Catecismo Menor de Westminster · Asamblea de Westminster
Lo que Dios requiere del hombre
¿Cuál es el deber que Dios requiere del hombre?
El deber que Dios requiere del hombre es la obediencia a su voluntad revelada.
¿Qué reveló Dios al principio al hombre como regla de su obediencia?
La regla que Dios reveló al principio al hombre para su obediencia fue la ley moral.
¿Dónde está resumida la ley moral?
La ley moral está resumida en los diez mandamientos.
¿Cuál es el resumen de los diez mandamientos?
El resumen de los diez mandamientos es amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra mente, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
¿Cuál es el prefacio de los diez mandamientos?
El prefacio de los diez mandamientos está en estas palabras: Yo soy el Señor tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.
¿Qué nos enseña el prefacio de los diez mandamientos?
El prefacio de los diez mandamientos nos enseña que, porque Dios es el Señor, y nuestro Dios y Redentor, por eso estamos obligados a guardar todos sus mandamientos.
¿Cuál es el primer mandamiento?
El primer mandamiento es: No tendrás otros dioses delante de mí.
¿Qué se requiere en el primer mandamiento?
El primer mandamiento nos requiere conocer y reconocer a Dios como el único Dios verdadero, y como nuestro Dios, y adorarlo y glorificarlo en conformidad con ello.
¿Qué se prohíbe en el primer mandamiento?
El primer mandamiento prohíbe negar al Dios verdadero, o no adorarlo ni glorificarlo como Dios y como nuestro Dios, y dar a cualquier otro la adoración y la gloria que se le deben solo a él.
¿Qué se nos enseña especialmente con estas palabras del primer mandamiento: «delante de mí»?
Estas palabras del primer mandamiento, «delante de mí», nos enseñan que Dios, que ve todas las cosas, toma nota del pecado de tener cualquier otro dios, y le desagrada mucho.
¿Cuál es el segundo mandamiento?
El segundo mandamiento es: No te harás ninguna imagen tallada, ni semejanza alguna de cosa que esté arriba en el cielo, o abajo en la tierra, o en el agua debajo de la tierra; no te inclinarás ante ellas ni les servirás; porque yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso, que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares de los que me aman y guardan mis mandamientos.
¿Qué se requiere en el segundo mandamiento?
El segundo mandamiento requiere recibir, observar y guardar puros e íntegros todo el culto religioso y las ordenanzas que Dios ha establecido en su Palabra.
¿Qué se prohíbe en el segundo mandamiento?
El segundo mandamiento prohíbe adorar a Dios por medio de imágenes, o de cualquier otra manera no establecida en su Palabra.
¿Cuáles son las razones añadidas al segundo mandamiento?
Las razones añadidas al segundo mandamiento son: la soberanía de Dios sobre nosotros, su propiedad sobre nosotros y el celo que tiene por su propio culto.
¿Cuál es el tercer mandamiento?
El tercer mandamiento es: No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano, porque el Señor no tendrá por inocente al que toma su nombre en vano.
¿Qué se requiere en el tercer mandamiento?
El tercer mandamiento requiere el uso santo y reverente de los nombres, títulos, atributos, ordenanzas, palabra y obras de Dios.
¿Qué se prohíbe en el tercer mandamiento?
El tercer mandamiento prohíbe toda profanación o abuso de cualquier cosa por la cual Dios se da a conocer.
¿Cuál es la razón añadida al tercer mandamiento?
La razón añadida al tercer mandamiento es que, aunque los transgresores de este mandamiento escapen del castigo de los hombres, el Señor nuestro Dios no permitirá que escapen de su justo juicio.
¿Cuál es el cuarto mandamiento?
El cuarto mandamiento es: Acuérdate del día de reposo para guardarlo santo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra; pero el séptimo día es el día de reposo del Señor tu Dios; en él no harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está dentro de tus puertas; porque en seis días el Señor hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y reposó el séptimo día; por eso el Señor bendijo el día de reposo y lo santificó.
¿Qué se requiere en el cuarto mandamiento?
El cuarto mandamiento requiere guardar santos para Dios los tiempos fijos que él ha establecido en su Palabra; expresamente, un día entero de cada siete, para que sea un santo día de reposo para él.
¿Qué día de los siete ha establecido Dios como el día de reposo semanal?
Desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo, Dios estableció el séptimo día de la semana como el día de reposo semanal; y, desde entonces, el primer día de la semana, para que continúe hasta el fin del mundo, el cual es el día de reposo cristiano.
¿Cómo se ha de santificar el día de reposo?
El día de reposo se ha de santificar con un santo descanso durante todo ese día, aun de aquellas ocupaciones y recreaciones mundanas que son lícitas en los demás días, y empleando todo el tiempo en los ejercicios públicos y privados del culto de Dios, excepto lo que haya de ocuparse en obras de necesidad y de misericordia.
¿Qué se prohíbe en el cuarto mandamiento?
El cuarto mandamiento prohíbe la omisión, o el cumplimiento descuidado, de los deberes requeridos, y la profanación del día por la ociosidad, o haciendo lo que en sí mismo es pecaminoso, o con pensamientos, palabras u obras innecesarios acerca de nuestras ocupaciones y recreaciones mundanas.
¿Cuáles son las razones añadidas al cuarto mandamiento?
Las razones añadidas al cuarto mandamiento son: que Dios nos concede seis días de la semana para nuestras propias ocupaciones, que reclama para sí una propiedad especial sobre el séptimo, su propio ejemplo y que bendijo el día de reposo.
¿Cuál es el quinto mandamiento?
El quinto mandamiento es: Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean largos sobre la tierra que el Señor tu Dios te da.
¿Qué se requiere en el quinto mandamiento?
El quinto mandamiento requiere preservar la honra de cada uno y cumplir los deberes que le corresponden en sus diversos lugares y relaciones, como superiores, inferiores o iguales.
¿Qué se prohíbe en el quinto mandamiento?
El quinto mandamiento prohíbe descuidar la honra y el deber que corresponden a cada uno en sus diversos lugares y relaciones, o hacer cualquier cosa contra ellos.
¿Cuál es la razón añadida al quinto mandamiento?
La razón añadida al quinto mandamiento es una promesa de larga vida y prosperidad (en cuanto sirva para la gloria de Dios y para su propio bien) a todos los que guardan este mandamiento.
¿Cuál es el sexto mandamiento?
El sexto mandamiento es: No matarás.
¿Qué se requiere en el sexto mandamiento?
El sexto mandamiento requiere todos los esfuerzos lícitos para preservar nuestra propia vida y la vida de los demás.
¿Qué se prohíbe en el sexto mandamiento?
El sexto mandamiento prohíbe quitar nuestra propia vida, o la vida de nuestro prójimo injustamente, o cualquier cosa que tienda a ello.
¿Cuál es el séptimo mandamiento?
El séptimo mandamiento es: No cometerás adulterio.
¿Qué se requiere en el séptimo mandamiento?
El séptimo mandamiento requiere la preservación de nuestra propia castidad y la de nuestro prójimo, en el corazón, en el hablar y en la conducta.
¿Qué se prohíbe en el séptimo mandamiento?
El séptimo mandamiento prohíbe todos los pensamientos, palabras y acciones impuros.
¿Cuál es el octavo mandamiento?
El octavo mandamiento es: No robarás.
¿Qué se requiere en el octavo mandamiento?
El octavo mandamiento requiere procurar y promover lícitamente la riqueza y el estado exterior nuestros y de los demás.
¿Qué se prohíbe en el octavo mandamiento?
El octavo mandamiento prohíbe todo lo que impide, o puede impedir, injustamente nuestra propia riqueza o estado exterior, o los de nuestro prójimo.
¿Cuál es el noveno mandamiento?
El noveno mandamiento es: No darás falso testimonio contra tu prójimo.
¿Qué se requiere en el noveno mandamiento?
El noveno mandamiento requiere mantener y promover la verdad entre los hombres, y nuestro buen nombre y el de nuestro prójimo, especialmente al dar testimonio.
¿Qué se prohíbe en el noveno mandamiento?
El noveno mandamiento prohíbe todo lo que sea perjudicial para la verdad, o injurioso para nuestro buen nombre o el de nuestro prójimo.
¿Cuál es el décimo mandamiento?
El décimo mandamiento es: No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu prójimo.
¿Qué se requiere en el décimo mandamiento?
El décimo mandamiento requiere pleno contentamiento con nuestra propia condición, con una disposición de espíritu recta y caritativa hacia nuestro prójimo y hacia todo lo que es suyo.
¿Qué se prohíbe en el décimo mandamiento?
El décimo mandamiento prohíbe todo descontento con nuestro propio estado, la envidia o el pesar por el bien de nuestro prójimo, y todos los impulsos o afectos desordenados hacia cualquier cosa que sea suya.
¿Puede algún hombre guardar perfectamente los mandamientos de Dios?
Ningún mero hombre, desde la caída, puede en esta vida guardar perfectamente los mandamientos de Dios, sino que los quebranta diariamente de pensamiento, palabra y obra.
¿Son igualmente graves todas las transgresiones de la ley?
Algunos pecados, en sí mismos y por razón de diversas agravantes, son más graves que otros a los ojos de Dios.
¿Qué merece todo pecado?
Todo pecado merece la ira y la maldición de Dios, tanto en esta vida como en la venidera.
¿Qué requiere Dios de nosotros para que escapemos de su ira y maldición, que merecemos por el pecado?
Para escapar de la ira y la maldición de Dios, que merecemos por el pecado, Dios requiere de nosotros fe en Jesucristo y arrepentimiento para vida, con el uso diligente de todos los medios externos por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de la redención.
¿Qué es la fe en Jesucristo?
La fe en Jesucristo es una gracia salvadora por la cual lo recibimos a él y descansamos solo en él para salvación, tal como se nos ofrece en el evangelio.
¿Qué es el arrepentimiento para vida?
El arrepentimiento para vida es una gracia salvadora por la cual un pecador, a partir de un verdadero sentido de su pecado y de la comprensión de la misericordia de Dios en Cristo, con dolor y odio por su pecado, se vuelve de él a Dios, con pleno propósito de una nueva obediencia y esforzándose por alcanzarla.
¿Cuáles son los medios externos y ordinarios por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de la redención?
Los medios externos y ordinarios por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de la redención son sus ordenanzas, especialmente la Palabra, los sacramentos y la oración, todos los cuales son hechos eficaces para la salvación de los elegidos.
¿Cómo se hace eficaz la Palabra para salvación?
El Espíritu de Dios hace de la lectura, pero especialmente de la predicación de la Palabra, un medio eficaz para convencer y convertir a los pecadores, y para edificarlos en santidad y consuelo, por medio de la fe, para salvación.
¿Cómo se ha de leer y oír la Palabra para que llegue a ser eficaz para salvación?
Para que la Palabra llegue a ser eficaz para salvación, debemos atender a ella con diligencia, preparación y oración; recibirla con fe y amor, guardarla en nuestro corazón y practicarla en nuestra vida.
¿Cómo llegan a ser los sacramentos medios eficaces de salvación?
Los sacramentos llegan a ser medios eficaces de salvación no por alguna virtud que haya en ellos, o en quien los administra, sino solo por la bendición de Cristo y la obra de su Espíritu en los que los reciben por la fe.
¿Qué es un sacramento?
Un sacramento es una santa ordenanza instituida por Cristo, en la cual, por medio de señales sensibles, Cristo y los beneficios del nuevo pacto son representados, sellados y aplicados a los creyentes.
¿Cuáles son los sacramentos del Nuevo Testamento?
Los sacramentos del Nuevo Testamento son el bautismo y la Cena del Señor.
¿Qué es el bautismo?
El bautismo es un sacramento en el cual el lavamiento con agua, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, significa y sella nuestro injerto en Cristo, nuestra participación de los beneficios del pacto de gracia y nuestro compromiso de ser del Señor.
¿A quién se ha de administrar el bautismo?
El bautismo no se ha de administrar a ninguno de los que están fuera de la iglesia visible hasta que profesen su fe en Cristo y su obediencia a él; pero los niños de los que son miembros de la iglesia visible han de ser bautizados.
¿Qué es la Cena del Señor?
La Cena del Señor es un sacramento en el cual, al dar y recibir pan y vino según lo que Cristo estableció, se anuncia su muerte; y los que la reciben dignamente son hechos partícipes, no de manera corporal y carnal, sino por la fe, de su cuerpo y de su sangre, con todos sus beneficios, para su alimento espiritual y su crecimiento en la gracia.
¿Qué se requiere para recibir dignamente la Cena del Señor?
Se requiere de los que quieren participar dignamente de la Cena del Señor que se examinen a sí mismos acerca de su conocimiento para discernir el cuerpo del Señor, de su fe para alimentarse de él, y de su arrepentimiento, amor y nueva obediencia; no sea que, acercándose indignamente, coman y beban juicio para sí mismos.
¿Qué es la oración?
La oración es presentar nuestros deseos a Dios, por cosas conformes a su voluntad, en el nombre de Cristo, con confesión de nuestros pecados y reconocimiento agradecido de sus misericordias.
¿Qué regla nos ha dado Dios para dirigirnos en la oración?
Toda la Palabra de Dios sirve para dirigirnos en la oración; pero la regla especial de dirección es aquella forma de oración que Cristo enseñó a sus discípulos, llamada comúnmente la oración del Señor.
¿Qué nos enseña el prefacio de la oración del Señor?
El prefacio de la oración del Señor, que es «Nuestro Padre que estás en el cielo», nos enseña a acercarnos a Dios con toda santa reverencia y confianza, como hijos a un padre que puede y está dispuesto a ayudarnos; y que debemos orar con otros y por otros.
¿Qué pedimos en la primera petición?
En la primera petición, que es «Santificado sea tu nombre», pedimos que Dios nos capacite a nosotros y a otros para glorificarlo en todo aquello por lo cual él se da a conocer, y que disponga todas las cosas para su propia gloria.
¿Qué pedimos en la segunda petición?
En la segunda petición, que es «Venga tu reino», pedimos que el reino de Satanás sea destruido; que el reino de la gracia avance, que nosotros y otros seamos introducidos en él y guardados en él; y que el reino de la gloria sea apresurado.
¿Qué pedimos en la tercera petición?
En la tercera petición, que es «Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo», pedimos que Dios, por su gracia, nos haga capaces y dispuestos para conocer su voluntad, obedecerla y someternos a ella en todas las cosas, como lo hacen los ángeles en el cielo.
¿Qué pedimos en la cuarta petición?
En la cuarta petición, que es «Danos hoy nuestro pan de cada día», pedimos que, por el don gratuito de Dios, recibamos una porción suficiente de los bienes de esta vida y gocemos con ellos de su bendición.
¿Qué pedimos en la quinta petición?
En la quinta petición, que es «Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores», pedimos que Dios, por causa de Cristo, perdone gratuitamente todos nuestros pecados; lo cual nos sentimos tanto más animados a pedir porque, por su gracia, somos capacitados para perdonar de corazón a otros.
¿Qué pedimos en la sexta petición?
En la sexta petición, que es «Y no nos lleves a la tentación, sino líbranos del mal», pedimos que Dios nos guarde de ser tentados a pecar, o que nos sostenga y nos libre cuando seamos tentados.
¿Qué nos enseña la conclusión de la oración del Señor?
La conclusión de la oración del Señor, que es «Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria para siempre. Amén», nos enseña a tomar nuestro ánimo en la oración solo de Dios, y a alabarlo en nuestras oraciones, atribuyéndole el reino, el poder y la gloria; y, en testimonio de nuestro deseo y de nuestra seguridad de ser oídos, decimos: Amén.
Asamblea de Westminster, 1647 (dominio público). Traducción al español de Berea, hecha con IA a partir del texto inglés de la edición de Philip Schaff, The Creeds of Christendom (1877), texto de CCEL.