Comentarios bíblicos · Juan Calvino
Números 36: comentario de Juan Calvino
Números 36:1
1. Y los jefes de las familias. Podría parecer extraño que Dios hubiera dado una ley imperfecta con respecto a la sucesión, como si lo que ahora se declarará no se le hubiera ocurrido hasta que los jefes de las familias (de Maquir) le recordaron a Moisés que era injusto que las herencias fueran enajenadas, lo que habría ocurrido si las hijas de Zelofehad se casaran con otras tribus, siendo así que su porción había caído en suerte a la tribu de Manasés. Pues todo lo que cayera en manos de los de otra tribu era una disminución de aquella suerte. Como, por tanto, Dios había provisto poco antes para preservar los derechos de los individuos, ahora trata de la ventaja o pérdida general. ¿Qué puede significar, entonces, la objeción de que Dios solo consideró a medias lo que era justo? En mi opinión, dispuso sus respuestas de tal modo que solo cuando se le consultaba asignaba a cada uno sus derechos. Vienen las hijas de Zelofehad y piden justicia a Moisés y a los ancianos, y Dios accede a sus ruegos. Ahora vienen los jefes de la tribu y plantean la cuestión de la pérdida que sufrirían por la enajenación de las herencias; y entonces se dispone que otras tribus no se enriquezcan con su pérdida. En suma, aunque Dios habría podido anticiparse a esto espontáneamente, prefirió concederlo a petición de quienes no pedían sino lo justo y equitativo. Pues no puede decirse que en este caso ocurriera, como sucede a menudo, que, mientras cada uno mantiene obstinadamente su causa y se afana por adelantar sus propios intereses, una cuestión surge de otra; pues, cuando Dios ha tomado conocimiento del caso, declara que ambas partes solo pidieron lo que era justo. Se sigue, por tanto, que Dios retuvo de propósito sus decisiones hasta que surgieron naturalmente de las circunstancias del caso. Es un dicho común que la ley no provee para las cosas que rara vez ocurren. Así se habría supuesto comúnmente que esta ley era superflua; y en especial habría restado algo a la autoridad de su enseñanza que Moisés tratara de este asunto insignificante, si las circunstancias no lo hubieran traído. En fin, Dios se dejó interrogar familiarmente sobre puntos dudosos de importancia no primordial, para que la posteridad reconociera su respuesta como una prueba de su paternal indulgencia. Mientras tanto, tengamos presente que si las cosas celestiales son objeto de tanta ansiedad para nosotros como las terrenales lo eran para los hijos de Manasés, la regla que debemos observar se nos hará siempre clara.
Números 36:2-4
2. Y dijeron: Jehová mandó a mi señor. Alegan aquí una especie de discrepancia, en que a las tribus se les había asignado la tierra conforme al mandato de Dios, pero ahora sus suertes serían puestas en confusión cuando la herencia pasara a otra tribu. Dan por supuesto, sin embargo, que es una imposibilidad reconocida que Dios sea inconsecuente consigo mismo: de ahí que fuera necesario dar una interpretación para quitar la contradicción legal (ἀντινομίαν). La Ley de Dios, dicen, que debe permanecer inviolable, ordena que la tierra se distribuya por suerte; ¿cómo, pues, concordará que las mujeres lleven a otra parte la herencia de su propia tribu? Así, al buscar remedio a este mal, se someten al gobierno de Dios y aceptan con reverencia lo que él había prescrito. Y además, amplían el absurdo que de ello surgiría; a saber, que en el año cincuenta, cuando hubieran de volver a sus suertes originales, se sustraería de la porción de la tribu de Manasés tanto como las hijas de Zelofehad se habían llevado consigo. Con razón, pues, piden que se dé un decreto que reconcilie las dos leyes anteriores, que de otro modo parecían estar en conflicto una con otra.
Números 36:5-13
5. Y Moisés mandó a los hijos de Israel. El relato dado aquí no es idéntico al anterior, en que Moisés remitió el asunto a Dios; sin embargo, lo mismo se declara más brevemente, a saber, que Moisés respondió al pueblo de boca de Dios, de donde inferimos que consultó a Dios. Además, Dios no solo decide a favor de los hijos de Manasés, sino que aprueba su reclamo, en que se contentaban con su asignación y reclamaban para sí lo que no podía ser enajenado sin violar el decreto divino. De esta ocasión particular se establece una ley general: que ninguna mujer a quien hubiera correspondido una herencia se casara fuera de su tribu, porque defraudaría a sus propios parientes de su dote. De este modo, sin embargo, se concedía libre permiso de casarse a las mujeres, con tal de que renunciaran a su herencia paterna. Las palabras parecen, en efecto, de aplicación más amplia, es decir, que ningún hombre se casara con mujer sino de su propio parentesco; pero el sentido de la ley ha de buscarse en la causa que llevó a promulgarla. Además, no hay duda de que aquí se prohíben los matrimonios promiscuos en cuanto confunden el orden de los derechos hereditarios.
Números 31
Números 31:1-54
1. Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
1. Et loquutus est Jehova ad Mosen, dicendo:
2. Haz la venganza de los hijos de Israel contra los madianitas: después serás reunido a tu pueblo.
2. Ulciscere ultionem filiorum Israel de Madianitis, postea aggregaberis ad populos tuos.
3. Y Moisés habló al pueblo, diciendo: Armad de vosotros algunos para la guerra, y vayan contra Madián, y den la venganza de Jehová sobre Madián.
3. Loquutus est itaque Moses ad populum, dicendo, Accingant se ex vobis viri ad bellum, et sint contra Madian, ut dent ultionem Jehovae.
4. Mil de cada tribu, de todas las tribus de Israel, enviaréis a la guerra.
4. Mille de singulis tribubus, de omnibus tribubus Israel mittetis ad bellum.
5. Así fueron entregados de los millares de Israel, mil de cada tribu, doce mil armados para la guerra.
5. Et traditi sunt ex millibus Israel mille per singulas tribus, duodecim millia accineti ad militiam.
6. Y Moisés los envió a la guerra, mil de cada tribu, a ellos y a Finees hijo del sacerdote Eleazar, a la guerra, con los utensilios santos, y las trompetas del clamor en su mano.
6. Quos misit Moses, mille de singulis tribubus ad bellum: misit, inquam, illos et Phinees filium Eleazar sacerdotis ad bellum, et vasa sancta, et tubae clangoris erant in manu ejus.
7. Y pelearon contra Madián, como Jehová lo había mandado a Moisés, y mataron a todo varón.
7. Et pugnaverunt contra Madian, quemadmodum praeceperat Jehova Mosi, et occiderunt omnem masculum.
8. Mataron también a los reyes de Madián, junto con los demás que fueron muertos: Evi, y Requem, y Zur, y Hur, y Reba, cinco reyes de Madián: y a Balaam hijo de Beor mataron a espada.
8. Reges quoque Madian occiderunt cum occisis eorum, Evi et Recem, et Sur, et Hur, et Reba, quinque reges Madian: et Balaam filium Beor occiderunt gladio.
9. Y los hijos de Israel llevaron cautivas a las mujeres de Madián, y a sus pequeños, y tomaron por botín todas sus bestias, y todos sus ganados, y todos sus bienes.
9. Abduxerunt autem captivas filii Israel uxores Madianitarum, et parvulos eorum, atque omnia jumenta eorum, omniaque pecora eorum, et omnem substantiam corum praedati sunt.
10. Y quemaron con fuego todas sus ciudades por sus moradas, y todos sus hermosos palacios.
10. Omnes quoque urbes eorum per habitationes eorum et omnes, aedes combusserunt igni.
11. Y tomaron todo el despojo, y toda la presa, así de hombres como de bestias.
11. Tuleruntque crania spolia, et omnem praedam, tam de hominibus quam de jumentis.
12. Y trajeron a Moisés y al sacerdote Eleazar, y a la congregación de los hijos de Israel, los cautivos, y la presa, y el despojo, al campamento, en los llanos de Moab, que están junto al Jordán frente a Jericó.
12. Et adduxerunt ad Mosen et Eleazar sacerdotem, et ad congregationem fillerum Israel, captivitatem, et praedam, et spolia ad castra ipsa in campestribus Moab, quae sunt juxta Jordanem Jericho.
13. Y Moisés y el sacerdote Eleazar, y todos los príncipes de la congregación, salieron a recibirlos fuera del campamento.
13. Egressi sunt ergo Moses et Eleazar sacerdos, et omnes principes congregationis in occursum eorum extra eastra.
14. Y se enojó Moisés contra los jefes del ejército, contra los capitanes de millares y de centenas, que volvían de la guerra.
14. Iratusque est Moses contra praefectos exercitus, tribunes et centuriones qui revertebantur de expeditione belli.
15. Y les dijo Moisés: ¿Habéis dejado con vida a todas las mujeres?
15. Et dixit els Moses, Reservastisne omnes mulieres?
16. He aquí, ellas fueron a los hijos de Israel, por consejo de Balaam, ocasión de prevaricar contra Jehová en lo tocante a Peor, y hubo mortandad en la congregación de Jehová.
16. Ecce, ipsae fuerunt filiis Israel, consilio Balaam ad tradendum in praevaricationem contra Jehovam in negotio Phogor, et fuit plaga in congregatione Jehovae.
17. Ahora, pues, matad a todos los varones entre los niños, y matad a toda mujer que haya conocido varón carnalmente.
17. Nunc ergo occidite omnes mares in parvulis, et omnem mulierem qum cognoverit virum concubitu masculi, occidite.
18. Pero a todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón carnalmente, dejadlas con vida para vosotros.
18. Omnes autem parvulas inter mulieres, qum non cognoverint concubitum masculi, servate vivas vobis.
19. Y quedaos vosotros fuera del campamento siete días: cualquiera que haya matado a alguna persona, y cualquiera que haya tocado algún muerto, os purificaréis al tercer día y al séptimo día, vosotros y vuestros cautivos.
19. Vos vero manete extra castra septem diebus: omnis qui occiderit aliquem, quicunqne item tetigerit occisum, purificabitis vos die tertia et die septima, vos et praeda vestra.
20. Purificaréis también todo vestido, y toda prenda de pieles, y toda obra de pelos de cabra, y todo utensilio de madera.
20. Omne quoque vestimentum, et omnem supellectilem pelliceam, et omne opus e pilis caprarum, et omne vas lineum purificabitis.
21. Y el sacerdote Eleazar dijo a los hombres de guerra que habían ido a la batalla: Este es el estatuto de la ley que Jehová ha mandado a Moisés;
21. Et dixit Eleazar sacerdos admilites qui iverant ad bellum, hoc est statutum legis quod praeceperat Jehova Mosi.
22. Pero el oro, y la plata, el bronce, el hierro, el estaño y el plomo,
22. Profecto aurum, et argentum, aes, ferrum, stannum, et plumbum, et quiequid ingreditur ignem, transire facietis per ignem, et mundabitur;
23. Todo lo que resiste el fuego, lo haréis pasar por el fuego, y quedará limpio; pero será purificado con las aguas de purificación: y todo lo que no resiste el fuego, lo haréis pasar por el agua.
23. Veruntamen aqua expiationis purificabitur, quicquid autem non ingreditur ignem, transire facietis per aquam.
24. Además lavaréis vuestros vestidos el día séptimo, y quedaréis limpios, y después entraréis en el campamento.
24. Lavabitis praeterea vestimenta vestra die septima, et mundi eritis, et postea intrabitis castra.
25. Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
25. Loquutus est deinde Jehova ad Mosen, dicendo:
26. Toma la suma de la presa que fue tomada, así de hombres como de bestias, tú y el sacerdote Eleazar, y los jefes de los padres de la congregación;
26. Cape summam praedm captivitatis, tam de hominibus quam de jumentis, tu et Eleazar sacerdos, et capita patrum congregationis.
27. Y divide la presa en dos partes, entre los que tomaron sobre sí la guerra, los que salieron a la batalla, y toda la congregación;
27. Et partieris in duas partes praedam, inter bellatores qui egressi sunt ad pugnam, et inter universam congregationem.
28. Y tomarás un tributo para Jehová de los hombres de guerra que salieron a la batalla: una persona de quinientas, tanto de las personas como de los bueyes, de los asnos y de las ovejas:
28. Tollesque censum Jehovae a viris bellatoribus qui egressi sunt ad militiam, unam animam de quingentis, ex hominibus, et ex bobus, et ex asinis, et ex pecudibus.
29. Lo tomaréis de la mitad de ellos, y lo daréis al sacerdote Eleazar, como ofrenda elevada a Jehová.
29. De media parte illorum capietis: et dabitis Eleazaro sacerdoti oblationem Jehovae.
30. Y de la mitad de los hijos de Israel tomarás una porción de cincuenta, de las personas, de los bueyes, de los asnos y de los rebaños, de toda clase de bestias, y las darás a los levitas, que tienen la guarda del tabernáculo de Jehová.
30. Et de media parte filiorum Israel capies unam portionem ex quinquaginta, ex hominibus, ex bobus, ex asinis, et ex pecoribus, id est ex omni jumento: et dabis illa Levitis custodientibus custodiam tabernaculi Jehovae.
31. E hicieron Moisés y el sacerdote Eleazar como Jehová lo había mandado a Moisés.
31. Et fecit Moses et Eleazar sacerdos quemadmodum praeceperat Jehova Mosi.
32. Y el botín, el resto de la presa que habían tomado los hombres de guerra, fue de seiscientas setenta y cinco mil ovejas,
32. Et fuit praeda, residuum scilicet praedae quam praedati sunt milites, ovium sexcenta septuaginta quinque millia,
33. Y setenta y dos mil bueyes,
33. Et bovum septuaginta duo milIlia,
34. Y sesenta y un mil asnos,
34. Et asinorum unum et sexaginta millia,
35. Y treinta y dos mil personas en total, de mujeres que no habían conocido varón carnalmente.
35. Et animarum hominis e mulieribus qum non cognoverant coitum masculi: omnium, inquam, animarum, duo et triginta millia.
36. Y la mitad, que fue la porción de los que habían salido a la guerra, fue el número de trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas:
36. Fuit autem dimidia pars, portio eorum, qui egressi fuerant ad militiare, numerus ovium trecenta triginta septem millia et quingentae.
37. Y el tributo de Jehová de las ovejas fue seiscientas setenta y cinco.
37. Fuit vero census pro Jehova ex ovibus sexcentae septuagintaquinque.
38. Y los bueyes fueron treinta y seis mil, de los cuales el tributo de Jehová fue setenta y dos.
38. Et bovum, sex et triginta millia: et census eorum Jehovae, duo et septuaginta.
39. Y los asnos fueron treinta mil quinientos, de los cuales el tributo de Jehová fue sesenta y uno.
39. Et asinorum triginta millia, et quingenti: census autem eorum Jehovae unus et sexaginta:
40. Y las personas fueron dieciséis mil, de las cuales el tributo de Jehová fue treinta y dos personas.
40. Et animarum hominum sedecim millia: census vero eorum Jehovae, duae et triginta animae.
41. Y Moisés dio el tributo, que era la ofrenda elevada de Jehová, al sacerdote Eleazar; como Jehová lo había mandado a Moisés.
41. Deditque Moses censum oblationis Jehovae ipsi Eleazar sacerdoti, quemadmodum praeceperat Jehova Mosi.
42. Y de la mitad de los hijos de Israel, que Moisés apartó de los hombres que habían guerreado,
42. Et de dimidia parte filiorum Israel, quam deduxerit Moses a viris que militaverant:
43. (Ahora bien, la mitad que correspondía a la congregación fue de trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas,
43. Fuit autem dimidia pars congregationis de ovibus, trecenta et triginta septem millia et quingentae.
44. Y treinta y seis mil bueyes,
44. Et bovum sex et triginta millia.
45. Y treinta mil quinientos asnos,
45. Et asinorum triginta millia et quingenti.
46. Y dieciséis mil personas,)
46. Et animarum hominum sedecim millia.
47. De la mitad de los hijos de Israel, digo, tomó Moisés una porción de cincuenta, tanto de personas como de bestias, y las dio a los levitas, que tenían la guarda del tabernáculo de Jehová; como Jehová lo había mandado a Moisés.
47. De dimidia, inquam, parte filiorum Israel tulit Moses portionem unam e quinquaginta ex hominibus et ex jumentis, et dedit eam Levitis custodientibus custodiam tabernaculi, Jehovae, quemadmodum praeceperat Jehova Mosi.
48. Y se acercaron a Moisés los jefes de los millares del ejército, los capitanes de millares y de centenas:
48. Et accesserunt ad, ad Mosen praefecti militum militiae, tribuni et centuriones.
49. Y dijeron a Moisés: Tus siervos han tomado la suma de los hombres de guerra que están a nuestro cargo, y no falta ni uno de nosotros.
49. Dixeruntque ad Mosen, Servi tui levarunt (vel, subduxerunt,) summam virorum bellatorum qui sunt in manu nostra, et non defuit in nobis quisquam.
50. Por lo cual hemos traído una ofrenda a Jehová, cada uno lo que ha hallado, joyas de oro, brazaletes, y pulseras, anillos, zarcillos y collares, para hacer expiación por nuestras almas delante de Jehová.
50. Propterea obtulimus oblationem Jehovae quisque quod invenit, vasa aurea, brachiale, et ornamentum manus, annulum in aurem, et subligaculum foemineum, ad expiandum animas nostras coram Jehova.
51. Y Moisés y el sacerdote Eleazar tomaron de ellos el oro, todas las joyas labradas.
51. Et accepit Moses et Eleazar sacerdos aurum ab illis, omnia vasa operis.
52. Y todo el oro de la ofrenda que ofrecieron a Jehová, de los capitanes de millares y de los capitanes de centenas, fue dieciséis mil setecientos cincuenta siclos.
52. Fuitque omne aurum oblationis quod obtulerunt Jehovae, sedecim millia, septingenti et quinquaginta sicli, a tribunis et centurionibus.
53. (Porque los hombres de guerra habían tomado despojo, cada uno para sí.)
53. (Viri namque exereitus praedati fuerant quisque sibi.)
54. Y Moisés y el sacerdote Eleazar tomaron el oro de los capitanes de millares y de centenas, y lo llevaron al tabernáculo de reunión, para memoria de los hijos de Israel delante de Jehová.
54. Accepit inquam Moses et Eleazar sacerdos aurum a tribunis et centurionibus, et intulit illud in tabernaculum conventionis, in memoriam filiis Israel coram Jehova.
Traducción del inglés hecha con IA para Berea la primera vez que se lee cada capítulo.