Guía interpretativa para la Biblia · Steven D. Anderson
Santiago 4: comentario de Steven D. Anderson (Guía interpretativa para la Biblia)
3. Pureza en las actitudes
La sección que sigue, 4:1–5:6, es el tercer punto secundario de la declaración de tesis en 1:27 respecto a la religión pura. En esta sección, Santiago hace un llamado a la pureza en las actitudes mediante la reprensión de cuatro categorías de personas con actitudes no cristianas: los codiciosos (4:1-10), los vengativos (4:11-12), los presuntuosos (4:13-17) y los ricos (5:1-6). Santiago conecta 4:1 con el párrafo anterior usando una referencia a las divisiones, las cuales se describieron en 3:14. Las divisiones son lo opuesto al espíritu pacífico que se describe en 3:17-18.
En 4:1-10, Santiago reprueba la codicia de su dispersa congregación. Comienza en 4:1 por retomar el tema de las divisiones del párrafo anterior y luego demuestra que las divisiones entre ellos son, en última instancia, el producto de un corazón codicioso. Después de demostrarle a su congregación que son codiciosos en 4:1-3, Santiago prosigue a mostrar en 4:4 por qué la codicia es un pecado tan serio. Desear y actuar para obtener las cosas del mundo es amistad con el sistema del mundo que se opone a Dios, lo cual es una oposición activa a Dios. En 4:5, da una razón más para no codiciar y empieza a avanzar hacia una solución: cuando los cristianos tienen envidia, van en contra de su nueva naturaleza, y no siguen ni la Palabra de Dios ni el Espíritu de Dios.²⁹ La defensa apropiada contra la codicia es resistirla y acercarse a Dios en humildad y arrepentimiento con una mente sobria (4:6-10).
En 4:11-12, Santiago reprueba a los difamadores, es decir, aquellos que buscan menospreciar a los hermanos creyentes, en lugar de edificarlos en amor de acuerdo con el principio básico de la Ley.
En 4:13-17, Santiago reprueba a los presuntuosos, es decir, aquellos que trazan su propio rumbo en la vida y hacen planes sin tener en cuenta la voluntad de Dios. Como judíos, los lectores de Santiago habrían sabido que debían gloriarse en el Señor (cf. Jeremías 9:23-24), pero en lugar de eso se gloriaron en ellos mismos y en sus grandes planes (4:16-17).
La sección concluye en 5:1-6 con una reprobación de los ricos. El grupo de ricos a los que se dirige no es genérico, sino que es específicamente los ricos en medio de la audiencia de Santiago, es decir, en la iglesia. Los hombres ricos en la iglesia incluían tanto creyentes como no creyentes (falsos creyentes). En ambos casos, los que han oprimido a los pobres serán degradados cuando deban rendir cuentas. Santiago llama a los ricos al arrepentimiento («lloren y aúllen»), y a dirigir sus energías hacía la búsqueda de las cosas celestiales. Su riqueza es evidencia de que han sido consumidos por la búsqueda de tesoros terrenales, y Santiago sabe que lo han hecho a expensas de los pobres.³⁰
²⁹ La mejor traducción de 4:5 es lo siguiente: ¿O piensan que la Escritura habla en vano? ¿Acaso el Espíritu que Él hizo habitar en nosotros anhela hasta el punto de envidiar?
³⁰ Santiago no está argumentando que no haya ricos justos, sino que la mayoría de los ricos son injustos, porque su riqueza es evidencia de lealtades equivocadas. Esto refleja la enseñanza de Jesús: «Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón» (Mateo 6:21; cf. Mateo 19:23-24; Marcos 10:23-25; Lucas 6:24; 12:13-34; 18:23-25).
Texto en español: traducción de Claudia Murillo, revisada y aprobada por el autor.