Comentarios bíblicos · Juan Calvino

Levítico 3: comentario de Juan Calvino

Levítico 3:1-15

1. Y si su ofrenda fuere sacrificio. Pasa ahora a una clase distinta, a saber, a los sacrificios que eran testimonios de gratitud en celebración de las bendiciones de Dios; una parte de los cuales se quemaba con fuego, otra era reclamada por los sacerdotes y el resto quedaba para los mismos oferentes. En cuanto a la palabra שלמים, shelomim, he dado brevemente mi opinión en otro lugar; su traducción común, «los sacrificios de ofrendas de paz», ciertamente no es adecuada; y es forzado lo que dicen otros, que se llaman «sacrificios de perfecciones» porque no era lícito a los inmundos tocarlos. Sin embargo, como los hebreos incluyen en la palabra «paz» la salud y todo buen éxito, he pensado que su plural podría traducirse acertadamente «prosperidades»; por lo cual David llama a la libación que se solía hacer en este sacrificio «la copa de salvación» (Sal 116:13), y no dudo de que con esta señal externa designa la acción de gracias. Admito, por cierto, que este sacrificio no solo se ofrecía en reconocimiento de gratitud, sino también cuando pedían a Dios paz y buen éxito; con todo, el epíteto siempre le convendrá admirablemente, porque por él confesaban que Dios era el autor de todas las cosas buenas, de modo que le atribuían toda su prosperidad. Primero, sin embargo, manda que todos los sacrificios se lleven al tabernáculo, que es lo que quiere decir con «la presencia de Dios»; de otro modo se habrían levantado altares por todas partes en sus ciudades y aldeas, y con esta licencia el servicio de Dios habría sido despedazado y la religión socavada. Por tanto, para mantener al pueblo en la unidad de la fe, les ordena que todos se contenten con un solo altar. Pero él quería ser adorado y honrado en aquel lugar que había dedicado para sí, para que no se dispersaran tras dioses ajenos; y luego prescribe el modo de ofrecer, ya fuera la víctima de la vacada o del rebaño. El que se den órdenes tan exactas sobre minucias podría parecer una puntillosidad innecesaria, e incluso una repetición superflua, puesto que a menudo se inculca lo mismo con palabras exactamente iguales; a no ser porque este empeño recordaba al pueblo que algo más elevado estaba envuelto en las ceremonias, a la vez que les impedía permitirse añadir o cambiar con ligereza el punto más pequeño. Esta observancia tan escrupulosa debía llevarlos, pues, como de la mano a las cosas significadas, de modo que bajo la imagen externa se les presentara a los ojos la verdad espiritual; y, en segundo lugar, debía mantenerlos atados, por así decirlo, a la palabra de Dios, para que no hicieran nada en las cosas sagradas por el dictamen de su propia razón. Pero ahora, puesto que ha cesado el uso de los sacrificios, se nos enseña, primero, que las bendiciones de Dios son profanadas si no nos ejercitamos diligentemente en manifestar nuestra religión, como lo merece su infinita y constante liberalidad para con nosotros; segundo, que si nuestra devoción no es pura y no se le rinde solo a él, lo defraudamos impíamente de su derecho; tercero, que así como oramos en el nombre de Cristo, así también nuestros votos han de pagarse y nuestras acciones de gracias rendirse por su mano; y cuarto, que la bondad de Dios no ha de celebrarse de manera negligente o por cumplir, sino que debemos esforzarnos por hacerlo, como en un asunto de la mayor importancia, con un celo y una atención nada comunes.

Levítico 3:16-17

16. Y el sacerdote los hará arder. Con justicia asigna al sacerdote las funciones principales del sacrificio, es decir, rociar la sangre y echar el sebo al fuego, puesto que solo él era idóneo para hacer expiación. Además, aunque hay una metáfora dura en la palabra «alimento», expresa admirablemente lo que el Espíritu Santo quiere enseñar: que el servicio de la ley agradaba a Dios así como nos agrada el alimento que comemos; a la vez que señala la comunión familiar de Dios con su pueblo, como si se sentara a la misma mesa con ellos. Ciertamente Dios, que da aliento de vida a todos y de nadie toma nada prestado, no necesita alimento; pero su incomparable bondad no podía mostrarse mejor que dignándose hacerse, por así decirlo, comensal de quienes lo adoran. Con la misma figura reprende Malaquías la ingratitud del pueblo cuando dice:

«La mesa del Señor está contaminada, y cuanto ponen sobre ella, su alimento, es despreciable» (Mal 1:12);

no porque Dios se deleitara en el sebo de las bestias cebadas ni en el pan, sino porque era una impiedad grosera e intolerable descuidar esta extraordinaria prenda de su gracia. Esta semejanza, sin embargo, debe referirse a la verdad que representa, a saber, que el ejercicio de la fe y las pruebas de nuestra piedad no son menos agradables a Dios que si fuera agasajado con delicadeza y suntuosidad; por lo cual debemos poner tanto mayor cuidado en no defraudarlo de las cosas en que se deleita. No me resulta muy claro por qué Dios reclama para sí el sebo en todos los sacrificios y manda que se queme, a no ser que de este modo quisiera acostumbrar a sus siervos a la templanza. Ya hemos visto que el sebo se tiene ciertamente por la parte más delicada, cuando Moisés aplica esta palabra al trigo y al vino; y esto también es claro por Sal 63:5: «Como de meollo y de grosura será saciada mi alma». Y cuando Dios declara (Is 1:11) que no quiere «sebo», da a entender que no exige para sí lo más selecto de los animales, sino que los israelitas debían acordarse de participar con sobriedad de todos sus alimentos, como si hubieran consagrado lo mejor y las primicias de ellos. Si alguien desea una explicación más precisa de esto: la ofrenda del sebo les enseñaba a dar más honra al servicio de Dios; y, en segundo lugar, los instruía en la abstinencia. Las alegorías, buenas solo para hacer cosquillas a los oídos de los hombres, deben buscarse en otros. Isiquio, después de haber fingido que el sebo representaba afectos espirituales, enseguida lo convierte en apetitos groseros. Otros suponen que por él se designaba a Cristo. Otros entienden que la grosura o el sebo de nuestra carne ha de ser refinada por el fuego del Espíritu, para que sea mortificada para Dios. A mí me satisface este sentido sencillo: que, cuando la ley les permitió comer las carnes sagradas, se añadió una excepción que dejaba la mejor porción en manos de Dios; y, en segundo lugar, que la parte que habría podido ser más atractiva para los glotones se consumía en el fuego como freno de su gula. Aquí se prohíbe comer sangre, como también en otros lugares, porque estaba consagrada a Dios para hacer expiación; pero había otra razón más alta por la que se prohibió, de la cual se hizo mención en Gn 9, y que debe tratarse otra vez en nuestra exposición del Sexto Mandamiento.

Levítico 4

Levítico 4:1-35

1. Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

1. Alloquutus est praeterea Jehova Mosen, dicendo:

2. Habla a los hijos de Israel, diciendo: Cuando alguna persona pecare por error contra alguno de los mandamientos de Jehová sobre cosas que no se han de hacer, e hiciere alguna de ellas:

2. Loquere ad filius Israel, dicendo, Anima quum peccaverit per errorem ab omnibus praeceptis Jehovae qusa non sunt facienda, feceritque quidpiam de uno ex illis:

3. Si el sacerdote ungido pecare según el pecado del pueblo, ofrecerá a Jehová por su pecado que habrá cometido un becerro sin defecto, para expiación.

3. Si sacerdos unctus peccaverit secundum delictum populi, offeret sacrificium pro peccato suo quod peccavit, juvencum vitulum immaculatum Jehovae pro peccato.

4. Traerá el becerro a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová, y pondrá su mano sobre la cabeza del becerro, y lo degollará delante de Jehová.

4. Adducetque juvencum ilum ad ostium tabernaculi conventionis in conspectu Jehovae, et admovebit manum suare super caput juvenci, mactabitque juvencum in conspectu Jehovah.

5. Y el sacerdote ungido tomará de la sangre del becerro, y la traerá al tabernáculo de reunión:

5. Accipietque sacerdos unctus de sanguine juvenci, et inferet eum in tabernaculum conventionis.

6. y mojará el sacerdote su dedo en la sangre, y rociará de la sangre siete veces delante de Jehová, delante del velo del santuario.

6. Dein sacerdos tinget digitum suum in sanguine, aspergetque de sanguine illo septem vicibus coram Jehova:

7. Y pondrá el sacerdote de la sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromático, delante de Jehová, que está en el tabernáculo de reunión; y echará toda la sangre del becerro al pie del altar del holocausto, que está a la puerta del tabernáculo de reunión.

7. Ponetque sacerdos de sanguine isto super cornua altaris suffimenti aromataci coram Jehova, quod est in tabernaculo conventionis: totum autem sanguinem reliquum juvenci effundet ad basin altaris holocausti quod est ad ostium tabernaculi conventionis.

8. Y quitará todo el sebo del becerro de la expiación: el sebo que cubre los intestinos, y todo el sebo que está sobre las entrañas,

8. Totum praeterea adipem juvenci oblati pro peccato tollet ab eo: nempe adipem operientem intestina, et totum adipem qui est super ca.

9. y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, que está junto a los lomos, y la redecilla del hígado, que quitará con los riñones,

9. Duos quoque renes, et adipem qui est super eos, et qui est super ilia, et fibram quae est super *jecur, *cum renibus auferet:

10. de la manera que se quita del buey del sacrificio de paz; y lo hará arder el sacerdote sobre el altar del holocausto.

10. Quemadmodum tollitur a bove sacrificii prosperitatum: adolebitque ea sacerdos super altare holocausti.

11. Y la piel del becerro, y toda su carne, con su cabeza, sus piernas, sus intestinos y su estiércol,

11. Pellem praeterea juvenci, et omnem carnem ejus, cum capite ejus, et cruribus, et intestina ejus, et timum ejus.

12. en fin, todo el becerro sacará fuera del campamento a un lugar limpio, donde se echan las cenizas, y lo quemará al fuego sobre la leña: donde se echan las cenizas será quemado.

12. Educetque totum juveneum extra castra ad locum mundum, ad locum ubi effundetur cinis: et comburet eum super ligna igni: in loco inquam ubi effunditur cinis, comburetur.

13. Y si toda la congregación de Israel hubiere errado, y el asunto estuviere oculto a los ojos de la asamblea, y hubieren hecho alguna de las cosas que por mandamiento de Jehová no se han de hacer, y fueren culpables;

13. Quod si tota synagoga Israel erraverit, et latuerit res in oculis congregationis, et fecerit unum ab omnibus praeceptis Jehovae qum non sunt facienda, et deliquerit:

14. cuando fuere conocido el pecado que cometieron, entonces la congregación ofrecerá un becerro, hijo de vaca, en sacrificio por el pecado, y lo traerá delante del tabernáculo de reunión.

14. Notum autem fuerit peccatum quod peceaverunt: tune offeret congregatio juvencum filium bovis in sacrificium pro peccato, adducetque ilium ante tabernaculum conventionis,

15. Y los ancianos de la congregación pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro delante de Jehová; y el becerro será degollado delante de Jehová.

15. Ponentque seniores synagogae marius suas super caput juvenci coram Jehova: tune mactabit juvencum coram Jehova.

16. Y el sacerdote ungido meterá de la sangre del becerro en el tabernáculo de reunión.

16. Inferetque sacerdos unctus de sanguine juvenci in tabernaculum conventionis.

17. Y mojará el sacerdote su dedo en la sangre, y rociará siete veces delante de Jehová, delante del velo.

17. Et intinget sacerdos digitum suum in ipso sanguine, aspergetque septem vicibus coram Jehova ante velum.

18. Y pondrá de la sangre sobre los cuernos del altar que está delante de Jehová, que está en el tabernáculo de reunión, y echará toda la sangre al pie del altar del holocausto, que está a la puerta del tabernáculo de reunión.

18. De sanguine quoque illo ponet super cornua altaris, quod est coram Jehova, quod est inquam in tabernaculo conventionis, posthaec totum sanguinem reliquum effundet ad basin altaris holocausti quod est ad ostium tabernaculi conventionis.

19. Y quitará de él todo el sebo, y lo hará arder sobre el altar.

19. Totum autem adipem ejus tollet ab eo, et adolebit super altare.

20. Y hará con el becerro como hizo con el becerro de la expiación; así hará con este; y el sacerdote hará expiación por ellos, y obtendrán perdón.

20. Juvenco vero faciet quemadmodum fecit juvenco oblato pro peccato, sic faciet ei: atque expiabit eos sacerdos, et remittetur eis.

21. Y sacará el becerro fuera del campamento, y lo quemará como quemó el primer becerro: es la expiación de la congregación.

21. Deinde juvencum educet extra castra, et comburet eum quemadmodum combussit juvencum priorem: oblatio pro peccato congregationis est.

22. Cuando pecare un jefe, e hiciere por error alguna de las cosas que por mandamiento de Jehová su Dios no se han de hacer, y fuere culpable;

22. Si princeps peccaverit, feceritque unum ab omnibus praeceptis Jehovae Dei sui quae non sunt facienda, et id fecerit per errorem, et deliquerit:

23. si llegare a conocer su pecado que cometió, ofrecerá por su ofrenda un macho cabrío sin defecto:

23. Si innotuerit ei peccatum suum quod peccavit: tunc offeret oblationem suam hircum caprarum masculum immaculatum.

24. Y pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío, y lo degollará en el lugar donde se degüella el holocausto delante de Jehová: es expiación.

24. Ponetque manum suam super caput hirci, et mactabit eum in loco in quo mactari solet holocaustum coram Jehova: oblatio pro peccato est.

25. Y el sacerdote tomará con su dedo de la sangre de la expiación, y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y echará el resto de la sangre al pie del altar del holocausto.

25. Tolletque sacerdos de sanguine oblationis pro peccato digito suo, et ponet super corrina altaris holocausti: reliquum autem sanguinem ejus effundet ad basin altaris holocausti.

26. Y quemará todo su sebo sobre el altar, como el sebo del sacrificio de paz; y así el sacerdote hará expiación por él de su pecado, y obtendrá perdón.

26. Totum vero adipem ejus adolebit super altare, sicut adipem sacrificii prosperitatum: et ita expiabit ilium sacerdos a peccato ejus, et remittetur ei.

27. Y si alguna persona del pueblo de la tierra pecare por error, haciendo alguna de las cosas que por mandamiento de Jehová no se han de hacer, y fuere culpable;

27. Quod si anima aliqua peccaverit per errorem de populo terrae, faciendo unum a praeceptis Jehova quae non sunt facienda, et deliquerit:

28. si llegare a conocer su pecado que cometió, traerá por su ofrenda una cabra sin defecto, hembra, por su pecado que cometió.

28. Si innotuerit ei peccatum suum quod peccavit: afferet oblationem suam capellam caprarum immaculatam foeminam pro peccato suo quod peccavit.

29. Y pondrá su mano sobre la cabeza de la expiación, y degollará la expiación en el lugar del holocausto.

29. Admovebitque manum suam super caput oblationis pro peccato, et mactabit oblationem illam pro peccato in loco holocausti.

30. Luego tomará el sacerdote con su dedo de la sangre de ella, y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y echará toda el resto de su sangre al pie del altar.

30. Dein tollet sacerdos de sanguine ejus digito suo, ponetque super cornua altaris holocausti: totum vero reliquum sanguinem ejus effundet ad basin altaris.

31. Y le quitará todo el sebo, como fue quitado el sebo del sacrificio de paz; y el sacerdote lo hará arder sobre el altar en olor grato a Jehová; y así el sacerdote hará expiación por él, y obtendrá perdón.

31. Totum praeterea adipem ejus auferet, quemadmodum ablatus fuit adeps a sacrificio prosperitatum: adolebitque sacerdos super altare in odorem quietis Jehovae: atque ita expiabit eum sacerdos, et remittetur ei.

32. Y si trajere cordera como su ofrenda por el pecado, traerá una hembra sin defecto.

32. Quod si pecudem obtulerit oblationem suam pro peccato, foeminam immaculatam afferet.

33. Y pondrá su mano sobre la cabeza de la expiación, y la degollará por expiación en el lugar donde se degüella el holocausto.

33. Ponetque manum suam super caput illius oblationis pro peccato, et mactabit illam pro sacrificio peccati, in loco in quo mactare solet holocaustum.

34. Y el sacerdote tomará con su dedo de la sangre de la expiación, y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y echará toda el resto de su sangre al pie del altar.

34. Deinde accipiet sacerdos de sanguine oblationis pro peccato digito suo, ponetque super cornua altaris holocausti: totum vero reliquum sangninem ejus effundet ad basin altaris.

35. Y le quitará todo el sebo, como se quita el sebo del cordero del sacrificio de paz; y el sacerdote lo hará arder sobre el altar, sobre las ofrendas encendidas a Jehová; y le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido, y obtendrá perdón.

35. Totum praeterea adipem qius auferet, quemadmodum auferri solet adeps agni a sacrificio prosperitatum: adolebitque illa sacerdos super altare in oblationem ignitam Jehovae: atque expiabit eum sacerdos a peccato suo quod peccavit, et remittetur el.

Traducción del inglés hecha con IA para Berea la primera vez que se lee cada capítulo.