.10). El lenguaje apocalíptico es muy fluido y no debe ser estructurado cronológica, lógica o literalmente.

«…dispuesta como una esposa ataviada para su marido» Es una alusión a Isaías 61:16 (19:7). En estos últimos capítulos se usan varias metáforas para describir al pueblo de Dios: (1) una novia (19:7; 21:2); (2) el invitado a la boda (19:9) y (3) la ciudad (21:9; 22:2). La metáfora del Antiguo Testamento de YHWH como marido (especialmente en Oseas 1-3) y de Israel como la novia es el trasfondo de la imagen de la Iglesia como novia de Cristo (Efesios 5:21-31).

Apocalipsis 21:3

«He aquí el tabernáculo de Dios entre los hombres…» Esta frase griega se repite en la promesa Dios del Antiguo Testamento; es Dios habitando con los seres humanos de tres formas distintas:

1. Como una referencia al tabernáculo, símbolo de la presencia de YHWH.

2. “El habitar entre ellos” es el significado del término “Emmanuel”, en Isaías 7:14 (Juan 1:14).

3. “Ellos serán mi pueblo” es la terminología del Pacto; ahora todo creyente (Juan 10:16) es pueblo escogido de Dios (Levítico 26:11-12; Ezequiel 37:23, 17).

Apocalipsis 21:4

«Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos…» Hace referencia a Isaías 25:8 (Mateo 5:4; 7:17). ¡La Nueva Era será un tiempo de alegría, paz, vida en plenitud y alabanza!

«…ya no habrá muerte» El último enemigo (Apocalipsis 20:14) será destruido (1 Corintios 15:26). Los creyentes tendrán nuevos cuerpos como el de Cristo resucitado (1 Corintios 15:50-57; 2 Corintios 3:18; 1 Tesalonicenses 4:15-16; 1 Juan 3:2).

«…ni habrá más llanto ni clamor ni dolor» Es una referencia a Isaías 65:19, y también alude a Isaías 35:10.

«…las primeras cosas pasaron» El primer orden creado se vio afectado por la caída (Génesis 3; 6:5, 11-13), pero el nuevo no será perturbado por el pecado.

Apocalipsis 21:5

«Y el que estaba sentado en el trono…» En el Apocalipsis, Dios habla varias veces (1:6, y posiblemente en 16:17)). Pareciera que hubiese una ambigüedad intencionada con respecto a quién se sienta en el trono: YHWH o el Mesías (22:3). Ver nota adicional en el 20:11. Como fue hecha la primera creación (del Padre hasta el Hijo) por la palabra de Dios (Génesis 1:3, 6, 9, 14, 20, 24; Salmo 33:6, 9), así mismo se hará la nueva.

«…He aquí, yo hago nuevas todas las cosas» Es la promesa en Isaías 60-66. Se refiere a la Nueva Era del Espíritu, la era del Mesías, la era de Justicia, que Jesús inauguró en su Primera Venida, y que será consumada en la Segunda. Lo anterior es una metáfora para la expresar la certidumbre total de que la Voluntad divina será realizada (1:19; 14:13; 17; 19:9).

«…estas palabras son fieles y verdaderas» La frase fue utilizada para; (1) describir a Jesús (1:5; 3:7, 14; 19:11); (2) a los seguidores de Jesús (17:14) y (3) la palabra de Dios (10:9; 21:5; 22:6). Generalmente, Dios es representado como “justo y verdadero” (15:3; 16:7; 19:2). La concepción hebrea detrás de la frase griega podría indicar total confianza.

Apocalipsis 21:6

«Hecho está» Es un INDICATIVO PERFECTO ACTIVO que estaría relacionado con la certeza en el cumplimiento de la promesa divina con relación a los incrédulos y la liberación de los creyentes (6:11; 10:7; 16:7) o la inmanencia de las promesas de Dios (1:13; 3:11; 10:6; 12:12; 22:7, 10).

«Yo soy el Alfa y la Omega…» En Isaías 44:6; Apocalipsis 1:8 identifica a Dios; ya que la frase es de suma importancia, es un título para el Padre, también usado para el Mesías en el 1:17; 22:13. Otro ejemplo de cómo los autores neotestamentarios aplican los títulos divinos al Hijo.

Hay tres tipos de frases inclusivas que describen la existencia única y eterna de Dios:

1. “El primero y el último”; Isaías 41:4; 44:6; 48:12; Apocalipsis 1:17; 2:8; 22:13.

2. “El comienzo y el final”; 21:6; 22:13; KJV 1:8.

3. “El que es y que era y que vendrá”; 1:4, 8; 4:8.

Todas están relacionadas con el nombre del Dios del Pacto, YHWH, que es la forma causativa del verbo hebreo “ser” (Éxodo 3:14; Isaías 43:10, 13; 46:41; Salmo 90:2; 93:2).

«Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida» La referencia veterotestamentaria se encuentra en Isaías 55. ¡Es una invitación para gratuita para todos (Romanos 3:24; 6:23; Efesios 2:8)! ¡Qué tremenda invitación por parte de Dios mismo y de su disponibilidad de perdón! La redención

humana siempre ha estado en el centro del corazón y la mente divina (9:20-21; 14:6-7; 16:9, 11; 22:17). En el Antiguo Testamento las corrientes de agua con frecuencia están asociadas con Dios que provee para las necesidades espirituales de los seres humanos (Salmo 36:9; y 4:10).

Apocalipsis 21:7

«El que venciere…» Es un PARTICIPIO PRESENTE ACTIVO, como referencia a la constante doctrina de la Perseverancia en el tiempo de la persecución. La frase aparece en todas las cartas a las siete Iglesias (2:7, 11, 17, 26; 3:3, 5, 12, 21); lo cual permite relacionar los primeros capítulos con la conclusión. Ver Tópico Especial sobre “Perseverancia”, en 2:2.

«…heredará todas las cosas» El regalo de la herencia aparece en el v.7 (1 Pedro 1:4-5; Romanos 8:17), y las advertencias contra una posible apostasía en el tiempo de persecución en el v.9. La serie de falsos y traidores (v.8) es similar a la que se encuentra en 1 Corintios 6:9-10.

«…yo seré su Dios, y él será mi hijo» Son frases del Pacto (v.3), muy comunes en el Antiguo Testamento (Éxodo 6:7; 29:45-46; Levítico 26:11-12; 2 Samuel 7:14; Salmo 89:26-27; Jeremías 7:23; 11:4; 30:22; 33:35; Ezequiel 11:20; 14:11; 34:30; 36:28; Oseas 2:23; Zacarías 8:8 13:9) y también utilizadas en el Nuevo Testamento (2 Corintios 6:16, 18).

La Humanidad por sí misma no puede encontrar a Dios. ¡Él se lanza hacia nosotros; Dios nos está buscando! Su ofrecimiento de renuncia es parte del Pacto. Él lo inicia (Jeremías 31:3; Juan 6:44, 65); Él pone la agenda, pero los seres humanos debemos responderle de forma específica y con diversidad de contenidos (Adán y Eva, el árbol prohibido; Noé, el arca; Abraham, una tierra, un hijo; Moisés, las tablas de la Ley), pero la aceptación fe y fidelidad de Dios son las mismas (Romanos 4). El antiguo Pacto tenía requisitos como también el Nuevo (Marcos 1:15; Hechos 3:16, 19; 20:21). La Humanidad debe responder desde un inicio y constantemente por fe, arrepentimiento, obediencia, servicio, adoración y perseverancia.

Apocalipsis 21:8

Es raro encontrar esta serie de pecados después del juicio, cuando supuestamente los malvados ya han sido arrojados (por la victoria de Cristo en su Segunda Venida, 19:5-4, y el Trono Blanco, 20:11-15); lo cual no indica que algunos creyente no hayan cometido pecados, sino que sus vidas no se caracterizan por ser pecaminosas (1 Juan 3:6, 9). Esto parece ser recurso literario para demostrar la eterna diferencia entre los salvos y los perdidos; o bien, un aspecto del drama apocalíptico (repetido por cuestiones de énfasis).

«…el lago que arde con fuego y azufre… la segunda muerte» Obviamente, el lago de fuego es un sinónimo de la segunda muerte o de nuestro concepto de infierno, al que Jesús llamó gehena (en términos griegos que no aparecen en el Apocalipsis).

Apocalipsis 21:9

«…uno de los siete ángeles» Es la descripción exacta del ángel en el 15:1, 6-8; 16:1; 17:1, quien derramó las siete copas. En el Judaísmo rabínico hay una tradición que señala la presencia de siete ángeles para el servicio de Dios. En el texto aparece uno para cada plaga.

Apocalipsis 21:10

«Y me llevó en el Espíritu...» El recurso literario presenta las distintas visiones (1:10; 4:2; 17:3; 21:10).

«…al monte grande y alto» Muchos piensan que es una antítesis directamente relacionada con la gran Ramera, quien se encontraba en una planicie. Sin embargo, Juan alude a muchos pasajes veterotestamentarios, por lo cual podría referirse a las misteriosas montañas septentrionales donde Dios habita (Ezequiel 40:2; Isaías 2:2; 14:13; Miqueas 4:1; 1 Enoc 18:8; 25:3). También es probable que se refiera a la tentación de Satanás a Jesús, en Mateo 4:8.

«…y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo» Es la Jerusalén celestial, una metáfora de la presencia de Dios (v.2). La Jerusalén terrenal y pecaminosa fue destruida en el 11:1-13. La ciudad capital del reinado de David ha sido universalizada como el lugar de habitación de todo el pueblo de Dios al final de los tiempos (Juan 14:2-3).

Apocalipsis 21:11

«…su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal» Es una preciosa descripción de la ciudad (vv.11-17) en términos físicos y morales. Como todo Apocalipsis, el capítulo es tremendamente simbólico. La finita y pecaminosa mente humana no puede comprender la suprema alegría y la gloria de la presencia de Dios (1 Corintios 2:9). ¡La mención literal de las joyas y de una antigua y fantástica ciudad pueden ser buenas metáforas, pero en última instancia, no son reales! El cielo es tanto una persona (Jesús) como un lugar (para tener comunión con el Dios Trino).

Apocalipsis 21:12-13

«…con doce puertas, y en ellas doce ángeles» Esto hace referencia a Ezequiel 48:31-34. El número “doce” aparece reiteradamente a lo largo del capítulo y en los primeros versículos del 22. Es, por excelencia, el número bíblico que simboliza la organización (doce meses, doce tribus, doce apóstoles) o al pueblo de Dios. Ver Tópico Especial “El Número Doce”, en el 7:4.

«…y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de Israel» En Apocalipsis 7:5-8, la lista de las doce tribus aparece ligeramente alterada para demostrar su naturaleza simbólica. Aquí es importante observar que en el v.4, el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento es descrito como piedra fundacional. Siempre ha habido un solo pueblo de Dios, pero este misterio no fue claramente revelado en los Evangelios (Efesios 2:11-3:13).

Apocalipsis 21:14

«…el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero» Todas las metáforas aluden al Templo escatológico de Ezequiel (Ezequiel 40-48). Muchos comentaristas han afirmado que estos versículos indican que el autor del libro no pudo haber sido Juan, el Apóstol; sin embargo, Pablo utiliza una frase similar en Efesios 2:20.

Apocalipsis 21:15

«El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad…» La medida fue utilizada anteriormente para demostrar el cuidado y protección divinos (11:1-2; Jeremías 31:38-40; Zacarías 2:15). La profecía del fin de los tiempos de Ezequiel también involucra la medida.

Apocalipsis 21:16-17

«La ciudad se halla establecida en cuadro…» Puede referirse al Santísimo (1 Reyes 6:19-20), que también era un cubo perfecto. La razón por la cual no hay Templo (21:22) es porque Dios mismo lo es. Lo anterior puede ser la forma joanina para demostrar que las profecías del Antiguo Testamento, como la de Ezequiel 40-48, son símbolos o se han cumplido de otra forma.

«…doce mil estadios» Literalmente esto es “doce mil estadios, cinto cuarenta y cuatro codos”; son dos múltiplos de doce, por lo cual no se refieren a una ciudad real, representan las medida perfectas para indicar que Dios provee el espacio único para el gozo perfecto y la comunión entre Él y Su pueblo (Juan 14:2-3) simbolizado a través de un cubo perfecto, como el lugar “Santísimo” del Antiguo Testamento.

Apocalipsis 21:18-20

«El material de su muro era...» El grupo de piedras puede ser identificadas como:

1. Las joyas en el Efod del Sumo Sacerdote (Éxodo 28:17-26); pero han cambiado el orden y sus nombre, lo cual no es raro ya que los nombres de las piedras antiguas cambia de país a país y de siglo en siglo.

2. La joya Judía, en Isaías 54:11-17.

3. El esplendor del rey de Tiro (Satanás) con vestimenta real (celestial), en Ezequiel 28:12-13.

4. El Zodíaco representado el orden inverso (Filo y Josefo).

Apocalipsis 21:21

«Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla…» Esto es simbólico, y se remonta a las tradiciones rabínicas talmúdicas, “el Sanedrín” 100ª, que afirma que las puertas de la ciudad escatológica estarán hechas de una sola piedra de 90 mts. de alto.

«…Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio» Recordemos que la ciudad de Dios no es simplemente opulencia humana, sino símbolo del valor incalculable y la pureza de la presencia divina.

Apocalipsis 21:22

«Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el Templo…» Esto es muy raro si se compara con los distintos pasajes del Apocalipsis donde se describe un Templo celestial (3:12; 7:15; 11:1, 2, 9; 14:15, 17; 15:5-6, 8; 16: 1, 17). El mismo concepto del templo celestial aparece revelado en la carta a los Hebreos (8:2-5; 9:11, 23-24).

«El Señor Dios Todopoderoso» Nuevamente aparecen combinados los tres títulos veterotestamentarios (1:8; 4:8; 11:17; 15:3; 16:7) más frecuentes para Dios (YHWH, Elohim y el Shaddai), demostrando la majestad de Quien se sienta en el Trono. Fíjese en la cercana relación con el Cordero de Apocalipsis 5. Reinan juntos y sólo hay un Trono (21:13).

Apocalipsis 21:23

«La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brille en ella; porque la gloria de Dios la ilumina; y el Cordero es su lumbrera» La gloria del Padre y del Hijo es toda la luz que se requiere (Salmo 36:9; Isaías 24:23; 60:19-20; Zacarías 14:6-7; Apocalipsis 22:5). Posiblemente esto sea una forma particular de rechazo a la adoración de los astros.

Apocalipsis 21:24

«Y las naciones que hubieren sido salvadas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella» Es difícil entender porqué aún se menciona a “las naciones” en esta sección posterior al Trono Blanco del Apocalipsis. Tal vez sea sólo una referencia veterotestamentaria al Salmo 72:10-11; Isaías 49:23; 60:3, 15-16. ¡No es literal! Representa a todos los pueblos de todas las tribus y naciones que conforman el pueblo de Dios.

Apocalipsis 21:25-26

«Sus puertas nunca cerrarán de día, pues allá no habrá noche» Es una alusión a Isaías 60:11 o a Zacarías 14:6-7. El concepto bíblico de oscuridad es casi una metáfora del mal (Mateo 6:23; 8:12; 22:13; 25:30). En Juan. la luz y la oscuridad simbolizan contrastes teológicos (Juan 1:4-5, 7-9; 3:19-21; 8:12; 11:9-10; 12:35-36; 1 Juan 1:5-7; 2:8-11). Las puertas que nunca se cierran representan la apertura, disponibilidad, sin temor a ser atacados.

Apocalipsis 21:27

«…ninguna cosa inmunda o que hace abominación y mentira» Se relaciona con Isaías 52:1; Ezequiel 44:9; Zacarías 14:21 de donde retoma como recurso literario para demostrar la gran diferencia entre el pueblo de Dios y los malvados (v.24). La Nueva Era se caracteriza por la luminosidad, una ciudad abierta, llena de justicia. ¡El mal ha desaparecido!

«…están inscritos en el libro de la vida del Cordero» Es la metáfora para “el libro de la vida”, que también se encuentra en Apocalipsis 20:12-15, donde aparecen dos libros: (1) el libro de la vida, con los nombres del pueblo de Dios (Éxodo 32:32; Salmo 69:28; Isaías 4:3; Daniel 12:1; Lucas 10:20; Filipenses 4:3; Hebreos 12:23; Apocalipsis 13:8; 17:8; 20:15; 21:27), y (2) el libro de las obras o los recuerdos, donde se anotan tanto las obras de justo como del malvado (Salmo 56:8; 139:16; Isaías 65:6; Malaquías 3:16). Son metáforas que simbolizan la perfecta memoria divina.

APOCALIPSIS 22

Texto original en español (PDF de la editorial).