Comentarios bíblicos · Juan Calvino

1 Corintios 16: comentario de Juan Calvino

1 Corintios 16:1

1. Cuanto a la ofrenda. Lucas relata (Hch 11:28) que la predicción de Ágabo, que anunciaba que habría hambre bajo el César Claudio, dio ocasión a que los santos recogieran limosnas para socorrer a los hermanos de Jerusalén. Pues aunque el Profeta había predicho que esta calamidad prevalecería en general casi por todo el mundo, como en Jerusalén los oprimía más gravemente la penuria, y como todas las iglesias de los gentiles estaban obligadas, si no querían ser tenidas por culpables de gravísima ingratitud, a socorrer a aquel lugar del cual habían recibido el evangelio, cada uno, olvidado de sí, resolvió socorrer a Jerusalén. Que el peso de la necesidad se sentía gravemente en Jerusalén consta por la Epístola a los Gálatas (Gá 2:10), donde Pablo relata que los Apóstoles le habían encargado estimular a los gentiles a prestar ayuda. Ahora bien, los Apóstoles nunca habrían dado tal encargo si no hubieran sido constreñidos por la necesidad. Además, este pasaje es una prueba de la verdad de lo que Pablo afirma allí también: que él había cuidado de exhortar a los gentiles a prestar ayuda en un caso de necesidad semejante. Ahora, sin embargo, prescribe el método del socorro; y para que los corintios accedan a él con más facilidad, menciona que ya lo había prescrito a las iglesias de Galacia; porque necesariamente se dejarían influir más por el ejemplo, ya que solemos sentir una reticencia natural ante todo lo que no se practica habitualmente. Sigue ahora el método, con el cual se propuso cortar todos los estorbos e impedimentos.

1 Corintios 16:2

2. En uno de los sábados. El fin es este: que tengan sus limosnas listas a tiempo. Los exhorta, por tanto, a no esperar a que él llegara, pues lo que se hace de repente y con precipitación no se hace bien, sino a contribuir en sábado lo que pareciera bien y según lo permitiera la capacidad de cada uno; es decir, el día en que celebraban sus asambleas sagradas. La cláusula traducida en uno de los sábados (κατὰ μίαν σαββάτων) la explica Crisóstomo como el primer sábado. En esto no estoy de acuerdo con él; pues Pablo quiere decir más bien que contribuyan, uno en un sábado y otro en otro, o incluso cada uno todos los sábados, si querían. Porque tiene en cuenta, en primer lugar, la comodidad, y además que la asamblea sagrada, en la que se celebra la comunión de los santos, les sirviera de estímulo adicional. Tampoco me inclino más a admitir la opinión de Crisóstomo de que el término sábado se emplea aquí para significar el día del Señor (Ap 1:10), pues lo probable es que los Apóstoles, al principio, conservaran el día que ya estaba en uso, pero que después, constreñidos por la superstición de los judíos, dejaron de lado ese día y sustituyeron otro. Ahora bien, se escogió el día del Señor principalmente porque la resurrección de nuestro Señor puso fin a las sombras de la ley. De ahí que el día mismo nos recuerde nuestra libertad cristiana. Podemos, sin embargo, inferir muy fácilmente de este pasaje que los creyentes han tenido siempre cierto día de descanso del trabajo, no como si el culto a Dios consistiera en la ociosidad, sino porque importa a la armonía común que se señale cierto día para celebrar asambleas sagradas, ya que no pueden celebrarse todos los días. Pues en cuanto a que Pablo prohíba en otro lugar (Gá 4:10) que se haga distinción alguna entre un día y otro, eso debe entenderse con miras a la religión y no con miras al orden civil o externo.

Guardándolo. He preferido conservar el participio griego, pues me pareció más enfático. Porque aunque θησαυρίζειν significa guardar, en mi opinión quiso advertir a los corintios que todo lo que contribuyeran para los santos sería su mejor y más seguro tesoro. Pues si un poeta pagano pudo decir: «Las riquezas que regalas, solo esas tendrás siempre», ¡cuánto más debería influir esa consideración entre nosotros, que no dependemos de la gratitud de los hombres, sino que tenemos a Dios a quien mirar, que se hace deudor en lugar del pobre para devolvernos un día con abundantes intereses todo lo que damos! (Pr 19:17). De ahí que esta declaración de Pablo corresponda con aquel dicho de Cristo:

Haceos tesoros en el cielo, donde no estarán expuestos ni a ladrones ni a polilla (Mt 6:20).

Según haya prosperado. En lugar de esto, la antigua traducción ha vertido: Lo que le parezca bien, engañada sin duda por la semejanza entre la palabra usada y otra. Erasmo traduce: Lo que sea conveniente. Ni lo uno ni lo otro me agradó, por esta razón: que la significación propia de la palabra da un sentido mucho más adecuado; pues significa ir prósperamente. De ahí que llame a cada uno a considerar su capacidad: «Que cada uno, según Dios lo haya bendecido, destine a los pobres de su acrecentamiento».

1 Corintios 16:3-4

3. Y cuando haya llegado. Como damos con alegría cuando sabemos con certeza que lo que damos está bien empleado, señala a los corintios un método por el cual puedan estar seguros de una administración buena y fiel: escogiendo personas aprobadas a quienes puedan confiar el asunto. Más aún, ofrece sus propios servicios, si se desean, lo cual es prueba de que tiene el asunto en el corazón.

1 Corintios 16:5-7

5. Cuando haya pasado por Macedonia. La opinión común es que esta epístola fue enviada desde Filipos. Quienes venían de allí a Corinto por tierra debían pasar por Macedonia; pues aquella colonia está situada en el extremo más lejano, hacia los montes de Ematia. Pablo, es verdad, podría haber ido allá por mar en lugar de ir por tierra, pero deseaba visitar las iglesias de Macedonia para confirmarlas de paso. Tal es la opinión común. A mí, sin embargo, me parece más probable que la epístola fue escrita en Éfeso; pues dice poco después que se quedará allí hasta Pentecostés (1 Co 16:8); y saluda a los corintios no en nombre de los filipenses, sino de los asiáticos (1 Co 16:19). Además, en la segunda epístola afirma explícitamente que, después de haber enviado esta epístola, pasó a Macedonia (2 Co 2:13). Ahora bien, después de pasar por Macedonia estaría lejos de Éfeso y en las cercanías de Acaya. De ahí que no dude de que estaba en Éfeso en ese tiempo: desde allí podía navegar en línea recta a Acaya. Para visitar Macedonia se necesitaba un largo rodeo y una ruta más desagradable. Por eso les hace saber que no irá a ellos por camino directo, pues necesitaba pasar por Macedonia.

A los corintios, sin embargo, les promete algo más: que se quedaría más tiempo con ellos. Con ello muestra su afecto hacia ellos. Pues ¿qué motivo tenía para la demora, sino que le preocupaba su bienestar? Por otra parte, les hace saber cuán plenamente seguro está de su afecto hacia él en correspondencia, dando por sentado, por así decirlo, que ellos lo encaminarían con benevolencia; pues lo dice por confianza en su amistad.

Después de decirlo todo, sin embargo, añade esta limitación: si el Señor lo permite. Con esta reserva deben los santos seguir todos sus planes y deliberaciones; pues es un caso de gran temeridad emprender y decidir muchas cosas para el futuro cuando no tenemos en nuestro poder ni un momento. Lo principal, ciertamente, es que, en el afecto interior del ánimo, sometamos a Dios y a su providencia todo lo que resolvamos; pero al mismo tiempo conviene que nos acostumbremos a tales formas de expresión que, siempre que tratemos de lo futuro, hagamos depender todo de la voluntad divina.

1 Corintios 16:8-12

8. Pero me quedaré en Éfeso hasta Pentecostés;

8. Commorabor autem Ephesi usque ad Pentecosten.

9. porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y hay muchos adversarios.

9. Nam ostium milli aperture est magnum et efficax, et adversarii multi.

10. Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros sin temor; porque la obra del Señor hace, como yo.

10. Quodsi venerit Timotheus, videte, ut absque metu sit apud vos: opus enim Domini operatur, quemadmodum et ego.

11. Nadie, pues, le tenga en poco, sino encaminadle en paz, para que venga a mí; porque le espero con los hermanos.

11. Ne quis igitur eum spernat: sed prosequamini eum cum pace, ut veniat ad me: exspecto enim eum cum fratribus.

12. Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos; pero de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; irá cuando tenga oportunidad.

12. Porro de Apollo fratre, multum hortatus sum illum, ut veniret ad vos cum fratribus, at omnino non fuit voluntas nunc eundi: veniet autem, quam opportunitatem nactus erit.

1 Corintios 16:8

8. Me quedaré. De esta afirmación he argumentado antes que esta epístola fue enviada desde Éfeso y no desde Filipos. Pues lo probable es que el Apóstol hable del lugar en que estaba en ese momento, y no de un lugar al que, para ir, tendría que dar un largo rodeo; y además, al pasar por Macedonia habría sido necesario dejar Corinto estando ya en sus cercanías y cruzar el mar para llegar a Éfeso. Les dice, pues, de antemano que se quedará en Éfeso hasta Pentecostés, añadiendo la razón: para que lo esperen con más paciencia. Erasmo ha preferido traducir: hasta el día quincuagésimo, influido por conjeturas frívolas más que por algún argumento sólido. Objeta que aún no había día de Pentecostés establecido entre los cristianos, tal como ahora se celebra; y esto lo concedo. Dice que no debe entenderse como referido a la solemnidad judía, porque en varios lugares anula y condena la observancia supersticiosa de los días (Gá 4:10; Ro 14:5; Col 2:16, 17). No le concedo, sin embargo, que Pablo celebrara aquel día en Éfeso por estar influido por un respeto supersticioso al día, sino porque en ese tiempo habría una asamblea más numerosa, y esperaba que de ese modo se le presentara ocasión de propagar el evangelio. Así, cuando se apresuraba hacia Jerusalén, dio como razón de su prisa llegar allá para el día de Pentecostés (Hch 20:16); pero mientras otros se presentaban allí con el propósito de sacrificar según el ritual de la ley, él mismo tenía otro objeto en vista: que su ministerio fuera tanto más útil cuanto mayor fuera la concurrencia. Sería, con todo, un sentido excesivamente pobre entender que Pablo especifica aquí simplemente cincuenta días. Además, cuando dice expresamente τὴν πεντηκοστήν (el Pentecostés), no puede sino entenderse que habla de un día particular. En cuanto a esta fiesta, véase Lv 23:16.

1 Corintios 16:9

9. Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz. Asigna dos razones para quedarse más tiempo en Éfeso: 1.ª, porque allí se le ofrece oportunidad de promover el evangelio; y 2.ª, porque, a causa del gran número de adversarios que allí había, su presencia era particularmente necesaria. «Haré mucho bien prolongando por un poco mi estancia aquí, y si yo estuviera ausente, Satanás haría mucho daño». En la primera cláusula usa una metáfora muy corriente, cuando emplea el término puerta para significar oportunidad. Pues el Señor le abrió camino para el avance del evangelio. La llama grande porque podía ganar a muchos. La llama eficaz porque el Señor bendijo su trabajo y hizo eficaz su doctrina por el poder de su Espíritu. Vemos, pues, cómo este santo varón buscaba en todas partes la gloria de Cristo y no escogía un lugar con miras a su comodidad o a su placer, sino que solo miraba esto: dónde podía hacer más bien y servir a su Señor con fruto más abundante; y además de esto, no solo no rehuía las penalidades, sino que se presentaba por su propia voluntad donde veía que tendría que luchar con más dureza y con mayor dificultad. Pues la razón por la que se quedaba era que muchos adversarios estaban a la mano; y cuanto mejor equipado estuviera para soportar su asalto, tanto mejor preparado y más resuelto necesitaba estar.

1 Corintios 16:10

10. Y si llega Timoteo. Habla como si aún no estuviera cierto de su venida. Ahora les encarga lo de Timoteo, para que esté con ellos con seguridad; no como si su vida corriera peligro entre ellos, sino porque tendría enemigos de Cristo que se le opondrían. Quiere, por tanto, que cuiden con esmero de que no se le haga daño alguno.

Añade la razón: porque la obra del Señor hace. De ahí inferimos que la Iglesia de Cristo debe preocuparse por la conservación de la vida de los ministros. Y ciertamente es razonable que, cuanto más un individuo esté dotado de dones superiores para la edificación de los creyentes y con más denuedo se aplique a ella, tanto más querida nos deba ser su vida.

La cláusula como yo se emplea o bien para expresar su excelencia, o bien simplemente para señalar la semejanza en cuanto al oficio, ya que ambos trabajaban en la palabra.

1 Corintios 16:11

11. Nadie, pues, le tenga en poco. Tenemos aquí un segundo encargo: que no lo desprecien, quizá porque era todavía de edad juvenil, lo cual suele atraer menos respeto. Quiere, por tanto, que cuiden de que no haya estorbo alguno para que este fiel ministro de Cristo sea tenido en la debida estima; a menos que sea que Pablo considerara señal de desprecio precisamente esto: que no se preocuparan, como les correspondía, por su vida. Este mandato, sin embargo, parece incluir algo más: que no subestimaran a Timoteo por ignorancia de su valía.

En tercer lugar, les encarga que lo encaminen en paz, o, en otras palabras, a salvo de todo daño, pues paz significa aquí seguridad.

1 Corintios 16:12

12. En cuanto al hermano Apolos. Había sucedido a Pablo en la obra de edificar a los corintios; por eso en pasajes anteriores le ha atribuido el oficio de regar. (1 Co 3:6 y Hch 19:1.) Ahora expone la razón por la que no va con los demás, y la expone para que los corintios no sospechen que él se lo había impedido. Pues cuanto mejor lo conocían, tanto más favorablemente dispuestos estaban hacia él, y tanto más dispuestos estarían a conjeturar que las cosas se habían arreglado a propósito para que no fuera a ellos, a causa de algún agravio. Podían, al menos, estar listos para preguntarse entre ellos: «¿Por qué nos ha enviado a estas personas y no a Apolos?». Responde que no fue por causa suya, puesto que le rogó; pero promete que irá tan pronto como tenga oportunidad.

1 Corintios 16:13-24

13. Velad, estad firmes en la fe, portaos varonilmente, esforzaos.

13. Vigilate, state in fide, viriliter agite, robusti estote.

14. Todas vuestras cosas sean hechas con amor.

14. Omnia vestra in caritate fiant.

15. Os ruego, hermanos, (vosotros conocéis la casa de Estéfanas, que es las primicias de Acaya, y que se han dedicado al servicio de los santos,)

15. Hortor autem vos, fratres, nostis domum Stephanae, primitias esse Achaiae, atque ut se in ministerium sanctorum ordinaverint:

16. que vosotros os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan en la obra y trabajan.

16. Ut etiam subiecti sitis tallbus, et omnibus qui cooperantur et laborant.

17. Me alegro de la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico; porque ellos han suplido lo que de vuestra parte faltaba.

17. Gaudeo autem de praesentia Stephanie, et Fortunati, et Achaici: quia quod deerat a vobis, ipsi suppleverunt.

18. Porque han confortado mi espíritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas.

18. Refocillarunt enim spiritum meum et vestrum: agnoscite ergo tales.

19. Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Señor.

19. Salutant vos Ecclesiae Asiae: salutant vos multum in Domino Aquila et Priscilla cum domestica eorum Ecclesia.

20. Todos los hermanos os saludan. Saludaos unos a otros con ósculo santo.

20. Salutant vos fratres omnes: salutate vos invicem in osculo sancto.

21. Yo, Pablo, os escribo esta salutación de mi propia mano.

21. Salutatio mea manu Pauli.

22. El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. Maranata.

22. Si quis non amat Dominum Iesum Christum, sit anathema maranatha.

23. La gracia del Señor Jesucristo sea con vosotros.

23. Gratia Domini Iesu Christi sit vobiscum.

24. Mi amor en Cristo Jesús sea con todos vosotros. Amén.

24. Dilectio mea cum vobis omnibus in Christo Iesu. Amen.

La primera epístola a los corintios fue escrita desde Filipos, por medio de Estéfanas, Fortunato, Acaico y Timoteo.

Ad Corinthios prior missa fuit e Philippis per Stephanam, et Fortunatum, et Andronicum, et Timotheum.

1 Corintios 16:13

13. Velad. Una exhortación breve, pero de gran peso. Los exhorta a velar, para que Satanás no los oprima, hallándolos desprevenidos. Pues como la guerra es incesante, la vigilancia debe ser también incesante. Ahora bien, la vigilancia del espíritu consiste en esto: cuando, libres y desembarazados de los afanes terrenales, meditamos en las cosas de Dios. Pues así como el cuerpo es agobiado por la glotonería y la embriaguez (Lc 21:34), hasta quedar inservible para todo, así los afanes y deseos del mundo, la ociosidad o el descuido son como una glotonería espiritual que abruma la mente.

Lo segundo es que perseveren en la fe, es decir, que retengan firmemente la fe, para estar firmes; porque ese es el fundamento sobre el cual descansamos. Es cierto, sin embargo, que señala el medio de la perseverancia: descansar en Dios con una fe firme.

En la tercera exhortación, que es de naturaleza muy semejante, los estimula a una fortaleza varonil. Y como somos naturalmente débiles, los exhorta en cuarto lugar a fortalecerse, o a cobrar fuerzas. Pues donde nosotros lo traducimos esforzaos, Pablo emplea una sola palabra, equivalente a fortaleceos.

1 Corintios 16:14

14. Todas vuestras cosas sean hechas con amor. De nuevo repite cuál es la regla en todos aquellos asuntos en que tratamos unos con otros. Quiere, pues, que el amor sea la directora; porque los corintios erraban principalmente en esto: que cada uno miraba por sí mismo sin preocuparse de los demás.

1 Corintios 16:15-18

15. Vosotros conocéis la casa de Estéfanas. Sabemos por experiencia cotidiana cuán provechoso es que tengan la mayor autoridad aquellos a quienes Dios ha adornado con los dones más distinguidos. Por tanto, si queremos asegurar el bienestar de la Iglesia, procuremos siempre que se dé honor a los buenos: que sus consejos tengan el mayor peso; que los demás cedan ante ellos y se dejen gobernar por su prudencia. Esto hace Pablo en este caso, al amonestar a los corintios a mostrar respeto a la casa de Estéfanas. Algunos manuscritos añaden: y de Fortunato. Pues Dios se manifiesta a nosotros cuando nos muestra los dones de su Espíritu. Por eso, si no queremos parecer despreciadores de Dios, sujetémonos voluntariamente a aquellos a quienes Dios ha concedido dones superiores.

Ahora bien, para que estén más inclinados a honrar a esa casa (pues en cuanto a la otra, me parece, al menos en este lugar, una adición espuria), les recuerda que fueron las primicias de Acaya, es decir, que la familia de Estéfanas fue la primera que abrazó el evangelio. No como si el primero en el orden del tiempo fuera en todos los casos superior a los demás, sino que, cuando a esto se une la perseverancia, con toda razón se da honor a quienes, en cierto modo, han allanado el camino al evangelio con la prontitud de su fe. Hay que observar, sin embargo, que él distingue con este título honroso a quienes habían consagrado a los creyentes sus servicios y sus recursos. Por la misma razón, poco después elogia a Fortunato y a Acaico, para que, cuanto mayor sea la excelencia de un hombre, tanto más estimado sea, ya que puede hacer más bien. Además, para que los corintios estén más dispuestos a amarlos, dice que lo que había faltado de parte de toda su Iglesia había sido suplido por los servicios que ellos prestaron en su lugar.

1 Corintios 16:19

19. Con la iglesia que está en su casa. ¡Un magnífico elogio, puesto que el nombre de Iglesia se aplica a una sola familia! Al mismo tiempo es conveniente que todas las familias de los piadosos sean regidas de tal manera que sean otras tantas pequeñas Iglesias. En cuanto al término Congregación, que Erasmo ha preferido usar, es ajeno al propósito de Pablo; pues no era su intención designar a una multitud de personas con un mero término común, sino hablar en términos honrosos del gobierno de una casa cristiana. El que los salude en nombre de Aquila y Priscila confirma lo que he señalado antes: que la Epístola fue escrita en Éfeso, no en Filipos. Pues Lucas nos informa de que ellos permanecieron en Éfeso cuando Pablo se fue a otra parte. (Hch 18:19.)

1 Corintios 16:20-21

20. Saludaos unos a otros con ósculo santo. La costumbre de besar era muy común entre los judíos, como es manifiesto por las Escrituras. En Grecia, aunque no era tan común ni habitual, de ningún modo era desconocida; pero lo probable es que Pablo hable aquí de un beso solemne, con el cual se saludaban unos a otros en la asamblea sagrada. Pues fácilmente creería que desde los tiempos de los apóstoles se usó un beso en relación con la administración de la Cena; en lugar del cual, entre las naciones algo reacias a la costumbre de besarse, se introdujo la costumbre de besar la patena. Sea como fuere, como era señal de amor mutuo, no dudo de que Pablo quiso exhortarlos a cultivar la buena voluntad entre ellos, no solo en sus mentes y en los servicios necesarios, sino también con esa señal, con tal de que fuera santo, es decir, ni impuro ni engañoso; aunque, al mismo tiempo, santo puede tomarse por sagrado.

1 Corintios 16:22-24

22. El que no amare al Señor Jesús. La conclusión de la Epístola consta de tres partes. Invoca la gracia de Cristo en favor de los corintios; hace una declaración de su amor hacia ellos y, con la más severa amenaza, arremete contra los que falsamente toman sobre sí el nombre del Señor, sin amarlo de corazón. Pues no habla de extraños, que odiaban abiertamente el nombre cristiano, sino de simuladores e hipócritas, que perturbaban a las Iglesias por su propio vientre o por vana jactancia. Sobre tales personas pronuncia un anatema y también lanza una maldición. No es cierto, sin embargo, si desea su destrucción ante Dios, o si quiere hacerlos odiosos, más aún, execrables, a los ojos de los creyentes. Así, en Gá 1:8, al declarar maldito al que corrompe el evangelio, no quiere decir que fuera rechazado o condenado por Dios, sino que declara que debe ser aborrecido por nosotros. Lo expongo de modo sencillo así: «Perezcan y sean cortados, como pestes de la Iglesia». Y en verdad, no hay nada más pernicioso que esa clase de personas que prostituyen la profesión de piedad a sus propias afecciones depravadas. Ahora señala el origen de este mal, cuando dice que no aman a Cristo, pues un amor sincero y ferviente a Cristo no nos permitirá dar ocasión de tropiezo a los hermanos.

Lo que añade inmediatamente, Maranata, es algo más difícil. Casi todos los antiguos están de acuerdo en que son términos siriacos. Jerónimo, sin embargo, lo explica: El Señor viene; mientras que otros lo traducen: En la venida del Señor, o Hasta que el Señor venga. Pero cualquiera, pienso, debe ver cuán necia y pueril es la idea de que el apóstol hablara a griegos en lengua siriaca, queriendo decir: El Señor ha venido. Los que lo traducen en la venida del Señor lo hacen por mera conjetura; y además, esa interpretación no tiene mucha verosimilitud. Cuánto más probable es que esta fuera una forma de expresión habitual entre los hebreos cuando querían excomulgar a alguien. Pues los apóstoles nunca hablan en lenguas extranjeras, excepto cuando repiten algo en persona de otro, como por ejemplo Eli, Eli, lammah sabathani (Mt 27:46), Talitha cumi (Mr 5:41) y Ephphata (Mr 7:34), o cuando emplean una palabra que ha pasado al uso común, como Amén, Hosanna. Veamos, pues, si Maranata conviene a la excomunión. Ahora bien, Bullinger,

Beza, en sus poemas, ha dejado el siguiente tributo a la memoria de este distinguido varón:

«Henrici Bullingeri, Ecclesiastae Tigurini, spectatisa, doctrine, pictaris, et eximii candoris viri, memoriae;» (A la memoria de ENRIQUE Bullinger, eclesiástico de Tigurum, varón sumamente distinguido por su saber y piedad, y por su extraordinaria sinceridad.)

«Doctrina si interire, si Pietas mori, Occidere si Candor potest: Doctrina, Pietas, Candor, hoc tumulo iacent, Henrice, tecum condita. Mori sed absit ilia posse dixerim; Quae viuere jubent mortnos, Immo interire forsan ilia si queant Subireque tumuli specum, Tu tu, illa doctis, tu piis, tu candidis, Et non mori certissimis, Edaci ab ipsa morte chartis asseras, Ipso approbante Numine. Foedus beatum! mortuum ilia to excitant, Et tu mori ilia non sinis: At hunc, amici, cur fleamus mortuum, Qui viuat aliis et sibi?»

«Si el Saber pudiera expirar, si la Piedad pudiera morir, si la Sinceridad pudiera hundirse, el Saber, la Piedad y la Sinceridad yacen en este túmulo, oh Enrique, sepultados contigo. Pero lejos de mí decir que esas cosas puedan morir, ellas que mandan vivir a los muertos. Más aún, si acaso pudieran expirar y ser sepultadas, tú, por tus escritos doctos, piadosos, sinceros y perfectamente seguros contra la muerte, las resguardarías de la muerte devoradora, con la aprobación de la Divinidad misma. ¡Feliz pacto! Ellas te levantan de la muerte, y tú no las dejas morir. Pero a este, amigos, ¿por qué lo lloraremos muerto, si vive para otros y para sí mismo?»

Traducción del inglés hecha con IA para Berea la primera vez que se lee cada capítulo.