Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Números 10: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
A. Preparación para dejar Sinaí
Los primeros nueve capítulos y medio del libro de Números describen los preparativos finales de Israel para abandonar Sinaí y marchar hacía Canaán para tomar posesión de la tierra. El Capítulo 1 describe el censo que se tomó de los hombres de guerra israelitas mientras la nación estaba acampando frente al Sinaí. El censo fue aparentemente tomado después de los eventos de los capítulos 7–9, pero es registrado en un momento anterior de la narración, tal vez para dar el contexto para los nombres de los jefes tribales en el capítulo 7.² El propósito básico del censo fue organizar la nación. La organización continúa en el capítulo 2, el cual define la orden de acampar y ponerse en marcha cuando los israelitas viajaban en el desierto. Las cuatro tribus que lideraron cada una de las cuatro secciones del campamento eran tribus importantes: Judá y Dan porque eran muy numerosos, Rubén porque era el primogénito, y Efraín debido al estatus que Jacob le dio. Los levitas fueron enumerados y organizados a continuación, en los capítulos 3 y 4. En el capítulo 3, el enfoque está en la organización de los levitas con el propósito de reemplazar a los primogénitos de Israel, mientras que en el capítulo 4 el enfoque está en organizar a los levitas para nombrarlos para el servicio en el tabernáculo.
Una vez completada la organización de la nación, otros asuntos son tratados en los siguientes capítulos. Antes de que Israel pudiera marchar a Canaán, primero tenían que expulsar de su campamento a quienes estuvieran impuros, un evento que es registrado en 5:1-4. Luego una serie de leyes especiales son promulgadas, en adición al código legal básico ya dado, por cuanto estas leyes se ocupan de situaciones que surgirían en la tierra. La primera es la ley de restitución para la culpa (5:5-10). La segunda es la ley de los celos, que le dio a un hombre que sospechaba que su esposa era adúltera, pero no podía probarlo, un medio legítimo de probar la fidelidad de ella (5:11-31). Esta ley protegió a las mujeres de las sospechas injustas y el consiguiente maltrato, y también protegió a los hombres proporcionándoles un medio para obtener justicia por una infidelidad no demostrable.³ En 6:1-21, se da la ley del nazareato (nazareo), definiendo cómo un hombre que hace un voto voluntario especial a Yahvé debe cumplirlo. Finalmente, en 6:22-27, Yahvé le da a Moisés una bendición litúrgica por medio de la cual los sacerdotes aarónicos deben bendecir a la congregación israelita.
Las ofrendas presentadas por las doce tribus en la dedicación del tabernáculo son enumeradas en 7:1-88. Aunque la dedicación cronológicamente precedió al censo, es presentada después de que la organización de la nación por tribu ha sido descrita en la narrativa. Esta fue una importante ceremonia de pacto, por medio de la cual cada una de las tribus puso su propia petición sobre el tabernáculo, razón por la cual es presentada justo antes de los viajes de la nación hacia Canaán. Al final de la escena de la dedicación, Moisés, como un sacerdote superior, entró al Lugar Santísimo para conversar con Yahvé (7:89). Allí Yahvé le dio instrucciones acerca del servicio de los levitas: su responsabilidad de encender las lámparas en el tabernáculo (8:1-4), la necesidad de limpiar ceremonialmente a los levitas (8:5-13) y la necesidad de separar los levitas del resto de Israel (8:14-19). Los levitas fueron debidamente limpiados y separados de acuerdo con el mandamiento divino (8:20-22), y comenzaron a servir de acuerdo con los requisitos de edad especificados en 8:23-26.
Se celebró una Pascua poco antes de que Israel viajara, dando origen a un precepto adicional con respecto a su celebración: aquellos que estaban ceremonialmente impuros porque habían sepultado a alguien debían celebrar una Pascua tardía un mes después (9:1-14; cf. 2 Crónicas 30:2).
Dos notas finales del viaje que estaba a punto de seguir se dan en 9:15-10:10. Primero, la manera en que se encuentra la nube sobre el tabernáculo, y cómo esta dirigió a los israelitas en sus viajes, es descrita en 9:15-23. En segundo lugar, 10:1-10 describe la construcción de dos trompetas de plata para usar como señal con el propósito de advertir de un peligro o de llamar a la nación a un festejo.
² Se trata de un osado erudito quien afirma que no podría haber tantos israelitas vivos en el siglo XV a. C. como el Pentateuco dice que hubo. ¿Cómo podría un erudito posiblemente saber cuán grande era la nación de Israel aparte de los registros escritos que dan los números? Lo mismo ocurre con las poblaciones de las naciones vecinas. Los números en los censos difícilmente pueden ser metafóricos, ya que el total es igual a la suma de las partes. Además, el argumento de que אֶלֶף significa “familia” en lugar de “mil” no explica los usos de מֵאָה (cien) en el número de las tribus individuales y en el total, como el uso de חֲמִשִּׁים (cincuenta) para Gad y en el total. Éxodo 38:25-26 presenta un argumento aún más fuerte, en el que a cada hombre adulto que fue contado en el censo se le cobra un impuesto de media siclo de plata y se entrega la cantidad total de plata, una cantidad que es igual a 603 550 medios ciclos de plata. Cabe señalar que los eruditos modernos no solo niegan la exactitud de las grandes cifras de población en la Biblia, sino también en muchos otros registros antiguos. Parecería, en vez de que todos los testimonios de los antiguos testigos presenciales estuvieran equivocados y las conjeturas de los estudiosos modernos fueran correctas, que en cambio los arqueólogos e historiadores han errado en sus suposiciones con respecto al tamaño de los grupos de personas antiguas y la capacidad de la tierra para contenerlos. Además, la mayor parte de la evidencia de ocupación humana hace tres mil años ha sido destruida. Esto realmente es solo un ejemplo de la arrogancia de la erudición moderna, que desestima a todos los estudiosos más antiguos y cree que ha descubierto toda la evidencia necesaria para reconstruir el pasado por sí sola.
³ La ley prescrita aquí para la sospecha de infidelidad es incalculablemente más efectiva y justa que las leyes respectivas en Mesopotamia, las cuales involucraron la “prueba del agua”. En la prueba del agua, la mujer era amarrada y atada a pesas, y luego arrojada al río. En algunas ciudades, la mujer era considerada culpable si se ahogaba e inocente si flotaba. Por supuesto, las mujeres nunca flotaban en esta condición, así que esto fue simplemente una sentencia de muerte. En algunas ciudades, la mujer era considerada inocente si se ahogaba y culpable si flotaba, y debía ser asesinada si era culpable, lo que significaba que ella moriría de cualquier manera.
B. Viaje a Cades-barnea
Después de casi un año completo en el Monte Sinaí, la nube de gloria finalmente se levantó del tabernáculo y los israelitas emprendieron su viaje a Canaán (10:11-12). El campamento de Judá partió primero (10:13-16), seguido por los gersonitas, los meraritas y el campamento de Rubén (10:17-20), los coatitas y el campamento de Efraín (10:21-24) y, por último, el campamento de Dan (10:25-28). El suegro de Moisés acompañó al pueblo por insistencia de Moisés (10:29-32). Los primeros tres días de viaje son descritos en 10:33-34. Una nota es hecha en 10:35-36 de la bendición litúrgica que Moisés pronunciaba cuando el arca se ponía en marcha o descansaba.
Antes de que los israelitas llegaran a Cades-barnea, tres episodios de murmuración y castigo son señalados. Primero, en 11:1-3, se dice que el pueblo había murmurado contra Yahvé por razones no especificadas, lo que resultó en un juicio por fuego hasta que fue suspendido por la oración intercesora de Moisés. Un segundo evento de murmuración tuvo lugar poco después, en Kibroth-hataava (11:4-35). Comenzó con los extranjeros que viajaban con Israel provocando al pueblo para quejarse de la monotonía de comer maná y exigiendo carne para comer (11:4-9; cf. Éxodo 12:38). Moisés se quejó, a su vez, ante Yahvé (11:10-15), quien respondió que Él daría ayuda a Moisés en el trabajo de liderazgo y que proveería carne para el pueblo (11:16-23). Yahvé puso Su Espíritu sobre setenta ancianos de Israel (11:24-30), luego envió codornices para que el pueblo comiera, pero también mató a muchos de ellos en juicio (11:31-35).
El tercer episodio de murmuración se registra en el capítulo 12. Miriam y Aarón apelaron al sentimiento nacionalista en un intento por denigrar a Moisés y apoderarse de él (12:1-3). Yahvé de repente habló a Aarón y Miriam, reprendiéndolos e hiriendo a Miriam con lepra (12:4-8). Moisés oró por la sanidad de Miriam, pero ella aún fue castigada por desafiar a la autoridad masculina siendo puesta fuera del campamento durante siete días (12:9-15).
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.