Comentarios bíblicos · Juan Calvino

Génesis 36: comentario de Juan Calvino

Génesis 36:1-5

1. Estas son las generaciones de Esaú. Aunque Esaú era ajeno a la Iglesia a los ojos de Dios, sin embargo, como también él, siendo hijo de Isaac, fue favorecido con una bendición temporal, Moisés celebra su raza e inscribe un catálogo bastante extenso de los pueblos nacidos de él. Esta conmemoración, con todo, se parece a una honrosa sepultura. Pues aunque Esaú con su posteridad llevó la delantera, esta dignidad era como una burbuja, comprendida bajo la figura del mundo, que pronto perece. Así, pues, como antes se ha dicho de otras naciones profanas, así ahora Esaú es exaltado como en un elevado teatro. Pero como no hay condición permanente fuera del reino de Dios, el esplendor que se le atribuye es evanescente, y toda su pompa se va como la escena pasajera del teatro. El Espíritu Santo quiso, ciertamente, testificar que la profecía que Isaac pronunció acerca de Esaú no fue vana; pero apenas ha mostrado su efecto, aparta nuestros ojos, como si le hubiera echado un velo, para que fijemos nuestra atención en la raza de Jacob. Ahora bien, aunque Esaú tuvo hijos de tres mujeres, en quienes después resplandeció la bendición de Dios, no por eso se aprueba la poligamia, ni se excusa la lujuria impura del hombre; antes bien, en esto ha de admirarse la bondad de Dios, que, contra el orden de la naturaleza, dio buen resultado a malos comienzos.

Génesis 36:6-8

6. Y se fue a otra tierra, de delante de su hermano Jacob. Moisés no quiere decir que Esaú partiera a propósito para dar lugar a su hermano; pues era tan soberbio y feroz que nunca se habría permitido parecer inferior a su hermano. Pero Moisés, sin considerar el designio de Esaú, recomienda la secreta providencia de Dios, por la cual fue arrojado al destierro, para que la posesión de la tierra quedara libre para Jacob solo. Esaú se trasladó al monte de Seir por el deseo de ventaja presente, como se declara en otro lugar. Nada estaba menos en su mente que procurar el bienestar de su hermano; pero Dios dirigió al ciego por su propia mano, para que no ocupara en la tierra aquel lugar que había destinado a su propio siervo. Así sucede a menudo que los impíos hacen bien a los hijos elegidos de Dios, contra su propia intención; y mientras su apresurada codicia anhela ventajas presentes, promueven la salvación eterna de aquellos cuya destrucción a veces han deseado. Aprendamos, pues, del pasaje que tenemos delante, a ver con los ojos de la fe, tanto en las circunstancias accidentales (como se las llama) como en los malos deseos de los hombres, aquella secreta providencia de Dios que dirige todos los acontecimientos a un resultado predeterminado por él mismo. Pues cuando Esaú salió para vivir más cómodamente aparte de la familia de su padre, se dice que partió de delante de su hermano, porque el Señor así lo había determinado. Se dice indefinidamente que partió «a otra tierra», porque, estando en incertidumbre acerca de su plan, buscó morada en diversos lugares, hasta que se le presentó el monte de Seir; y, como decimos, salió a la ventura.

Génesis 36:9-23

9. Y estas son las generaciones de Esaú, padre de los edomitas. Aunque Esaú tenía dos nombres, en este lugar el segundo nombre se refiere a su posteridad, que son llamados idumeos. Pues, para hacer ver lo que Dios le había concedido por amor de su padre Isaac, Moisés lo llama expresamente padre de un pueblo celebrado y famoso. Y ciertamente servía no poco a este propósito rastrear el efecto y cumplimiento de la profecía en la progenie de Esaú. Porque si la promesa de Dios floreció tan poderosamente hacia un extraño, ¡cuánto más poderosamente se manifestaría hacia los hijos, a quienes pertenece la adopción y, por consiguiente, la herencia de la gracia! Esaú era un hombre oscuro y un peregrino en aquel país: ¿de dónde, pues, que de repente brotaran gobernantes de él y floreciera un gran cuerpo de pueblo, sino porque la bendición que procedió de la boca de Isaac fue confirmada por el resultado? Porque Esaú no reinó en este desierto sin oposición, pues antes habitaba el monte de Seir un pueblo de nombre no ignoble. Por esta causa Moisés relata que los hombres que antes habían habitado aquella tierra eran poderosos; de modo que no habría sido fácil a un extraño adquirir tal poder como el que tuvo Esaú, si no hubiera sido ayudado divinamente.

Génesis 36:24-30

24. Este fue el Aná que halló los mulos. Los mulos son la descendencia adúltera del caballo y el asno. Moisés dice que Aná fue el autor de esta unión. Pero no considero que esto se diga en alabanza de su industria; porque el Señor no en vano distinguió desde el principio las diferentes especies de animales. Pero como la vanidad de la carne solicita a menudo a los hijos de este mundo, de modo que aplican sus mentes a cosas superfluas, Moisés señala esta ocupación antinatural en Aná, quien no creyó suficiente tener gran número de animales, sino que quiso añadirles una raza degenerada producida por unión contra naturaleza. Además, aprendemos de aquí que hay más moderación entre los animales brutos en seguir la ley de la naturaleza que en los hombres, que inventan mezclas viciosas.

Génesis 36:31-43

31. Estos son los reyes que reinaron, etc. Debemos tener presente lo que hemos dicho poco antes: que los réprobos son exaltados de repente para caer enseguida, como la hierba de los tejados, que carece de raíz y crece aprisa, pero se seca tanto más pronto. A los dos hijos de Isaac se les había prometido el honor de que de ellos saldrían reyes. Los idumeos comenzaron primero a reinar, y así la condición de Israel parecía inferior. Pero por fin el transcurso del tiempo enseñó cuánto mejor es, arrastrándose por la tierra, echar hondas las raíces, que adquirir por un momento una preeminencia extravagante que pronto se desvanece. No hay, pues, razón para que los fieles, que siguen lentamente su camino, envidien a los veloces hijos de este mundo su rápida sucesión de deleites; pues la felicidad que el Señor les promete es mucho más estable, como se expresa en el salmo:

«Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su descendencia será establecida delante de ti» (Sal 102:28).

CAPÍTULO 37.

Génesis 37:1-36

1. Y habitó Jacob en la tierra donde había morado su padre como extranjero, en la tierra de Canaán.

1. Habitavit itaque Iahacob in terra peregrinationum patris sui, in terra Chenaan.

2. Estas son las generaciones de Jacob. José, siendo de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos.

2. Istae sunt generationes Iahacob. Joseph filius septendecim annorum pascebat cum fratribus suis pecudes, et erat puer cum filiis Bilhah et cum filiis Zilpah uxorum patris sui: et retulit Ioseph obloquutionem eorum malam patri eorum.

3. Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de muchos colores.

3. Porro Israel diligebat Joseph prae cunctis filiis suis, quia filius senectutis erat ei: et fecerat ei tunicam multicolorem.

4. Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, lo aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente.

4. Et viderunt fratres ejus, quod eum diligeret pater eorum prae cunctis fratribus ejus, et odio habebant eum, et non poterant alloqui eum pacifice.

5. Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos lo aborrecieron aún más.

5. Somniavit autem Joseph somnium, et nuntiavit fratribus suis: et addiderunt amplius odio habere eum.

6. Y les dijo: Oíd, ruego, este sueño que he soñado:

6. Dixit enim ad eos, Audite quaeso somnium hoc quod somniavi.

7. He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba, y también estaba derecho; y he aquí que vuestros manojos estaban alrededor, y se inclinaban al mío.

7. Ecce enim ligabamus manipulos in medio agri: et ecce surrexit manipulus meus, ac etiam stabat: et ecce circumdabant manipuli vestri, et incurvabant se manipulo meo.

8. Y sus hermanos le dijeron: ¿Reinarás tú sobre nosotros? ¿Señorearás tú sobre nosotros? Y lo aborrecieron aún más a causa de sus sueños y de sus palabras.

8. Et dixerunt ei fratres ejus, Num regnando regnabis super nos? num dominando dominaberis nobis? Addiderunt ergo adhuc odio habere eum propter somnium ejus, et propter verba ejus.

9. Y soñó aún otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño; y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí.

9. Et somniavit adhuc somnium alterum, et narrativ illud fratribus suis, et dixit, Ecce, somniavi somnium adhuc: et ecce, sol et luna et undecim stellae incurvabant se mihi.

10. Y lo contó a su padre y a sus hermanos: y su padre lo reprendió y le dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti?

10. Et narravit patri suo et fratribus suis: et increpavit eum pater ejus, et dixit ei, Quid est hoc comnium quod somniasti? Num veniendo veniemus ego et mater tua, et fratres tui, ut incurvemus nos tibi ad terram?

11. Y sus hermanos le tenían envidia; mas su padre guardaba la cosa.

11. Et inviderunt ei fratres ejus: sed pater ejus observabat rem.

12. Y fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquem.

12. Profecti autem sunt fratres ejus, ut pascerent pecudes patris sui in Sechem.

13. Y dijo Israel a José: ¿No apacientan tus hermanos las ovejas en Siquem? Ven, y te enviaré a ellos. Y él le respondió: Heme aquí.

13. Et dixit Israel ad Hoseph, Nonne fratres tui pascunt in Sechem? Veni, et mittam to ad eos. Et dixit ei, Ecce adsum.

14. Y le dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo están las ovejas, y tráeme la respuesta. Lo envió, pues, del valle de Hebrón, y llegó a Siquem.

14. Et ait ei, Vade nune, vide incolumitatem fratrum tuorum, et incolmitatem pecorum, et refer mihi rem: et misit eum ex valle Hebron: et venit in Sechem.

15. Y lo halló un hombre, y he aquí que andaba errante por el campo; y le preguntó aquel hombre, diciendo: ¿Qué buscas?

15. Porro invenit eum vir, et ecce errabat in agro: interrogavit autem eum vir ille, dicendo, Quid quaeris?

16. Y él respondió: Busco a mis hermanos; te ruego que me muestres dónde apacientan sus ovejas.

16. Et dixit, Fratres meos ego quaero, nuntia, obsecro, mihi, ubi ipsi pascant.

17. Y aquel hombre respondió: Se han ido de aquí; porque yo les oí decir: Vamos a Dotán. Fue entonces José tras sus hermanos, y los halló en Dotán.

17. Et dixit vir ille, Profecti sunt hinc: audivi enim eos dicentes, Eamus in Dothan. Et perrexit Joseph post fratres suos, et invenit eos in Dothan.

18. Y cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarlo.

18. Et viderunt eum e longinquo: et antequam appropinquaret eis, machinati sunt contra eum ut interimerent eum.

19. Y se dijeron unos a otros: He aquí viene el soñador.

19. Ac dicebat alter alteri, Ecce, magister ille somniorum venit.

20. Ahora pues, venid, y matémoslo, y echémoslo en alguna cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró: y veremos qué serán sus sueños.

20. Nune igitur venite, et occidamus illum, et projiciamus eum in unam e cisternis: et dicemus, Bestia mala devoravit eum: et videbinus quid erunt somnia ejus.

21. Y oyéndolo Rubén, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos.

21. Et audivit Reuben, et eripuit eum e manu eorum, et dixit, Ne percutiamus eum in anima.

22. Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; para librarlo así de sus manos, y devolverlo a su padre.

22. Dixit ergo ad eos Ruben, Ne effundatis sanguinem: projicite eum in cisternam hanc, quae est in deserto, et manum ne mittatis in eum: ut erueret eum e manu eorum, ut reduceret eum ad patrem suum.

23. Y aconteció que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de muchos colores que llevaba sobre sí;

23. Et fuit, ut venit Joseph ad fratres suos, exuerunt Joseph tunica sua, tunica multicolore, quae erat super eum.

24. Y lo tomaron, y lo echaron en la cisterna: y la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.

24. Et tulerunt eum, et projecerunt eum in cisternam: et cisterna erat vacua, non erat in ea aqua.

25. Y se sentaron a comer pan: y alzaron sus ojos y miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, con sus camellos cargados de aromas, bálsamo y mirra, que bajaban a Egipto para llevarlo allá.

25. Postea sederunt ut comederent panem, et levaverunt oculos suos, et viderunt, et ecce turba Ismaelitarum veeniebat de Gilhad, et cameli eorum portabant aromata, et resinam, et stacten, iter facientes ut deferrent in Aegyptum.

26. Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su sangre?

26. Et dixit Jehudah fratribus suis, Quae utilitas si occiderimus fratrem mostrum, et celaverimus sanguinem ejus?

27. Venid, y vendámoslo a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra carne. Y sus hermanos convinieron.

27. Venite, et vendamus eum Ismaelitis, et manus nostra ne sit in eum, quia frater noster, caro nostra est: et paruerunt ei fratres ejus.

28. Y pasaron los mercaderes madianitas; y sacaron y subieron a José de la cisterna, y lo vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata: y llevaron a José a Egipto.

28. Et transierunt viri Madianitae mercatores, et extraxerunt et sustulerunt Joseph e cisterna: et vendiderunt Joseph Ismaelitis viginti argenteis, qui abduxerunt Ioseph in Aegyptum.

29. Y Rubén volvió a la cisterna, y he aquí que José no estaba en la cisterna; y rasgó sus vestidos.

29. Deinde reversus est Reuben ad cisternam, et ecce non erat Joseph in cisterna, et scidit vestimenta sua.

30. Y volvió a sus hermanos, y dijo: El joven no está; y yo, ¿adónde iré yo?

30. Et reversus est ad fratres suos, et dixit, Puer non est, et ego quo, ego quo ibo?

31. Entonces tomaron la túnica de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la túnica con la sangre;

31. Et tulerunt tunicam Joseph, et jugulaverunt hircum caprarum, et tinxerunt tunicam in sanguine.

32. Y enviaron la túnica de muchos colores, y la trajeron a su padre, y dijeron: Esto hemos hallado: reconoce ahora si es la túnica de tu hijo, o no.

32. et miserunt tunicam multicolorem, et deferri fecerunt ad patrem suum, et dixerunt, Hanc invevenimus, agnosce nunc utrum tunica filii tui sit, annon.

33. Y él la reconoció, y dijo: Es la túnica de mi hijo; alguna mala bestia lo devoró; sin duda José ha sido despedazado.

33. Et agnovit eam, et dixit, Tunica filii mei est: bestia mala devoravit eum, rapiendo raptus est Ioseph.

34. Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y se lamentó por su hijo muchos días.

34. Et scidit Iahacob vestimenta sua, et posuit saccum in lumbis suis, et luxit super filio suo diebus multis.

35. Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso recibir consuelo, y dijo: Porque enlutado descenderé a mi hijo hasta el sepulcro. Y lo lloró su padre.

35. Et surrexerunt omnes filii ejus, et omnes filiae ejus, ut consolarentur eum, sed noluit consolationem admittere: et dixit, Certe descendam ad filium meum lugens ad sepulcrum: et luxit eum pater ejus.

36. Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, y capitán de la guardia.

36. Madanitae autem vendiderunt eum in Aegypto Potiphar satrapae Pharaonis, principi satellitum.

Traducción del inglés hecha con IA para Berea la primera vez que se lee cada capítulo.