Comentarios bíblicos · Juan Calvino

Levítico 7: comentario de Juan Calvino

Levítico 7:6-10

En estos pasajes Moisés confirma lo que hemos visto antes acerca de los derechos de los sacerdotes, y añade además una excepción a la que todavía no se había referido. En general, pues, reclama para los sacerdotes todo lo que quedaba de las víctimas más santas, y los distingue por esta prerrogativa de los demás levitas; de donde concluimos cuán libre de todo interés propio era Moisés, cuando por mandato de Dios priva a sus propios hijos no solo de la dignidad que fue conferida a sus sobrinos, sino también de sus ventajas económicas. Que nadie, dice, sino los hijos de Aarón disfrute de las ofrendas sagradas, porque son ungidos por Dios para acercarse al altar. Pero, como podía haber surgido alguna rivalidad entre ellos mismos, añade una ley especial, que ciertas clases de ofrendas solo las tomara el sacerdote que las había ofrecido. Porque, aunque todos debían haber cumplido desinteresadamente sus deberes y no haberse dejado atraer por el lucro, sin embargo, para que todos desempeñaran su parte con más gusto, establece una recompensa por su trabajo y diligencia. Por esta razón prescribe que el residuo de la minha en los sacrificios de paz, y también la espaldilla derecha de la víctima, y la carne que quedaba de los sacrificios por la culpa, fueran la recompensa del sacerdote que había ejercido el oficio de expiar y de rociar la sangre. No cabe duda de que muchos se sentían atraídos por el deseo de ganancia, quienes de otro modo habrían descuidado sus deberes; pero esto era una prueba de la paternal indulgencia de Dios, que atendió a su flaqueza para que su salario fuera un estímulo a su diligencia. Entre tanto, no quiso contratar sus servicios como los de esclavos, de modo que fueran mercenarios de corazón; sino que, cuando los reprende por su profeta porque no había ninguno de ellos que «encendiera fuego en su altar de balde» (Mal 1:10), agrava su ingratitud, no solo porque no querían dar sus servicios gratuitamente, sino porque, al recibir su salario, defraudaban a quien los había puesto por sus ministros.

Derecho a los diezmos

Números 18

Números 18:20, 21, 23, 24

20. Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte alguna. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.

20. Dixit autem Jehova ad Aharon, De terra eorum haereditatem non habebis, nec portio erit tibi in medio eorum: ego portio tua, et haereditas tua in medio filiorum Israel.

21. Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.

21. Filiis autem Levi ecce dedi omnes decimas in Israele in haereditatem pro ministerio eorum quia ipsi exequuntur ministerium tabernaculi conventionis.

23. ... que entre los hijos de Israel no poseen heredad.

23. Et in medio filiorum Israel non possidebunt haereditatem.

24. Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda elevada; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.

24. Decimas enim filiorum Israel quas offerent jehovae in elevationem, dedi Levitis in haereditatem: idcirco dixi de illis, In medio filiorum Israel non possidebunt haereditatem.

Deuteronomio 12

Deuteronomio 12:19

19. Cuídate de no desamparar al levita en todos tus días sobre tu tierra.

19. Cave autem tibi ne derelinquas Levitam omnibus diebus tuis super terrain tuam.

Levítico 7:11-15

Levítico 7:11. Y esta es la ley del sacrificio. He expuesto en otro lugar mis razones para llamar a esta clase de sacrificio «sacrificio de prosperidades». Que se ofrecían no solo en señal de gratitud, sino cuando se imploraba el auxilio de Dios, es claro tanto por este pasaje como por otros; pero en todos los casos los judíos testificaban así que reconocían a Dios como el autor de todas las cosas buenas, ya dieran gracias por alguna bendición notable, o buscaran ser librados de peligros con su ayuda, o profesaran en general su piedad, o pagaran los votos que habían hecho simplemente y sin condición; pues el pago de un voto condicional era un acto de acción de gracias. En todo caso, puesto que en todos honraban a Dios con el servicio que le era debido, daban prueba de su gratitud. De ahí que con justicia se diera este nombre a estos sacrificios, porque en ellos o le pedían buen éxito, o reconocían que lo que ya habían obtenido se debía a su gracia, o pedían alivio en la adversidad, o se felicitaban por su bienestar y seguridad. Moisés, sin embargo, distingue una clase, por así decirlo, de las otras, es decir, el sacrificio de acción de gracias, con el cual daban gracias expresamente por alguna liberación notable, que no se ofrecía siempre. En este caso manda que se ofrezcan tortas sin levadura fritas en aceite, hojaldres sazonados con aceite y flor de harina frita, junto con pan leudado; y manda también que la carne del sacrificio se coma el día de la ofrenda, de modo que no quede nada. En los votos y ofrendas voluntarias se concede mayor libertad, a saber, que pudieran comer el residuo al día siguiente, con tal de que no guardaran nada hasta el tercer día. En el pasaje que he insertado del capítulo 22, las palabras que he traducido «para vuestra aceptación» podrían también traducirse «para su beneplácito» (in beneplacitum), pues el favor gratuito de Dios se llama רצון, ratson. El sentido, por tanto, es: si quieres que tu sacrificio sea aceptado por Dios, cuida de que no quede nada de la carne para el día siguiente. Otros, sin embargo, lo entienden de la buena voluntad del hombre, como si se dijera «a vuestra voluntad» o «como os plazca». Y admito, ciertamente, que la palabra רצון, ratson, se usa a veces en este sentido; pero como en el mismo capítulo solo puede tomarse por el favor o aceptación de Dios, he preferido evitar una variación; con todo, no pongo objeción si alguno prefiere la otra lectura. Pero si mis lectores sopesan bien la antítesis, cuando enseguida se añade que si la carne quedara más allá del tiempo debido el sacrificio no agradaría a Dios, estarán de acuerdo conmigo. Hay, ciertamente, una aparente discrepancia aquí, pues de esta manera Moisés mandaría que el sacrificio voluntario se comiera el mismo día, lo cual, sin embargo, no hace. Si preferimos entenderlo de los sentimientos generosos de los hombres, exhortará al pueblo a ofrecer con alegría sus víctimas en acción de gracias. He mostrado, no obstante, el sentido que apruebo, y así será fácil conciliar estas cosas, pues el beneplácito de Dios no exige esta semejanza, ni es necesario observar el mismo modo de ofrecer para que sean gratos; sino que se dice que ofrecen «para su aceptación» cuando no mezclan ninguna corrupción, sino que ofrecen pura y debidamente. Si se pregunta la causa de esta distinción, no me es más clara que la variedad entre los panes y los hojaldres o tortas. Es cierto, en efecto, que Dios tenía una razón para tratar con más rigor o con más indulgencia; pero inquirir hoy día sobre cosas desconocidas, y que no conducen en absoluto a la piedad, no es ni correcto ni conveniente.

Levítico 7:16-18

16. Pero si el sacrificio de su ofrenda. He observado un poco más arriba que aquí se trata no de un voto condicional sino de uno simple; porque, si una persona estaba bajo la obligación de un voto, su pago era un acto de acción de gracias, y así su sacrificio quedaba comprendido bajo el primer apartado. Pero no sería sin absurdo que cosas semejantes se distinguieran como si fueran diferentes. Mas, como muchos hacían votos gratuitos, Moisés une esta clase de sacrificio con la ofrenda voluntaria, como de igual rango. Se ha dicho también que las viandas consagradas no se guardaban demasiado tiempo, para que no se echaran a perder o se pudrieran, y así la religión cayera en desprecio. Quizá también se previno así la vanagloria; porque si hubiera sido lícito comer las viandas en salazón, muchos habrían hecho ofrendas ostentosas sin gasto. Dios, pues, impuso un freno, para que ofrecieran sus sacrificios con más moderación y reverencia. Se añade la pena: que el sacrificio no sería aceptable a Dios, sino más bien abominable; y por eso todos los que comieran de ellos serían culpables. Además, cuando Moisés dice que los sacrificios contaminados no serían «contados», podemos inferir que los que se ofrecen debidamente entran en cuenta delante de Dios, de modo que él los considera como cosas gastadas para sí mismo. Aun así, no debemos imaginarlos como méritos que lo obliguen; sino que se digna tratar con nosotros con tanta liberalidad que ningún deber que le pagamos es inútil.

Levítico 7

Levítico 7:19-25, 28-31, 37, 38

19. Y la carne que tocare cualquier cosa inmunda no se comerá; será quemada al fuego; pero toda persona limpia podrá comer de la carne.

19. Et caro quae contigerit ullum immundum, non comedetur, sed igni comburetur: at cames illas omnis mundus comedet.

20. Pero la persona que comiere la carne del sacrificio de paz, que es de Jehová, estando inmunda, aquella persona será cortada de entre su pueblo.

20. Nam anima quae comederit carnes de sacrificio prosperitatum quod est Jehovae, et immunditia ejus fuerit super ipsum, tunc excidetur anima illa e populis suis.

21. Asimismo la persona que tocare alguna cosa inmunda, como inmundicia de hombre, o animal inmundo, o cualquier abominación inmunda, y comiere de la carne del sacrificio de paz, que es de Jehová, aquella persona será cortada de entre su pueblo.

21. Anima item quum tetigerit quicquam immundum, nempe de immunditia hominis, aut animal immundum, aut onme reptile immundum, comederitque de carnibus sacrificii prosperitatum, quod est Jehovae, tunc excidetur anima illa e populis suis.

22. Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

22. Loquutus est autem Jehova ad Mosen, dicendo:

23. Habla a los hijos de Israel y diles: Ninguna grosura de buey, ni de cordero, ni de cabra, comeréis.

23. Alloquere fllios Israel dicendo: Omnem adipem boris, et agni, et caprae, non comedetis.

24. La grosura de animal mortecino, y la grosura de animal despedazado, se podrá usar en cualquier otro uso, mas no la comeréis.

24. Adeps quidem cadaveris, et adeps rapti parabitur in omne opus, sed comedendo non comedetis illum.

25. Porque cualquiera que coma grosura de animal del cual se ofrece a Jehová ofrenda encendida, la persona que lo comiere será cortada de entre su pueblo.

25. Nam quicunque comederit adipem animalis ex quo offeret oblationem ignitam Jehovae: tunc anima quae comederit excidetur e populis suis.

28. Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

28. Loquutus est insuper Jehova ad Mosen, dicendo:

29. Habla a los hijos de Israel y diles: El que ofreciere sacrificio de paz a Jehová, traerá su ofrenda a Jehová del sacrificio de paz.

29. Loquere ad rilles Israel, dicendo, Offerens sacrificium prosperitatum sunrum Jehovae, afferes oblationem suam Jehovae de hostia prosperitatum suarum.

30. Sus manos traerán las ofrendas encendidas a Jehová; traerá la grosura con el pecho, para ser mecido el pecho como ofrenda mecida delante de Jehová.

30. Manus ejus afferent oblationes ignitas Jehovae, adipem cum pectusculo afferet, pectusculum quidem ad agitandum illud agitatione coram Jehova.

31. Y el sacerdote quemará la grosura sobre el altar: ...

31. Adolebit vero sacerdos adipem super altare.

37. Esta es la ley del holocausto, de la ofrenda, de la expiación, de la culpa, de las consagraciones y del sacrificio de paz,

37. Haec est lex holocausti minhae, et sacrificii pro peccato, et sacrificii pro delicto, et consecrationum, et sacrificii prosperitatum:

38. la cual ordenó Jehová a Moisés en el monte de Sinaí, el día que mandó a los hijos de Israel que ofrecieran sus ofrendas a Jehová, en el desierto de Sinaí.

38. Quam praecepit Jehova Mosi in monte Sinai, die quo praecepit filiis Israel ut offerrent oblationes suas Jehovae in deserto Sinai.

Levítico 7:19-22

19. Y la carne que tocare. No era lícito, ciertamente, comer de ninguna carne contaminada, pero en los sacrificios había una razón especial para ello, es decir, porque la inmundicia implicaba sacrilegio. Por esto manda que sea quemada, igual que la que no había sido consumida dentro del tiempo legítimo; y la pena es que, si alguna persona inmunda hubiera tocado la carne consagrada, fuera cortada del pueblo. La crueldad o excesiva severidad de esto ha llevado a algunos a pensar que ser «cortado» no es otra cosa que ser echado del campamento. Pero no es de extrañar que Dios haya tratado con tanta severidad a quienes a sabiendas y voluntariamente contaminaban lo santo; porque si alguien había pecado por error, no recibiría esta sentencia, sino solo el que hubiera mostrado su abierto desprecio de Dios con una impía profanación de las cosas sagradas.

Levítico 7:23-36

23. Habla a los hijos de Israel. Puesto que en todos los sacrificios la grosura era consagrada a Dios y quemada sobre el altar, Dios prohibió a su pueblo comer grosura aun en sus comidas ordinarias, para que cultivaran la piedad incluso en sus hogares. Porque sin duda esto era un ejercicio de piedad: que quienes estaban lejos del templo se acostumbraran, aun en sus comidas diarias, al servicio de Dios. No ignoro las alegorías a que se entregan algunos intérpretes, pero me conformo de buen grado con la razón que Dios revela, a saber, que se prohibió al pueblo comer la grosura porque él se la había reservado para sí. Sin embargo, la ley permite que la grosura de un cadáver, o de un animal despedazado (por las fieras), se aplique a cualquier uso, con tal de que se abstengan de la grosura de aquellos animales que legalmente podían ofrecerse.

Levítico 7:37-38

37. Esta es la ley del holocausto. En esta conclusión Moisés indica que se había hecho plena provisión para que ninguna adición, nacida de las invenciones humanas, se insinuara para viciar los sacrificios. En el día, dice, en que Dios ordenó que se le ofrecieran los sacrificios en el monte Sinaí, no omitió nada de lo que había de observarse, para que los hombres no osaran introducir nada fuera de lo que él prescribía. Y ciertamente, cuando abarcó con tanto cuidado todas las ceremonias, podemos fácilmente inferir de ahí con cuánto empeño debemos evitar toda temeridad y audacia en inventar. El designio de Moisés, pues, en esta breve advertencia era exhortar al pueblo a la sobriedad, para que no traspasara los límites puestos por Dios.

Números 15

Números 15:1-16

1. Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

1. Loquutus est autem Jehova ad Mosen, dicendo:

2. Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestras habitaciones, que yo os doy,

2. Loquere ad filios Israel, et dicas els, Quum ingressi fueritis terraim habitationum vestrarum quas ego daturus sum vobis:

3. y queráis hacer a Jehová ofrenda encendida, holocausto o sacrificio, por pago de un voto, o de vuestra voluntad, o en vuestras solemnidades, para hacer olor grato a Jehová, de vacas o de ovejas:

3. Et facere voletis oblationem ignitam Jehovae holocaustum vel sacrificium, ut solvatis votum aut sponte vestra, ant in solennitatibus vestris, ut faciatis odorem quietis Jehovae de bobus aut ex pecudibus:

4. entonces el que ofreciere su ofrenda a Jehová traerá como ofrenda la décima parte de flor de harina amasada con la cuarta parte de un hin de aceite.

4. Tunc offeret offerens oblationem suam Jehove pro minha similae decimam partem mistam cum quarta parte olei.

5. Y de vino para la libación prepararás la cuarta parte de un hin, con el holocausto o con el sacrificio, por cada cordero.

5. Et vini pro libamine quartam partem hin facies super holocaustum, aut ultra sacrificium pro agno uno.

6. O por cada carnero prepararás como ofrenda dos décimas de flor de harina amasada con la tercera parte de un hin de aceite.

6. Aut pro ariete facies minham similae duas decimas permistae cum olci tertia parte hin.

7. Y de vino para la libación ofrecerás la tercera parte de un hin, en olor grato a Jehová.

7. Et vini pro libamine tertiam partem hin offeretis in odorem quietis Jehovah.

8. Y cuando preparares novillo para holocausto o sacrificio, por pago de un voto, o sacrificios de paz a Jehová,

8. Quod si facere voles juveneum in holocaustum, aut sacrificium ad solvendum votum, aut sacrificia prosperitatum Jehovae:

9. traerás con el novillo una ofrenda de tres décimas de flor de harina amasada con la mitad de un hin de aceite.

9. Offeres una cum juvenco minham, similae tres decimas permistae cum olei dimidia parte hin.

10. Y de vino para la libación ofrecerás la mitad de un hin, en ofrenda encendida de olor grato a Jehová.

10. Et vinum offeres pro libamine dimidiam partem hin: oblationem ignitam odoris quietis Jehovae.

11. Así se hará con cada buey, o carnero, o cordero, o cabrito.

11. Sic facies bovi uni, aut arieti uni, aut foetui tam de ovibus quam de capris.

12. Conforme al número que preparéis, así haréis con cada uno según el número de ellos.

12. Juxta numerum quem facietis singulis juxta numerum illorum.

13. Todo natural hará estas cosas de esta manera, para ofrecer ofrenda encendida de olor grato a Jehová.

13. Omnis civis lacier sic ista ut offerat oblationem odoris quietis Jehovah.

14. Y cuando peregrinare con vosotros extranjero, o cualquiera que esté en medio de vosotros por vuestras generaciones, e hiciere ofrenda encendida de olor grato a Jehová, como vosotros hiciereis, así hará él.

14. Et quum peregrinatus fuerit apud vos peregrinus, aut quicunque est in medio vestri per generationes vestras, feceritque oblationem ignitam odoris quietis Jehovae, quemadmodum facietis sic faciet.

15. Oh congregación, un mismo estatuto tendréis vosotros y el extranjero que con vosotros peregrina; estatuto, digo, perpetuo por vuestras generaciones: como vosotros, así será el extranjero delante de Jehová.

15. O congregatio, statutum unum erit vobis et peregrino qui peregrinatur apud vos: statutum inquam perpetuum per generationes vestras: sicut vos sic et peregrinus erit coram Jehova.

16. Una misma ley y un mismo rito tendréis vosotros y el extranjero que con vosotros peregrina.

16. Lex una et norma una erit vobis et peregrino qui peregrinatur apud vos.

Traducción del inglés hecha con IA para Berea la primera vez que se lee cada capítulo.