Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Éxodo 2: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
2. La vida de Moisés antes de su llamado
Los tres primeros párrafos del capítulo 2 cuentan la historia del nacimiento y adopción de Moisés (2:1-10),⁷ la rebelión y huida de Moisés (2:11-15),⁸ y la vida de Moisés en Madián (2:16-22). Todo esto es información antecedente del evento principal, que es el éxodo de Egipto y el nacimiento de la nación de Israel.
⁷ La madre de Moisés pudo haber tratado de hacer una conexión con la leyenda de Sargón de Acadia (Agadé), en la que Sargón estaba (supuestamente) escondido como un bebé en una canasta de mimbre, con una escotilla sellada con brea. La canasta flotó río abajo, donde el bebé fue encontrado y criado por un trabajador común, y más tarde se convirtió en un gran rey. Jocabed podría haber pensado que la hija de Faraón pensaría que lo mismo le estaba sucediendo a este niño, que de alguna manera había flotado río abajo justo frente a ella, y quien, como su hijo, estaría destinado a convertirse en un gran rey como Sargón. Los pueblos antiguos eran muy supersticiosos, y esto habría sido visto como un buen presagio. Pero hubo, junto con la conexión con la leyenda, una apelación a los instintos maternales naturales de una mujer joven.
⁸ El asesinato del capataz de esclavos egipcio no fue un crimen impulsivo por parte de Moisés, como se afirma frecuentemente, sino que se entendió como una señal para el pueblo de Israel de que Moisés había venido a "visitarlos" para efectuar su liberación de Egipto (ver Hechos 7:23-25). Faraón trató de matar a Moisés, obligándolo a huir, no porque matara a alguien —un homicidio posiblemente justificable sería eximido para un miembro de la familia real—, sino porque Faraón reconoció que Moisés estaba tratando de liderar una revuelta de esclavos contra el estado egipcio. Al matar a un prominente funcionario egipcio que tenía poder sobre los esclavos israelitas, Moisés estaba representando simbólicamente un intento de acabar con el poder de la nación egipcia sobre la nación hebrea.
3. El llamado de Moisés
La siguiente sección, 2:23–4:17, describe el llamado de Moisés. Desde aquí hasta el final del libro, la narrativa solo abarca aproximadamente un año. El primer párrafo de la sección describe las circunstancias históricas que motivaron el llamado de Moisés (2:23-25). En un momento y lugar que parecía completamente ordinario, Yahvé se le apareció a Moisés como una llama en medio de una zarza y lo llamó para sacar a su pueblo Israel de Egipto (3:1-10).⁹ Moisés fue intimidado por la tarea, y presentó cinco objeciones. Su primera objeción fue que no era capaz de hacer el trabajo, a lo que Dios respondió que Él estaría con Moisés (3:11-12). La segunda objeción de Moisés fue que necesitaba saber cómo identificar correctamente a Dios ante el pueblo (3:13). Dios respondió declarando Su nombre a Moisés, luego prediciendo cómo el mensaje de Moisés sería aceptado y su misión sería exitosa (3:14-22). La tercera objeción de Moisés fue: “No me creerán cuando les diga que tuve una visión” (4:1). Dios responde dándole a Moisés tres señales milagrosas para realizar frente al pueblo para persuadirlos (4:2-9). La cuarta objeción de Moisés fue que él era un orador poco impresionante (4:10), a lo que Yahvé respondió que Él le mostraría a Moisés qué decir y cómo decirlo. En este punto, Moisés se ha quedado sin excusas y simplemente dice: “¡No quiero el trabajo!” (4:13). Dios responde transfiriendo algunas de las funciones de oratoria y liderazgo de Moisés a su hermano Aarón (4:14-17). Esto parece hacer que Moisés se de cuenta tanto de que no puede escaparse de la asignación, como de que puede perder contra su hermano un gran privilegio. Las objeciones cesan en este punto y Moisés obedece.
⁹ Dentro de este párrafo hay un versículo teológicamente significativo que implica la resurrección de los muertos (Éxodo 3:6; cf. Mateo 22:31-32; Marcos 12:26-27; Lucas 20:37-38). Dios estaba actuando sobre la base de las promesas a los patriarcas, y tenían que ser resucitados para recibir el cumplimiento.
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.