Comentarios bíblicos · Juan Calvino

Isaías 15: comentario de Juan Calvino

Isaías 15:1

1. Profecía sobre Moab. Aquí el profeta profetiza contra los moabitas, que eran vecinos de los judíos y emparentados con ellos por sangre; pues sabemos que los moabitas descendían de Lot, sobrino de Abraham. (Gn 11:31; 19:37.) Siendo naciones tan estrechamente emparentadas, la humanidad al menos exigía que mantuvieran entre sí algún trato amistoso. Pero ningún parentesco impedía a los moabitas albergar hostilidad contra los judíos, ni aun hostigarlos siempre que estaba en su mano; lo cual es evidencia de un carácter salvaje y bárbaro. A ellos también, por su crueldad hacia el pueblo de Dios, con el cual debían haberse conducido con amor fraternal, el profeta amenaza, por tanto, con destrucción.

Debemos recordar el propósito de estas predicciones. No puede creerse que fueran de algún provecho para los moabitas, aunque hubieran oído de boca del mismo profeta las palabras que leemos; pero él ni les habló de viva voz, ni les envió una comunicación escrita. Fue, pues, a los creyentes, más que a ellos, a quienes el profeta miró, y por dos razones. La primera razón fue que, cuando vieran tantos cambios, ciudades trastornadas, reinos destruidos y sucediéndose unos a otros, no pensaran que este mundo es gobernado por la ciega violencia de la fortuna, sino que reconocieran la providencia de Dios. Si nada hubiera sido predicho, las mentes de los hombres, con una fuerte tendencia a la necedad y extrañamente ciegas ante las obras de Dios, habrían podido inclinarse a atribuirlo todo al azar; pero cuando habían sido advertidos por los profetas, contemplaban los juicios de Dios como desde una elevada atalaya. También a nosotros hoy Isaías nos ha señalado, por así decirlo, con el dedo lo que entonces estaba oculto. En sus predicciones contemplamos a Dios sentado en su tribunal y regulándolo todo según su voluntad; y aunque los impíos de diversos modos desahogaban su furia insensata, el Señor se servía de su intervención para ejecutar sus juicios. El segundo propósito que tenían los profetas era que, mientras el mundo entero se estremecía, los judíos supieran que Dios cuidaba de su seguridad, y que testificaba el calor de su afecto por la Iglesia tomando venganza de sus enemigos, por quienes había sido bárbaramente tratada.

Ar-Moab. La palabra hebrea ער (Ar) significa una ciudad; como קיר (kir) significa un muro; pero como ער מואב (Ar-Moab) era una de las principales ciudades de los moabitas, se supone que aquí es un nombre propio. En verdad podríamos explicar ambas palabras como apelativos, para transmitir una amenaza de la destrucción de las ciudades fortificadas de las que se enorgullecen los moabitas; pero prefiero adoptar la interpretación ordinaria. Aquí, pues, Isaías ha dado una descripción, para que contemplemos en ella la destrucción de los moabitas, cuando sus principales ciudades son destruidas.

En una noche. Por la noche entiende un suceso repentino e inesperado, que los moabitas no temían. Estando la noche destinada al reposo, si algo sucede en ese tiempo, se tiene por repentino e imprevisto, y por tanto causa violenta alarma. Además, quiso reprender a los moabitas por estar libres de ansiedad, considerándose fortificados con defensas por todas partes y puestos fuera del alcance de todo peligro.

Es reducida al silencio. Esto es, es destruida, y de ahí que también el Silencio signifique a veces la Muerte. Otros desatienden la metáfora, y prefieren traducir: Es cortada; pero dejo ese punto indeciso. Lo que Isaías declara de los moabitas, la Escritura lo pronuncia de los reprobados: que la destrucción está cerca, y que, cuando no esperan nada semejante, los abrumará de manera espantosa. (Jer 23:19; 1 Ts 5:2, 3.)

Isaías 15:2

2. Subirá a la casa. En cuanto a las palabras, algunos pasan por alto el sustantivo hebreo בית (baith); pero como significa casa y templo, es probable que fuera la palabra comúnmente usada para templo, como en muchos otros pasajes la casa de Dios significa el templo. (Éx 23:19; 34:26; Dt 23:18; Jos 9:23.) Al representar a los moabitas postrándose ante sus ídolos, condena al mismo tiempo su superstición al adorar a su ídolo Quemos, como fácilmente puede inferirse de 1 R 11:7, Jer 48:7, 13. «Los moabitas», dice Isaías, «se refugiarán en su dios cuando las cosas estén tan desesperadas, pero en vano; pues no hallarán en él ayuda alguna».

Y a Dibón, a los lugares altos. Esto hace aún más evidente que habla del Templo; y no hay duda de que los moabitas tenían una fortaleza notable y celebrada sobre las demás, en la cual habían construido lugares altos en honor de su ídolo. Al ignorar al Dios verdadero, a quien pudieran acudir en la adversidad, no debemos extrañarnos de que acudan a un ídolo, conforme a su costumbre ordinaria. Al hacerlo aumentaban su miseria y atraían sobre sí una acumulación de todas las angustias; pues inflamaban aún más la ira de Dios con los mismos medios que consideraban adecuados para apaciguar su ira. Quiso, pues, exponer más claramente la condición de los impíos, que no tienen refugio en la adversidad; pues en cuanto a aquellos remedios que piensan adecuados para sus males, nada puede ser más destructivo para ellos, ya que excitan más y más la indignación del Señor.

Moab aullará sobre Nebo y sobre Medeba. Nebo era también una de las ciudades de los moabitas. El profeta ya ha nombrado dos de ellas, Ar y Kir; ahora añade una tercera, Nebo; y por último menciona una cuarta, Medeba; como si hubiera dicho que esta destrucción no solo alcanzaría los extremos de aquel país, sino que llegaría a sus rincones más recónditos, de modo que ni un solo rincón pudiera quedar exento.

En toda cabeza. Cada nación tiene sus ceremonias peculiares para denotar luto o alegría. Los italianos y otras naciones occidentales dejaban crecer el cabello y la barba cuando estaban de luto; y de ahí surgió la frase alargar la barba. Por el contrario, las naciones orientales se rapaban la cabeza y la barba, que consideraban un adorno; y cuando invertían su costumbre ordinaria, era señal de luto. No se quiere decir, pues, otra cosa sino que la condición de todo el reino será tan lamentable, que se dejarán a un lado las muestras de alegría, y todos llevarán las señales de dolor y lamento.

Isaías 15:3

3. En sus calles. Prosigue con el mismo asunto, describiendo más plenamente las señales de luto, en las cuales abundan más que otros las naciones orientales; pues, teniendo entendimiento más vivo y sentimientos más agudos, expresan sus emociones por señales externas más que otros, que, siendo más lentos en la comprensión, lo son también en el movimiento y el gesto. Sin duda era un defecto en ellos que se entregaran a tantas ceremonias y gesticulaciones; pero el profeta habló de ellas como de algo conocido y común, solo con el fin de describir el dolor que seguiría a la desolación de aquel país.

Todos aullarán y descenderán al llanto. Con buena razón añadió esta descripción; pues nunca nos conmueven las predicciones, a menos que el Señor las ponga, por así decirlo, ante nuestros ojos. Para que los judíos no pensaran que estas cosas podían pasarse por alto a la ligera, cuando describió aquella destrucción determinó mencionar también el luto, el llanto y el aullido, a fin de que vieran casi con sus propios ojos aquellos sucesos que parecen increíbles, pues los moabitas estaban entonces en estado de profunda paz, y los creyentes tenían tanto mayor necesidad de ser confirmados, para que no pusieran en duda esta profecía. Por los mismos medios señala la desesperación a que están sujetos los incrédulos en la adversidad, pues el apoyo en que confían es inseguro.

Isaías 15:4

4. Y Hesbón gritará, y Eleale. Aquí nombra otras ciudades; pues su propósito es atar, por así decirlo, en un haz todas las ciudades de aquel país, para que sean envueltas en la destrucción general; como si hubiera dicho que ninguna en absoluto quedará exenta.

Por tanto, los soldados ligeramente armados de Moab aullarán. Aunque על כן (gnal ken) significa literalmente por tanto, algunos piensan que aquí no se da una razón; pero eso tiene poca importancia. El profeta muestra que no habrá nadie que no aúlle; pues declara que los osados y valientes harán duelo. Luego añade: el alma de cada uno aullará para sí. Cada uno estará tan absorto en su propio dolor, que no pensará en sus vecinos.

Isaías 15:5

5. Mi corazón dará gritos por Moab. Al fin asume el papel de un doliente. Pero puede parecer extraño e incoherente que lamente la calamidad de los moabitas; pues debía más bien haber lamentado la destrucción de la Iglesia y haberse regocijado por la ruina de sus enemigos. Es costumbre de los profetas, sin embargo, asumir de este modo el papel de aquellos cuyas calamidades predicen, y así exhibir, por así decirlo, su condición en un escenario; con lo cual producen una impresión más fuerte que si impartieran su enseñanza de forma directa. Con todo, no cabe duda de que los profetas se estremecían ante los juicios de Dios, aun contra los impíos; aunque el sentido que he expuesto es más sencillo y más apropiado, y puede inferirse fácilmente del uso frecuente.

Sus fugitivos hasta Zoar, becerra de tres años. Llama fugitivos a los que escaparán de allí; pues quiere decir que los que escapen de Moab llegarán incluso hasta Zoar. Compara, pues, a Zoar con una becerra de tres años, que está en pleno vigor y no ha sentido los dolores del parto, ni el trabajo, ni el yugo, sino que se solaza en la exuberancia del regocijo y la lozanía. Cuando los hombres son apremiados por un ejército invasor, huyen a ciudades que no han sido atacadas y que parecen estar más lejos del peligro. Tal era Zoar, pues nunca había sido atacada por enemigos. Sin embargo, si se juzga mejor aplicarlo a todo el país, no tengo objeción; pues Jeremías parece hablar en términos generales, aunque toma muchas afirmaciones de Isaías. (Jer 48:34.) Pero quizá en aquel pasaje también nombra tanto a Zoar como a Horonaim, o más bien todo el país que está entre ellas.

Si se extiende a toda la nación, el sentido será: «Los moabitas han disfrutado del más alto lujo y de toda clase de abundancia, y hasta ahora no han sufrido angustia alguna. De ahí ha surgido su terquedad, y, para sujetarlos, deben ser desterrados y arrojados incluso hasta Zoar». Ahora bien, Zoar era una ciudad muy alejada de los moabitas; y por eso quiere decir que no pueden proveer a su seguridad sino huyendo a lo lejos. Aquí se enseña a todos aquellos con quienes el Señor obra con ternura que no se engrían, ni provoquen a Dios con su lozanía, sino que sean modestos aun en medio de la más alta prosperidad, y estén también preparados para todo cambio, cuando al Señor le plazca derribarlos de su prosperidad.

Por la subida de Luhit. Describe otras partes del país de Moab, y delinea la huida y el llanto de tal naturaleza que se extenderían por toda la tierra.

Por el camino de Horonaim levantarán clamor de dolor. Las palabras que hemos traducido levantarán clamor, algunos las traducen se quebrantarán o se romperán a gritos, y piensan que hay una transposición de las letras, y que ע (ain) está duplicada; y así la raíz del verbo sería רעה (ragnah). Pero como esto hacía poca diferencia en el sentido del pasaje, me he atenido a la opinión comúnmente recibida de que יעערו (yegnogneru) deriva del verbo עור (gnur). Si se juzga mejor hacer que el verbo signifique quebrantar, el sentido será: «Habrá una sacudida y, por así decirlo, un quebrantamiento de los miembros del cuerpo, cuando el brazo se golpee contra el brazo».

Isaías 15:6

6. Las aguas de Nimrim. Mediante una forma de expresión exagerada da una visión más amplia de esta desolación. Dice que la hierba está secada, lo cual sucede cuando Dios deja algún suelo destituido de todo alimento. Las aguas serán quitadas, las cuales probablemente eran sumamente necesarias para aquel país seco y reseco; pues los suelos de esa clase nada producen sin riego. Aunque el estilo es exagerado, sin embargo no se afirma nada que no sea estrictamente verdadero; pues el profeta no sobrepasó los límites debidos, sino que halló necesario usar expresiones audaces para adaptarse a la ignorancia del pueblo, a fin de informarle que una tierra privada de la bendición de Dios será como un desierto sin belleza alguna.

Isaías 15:7

7. Por tanto, lo que cada uno haya dejado. Esto corresponde a la expresión ordinaria (Ce qu'il aura espargne): Lo que haya ahorrado. Entiende las riquezas que se guardan, y describe lo que suele suceder en los países invadidos por un enemigo. Todos los habitantes suelen llevar sus riquezas a otra parte y guardarlas en algún lugar seguro, para traerlas de nuevo después, cuando se haya restablecido la paz.

Al arroyo de los sauces. Quiere decir que no tendrán almacén ni fortaleza alguna en que puedan guardarlas con seguridad; de modo que se verán obligados a esconderlas entre los sauces. Esta es ciertamente la más profunda miseria: cuando el enemigo nos ataca y no podemos hallar almacén para guardar aquellas cosas que hemos reunido con gran industria. Estos sauces probablemente estaban situados en algún lugar remoto y apartado. Otros lo explican como referido a los enemigos, que llevarán los frutos de su rapiña al arroyo, para repartirse entre sí el botín general.

Isaías 15:8

8. El clamor ha rodeado los confines de Moab. כי (ki), porque, está añadido por adorno. Quiere decir que todas las partes de aquel país alrededor estarán llenas de clamor y de aullido; porque aquella destrucción llega de un extremo a otro. Además del clamor menciona dos veces el aullido, para denotar el exceso del dolor, pues los hombres que están desesperados se entregan por completo al lamento.

Isaías 15:9

9. Porque las aguas de Dimón estarán llenas de sangre. Aquí describe no solo el dolor y el aullido, la huida o el temblor, o la codicia de los enemigos al saquear sus riquezas, sino la matanza de los hombres. ¡Cuán grande debió de ser esta, cuando ríos grandes y magníficos, como lo era Dimón, están llenos de sangre!

Porque yo traeré más sobre Dimón. Por más entiende que el Señor, en cuyo nombre habla, multiplicará las muertes; de modo que los cadáveres serán amontonados, y no habrá fin de crueldad ni de matanza. Ahora bien, aunque los asirios fueron crueles en esta matanza, el Señor no fue cruel; pues castigó justamente la barbarie de los moabitas, que ejercieron vilmente contra los judíos, de quienes debían haber tenido compasión. Era justo que sufrieran el mismo castigo que habían infligido a otros.

Leones sobre los que escaparen de Moab. Estos son también los más de que habló, o al menos una parte de ellos. Esto puede considerarse como el remate de aquella calamidad; de modo que si algunos destacamentos del enemigo intentaban escapar y librarse de la matanza, tenían que enfrentarse con leones y fieras, por los cuales eran devorados. «En verdad —dice— se librarán de la matanza, pero no por eso estarán seguros, ni escaparán de la mano de Dios». Y este es el verdadero sentido del profeta, si examinamos con cuidado el propósito de todo el pasaje; pues quiso ahondar el cuadro de aquella calamidad angustiosa añadiendo que aun el pequeño remanente que sea librado de la matanza caerá en las fauces de los leones. La mano del Señor persigue a los impíos de tal manera que no pueden escapar de ningún modo; pues si evitan un peligro, hallan de inmediato otro. Recordemos que estas cosas son dichas por el profeta para consuelo de los piadosos, para que fortalezcan sus ánimos con alguna promesa contra la crueldad de sus enemigos, los cuales serán por fin destruidos, y no hallarán refugio en parte alguna, ni en sus dioses, ni en fortalezas, ni en escondrijos, ni en la huida.

CAPÍTULO 16

Isaías, capítulo 16:1-14

1. Enviad cordero al señor de la tierra, desde Sela del desierto hasta el monte de la hija de Sión.

1. Mittite agnum dominatori terrae de petra deserti ad montem filiae Sion.

2. Y será que como ave espantada que sale del nido, así serán las hijas de Moab en los vados de Arnón.

2. Erit autem sicut avis emissa, recedens e nido: ita erunt filiae Moab ad transitus Arnon.

3. Reúne consejo, haz juicio; pon tu sombra como la noche en medio del día; esconde a los desterrados, no entregues a los que andan errantes.

3. Cogite consilium, facite judicium; pone sicut noctem umbram tuam in medio meridiei; absconde expulsos, profugum ne prodas.

4. Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé tú un escondedero para ellos de la presencia del devastador: porque el extorsionador ha llegado a su fin, el devastador ha cesado, los opresores han sido consumidos de sobre la tierra.

4. Peregrinentur apud te ejecti mei. Moab, sis illis latibulum a facie vastatoris; quoniam cessavit emunctor, finitus est vastator, consumptus est conculcator e terra.

5. Y se dispondrá el trono en misericordia; y sobre él se sentará con firmeza, en el tabernáculo de David, quien juzgue, y busque el juicio, y apresure la justicia.

5. Et praeparabitur in misericordia solium, sedebitque super ipsum in firmitate, in tabernaculo David qui judicet, et quaerat judicium, et acceleret justitiam.

6. Hemos oído la soberbia de Moab (es muy soberbio), su soberbia, y su arrogancia, y su insolencia (o bien, su indignación): pero sus mentiras no serán así.

6. Audivimus superbiam Moab (superbus est valde) superbiam ejus, et arrogantiam ejus, et insolentiam (vel, indignationem) ejus. Sed non rata erunt mendacia ejus.

7. Por tanto, aullará Moab por Moab, todo él aullará: por los fundamentos de Kir-hareset gemiréis, solo los heridos.

7. Propterea ululabit Moab ad Moab, totus ululabit, propter fundamenta Kir-hareseth; gemetis tantum percussi.

8. Porque las vides de Hesbón fueron cortadas, la vid de Sibma. Los señores de las naciones hollaron sus mejores sarmientos (o bien, ramas), que habían llegado hasta Jazer; habían errado hasta el desierto, sus nobles plantas fueron postradas, que pasaban el mar.

8. Quoniam vites Hesbon excisae sunt, vitis Sibma. Domini gentium conculcarunt eximias ejus propagines (vel, palmites) quae usque ad Iazer pervenerant; erraverant usque ad desertum, nobiles ejus plantae prostratae sunt, quae transibant mare.

9. Por tanto, lloraré con el llanto de Jazer por la vid de Sibma: te regaré con mis lágrimas, oh Hesbón y Eleale; porque sobre tu cosecha de verano y sobre tu vendimia caerá el cántico.

9. Propterea flebo in fletu Iazer vitis Sibma; inebriabo te lachrymis meis Hesbon et Eleale; quoniam super collectionem tuam, et super messem tuam irruet (vel, cadet) canticum.

10. Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil; en las viñas no habrá regocijo, ni se jubilará. El pisador no pisará vino en los lagares, he hecho cesar el cántico.

10. Sublatum est gaudium et exultatio ab agro fertili; in vineis non exultabitur, nec jubilabitur. Vinum in torcularibus non calcabit calcator, canticum quiescere feci.

11. Por tanto, mis entrañas resonarán como arpa por Moab, y mi interior por Kir-hares.

11. Propterea viscera mea super Moab quasi cithara sonabunt, et interiora mea super Kir-hareseth.

12. Y sucederá que cuando se vea que Moab se ha fatigado sobre el lugar alto, vendrá a su santuario a orar; pero no prevalecerá.

12. Et erit cum apparuerit fatigatum esse Moab super excelsa, tunc veniet ad sanctuarium precandi causa; nec proficiet.

13. Esta es la palabra que Jehová ha pronunciado sobre Moab desde entonces.

13. Hoc est verbum quod protulit Iehova super Moab ab hoc tempore.

14. Pero ahora Jehová ha hablado, diciendo: Dentro de tres años, como años de jornalero, será menospreciada la gloria de Moab, con toda su gran multitud; y el remanente será pequeñísimo y débil.

14. Nunc, inquam, locutus est Iehova, dicens, Tres anni, quasi anni mercenarii; et tunc in ignominiam vertetur gloria Moab, in tota multitudine ejus, quamvis multa; et reliquiae ejus paucae, exiguae, et invalidae.

Traducción del inglés hecha con IA para Berea la primera vez que se lee cada capítulo.