Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Ester 3: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
B. El complot y la destrucción de Amán
Después de dar el trasfondo histórico en los capítulos 1 y 2, los capítulos 3–7 exponen la trama principal del libro y su resolución inicial, la cual ocurrió unos cinco años después de que Ester se convirtiera en reina (comparar 2:16 con 3:7). El conflicto inicial y el complot resultante se describen en el capítulo 3. Un noble persa llamado Amán fue promovido por el rey sobre todos los demás príncipes, posiblemente porque se hizo grande (3:1). Esto llevó a un conflicto con Mardoqueo, quien se negó a inclinarse ante Amán, probablemente debido a la extrema depravación y odio de Amán hacia los judíos (3:2).¹² Amán arrogantemente buscó la mayor venganza asesinando a Mardoqueo y a todo su pueblo (3:3-6). Él pudo obtener el permiso del rey para llevar a cabo su plan, aunque sin nombrar a los judíos, no sea que el rey se opusiera a su plan (3:7-11).¹³ Amán entonces emitió un decreto en nombre del rey que en un día determinado once meses después, todos los judíos debían ser asesinados de una vez, y sus propiedades tomadas como botín (3:12-15). Está claro que Amán había sobrepasado sus prerrogativas aquí engañando al rey para que hiciera algo que nunca se habría ordenado a sí mismo; sin embargo, para todo el mundo parecía que la nación judía estaba a punto de ser borrada del mapa.
La respuesta de Mardoqueo y Ester al decreto de Amán es dada en el capítulo 4. Mardoqueo, junto con todos los judíos, lloró amargamente (4:1-3). Ester se enteró del decreto a través de su comunicación con Mardoqueo, quien le pidió que fuera ante el rey para suplicar en nombre del pueblo judío (4:4-8). Cuando Ester informó a Mardoqueo del peligro de hacerlo (4:9-12), Mardoqueo respondió que en realidad era más peligroso negarse a actuar (4:13-14).¹⁴ Ester decidió hacer un intento para salvar a los judíos después de un ayuno general que fue observado por los judíos en Susa durante tres días (4:15-17).
El triunfo de Ester y Mardoqueo sobre Amán se describe en los capítulos 5–7. Cuando Ester fue delante del rey como estaba previsto, Dios movió su corazón para agradarse de ella, y se ofreció a conceder cualquier petición razonable (5:1-4). Ella esperó sabiamente, para mostrar que su petición se refería a un asunto de gran importancia, y no era simplemente una iniciativa impulsiva y emocional (5:5-8). Amán, mientras tanto, permanecía descontento a pesar de su posición de gran riqueza y poder, y decidió que debía eliminar inmediatamente a Mardoqueo, construyendo una horca de altura ridícula (23 metros) para este fin (5:9-14).¹⁵ A medida que los acontecimientos se desarrollaron providencialmente de acuerdo a un tiempo muy preciso, el rey se encontró incapaz de dormir, probablemente porque sintió la gravedad de la petición de Ester (6:1a). El rey ocupaba su tiempo en la noche haciendo que le leyeran las crónicas reales, hablándolas con sus oficiales (6:1b). Al rey se le recordó providencialmente el informe de Mardoqueo sobre el complot en su contra, justo cuando Amán vino a pedirle que colgara (empalara) a Mardoqueo, lo que resultó en que Dios forzó a Amán a humillarse delante de Mardoqueo justo antes de morir (6:2-14). En la segunda fiesta de Ester, ella finalmente revela al rey el complot que Amán ha puesto contra su vida y la vida de su pueblo, lo cual resulta en que el rey ordena que Amán sea colgado (empalado) en la horca que había preparado para Mardoqueo (7:1-10).
¹² Hay algo que sucedió tras bambalinas de lo que nunca se nos habla. Había algún tipo de historia entre Amán y Mardoqueo, y/o entre Amán y los judíos. Fundamentalmente, el problema era entre Amán y el Dios viviente. Que de hecho hubo algún tipo de problema se muestra por la respuesta de Mardoqueo en el versículo 4, y por la contra-respuesta de Amán. La razón por la que Mardoqueo no quiso inclinarse ante Amán fue que era judío (v. 4), y la respuesta de Amán al desprecio de Mardoqueo fue tratar de destruir a todo el pueblo judío. Bajo circunstancias ordinarias, los judíos no se negaban a inclinarse ante los gobernantes paganos, y los gobernantes se vengaban sólo de los individuos que los ofendían. Amán tenía un odio extremo por los judíos y por su Dios.
¹³ Amán, como pagano supersticioso, lanzó dados supuestamente mágicos para determinar el momento más propicio para exterminar al pueblo judío. El lanzamiento de los dados (“Pur”), sin embargo, fue dirigido por Dios, quien hizo que la fecha saliera al último mes posible, el duodécimo mes. Así, el decreto de Amán fue emitido el decimotercer día del primer mes (3:12), y su decreto exigió que los judíos fueran masacrados el decimotercer día del duodécimo mes (3:13). Esta brecha de once meses permitió a Mardoqueo y Ester mucho tiempo para trabajar en una solución. El lanzamiento de Pur, por lo tanto, se celebra en el nombre de la fiesta de Purim (“suertes”, 9:24-26) para celebrar la providencia de Dios en la salvación de la nación judía.
¹⁴ El mensaje teológico del libro (la certeza del cuidado providencial de Dios por Su pueblo) se estipula directamente en 4:14: Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino? (RVR60).
¹⁵ La ciudad principal de Susa yacía en una llanura debajo del palacio real elevado, y esto explica por qué Amán deseaba construir una horca de tal altura: quería poder ver el cuerpo de Mardoqueo colgando del jardín del rey mientras se daba un festín con el rey y la reina. Lo que realmente sucedió es que el rey y sus siervos vieron la horca y decidieron que sería un lugar conveniente para colgar a Amán mismo.
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.