Confesión de fe bautista de 1689 · Iglesias bautistas particulares de Londres
De la perseverancia de los santos
Aquellos a quienes Dios ha aceptado en el Amado, llamados eficazmente y santificados por su Espíritu, y a quienes ha dado la preciosa fe de sus elegidos, no pueden caer total ni finalmente del estado de gracia, sino que ciertamente perseverarán en él hasta el fin y serán salvos eternamente, puesto que los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables; de donde él sigue engendrando y nutriendo en ellos la fe, el arrepentimiento, el amor, el gozo, la esperanza y todas las gracias del Espíritu para inmortalidad. Y aunque se levanten muchas tormentas y torrentes y arremetan contra ellos, nunca podrán arrancarlos de aquel fundamento y roca sobre la cual están afirmados por la fe. No obstante, por la incredulidad y las tentaciones de Satanás, la visión sensible de la luz y del amor de Dios puede por un tiempo nublarse y oscurecerse para ellos; pero él sigue siendo el mismo, y ellos serán ciertamente guardados por el poder de Dios para salvación, donde gozarán de la posesión adquirida, estando grabados en las palmas de sus manos, y habiendo estado sus nombres escritos en el libro de la vida desde toda la eternidad.
Referencias: (Jn 10:28, 29; Fil 1:6; 2 Ti 2:19; 1 Jn 2:19; Sal 89:31, 32; 1 Co 11:32; Mal 3:6)
Esta perseverancia de los santos no depende de su propio libre albedrío, sino de la inmutabilidad del decreto de elección, que fluye del amor libre e inmutable de Dios el Padre; de la eficacia del mérito y de la intercesión de Jesucristo y de la unión con él; del juramento de Dios; de la permanencia de su Espíritu y de la simiente de Dios dentro de ellos; y de la naturaleza del pacto de gracia; de todo lo cual surge también su certeza e infalibilidad.
Referencias: (Ro 8:30; Ro 9:11, 16; Ro 5:9, 10; Jn 14:19; He 6:17, 18; 1 Jn 3:9; Jer 32:40)
Y aunque ellos puedan, por la tentación de Satanás y del mundo, el predominio de la corrupción que queda en ellos y el descuido de los medios de su preservación, caer en pecados graves, y continuar en ellos por un tiempo; con lo cual incurren en el desagrado de Dios y contristan a su Espíritu Santo; llegan a tener menoscabadas sus gracias y consuelos; se les endurece el corazón y se les hiere la conciencia; dañan y escandalizan a otros, y traen sobre sí juicios temporales; sin embargo, renovarán su arrepentimiento y serán preservados, mediante la fe en Cristo Jesús, hasta el fin.
Referencias: (Mt 26:70, 72, 74; Is 64:5, 9; Ef 4:30; Sal 51:10, 12; Sal 32:3, 4; 2 S 12:14; Lc 22:32, 61, 62)
Iglesias bautistas particulares de Londres, 1689 (dominio público). Traducción al español de Berea, hecha con IA a partir del texto inglés de Wikisource.