Notas sobre la Biblia · John Wesley

Éxodo 38: comentario de John Wesley

Éxodo 38:1-7

El altar del holocausto — En él se ofrecían todos sus sacrificios. Cristo fue él mismo el altar de su propio sacrificio de expiación, y así lo es de todos nuestros sacrificios de acción de gracias. Debemos tenerlo a él presente al ofrecerlos, como Dios lo tiene al aceptarlos.

Éxodo 38:8

Esta fuente significaba la provisión que se hace en el evangelio para limpiar nuestras almas de la contaminación del pecado por el mérito de Cristo, a fin de que seamos aptos para servir al Dios santo en santos deberes. Aquí se dice que fue hecha de los espejos de las mujeres que se congregaban a la puerta del tabernáculo. Parece que estas mujeres sobresalían en devoción, asistiendo con más constancia que otros al lugar del culto público, y aquí se hace mención de ello en honor suyo. Estos espejos eran de bronce muy fino, bruñido para ese fin. En la fuente, o bien se unieron con arte, o bien se fundieron y se moldearon de nuevo; pero es probable que la fuente estuviera tan brillantemente bruñida que sus lados siguieran sirviendo de espejos, para que los sacerdotes, al venir a lavarse, vieran allí sus rostros y así descubrieran las manchas para lavarlas.

Éxodo 38:9-20

Hizo también el atrio — Las paredes del atrio eran, como las demás, cortinas o colgaduras. Esto representaba el estado de la iglesia del Antiguo Testamento: era un huerto cerrado; los adoradores estaban entonces confinados a un pequeño espacio. Pero el ser el recinto solo de cortinas daba a entender que aquel confinamiento de la iglesia a una nación particular no había de ser perpetuo. La dispensación misma era una dispensación de tabernáculo, movible y mudable, que a su debido tiempo habría de ser desmontada y plegada, cuando se ensanchara el lugar de la tienda y se alargaran sus cuerdas para dar cabida al mundo gentil.

Éxodo 38:21-31

Por mano de Itamar — Aquí tenemos un resumen de la cuenta que, por orden de Moisés, los levitas llevaron y guardaron del oro, la plata y el bronce que se trajo para el uso del tabernáculo, y de cómo se empleó. Itamar, hijo de Aarón, fue designado para levantar esta cuenta. Todo el oro ascendió a veintinueve talentos y setecientos treinta siclos; lo cual algunos calculan en unas ciento cincuenta mil libras en oro, según su valor actual. La plata ascendió a unas treinta y cuatro mil libras de nuestra moneda. El que el oro se reuniera por contribución voluntaria y la plata por vía de tributo muestra que de cualquiera de los dos modos pueden cubrirse los gastos públicos, con tal que nada se haga con parcialidad.

Traducción del inglés hecha con IA para Berea.