Confesión de fe bautista de 1689 · Iglesias bautistas particulares de Londres

Del libre albedrío

Dios ha dotado a la voluntad del hombre de aquella libertad natural y poder de obrar por elección, que ni es forzada ni está determinada al bien o al mal por ninguna necesidad de la naturaleza.

Referencias: (Mt 17:12; Stg 1:14; Dt 30:19)

El hombre, en su estado de inocencia, tenía libertad y poder para querer y hacer lo que es bueno y agradable a Dios; pero de manera mudable, de modo que podía caer de ese estado.

Referencias: (Ec 7:29; Gn 3:6)

El hombre, por su caída en un estado de pecado, ha perdido totalmente toda capacidad de la voluntad para cualquier bien espiritual que acompañe a la salvación; de modo que el hombre natural, siendo enteramente contrario a ese bien y estando muerto en el pecado, no es capaz, por su propia fuerza, de convertirse a sí mismo, ni de prepararse para ello.

Referencias: (Ro 5:6; Ro 8:7; Ef 2:1, 5; Tit 3:3-5; Jn 6:44)

Cuando Dios convierte a un pecador y lo traslada al estado de gracia, lo libra de su servidumbre natural bajo el pecado, y solo por su gracia lo capacita para querer y hacer libremente lo que es espiritualmente bueno; pero de tal modo que, a causa de la corrupción que aún le queda, no quiere perfecta ni únicamente lo que es bueno, sino que también quiere lo que es malo.

Referencias: (Col 1:13; Jn 8:36; Fil 2:13; Ro 7:15, 18, 19, 21, 23)

La voluntad del hombre es hecha perfecta e inmutablemente libre para el bien solamente en el estado de gloria.

Referencias: (Ef 4:13)

Iglesias bautistas particulares de Londres, 1689 (dominio público). Traducción al español de Berea, hecha con IA a partir del texto inglés de Wikisource.