Confesión de fe bautista de 1689 · Iglesias bautistas particulares de Londres
De la comunión de los santos
Todos los santos que están unidos a Jesucristo, su Cabeza, por su Espíritu y por la fe, aunque no son hechos por ello una sola persona con él, tienen comunión en sus gracias, padecimientos, muerte, resurrección y gloria; y, estando unidos unos a otros en amor, tienen comunión en los dones y gracias de los demás, y están obligados a cumplir, de manera ordenada, aquellos deberes, públicos y privados, que conducen a su bien mutuo, tanto en el hombre interior como en el exterior.
Referencias: (1 Jn 1:3; Jn 1:16; Fil 3:10; Ro 6:5, 6; Ef 4:15, 16; 1 Co 12:7; 1 Co 3:21-23; 1 Ts 5:11, 14; Ro 1:12; 1 Jn 3:17, 18; Gá 6:10)
Los santos por profesión están obligados a mantener una santa comunión y compañerismo en el culto a Dios y en la realización de otros servicios espirituales que tiendan a su edificación mutua; como también a socorrerse unos a otros en las cosas externas, según sus diversas capacidades y necesidades. Esta comunión, según la regla del evangelio, aunque ha de ejercerse especialmente por ellos en la relación en que se hallan, ya sea en las familias o en las iglesias, sin embargo, según Dios dé oportunidad, ha de extenderse a toda la familia de la fe, a todos aquellos que en todo lugar invocan el nombre del Señor Jesús; no obstante, su comunión unos con otros como santos no quita ni menoscaba el título o la propiedad que cada uno tiene sobre sus bienes y posesiones.
Referencias: (He 10:24, 25; He 3:12, 13; Hch 11:29, 30; Ef 6:4; 1 Co 12:14-27; Hch 5:4; Ef 4:28)
Iglesias bautistas particulares de Londres, 1689 (dominio público). Traducción al español de Berea, hecha con IA a partir del texto inglés de Wikisource.