Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson

Santiago 2: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)

1. Pureza en la fe

C. Exhortación a la religión pura (2:1–5:6)

La instrucción de Santiago sobre las pruebas terminó con una exhortación a la religión pura en todas las circunstancias de la vida (1:27). En 2:1–5:6, Santiago identifica tres áreas en las cuales es necesaria la pureza para que la religión de una persona sea pura: la fe, la enseñanza y las actitudes.

La exhortación de Santiago a la pureza en la fe consta de dos partes: una exhortación a una fe imparcial (2:1-13) y una exhortación a una fe benevolente (2:14-26). Apoya la primera exhortación recurriendo a la ley de la libertad, y apoya la segunda recurriendo a la fe salvadora.

Santiago comienza su exhortación a una fe pura haciendo una advertencia en contra de la acepción de personas en 2:1. Esto es seguido por una ilustración de la acepción de personas en la cual a los ricos se les da más honor que a los pobres en la iglesia (2:2-4). En 2:5-13, Santiago da dos correctivos a esta actitud. Primero, señala que la mayoría de los cristianos son pobres materialmente, mientras que los ricos usan sus medios para oprimir a los cristianos y, por ende, blasfemar a Dios (2:5-7). No tiene sentido favorecer a las personas que les están causando problemas. Segundo, Santiago señala que mostrar acepción de personas viola el principio básico de la Ley, del cual se derivan todos los demás. Los transgresores de la Ley enfrentan un castigo por su infracción. Los cristianos que han recibido la gracia de Dios a través de Jesús deben mostrar esa gracia hacia los demás, para que también sean tratados con gracia en el juicio (2:12-13; cf. Mateo 5:7; 7:1-2).

En 2:14-26, Santiago distingue entre dos tipos de fe: fe profesada vs. fe probada. Un cristiano debe tener un estilo de vida que corresponda con su fe, dado que la fe verdadera se manifiesta activamente. Si la fe de una persona no produce fruto, entonces está muerta, porque una planta viva siempre produce fruto. Una fe muerta es una fe solo de nombre, porque es inefectiva, y la persona que tiene una fe así no es salva. En el contexto, sin embargo, Santiago no solo está exhortando a su congregación a asegurarse de que son salvos, sino también a vivir como personas que tiene una fe vivaz.²⁸

²⁸ Hay muchos versículos en este pasaje cuya interpretación es discutida. Cuando Santiago dice que la fe sin obras es muerta (2:17), obviamente está hablando de obras que siguen la fe, no obras que preceden la fe, y por lo tanto precederían la conversión. Somos salvos solo por fe, pero es imposible tener fe sin obras. En 2:18, Santiago presenta una situación hipotética en la cual contrasta a alguien que afirma tener fe, pero no tiene obras, con alguien que tiene ambas. El hombre que tiene tanto fe como obras observa al hombre que profesa tener fe pero que ignora al hermano que está en necesidad (2:15-16). Se opone a esta hipocresía argumentado que él puede demostrar que tiene fe por sus obras, mientras que la afirmación del hombre infructuoso de tener fe es un alarde vacío. Cuando el opositor dice: «Tú tienes fe, y yo tengo obras», no está afirmando que tiene obras aparte de la fe. En lugar de eso, está afirmando que tiene obras que demuestran su fe. Todo lo que él necesita hacer para mostrar que tiene fe es señalar sus obras. En 2:21-24 Santiago argumenta que las obras de Abraham demostraron su fe. La justificación se refiere a ser declarado y tratado como justo, y no necesariamente a la santificación completa e inmediata. Así, cuando las personas «justificaron a Dios» en Lucas 7:29, estaban declarando que Dios era justo basándose en Sus acciones. De manera similar, Abraham fue declarado justo tomando como base sus acciones.

Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.